domingo, 7 de junio de 2026

Adaptaciones con diversa fortuna

En una época en la que parece que la creatividad está en suspenso o, como mínimo, ralentizándose, las ideas se toman de fuentes distintas y variadas de la cultura popular actual.

El manga o el anime se han incorporado a esta fiebre adaptativa a imágenes de acción real y, como no podía ser de otra forma, con suerte desigual.

Avatar: la leyenda de Aang se basa en la serie animada del mismo título y narra las aventuras de Aang, último superviviente de los Nómadas del Aire y también el último Avatar, personaje mítico que puede controlar los cuatro elementos y es el guardián del equilibrio entre ellos.



El joven Aang viaja por los Cuatro Reinos con sus compañeros Katara y Sokka, de la nación del agua, buscando reminiscencias de los avatares anteriores para conseguir aprender las técnicas que le llevarán a la cima de su poder, mientras huyen de los agentes de la Nación del Fuego que andan detrás de él.

En paralelo veremos el viaje del príncipe Zuko, caído en desgracia que busca redimirse al capturarle y que viaja acompañado de su tío Iroh, antiguo general de la Nación del Fuego que ahora busca educar a Zuko en el honor que antaño regía en su país.

La estética está lograda, los efectos especiales son impresionantes la mayor parte de las ocasiones, pero la adaptación me parece fallida y aburrida en muchos momentos, pasando de capítulo en capítulo por inercia.



El reparto, mayoritariamente joven, con poca experiencia y menos carisma. Los rostros más conocidos son los de los actores coreanos Daniel Dae Kim (Perdidos) y Paul Sun-Hyung Lee (Carson Teva en varias producciones de Star Wars)

En imdb está cotizando a un más que decente 7,2, pero me parece demasiado.

En cambio, las dos temporadas que se han hecho de One Piece, la obra magna de Eiichiro Oda, me parecen todo lo contrario: chisposas, luminosas y alegres.

Seguiremos aquí a los Sombreros de Paja, piratas capitaneados por Monkey D. Luffy, mientras navegan por el Grand Line en busca del legendario tesoro del One Piece.


Original

Tenemos también un elenco protagonista bastante poco conocido: Iñaki Godoy (Luffy), Emily Rudd (Nami), Makenyu (Roronoa Zoro), Jacob Romero (Ussop), Taz Skylar (Sanji) y Charithra Chandran (Miss Wednesday).

Pero en contra de lo que pasa en Avatar, aquí los personajes tienen el carisma necesario para que los espectadores nos involucremos en su historia, incluso la del cara de palo de Zoro que muchas veces resulta el más cargante de todos ellos.

Hay también un buen puñado de personajes secundarios y de adversarios, tanto piratas como marines, que son las fuerzas del orden que buscan erradicar la piratería en las aguas del mundo.

Entran también en juego las frutas demoníacas, que otorgan a quien las ingieren un poder sorprendente (por ejemplo, la elasiticidad de Luffy o la capacidad del payaso Buggy de controlar a distancia partes de su propio cuerpo.

La primera temporada es, casi en su totalidad, la presentación de los personajes principales, con capítulos repletos de flashbacks a sus historias personales. Puede resultar que en algún caso se ralentice el ritmo en las fases más introspectivas, pero resulta una temporada muy acertada porque todos los miembros de los Sombreros de Paja encajan como un guante en el grupo.



Copia

La segunda temporada es mucho más dinámica y narra los viajes de nuestros protagonistas por distintas islas mientras se enfrentan a distintos antagonistas miembros de la organización criminal Baroque Works hasta que ponen rumbo a Arabasta, donde en la siguiente temporada intentarán ayudar a la princesa de ese país.

En esta temporada aparecen otros personajes representativos del manga original: Miss Valentine, Nico Robin, el doctor Hiriluk, Chopper, etc., todos ellos reconocibles y a veces con diseños excesivos para acentuar su parecido con los personajes dibujados. Está claro que Eiichiro Oda tiene un gran control sobre la producción.

Pero, sobre todo lo demás, tenemos la pesonalidad y el optimismo arrollador de Monkey D. Luffy, inasequible al desaliento e interpretado de forma brillante por Iñaki Godoy.

One Piece es una brillante oda a la alegría de vivir, la amistad y el optimismo. Cada capítulo es colorido, espectacular y optimista y una vez termina, estás deseando empezar el siguiente.

En imdb cotiza a un soberbio 8,3, llegando hasta un impresionante 9,3 en el episodio 2x07 que narra la historia del doctor Hiriluk y Chopper.

