domingo, 19 de julio de 2026

Lo último de Vila y Chamorro

La serie de novelas de los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro, de Lorenzo Silva, es una de las que más he podido y querido seguir en mucho tiempo.

Ya la empecé avanzada, un descubrimiento de esos que de cuando en cuando conseguías por ser socio del Círculo de Lectores, pero durante los últimos meses he ido siguiendo el orden cronológico y disfrutando del desarrollo de estos personajes.

Nadie vale más que otro es un libro de relatos, cuatro en concreto, en los que el autor nos muestra las miserias y dignidades del género humano a través de cuatro situaciones que, por desgracia, son cada vez más habituales: el asesinato de una mujer, supuestamente a manos de su marido; el de una niña, quizá a manos de su tío; la aparición del cuerpo de un delincuente común víctima de un posible ajuste de cuentas; el asesinato de un inmigrante en un pueblo como cualquier otro.




Seré honesto: apenas me acuerdo de nada de esos cuentos, pero sí recuerdo que leí el libro con mucho gusto, como casi todo lo del autor.

El alquimista impaciente se publicó en 2000 y fue muy popular porque se llevó el premio Nadal de ese mismo año, siendo adaptado a cine con los rostros de Roberto Enríquez e Ingrid Rubio.

El libro arranca con el descubrimiento de un cadáver de un hombre desnudo en un motel de carretera. Los detalles escabrosos se suceden, pero en el transcurso de la investigación, lo que parecía un accidente durante un encuentro sexual con una prostituta desaparecida, se va enfangando más en un caos de dinero, sobornos y mafias.

Es un caso crudo, pero Silva tiene el don de narrar con sencillez y verosimilitud. El lector va atando cabos junto con la pareja protagonista, abriendo la boca de vez en cuando o confirmando sospechas alguna que otra vez.



Lectura ágil y un cierto poso moral sobre la conciencia humana y cómo para algunos las vidas de los demás son accidentes que sortear o pasar por encima.

En 2002, nuestra pareja de guardias favorita nos llevará en La niebla y la doncella al marco incomparable de la isla de la Gomera. Allí aparece degollado un joven muchacho de ascendencia alemana, en un caso que apunta de forma directa al concejal del pueblo.

Como en casi todas las novelas de este tipo, que los hechos apunten de forma directa a alguien suele ser un antídoto contra la culpabilidad del personaje, porque siempre hay algún cabo suelto que no encaja del todo bien y que despierta los instintos del husmeador profesional que se enfrenta al caso.

Este libro no es la excepción y, entre visita y visita a la isla, rascaremos la superficie y encontraremos una supuración que mancha incluso a algunos integrantes del Instituto Armado.



Me gusta este libro porque Bevilacqua es más frágil y humano y porque, por una vez, se ve traicionado por su olfato y es incapaz de ver la traición delante de sus ojos.

También se llevó a la gran pantalla, en 2017, con los rostros de Quim Gutiérrez y Aura Garrido, además de otros actores reconocidos como Roberto Álamo o la tristemente desaparecida Verónica Echegui.

Saltamos a 2005 para la publicación de La reina sin espejo. Ambientada en Cataluña, arranca con la muerte de una popular presentadora de televisión. El cadáver se encuentra en medio de un jaleo que indica una noche desenfrenada de drogas, alcohol y sexo.

La investigación, nada sencilla, se encuentra con las interioridades de las páginas de contactos (aunque en la fecha de publicación, internet no es todavía ni una sombra de lo que es hoy), el elitismo de ciertos miembros de la sociedad catalana a la que pertenecía la fallecida y, en un giro de los acontecimientos, la trata de mujeres.



Una vez más la historia da saltos inesperados para acabar en un punto totalmente imprevisible y una vez más se adaptó a televisión en 2011, con Jesús Noguero y Mariona Ribas (desconocidos para mí).

A partir de aquí ya había leído todos los libros según iban saliendo y me reencontré en el hilo temporal con El mal de Corcira, publicado en 2020.

