Hubo un tiempo en que el estreno de una película de Shyamalan se convertía en todo un acontecimiento del cine. Sus dos primeras películas fueron históricas, pero poco a poco el público ha ido dejando de lado su cine hasta el punto de que eso ya no ocurre prácticamente nunca, como es el caso de las tres películas que traigo hoy.
La visita, película de 2015, comienza como una película familiar: los hijos de una madre separada se van a ver a sus abuelos, a los que no han llegado a conocer todavía, con los que van a pasar unos días.
Uno, que ya es veterano en esto del realismo mágico de Shyamalan, ve sombras donde no las hay y desconfía de lo luminoso de los días y las escenas familiares que se suceden. Que el abuelo les diga que no salgan de la habitación por la noche, no hace sino reforzar las sospechas.
Los pelos empiezan a ponerse de punta cuando la chica, que está preparando un documental, deja la cámara grabando una noche en el salón. Cuando revisa las imágenes, se ve a la abuela vagando sin rumbo, despeinada y como demente. Deterioro cognitivo, piensa uno de forma automática, una pena.
Pero luego (o antes, ya no lo recuerdo bien), tenemos la escena del juego del escondite bajo la casa, un entorno claustrofóbico y en penumbra de esos que gustan tanto en las películas de terror. No diré nada más que los pelos se te ponen de punta, de forma literal.
Poco a poco, la situación se vuelve angustiosa, el descubrimiento resulta inexorable y la tensión es casi insoportable asta la resolución final.
De forma inevitable, la recapitulación de todo lo que hemos visto no hace sino resaltar el talento de Shyamalan para el suspense. La nota de 6,3 en imdb muestra que el autor ha perdido el encanto, porque la película es mejor que todo eso.
La segunda película es Tiempo, de 2021.
Como en la anterior, todo empieza con unas vacaciones en un lugar paradisíaco y un grupo de personas que se reúnen para pasar el día en una exclusiva playa a la que les tiene que llevar un empleado del hotel, con el que acuerdan un horario de recogida para volver a su alojamiento.
Para llegar a la playa, tienen todavía que caminar un trecho a través de una especie de desfiladero muy estrecho.
Una vez en la playa, tenemos las escenas típicas en las que vamos familiarizándonos con el grupo de personajes y vamos tomando afinidad o distanciándonos de ellos, según nuestros gustos. Como siempre en estos casos, el grupo es lo bastante heterogéneo como para que cada espectador pueda disfrutar de las distintas personalidades.
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| El cartel incorpora el spoiler |
Luego veremos que las cosas parecen complicarse. Primero veremos cambios sutiles en el comportamiento, pero luego ya serán evidentes: los niños crecen, los adultos envejecen, etc. La conclusión es que el tiempo corre más deprisa en esa playa de la que no es posible salir.
Otra vez aparece la angustia y luego la resignación, hasta la resolución que ha elegido el director. En este caso, tanto el final como la película en su conjunto es menos satisfactoria que La visita. No es mala, pero no acabo de conectar con ella y lo mismo parece que ha ocurrido con el resto de espectadores, como indica la nota de 5,8 en imdb.
Para terminar, Llaman a la puerta, de 2023.
Más escenas familiares para empezar: una pareja con su hija adoptada llegan a la cabaña en el bosque que han alquilado para pasar unos días.
Uno empieza a sospechar cuando la niña se encuentra con un extraño de gran tamaño, pero muy considerado. Una suerte de gigante amable que de manera inevitable me llevó a pensar en el monstruo de Frankenstein. La escena, a pesar de lo suave, es desasosegante para el espectador.
Las cosas se desarrollan con rapidez y cuando llaman a la puerta, ya estamos un poco frenéticos. Otra vez el gigante amable, pero esta vez acompañado por otras tres personas de diferente pelaje. Piden que les franqueen el paso y cuando los ocupantes de la cabaña se niegan, la violencia se desencadena sin previo aviso ante el espectador incrédulo.
Al estallido de la tormenta le sucede la calma y nos sorprende todavía más el mensaje del grupo de asaltantes y el hecho de que son personas de lo más normal, pero ya no hay vuelta atrás y vuelve la violencia y la sangre, pero quizá no como lo estamos esperando.
La resolución de la película es quizá la menos satisfactoria de todas, la que requiere más credulidad por parte del espectador y la que resulta menos firme de las tres películas.
La nota de 6,1 en imdb se queda en el medio de las tres películas y me parece justo, porque mi clasificación personal también sería la misma.
Vamos a ver pocos rostros conocidos. Kathryn Hahn en La visita, Rufus Sewell en Tiempo y Dave Bautista y Rupert Grint en Llaman a la puerta. Tampoco lo necesitan porque la fortaleza está en las historias.
Otro rasgo común es que las tres son películas de una duración reducida para lo que se estila en los últimos tiempos, así que bien se podría hacer una maratón de películas durante un fin de semana.








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