Sin duda, una adaptación acertada de la que estoy deseando ver la continuación el año que viene.

domingo, 31 de mayo de 2026

Un puñado de pelis olvidables (I)

Sigo con mi afán de ir aligerando la lista de entradas pendientes, así que hoy pasaremos con cierta rapidez por unas películas, algunas interesantes y otras no tanto, todas más o menos olvidables y que no merecen una entrada completa para ellas.

Red One (2024) es una de esas películas navideñas modernas que dejan de lado lo típico del espíritu navideño lacrimógeno y busca darle una vuelta de tuerca para que el público las tenga en cuenta.

Esta no sale del todo mal, uniendo humor con acción, además de un elenco de actores protagonistas que resultaría de relumbrón en otro contexto: Dwayne Johnson (un duende, créetelo), Chris Evans (post Capitán), Lucy Liu, y J.K. Simmons (inesperado Santa), acompañados por un puñado de rostros bastante conocidos como Kristofer Hijvu (Krampus), Kiernan Shipka (la hija de Mad Men, ya crecida) o Mary Elizabeth Ellis (secundaria en varias series de éxito).

Dos horas entretenidas y un decente 6,2 en imdb. No es de las peores.



El abismo secreto (2025) reúne a Miles Teller (Top Gun: Maverick, Whiplash) con Anna Taylor-Joy en una película interesante de ciencia ficción en la que los dos bloques de la guerra fría envían a un agente a vigilar y guardar su lado de una grieta que recorre varios kilómetros de territorio.

No deben establecer contacto entre sí, pero tanto Levi como Drasa no son iguales a sus predecesores y sus inquietudes son otras, así que romperán esa regla y alguna más.

Armas de protección automática, enormes muros de hormigón, alambradas... y todo para que lo que sea que habita allá abajo no sea capaz de subir y, quizá, propagarse por el mundo. Y la sorpresa de Sigourney Weaver, que últimamente parece haber cogido el gusto a aparecer aquí y allá.

Otras dos horitas, unas cuantas secuencias de acción frenética y 6,7 en imdb. Yo la vería...



En Samaritan (2022) el bueno de Sylvester Stallone pone su rostro a un superhéroe retirado, pero no olvidado por los necesitados, hasta que un chico de su barrio le reconoce como Samaritan.

Una historia no demasiado sorprendente del bueno no tan bueno (o el malo no tan malo) y un giro de guion que se ve bastante venir. El reparto es bastante desconocido salvo Pilou Asbaek (Juego de Tronos).

Modesta en el resultado (5,7), pero también en la duración, menos de dos horitas. Olvidable.


No está mal, el cartel


El faro (2019) ha sido una gran decepción.

Había visto bastantes imágenes y su estética en blanco y negro me había llamado mucho la atención. Además, tanto Robert Pattinson (increíble su crecimiento desde las bazofias vampíricas que ha protagonizado) y Willem Dafoe prometían un duelo interpretativo de altura.

Lo que me encontré fue una película muy rara, a veces incluso desagradable, que tuve que acabar de ver en 2x a pesar de no llegar a una hora y tres cuartos de metraje.

Aún es hoy que recuerdo poco de ella y me parece haber entendido menos. La tercera película que veo de su director, Richard Eggers, después de El hombre del norte y de Nosferatu, con un resultado parecido.

Sin embargo en imdb se la valora con un notable 7,4. Para gustos, colores.



A Escape (2024) me acerqué porque su director, Rodrigo Cortés, es uno de los miembros del podcast Todopoderosos, que me encanta. También porque algunos anuncios me habían hecho reír y pensé que me encontraba ante una comedia.

Nada más lejos de la realidad. No sé muy bien clasificarla, pero no me parece que sea una comedia. La acabé bastante desconcertado y todavía hoy me parece una película que me podría haber ahorrado.

Mario Casas no lo hace mal en el papel de un joven desequilibrado cada vez más obsesionado con ir a la cárcel, aún siendo inocente (no a sus ojos, como resulta obvio), pero...

El reparto está lleno de nombres ilustres del cine español: Anna Castillo, Juanjo Puigcorbé, José María Pou, José Sacristán e incluso Guillermo Toledo.

Otro 5,7 en imdb para una película desconcertante.



Para ver El brutalista hay que armarse de valor porque dura más de tres horas y media.

Muy buenas críticas, un reparto también de lujo (Adrien Brody, Felicity Jones, Guy Pearce) en la biografía de supuesto Laszlo Tóth, arquitecto húngaro que se muda a Estados Unidos tras el final de la Segunda Guerra Mundial y allí languidece en trabajos de poca monta y con su talento desperdiciado hasta que la casualidad hace que se cruce en el camino de Harrison Lee Van Buren Sr. (Pearce).