Este libro es algo particular, porque si no me equivoco, el autor usa por primera vez el recurso de contar dos historias en momentos distintos. Por un lado, tenemos el habitual caso que en esta ocasión nos lleva a la pequeña isla de Formentera, donde aparece un hombre asesinado en una playa. En principio se podría enmarcar como crimen pasional homosexual, pero la víctima resulta ser un antiguo condenado por colaboración con ETA.

Ahí arranca la segunda historia, porque por fin sabremos más del pasado de Bevilacqua y el tiempo que estuvo destinado en el País Vasco de los duros años ochenta, durante el que trabajó realizando labores de inteligencia hasta que se mudó a Madrid.



Su infatigable compañera de fatigas, Chamorro, no podrá asistirle esta vez nada más que desde la distancia, convaleciente de una herida de bala que recibió unos pocos días antes. Esta conveniente indisposición, sirve al autor para bucear aún más en la psicología de Bevilacqua y lo hace aún más frágil ante la tormenta perfecta que se desencadena en su interior.

Como es habitual, el desenlace es totalmente inesperado, pero satisfactorio. Este libro es quizá el mejor que he leído o, por lo menos, el que mejor recuerdo me ha dejado.

Aún me quedan un par o tres libros de la serie, que espero leer lo antes posible. Es esta una serie que mejora con el tiempo, tanto por la experiencia y oficio del autor como por la profundidad que van adquiriendo los personajes principales. Los dos protagonistas, lejos de estar congelados en un universo paralelo, envejecen y maduran como cualquiera de nosotros al tiempo que hacen frente a situaciones y circunstancias cotidianas.

Por eso, por esa sensación mezcla de cercanía y realismo, además de por el interés de los casos relatados, aconsejo a cualquiera la lectura de esta serie de libros. Perfecta para el verano, además.


domingo, 12 de julio de 2026

Adaptaciones de videojuegos

Los videojuegos se han convertido ya eu una expresión más de la creatividad humana y, en consecuencia, en fuente original para diversas adaptaciones, como cine o televisión.

En 2024 se estrenó Borderlands, la adaptación del videojuego del mismo nombre, con ambientación postapocalíptica. No lo he jugado y tengo poca información, pero espero que sea mejor que la película, lo que no debería ser muy complicado.


Mala


Aburrida y mala, eso como poco. A pesar de tener en el reparto a pesos pesados como Cate Blanchett, Jamie Lee Curtis, Kevin Hart o Jack Black (solo su voz). Da un poco de pena verlos, sobre todo a las dos primeras, en un producto como éste.

Son cien minutos que mi vida que me podía haber ahorrado y como yo debe de pensar mucha gente para que su nota en imdb sea un lamentable 4,7.

También de ambientación apocalíptica, pero una adaptación bastante más decente, es la serie Fallout, de Prime. Dos temporadas de ocho capitulos cada una, la primera de 2024 y la segunda de este mismo años.

Tampoco he jugado los diversos juegos de la franquicia y no tengo tapoco mucha información, pero la serie es bastante amigable con el profano como yo.

Llama la atención la mezcla de humor gamberro, violencia y ambientación, con esa música cincuentera y estética de sueño americano mezclada con el desierto nuclear, la suciedad y las distintas facciones que nos vamos a poder encontrar vagando por el Yermo o por New Vegas.


Entretenida

La serie tiene unos cuantos protagonistas, destacando la pobladora del refugio 33, Lucy McLean (Ella Purnell), el ghoul que antes fuera una estrella de cine (Walton Goggins), Maximus, el acólito de la Hermandad del Acero (Aaron Moten) y un buen puñado de secundarios entre los que destaca Kyle Maclachlan en el papel de Hank MacLean.

Nos irán entremezclando imágenes del momento con flashbacks en los que veremos por qué se ha llegado a la situación actual, mientras los protagonistas se van moviendo en busca de sus objetivos.

En imdb está a un gran 8,3 y, de momento, es una serie que merece la pena seguir.

El fenñómen Minecraft no podñía permanecer ajeno a este fenómeno de adaptaciones y se estrenó la suya en 2025, con un reparto también de colorines que, por lo que se ve, es un reclamo imprescindible.

