Juegos de superhéroes solo he jugado dos: Spider-man y estge Batman: Arkham Knight. Es el tercer juego de la saga desarrollada por Rocksteady, un estudio que parece especializado en las historias del murciélago.
Fueron unas cincuenta horas en las que me convertí en el murciélago de Gotham, balanceándome por los edificios, corriendo por los tejados y planeando para moverme por una ciudad que es un personaje en sí misma.
La historia transcurre en una sola noche y reúne a muchos de los personajes habituales de los tebeos: Catwoman, Robin, Nightwing, Alfred, Oráculo, el comisario Gordon, Hiedra Venenosa, Enigma, Espantapájaros, Dos Caras, Harley Quinn y, de una forma un tanto peculiar, el Joker.
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| La carátula ya promete |
El Caballero de Arkham se ha hecho con el control de la ciudad, convertida en un campo de batalla. Por un lado, las bandas de malhechores que campan a su antojo. Enfrente, un cuerpo de policía desbordado y un ejército de un solo hombre, Batman, que se multiplica para mantener el orden mientras intenta llegar al Caballero y descabezar su organización.
Parece mentira, pero este rival parece ir siempre un paso por delante de nuestro murciélago favorito, poniendo en riesgo a toda la gente que Bruce quiere y llevándole al límite física y mentalmente. Casi, hasta el punto de ruptura.
Esto lleva a Bruce a abrazar un lado oscuro que se explica durante el juego para poder revertir la situación en un clímax sorprendente durante el que se revela la identidad del Caballero de Arkham. Me dejó bastante sorprendido, tengo que decir.
La historia es sólida y la ambientación está logradísima. La noche, Gotham y la lluvia, una lluvia persistente que acaba golpeando el ánimo casi tan fuerte como los malos que están repartidos por toda la ciudad. Esto, con diferencia, es lo mejor del juego: la inmersión que consigue en el entorno, con el que puedes interaccionar hasta cierto punto.
Por supuesto tenemos a nuestro alcance todos los gadgets del hombre murciélago: drones, batarang, cable y anclaje, trajes... Todo es mejorable gastando los puntos de desarrollo que iremos acumulando a medida que avanzamos en el juego.
Los desarrolladores han tenido también en cuenta distintos modos de jugabilidad. Desde la acción más desenfrenada, en solitario o con una pareja que puedes controlar hasta cierto punto, hasta las misiones de sigilo e infiltración con la ayuda de un modo depredador que rastrea a nuestros enemigos y nos permite evolucionar por los conductos de ventilación o las alcantarillas
En todo juego que se precie, la historia principal está salpimentada por minijuegos y por historias secundarias. Batman: Arkham Knight no puede ser una excepción y nos pone a nuestra disposición un buen puñado de ellas: desde la investigación de misterioso asesinatos por toda la ciudad hasta la confrontación con un murciélago mutante, pasando por el asalto a fortalezas de bandas criminales, los robos de bancos de la banda de Dos Caras o los enigmas de Enigma. Todo esto añade un buen puñado de horas a la experiencia de juego.
Yo acabé saturándome con tanta misión secundaria y minijuego. Los de Enigma me parecieron bastante difíciles y apenas resolví un puñado de ellos, a costa de echar horas que no tengo de mi tiempo libre. Por eso acabé por centrarme en la historia principal y conseguí ver uno de los finales. El final definitivo tiene unos requerimientos de completar partes del juego que eran inasumibles para mí, así que decidí dejarlo estar y conformarme con algo que sé que no es el final real. Qué se le va a hacer.
El batmóvil se convierte casi en otro personaje más: podemos conducirlo o dirigirlo por control remoto, llamarle para que nos recoja en un punto determinado, incluso mientras planeamos o caemos en picado, y arrasar con casi todo lo que nos pongan por delante. Pero en mi caso llegué a odiarlo y cada vez que la historia principal tenía una fase en la que había que utilizarlo, sufría como un condenado. Soy muy torpe con los controles y no pude hacerme con el manejo en ningún momento. Por eso, soy consciente de que mi experiencia de juego no ha sido too lo satisfactoria que pudiera haber sido.
Desconocía por completo la serie de juegos (Arkham Asylum de 2009, Arkham City de 20111 y Arkham Knight de 2015) y, viendo el tremendo desarrollo que pude presenciar en la saga de Mass Effect, decidí decantarme por el último de ellos. No sé si ha sido la mejor decisión, pero no me apetecía bucear en juegos de hace quince años o más
Aún reconociendo la calidad técnica y habiendo disfrutado mucho de la ambientación, la sensación ha sido agridulce porque pocas veces he tenido tantas ganas de aparcar un juego y al final casi me lo tomé como una obligación. No obstante, estoy seguro de que será disfrutable por muchos, sobre todo si son más hábiles que yo en la conducción.
Así, el notable objetivo se convierte en un suficiente subjetivo.


