Uno pasa por una fase de simpatía por Laszlo, pero también nos daremos cuenta de que se trata de una persona mezquina (nos deberíamos haber dado cuenta cuando abandonó a mujer e hija en su Hungría natal), que antepone su genio y su obra a todo lo demás.



El director nos engaña hasta el mismo final, en el que vemos a Laszlo, ya mayor, asistir a una exposición de su obra. Sin embargo, el personaje nunca existió. Un falso biopic.

Tiene un muy buen 7,2 en imdb, pero yo terminé con la sensación de haber perdido casi cuatro horas de mi vida.

Hasta aquí hoy. Tengo algunas más, para una entrada por lo menos...

domingo, 17 de mayo de 2026

Visiones de ETA con Luis Tosar

ETA ha marcado sin duda una página importante de la historia reciente de España. Una página sangrienta que, gracias a la resiliencia y a la fortaleza del Estado de Derecho, se pudo cerrar con una victoria, agridulce sin duda, después de más de ochocientos fallecidos, sin contar los heridos físicos y psicológicos.

Apenas una década después de su disolución, hay quienes se empeñan en olvidar casi medio siglo de sufrimiento y se alinean con aquellos que miraban para otro lado o incluso jaleaban a los verdugos, mientras se empeñan en no dejar cerrar heridas aún más antiguas, en un ejercicio moral al filo del alambre.

Por fortuna, hay creadores que no quieren dejar pasar de lado la visión de todo aquello, lo que considero redunda en la saludo mental de la sociedad haciendo que los más jóvenes, los que no han vivido los años más duros, puedan hacerse una remota idea de lo que era vivir en una sociedad claustrofóbica y mentalmente opresiva.



Maixabel, estrenada en 2021, es la historia de Maixabel Lasa, viuda de un asesinado por ETA que, después de varios años, considera llegado el momento de enfrentarse a uno de los integrantes del comando que lo ejecutó.

Es una historia de incomprensión, tanto por uno como por otro lado. La viuda debe hacer frente a la incomprensión de muchos de sus amigos y familiares, que no entienden qué puede mover a la mujer a ofrecerse a una reunión semejante. El etarra se podría decir que lo tiene aún más difícil, porque debe enfrentarse a todo el aparato de los presos de la organización, mientras hace lo propio con sus recuerdos y sus remordimientos.

Las grandes interpretaciones de Blanca Portillo y Luis Tosar nos van llevando por la historia, flashbacks incluidos que muestran otros aspectos de la misma. Una historia que la directora Icíar Bollaín lleva por un sendero espinoso, pero que de alguna manera consigue que no se enrede la ropa en esas espinas, sino que mantiene un rumbo firme y respeutoso.

Son apenas dos horas de película que estoy seguro sirve de mucho, con un merecido 7,1 en imdb.

En 2024 otra directora, Arantxa Echevarría, nos propuso La infiltrada. Es la historia de otra Arantxa, el nombre ficticio de una policía nacional que estuvo infiltrada en la banda terrorista durante años, hasta que consiguió la información necesaria para desarticular uno de los comandos más sanguinarios de ETA.

La historia de esta profesional salió a la luz años después, con detalles que asombran al ciudadano de a pie, porque Arantxa comenzó labrándose un nombre y una reputación en el entorno abertzale hasta que miembros de ETA contactaron con ella para que diera refugio a uno de sus comandos mientras ella mantenía la tapadera al mismo tiempo que proporcionaba periódicamente una informacion valiosísima.

Esta cinta es bastante más dura que Maixabel, porque la historia también lo es. Se retrata un entorno aún más opresivo y paranoico, en el que todo el mundo sospecha de los demás y en el que se suceden momentos de tensión, sobre todo cuando aparece el segundo miembro del comando, que muestra desde el principio rasgos psicopáticos.



Otra película que muestra un País Vasco gris y lluvioso, como si fuera una metáfora de la historia que nos cuenta, y que se basa en interpretaciones de altísimo nivel, tanto de la protagonista (una para mí totalmente desconocida Carolina Yuste) como de los secundarios: repite Luis Tosar en el papel del enlace de Arantxa; Iñigo Gastesi construye un etarra con el que puedes incluso llegar a empatizar porque le mueve un ideal, lícito en principio pero equivocado en los medios; Diego Anido construye un personaje odioso desde el primer momento, el segundo etarra, el experimentado, al que parece que solo le mueve el sufrimiento de otros y que nos regala las secuencias más desasosegantes de la película.