Repite Jack Black como Steve, un chico que lleva no se sabe cuántos años sobreviviendo dentro del juego y se añade un excesivo Jason Momoa (cada ve se parece más a una caricatura de sí mismo) como Garrett, una vieja gloria de los salones de recreativos. Tenemos también el gusto de ver a Emma Myers, la chica loba de Miércoles, como Natalie.


Entretenida


La historia se desarrolla en paralelo dentro y fuera del juego y transcurre con placidez mientras pasan por pantalla personajes y situaciones icónicas del juego.

Tiene a su favor que dura poco más de hora y media y que entretiene a pesar de todos los excesos de Momoa y Black. Por eso la encontramos a un mejorable 5,6 en imdb, lo que supongo que significa que no apesta tanto.

También en 2025 tuvimos la segunda temporada de The last of us, en esta ocasión adaptando el segundo juego desde el punto de vista de Ellie y Joel.


Excepcional


Como en la primera temporada, la adaptación no ahorra ningún sufrimiento al espectador y es bastante fiel al material original, tanto en historia como en ambientación y ubicaciones. Las interpretaciones de Pedro Pascal, Bella Ramsey y las nuevas caras de Isabela Merced (impresionante Dina) y Kaitllyn Dever (aún más impresionante Abby) tienen la calidad a la que nos acostumbró la primera temporada y, cómo no, está repleta de momentos que quitan la respiración.

Brutal serie, como demuestra ese 8,4 que nos encontramos en imdb.

Por último, este 2026 nos trajo Super Mario Galaxy, que me pareció peor que la primera, quizá porque el factor sorpresa ya no existia y porque todas las virtudes ya las vimos y no aporta gran cosa nueva.

Un poquito más de hora y media que, ya es mala suerte, llegó a aburrirme hasta desear que terminara de una vez.


Meh


Ni siquiera llegó a gustar del todo a mi hija pequeña, que disfrutó bastante más de Minecraft. Yo no creo que haga ni siquiera un segundo visionado en casa. Es que ni ganas tengo de contar nada de ella.

Aún así, tiene un decente 6,3 en imdb.


jueves, 9 de julio de 2026

Alien JdR

Alien es un juego de rol de Free League Publishing que ha traído Edge Estudio para España y al que he podido jugar varias sesiones. Hablaré poco de la ambientación, por todos conocida, para centrarme un poco en las mecánicas de juego y, sobre todo, las sensaciones que he tenido.

El sistema es muy sencillo y asequible tanto para jugadores ocasionales como asiduos: cada personaje tiene unos atributos y unas habilidades con unos valores determinados. Para hacer una prueba de habilidad, el personaje tiene que tirar tantos dados de seis caras (D6) como la suma de ambos valores y sacar al menos un éxito (se pueden necesitar más, si por ejemplo tenemos una tirada enfrentada). Si estamos en combate, el número de éxitos será el daño causado al que hay que restar el valor de absorción del objetivo.

Este sistema es común a otros juegos como Tales of the Loop (Historias del Bucle), que también hemos podido jugar, lo que resulta en facilidad para ponerse a jugar una historia determinada.



Las particularidades sobre el sistema de juego vienen por la propia ambientación, incorporando los dados de estrés, que son de otro color. La mecánica también es sencilla: dependiendo del desarrollo de la historia, los PJ van a ir acumulando dados de estrés, lo que se traduce en que se añaden tantos dados de estrés como el valor actual de estrés del personaje. Estos dados especiales cuentan como los demás a la hora de contabilizar el éxito, pero una pifia en cualquiera de ellos (un 1) supone el fracaso automático del intento con independencia del número de éxitos que hayamos sacado.

El estrés del personaje se puede reducir descansando en un sitio seguro, lo que nos permitirá mantener el número de dados extra en un nivel razonable.

Los PJ tendrán también a su disposición unos puntos de historia que se podrán utilizar de forma que tienen beneficios especiales. Estos puntos de historia se reponen al final del módulo o se obtienen a medida que se alcanzan objetivos.

Con todo lo anterior, el desarrollo de las partidas es rápido, cuando no frenético. El estrés se puede llegar a acumular con rapidez y uno de nuestros errores al principio fue no hacer caso y no descansar para mantenerlo a niveles tolerables. Al final de la sesión estábamos tirando un puñado grande de dados y las posibilidades de fallo eran muy elevadas.




Entre los distintos tipos de PJ tenemos al sintético. Indistinguible del resto, aunque con estadísticas normalmente bastante mejores que os humanos orgánicos, los sintéticos tienen la particularidad de que nunca acumulan estrés. A cambio, y de forma casi automática, se ganan la desconfianza del resto de miembros del grupo en cuanto su naturaleza se hace evidente.

Los PJ tienen un objetivo común en la partida, pero cada uno de ellos tiene también un objetivo personal que, normalmente, choca con el común de forma tangencial o, incluso, frontal cuando el PJ tenga que sabotear directamente al grupo para conseguirlo.

Aunque entiendo que esta forma de juego es fiel a la ambientación de referencia, fomentando la paranoia y la desconfianza dentro del grupo (sobre todo cuando uno de los PJ o de los PNJ es un miembro de Weyland-Yutani, un sintético o ambas cosas), no es una forma de jugar a rol que me apasione. En mi primera partida tenía que asegurarme de que lo que estaba sucediendo no trascendiera a la opinión pública y para conseguirlo no debía escatimar medios, incluyendo acabar con el resto del grupo de forma activa o pasiva. Pero mi forma de entender el juego de rol no me permite traicionar al grupo, así que no disfruté demasiado.

Otra cuestión que no me gustó es que el juego fomenta, mediante habilidades de personaje, que un PJ pueda influir en las decisiones del resto e incluso imponer las suyas propias (Tirar de galones, creo que se llama la habilidad en cuestión).

Durante mis partidas, nunca he permitido algo así entre PJ y me provoca mucho rechazo. Si jugar a rol es un paradigma de la libertad de elección personal, el hecho de que un jugador pueda imponer su criterio sobre el resto, sin siquiera permitir o tener en cuenta mecanismos de liberación, la partida se convierte de facto en una dictadura. Si además el jugador en cuestión no se corta en hacer uso de esa habilidad y el Director de Juego se lo permite, se puede llegar a situaciones desagradables.



Nada arruina la experiencia de juego como las discusiones dentro del grupo (no entre PJ, sino entre jugadores) y es algo que se debería evitar.

Por último, el juego está desequilibrado en cuanto a los oponentes. Esto es algo normal y asumido, porque ya se ve lo que es capaz de hacer un xenomorfo. La sensación de impotencia cuando te enfrentas a uno es de lo más realista y, por qué no decirlo, satisfactoria. Es otro de los temas que están muy logrados en cuanto a la ambientación y creo que transmite a la perfección la atmósfera de las películas.

Como nota curiosa, la mecánica de iniciativa se ejecuta mediante una baraja de cartas. Nosotros, por costumbre, seguimos tirando dados para determinar el orden de acciones.

En resumen, si bien el juego es interesante en cuanto a ambientación y mecánicas y además es ágil cuando se está en el meollo, no es un juego que me apasione. Soy consciente de que es un problema mío más que del juego, porque el resto de mi grupo lo llevó bastante bien.

Visitando la página web de la editorial, he visto que hay pocos libros publicados. Una pena, porque para que un juego de rol esté vivo, necesita tener material accesible a jugadores y directores. De lo contrario, languidecerá hasta desaparecer o se obligará a los aficionados a buscar material en otros idiomas. Por suerte, si os gusta el juego, se puede encontrar fácilmente en la web de la editorial original.


domingo, 5 de julio de 2026

Los héroes

La Primera Ley fue para mí todo un descubrimiento, a mayores según iban pasando los capítulos y los libros, con un final abierto que me hizo pensar que la cosa no había terminado allí.

Luego, La mejor venganza, la historia de la Serpiente de Talins, Monzcarro Murcatto, con su inicio que es un golpe en la boca del estómago que te deja sin respiración, me dejó con la boca abierta.