Hay otro puñado de secundarios que hacen papeles de lo más convincentes y ayudan a conformar una película que, no solo es interesante por lo que cuenta, sino que se convierte en una muy buena película de thriller por sí misma.

Recomendable, de duración contenida (también al filo de las dos horas) y con otro 7,1 en imdb.

Estas dos películas, junto con otras que iré comentando cuando lleguemos a ellas, confirman que muchas veces se consigue hacer un cine español de calidad y cada vez más atrevido con temas espinosos de nuestro pasado reciente.

domingo, 10 de mayo de 2026

Érase una vez... en Hollywood

Después de tantos años y tantas entradas, supongo que no será un secreto que lo mío con Tarantino no es precisamente una relación de amor. Tampoco de odio, ya puestos, porque en realidad no abomino del director ni su obra, pero no me parece que vaya a convertirme nunca en un fanático de su cine.

Al final, a pesar de mis reticencias, creo haber visto casi todo su cine. Al menos he visto un buen puñado, excepto Kill Bill, Reservoir dogs o Jackie Brown. Tres grandes títulos que no me llaman la atención y que, hasta ahora, he resistido ponerme.

En todas sus películas me pasa lo mismo: empiezo a verlas y me fascina la construcción de personajes, los diálogos y todo lo que va creando alrededor. Incluso me encanta, diría yo. Cada una de las películas que he visto, me parece que tienen momentos memorables y personajes inolvidables que han marcado un hito en la historia del cine.



No obstante, en algún momento de la segunda mitad de la cinta, llega la ensalada de tiros, la violencia y la sangre. De forma invariable. Y también de forma invariable, esto me saca de la película de tal forma que no vuelvo a entrar: Malditos bastardos, Los odiosos ocho, Django... Todas.

Érase una vez... en Hollywood es un ejemplo más. La confirmación de una opinión personal.

Los personajes de Rick Dalton (Leo DiCaprio) y Cliff Booth (Brad Pitt) me parecen sólidos, tridimensionales y muy bien construidos, con unas motivaciones creíbles y unas circunstancias personales que podríamos tener cualquiera de nosotros.

La estrella en decadencia que sobrevive a base de pequeños papeles a la espera de que los grandes estudios y directores vuelvan a acordarse de ella y el doble de acción que se ha convertido en el hombre para todo, pero también en el soporte emocional. No se trata de una relación de amistado, porque la diferencia de estatus es demasiado amplia, pero todo lo demás está ahí.

El ambiente en el Hollywood de los años sesenta está reconstruido de una forma magistral. Es como hemos visto muchas veces en documentales o fotografías, como si estuvíéramos allí, viviéndolo: el vestuaro, el colorido, la música...


Otro meme de Leo


Hay un buen puñado de escenas que merecen la pena: la disputa entre Booth y un emergente Bruce Lee que todavía era Kato en El avispón verde; otra es la llegada de Booth a la comuna hippy que se ha establecido en unos antiguos estudios al aire libre, llena de tensión dispuesta a arder con cualquier chispa y que me tuvo agarrado al asiento; por último, una de las escenas finales con el asalto a la villa de Rick, hasta que al director se le va la pinza por completo como viene a ser habitual. Aunque, a fuerza de ser sinceros, esa locura es bastante menor que en otras peliculas que ya he comentado y no he terminado con esa sensación mezcla de asco y disgusto que suelo tener.

Además de Brad y Leonardo, que están descomunales, como suele hacer Tarantino tenemos unos cuantos secundarios que, en su parcela, dejan huella en el espectador. Es otra de las virtudes del director, hacer unas películas corales en que cada personaje tiene su momento.

Mencionaría, por supuesto, a Margot Robbie (Sharon Tate), pero también a Margaret Qualley (Pussycat) y Austin Butler (Tex). Estos últimos se están haciendo un nombre en la Industria en los últimos años.

El resultado de todo este cóctel es una cinta de más de dos horas y media (tampoco se corta, el muchacho) que me ha gustado bastante más que otras anteriores y que, a pesar de su duración, me ha parecido sólida y entretenida. El 7,6 que luce hoy en imdb es una muestra más de que la película merece la pena.




domingo, 3 de mayo de 2026

Apocalipsis Z: libros y adaptación de TV

 El Apocalipis Z empezó como unas entradas en el blog del abogado gallero Manel Loureiro (qué pelazo). Esas entradas se convirtieron en un libro y ese libro se convirtió en la primera parte de una trilogía.