Así que proseguí la aventura con Los Héroes, un título algo engañoso porque no solo tiene el significado habitual de persona destacada por su comportamiento y acciones, sino que en esta ocasión es también el nombre de un accidente geográfico en el que se enfrentan los ejércitos del Norte y los de la Unión en una batalla que dura tres días. El libro es, pues, el relato de esta batalla.

Los sucesos, por las cosas que se van contando y se dejan entrever, sucede después de los hechos acaecidos en La mejor venganza.



Encontraremos a personajes que ya conocemos, como Dow el Negro, que es ahora el rey del Norte después de la desaparición de Logen Nuevededos, o el Perro, que en esta ocasión luchará del lado de la Unión contra su antiguo compañero de armas, que se ha destapado como un líder cruel y despótico. También el primero de los magos, Bayaz, tiene su cuota de páginas y es dibujado como un personaje bastante particular y que se sabe superior al resto, un poco odioso aunque tampoco se podría decir que en La primera ley se pudiera empatizar con él.

Otros personajes, como Caul Escalofríos o Calder (hijo de Berthold, antiguo rey del Norte) tienen un mayor protagonismo que en la trilogía original. Y otros que se mencionaron solo de pasada se convierten en protagonistas, como Bremmer dan Gorst, guardia real que se vio envuelto en los sucesos de la Casa del Placer de Cardotti, en la que el rey de la Unión casi pierde la vida durante el ataque de Monza Murcatto.



Y otros personajes son totalmente nuevos: Curnden Craw, veterano guerrero norteño al mando de una docena (un grupo de guerreros escogidos) entre los que se encuentran Maravillosa (una guerrera) y sobre todo Wirrhun de Bligh, un guerrero que lucha con una espada enorme (la Madre de las Espadas) que ganó en combate hace muchos años. Wirrhun dice saber el momento exacto en el que morirá, porque se le ha dado a conocer en una profecía, así que lucha con despreocupación lo que, combinado con sus innegables dotes, le hacen letal en combate.

Por el lado de la Unión, el personaje nuevo más atractivo es el de Finree dan Brock, la esposa de un oficial de la Unión, objeto del deseo reprimido de Bremmer dan Gorst y que, durante los diferentes capítulos, mostrará una capacidad innata para sobrevivir y empujar a su marido a ofrecer lo mejor de sí mismo.

También Bremmer dan Gorst es un personaje con muchas facetas. Por un lado es un luchador experto e implacable, un profesional de la guerra que está obsesionado con dos cosas: Finree dan Brock y recuperar su honor. Abercrombie lo dibuja como un hombre corpulento con voz aguda, demasiado para su apariencia.


El autor


Hay un buen puñado de personajes más, casi todos ellos dejando alguna perla incluso cuando son poco más que secundarios de los secundarios En ese sentido, Abercrombie se encuentra con el mejor Martin en cuanto a creación de personajes y momentos sencillos

Pero quizá el mayor y gran acierto de Abercrombie es que narra una batalla campal concentrando el foco en los pequeños grupos de personas. Nos muestra el avance de esos tres días de combate, los vaivenes de la batalla pero más como un eco lejano que los personajes van escuchando que como una narración en sí misma. El autor consigue que el centro del libro, la batalla, se convierta en un hecho totalmente secundario que sirve de pretexto para contar las historias que de verdad importan.

Es un libro tremendo y recomendable, no solo para los aficionados a Abercrombie y al grimdark, sino para todos los aficionados a la buena literatura fantástica. Es uno de los imprescindibles.


domingo, 28 de junio de 2026

The Flash de CW

Ayer tomé la decisión de no seguir, al menos por una temporada grande, viendo la serie The Flash de la cadena CW. Me ha costado mucho decidirme, pero llevaba un tiempo largo pensando que cada capítulo que veía era una pérdida de tiempo y necesito pasar a otras cosas que sean más satisfactorias. Como he dicho muchas veces, la vida es muy corta y el mundo friki es demasiado extenso como para no aprovechar cada minuto que se pueda.

Aparco la serie en el episodio 7x09, quedando todavía cuarenta y dos episodios más.