No soy muy fan de los libros de zombis, ni de las películas, ni de los juegos... En general, la temática Z, más que aburrirme, no me llama la atención. No he visto nada más que algunos minutos sueltos de The walking dead, y fuera de los libros de Loureiro, apenas he leído Guerra mundial Z.

No obstante, lo considero un subgénero postapocalíptico y le reconozco, más allá de las criaturas, que es una buena forma de explorar las relaciones humanas en situaciones de extrema exigencia. En esos casos, como vemos con mucha frecuencia, sale a la luz lo mejor y lo peor de las personas.



Pero me estoy yendo por las ramas.

Empecé a leer Apocalipsis Z por la fama de Loureiro y después de haber visto la adaptación de Prime, que nos entretuvo bastante.

No sé si el autor se planteaba desde el inicio publicarlo en forma de libro o si se trataba solo de un ejercicio de imaginación destinado a combatir el estrés laboral, pero la historia canta mucho cuando la lees, porque el autor hace verdaderos juegos malabares para justificar que el protagonista no pierde el portátil en el que escribe entrada tras entrada, infatigable, a pesar de que la situación se complica de forma exponencial.

No obstante, con todos los defectos que se puedan imaginar, plantea de forma verosímil los inicios de una plaga Z y mantiene el interés durante toda la extensión. El protagonista está construido de forma más o menos tridimensional y tiene motivaciones realistas. Como muchos otros en el género, se trata de una persona normal que se ve en vuelta en situaciones excepcionales y da mucho más de sí de lo que podría esperarse.



Visita recursos habituales, quizá por tratarse de respuestas lógicas a la misma amenaza, como la creación de puntos de cuarentena y campos de refugiados que, a la larga, no van a poder controlar la presion creciente de los Z por una mera cuestión matemática de recursos frente a amenaza. Además el hecho de visitar lugares más o menos familiares (Galicia), le da un sabor más hogareño, si puede decirse así.

Asi que se podría decir que Apocalipsis Z es un título entretenido, pero muy evidente como primera obra de un autor novel.

La evolución, en cuanto a calidad estilística, me parece evidente en la segunda parte: Los días oscuros. Aquí continúa la historia del protagonista y sus acompañantes tras llegar a los restos del Reino de España ubicados en Canarias. Allí se verán envueltos en una misión militar de obtención de recursos y deberán volver al epicentro de la epidemia Z en la península.



Otra vez el autor mantiene el pulso narrativo y solo me saca de la historia la trama paralela de las luchas intestinas de poder. No por la trama en sí, que puede resultar hasta creíble en esas circunstancias, pero que el último rey de España sea Froilán I me puede parecer una broma más o menos afortunada, pero es rocambolesca y no veo yo que aporte mucho.

La ira de los justos me parece un cierre bastante decente de la trilogía. En esta ocasión salimos del marco ibérico, lo convertimos en global y cruzamos el Atlántico hasta un enclave superviviente en los Estados Unidos, regido con mano de hierro por una especie de visionario fundamentalista que se dedica a recoger supervivientes por todo el mundo, algunos de los cuales pasarán a englobar el número de sus fieles y otros se convertirán en esclavos.

Hay varias ideas interesantes en este libro: la primera, la forma en la que el autor resuelve la cuestión de la energía para hacer creíble la supervivencia de un enclave de dimensiones respetables; la segunda, que se haya podido desarrollar un tratamiento que convierte la plaga Z en una enfermedad crónica tratable; la tercera, que un estado cerrado de forma hermética, como Corea del Norte, pudiera sobrevivir a una catástrofe global de estas características.



Todo ello lo combina Loureiro con un retrato plausible de una sociedad personalista en la que los individuos de baja catadura moral se convierten en monstruos similares a los Z, pero más terroríficos porque aquellos hacen el mal por voluntad propia.

Durante estos tres libros, seremos testigos de la evolución de Loureiro como autor, bastante positiva. Confirma la idea de que, si tienes una buena idea y consigues mantener la atención del lector y la del mercado editorial (tanto o más importante), vas a tener oportunidades de mejorar tu estilo de forma que la experiencia del lector sea cada vez más redonda y gratificante. En ese sentido, no queda otra cosa que alabar a Manel Loureiro por su tenacidad.


¡Qué pelazo!


Por último, diré que la adaptación me pareció bastante fiel al material original y que sabe mantener la tensión. Son apenas dos horas de peripecias Z en una galicia postapocalíptica. La vi antes de leer los libros y no sale malparada. Creo que merece algo más que el 6,1 que tiene en imdb.