Tenemos mucho cariño a la serie y al personaje. Fue la que empezamos a ver en casa de lo que luego se llamó Arrowverso y ha sido la más longeva en cuanto a temporadas y capítulos, sobreviviendo al fatídico año del coronavirus.

Los inicios fueron coloridos, amables y entretenidos. Los personajes y los actores emitían una frescura que, comparada con la sobriedad de Arrow, era un contraste que le favorecía. Sus pretensiones, que al principio me parecieron modestas, ajustadas a lo que ofrecía.



Poco a poco, la cosa fue degenerando.

La primera temporada se podría decir que era la típica de monstruo episódico, con una historia más o menos lineal y un villano en la sombra que resultó sorprendente, Eobard Thawne, el Reverso de Flash que mató a su madre y movió los hilos para que Barry Allen estuviera en el momento y lugar justos para recibir el impacto del rayo que le dio sus poderes.

El que se dio en llamar Equipo Flash estaba compuesto por un mentor (el Dr. Wells) y dos compañeros (Caitlin Snow y Cisco Ramon). Joe West y su hija Iris eran el soporte familiar (adoptivo) del protagonista. Todo estaba más o menos en su sitio.

Las siguientes temporadas fueron presentando diversos villanos que eran el enemigo principal y el monstruo de la semana fue disminuyendo hasta desaparecer. Barry se enfrenta a Zoom, Savitar, Clifford de Voe, Cicada, el doctor Ramsey y otros más. De todos ellos, Savitar y de Voe fueron muy buenos (sobre todo este último) y Cicada fue muy digno.

Otros villanos secundarios fueron interesantes, sobre todo Amunet Black (Katee Sackhoff) o el gorila superinteligente Grodd, que tuvo algún arco argumental decente.



El Equipo Flash fue ampliándose: Kid Flash, Nora West-Allen, Ralph Dibney (Hombre Elástico), Allegra García y los diversos Wells del Multiverso (H.R, Sherloque y otros). Incluso Caitlin Snow y Cisco Ramón se convirtieron en metas (Killer Frost y Vibe). Aquello se convirtió en un carajal que tenía un sentido más bien limitado.

Así que el interés de la serie fue cada vez menor a partir de la quinta temporada. La sexta la soporté a base de fuerza de voluntad y esta séptima me estaba pesando como una losa.

Las cifras de audiencia, que se pueden consultar en la Wikipedia, son también esclarecedoras. La primera temporada tuvo una audiencia media de cuatro millones y medio de espectadores por capítulo y se mantiene por encima de los tres millones hasta la cuarta temporada. A partir de ahí, se desploma hasta alrededor del millón por capítulo (no hay datos de la novena temporada, pero el último capitulo no llegó al medio millón).

Esto está influido con casi total seguridad a que la serie comenzó a tomarse demasiado en serio para lo que era, con conflictos morales muchas veces absurdos y soluciones recurrentes, como ir al pasado, generar una nueva línea temporal y arreglar los destrozos provocados. Demasiado para una serie que se construyó sobre la frescura y la alegría.



Grant Gustin se ha ganado ser quizá el rostro más reconocido del velocista, por encima de Ezra Miller o los otros Flash que ha habido, al igual que Melissa Benoist es Supergirl (veremos lo que ocurre con Milly Alcock), pero ha conseguido que el personaje me resultara cargante con todas las dudas existenciales (decisiones de guión) y su cara de amargado (esto sí es cosa suya) que tiene la mayor parte de los últimos capítulos que he visto. 

Es una pena, la verdad. Aunque no puedo juzgar las dos temporadas finales, viendo lo que he visto de la séptima me atrevería a decir que tenían que haber cerrado mucho antes.

En imdb tiene una nota media de 7,5, pero al igual que pasa con las audiencias, las notas por capítulo caen en picado al final.

No sé lo que tardaré en retomarla. Ni siquiera sé si lo voy a hacer, aunque por un lado me da pena no llegar a la despedida y, seguramente, la reunión de diversos personajes que hayan aparecido. Pero me ha logrado saturar y prefiero descansar antes que dejar pasar los capítulos mientras miro el móvil.