domingo, 10 de mayo de 2026

Érase una vez... en Hollywood

Después de tantos años y tantas entradas, supongo que no será un secreto que lo mío con Tarantino no es precisamente una relación de amor. Tampoco de odio, ya puestos, porque en realidad no abomino del director ni su obra, pero no me parece que vaya a convertirme nunca en un fanático de su cine.

Al final, a pesar de mis reticencias, creo haber visto casi todo su cine. Al menos he visto un buen puñado, excepto Kill Bill, Reservoir dogs o Jackie Brown. Tres grandes títulos que no me llaman la atención y que, hasta ahora, he resistido ponerme.

En todas sus películas me pasa lo mismo: empiezo a verlas y me fascina la construcción de personajes, los diálogos y todo lo que va creando alrededor. Incluso me encanta, diría yo. Cada una de las películas que he visto, me parece que tienen momentos memorables y personajes inolvidables que han marcado un hito en la historia del cine.



No obstante, en algún momento de la segunda mitad de la cinta, llega la ensalada de tiros, la violencia y la sangre. De forma invariable. Y también de forma invariable, esto me saca de la película de tal forma que no vuelvo a entrar: Malditos bastardos, Los odiosos ocho, Django... Todas.

Érase una vez... en Hollywood es un ejemplo más. La confirmación de una opinión personal.

Los personajes de Rick Dalton (Leo DiCaprio) y Cliff Booth (Brad Pitt) me parecen sólidos, tridimensionales y muy bien construidos, con unas motivaciones creíbles y unas circunstancias personales que podríamos tener cualquiera de nosotros.

La estrella en decadencia que sobrevive a base de pequeños papeles a la espera de que los grandes estudios y directores vuelvan a acordarse de ella y el doble de acción que se ha convertido en el hombre para todo, pero también en el soporte emocional. No se trata de una relación de amistado, porque la diferencia de estatus es demasiado amplia, pero todo lo demás está ahí.

El ambiente en el Hollywood de los años sesenta está reconstruido de una forma magistral. Es como hemos visto muchas veces en documentales o fotografías, como si estuvíéramos allí, viviéndolo: el vestuaro, el colorido, la música...


Otro meme de Leo


Hay un buen puñado de escenas que merecen la pena: la disputa entre Booth y un emergente Bruce Lee que todavía era Kato en El avispón verde; otra es la llegada de Booth a la comuna hippy que se ha establecido en unos antiguos estudios al aire libre, llena de tensión dispuesta a arder con cualquier chispa y que me tuvo agarrado al asiento; por último, una de las escenas finales con el asalto a la villa de Rick, hasta que al director se le va la pinza por completo como viene a ser habitual. Aunque, a fuerza de ser sinceros, esa locura es bastante menor que en otras peliculas que ya he comentado y no he terminado con esa sensación mezcla de asco y disgusto que suelo tener.

Además de Brad y Leonardo, que están descomunales, como suele hacer Tarantino tenemos unos cuantos secundarios que, en su parcela, dejan huella en el espectador. Es otra de las virtudes del director, hacer unas películas corales en que cada personaje tiene su momento.

Mencionaría, por supuesto, a Margot Robbie (Sharon Tate), pero también a Margaret Qualley (Pussycat) y Austin Butler (Tex). Estos últimos se están haciendo un nombre en la Industria en los últimos años.

El resultado de todo este cóctel es una cinta de más de dos horas y media (tampoco se corta, el muchacho) que me ha gustado bastante más que otras anteriores y que, a pesar de su duración, me ha parecido sólida y entretenida. El 7,6 que luce hoy en imdb es una muestra más de que la película merece la pena.




domingo, 3 de mayo de 2026

Apocalipsis Z: libros y adaptación de TV

 El Apocalipis Z empezó como unas entradas en el blog del abogado gallero Manel Loureiro (qué pelazo). Esas entradas se convirtieron en un libro y ese libro se convirtió en la primera parte de una trilogía.

No soy muy fan de los libros de zombis, ni de las películas, ni de los juegos... En general, la temática Z, más que aburrirme, no me llama la atención. No he visto nada más que algunos minutos sueltos de The walking dead, y fuera de los libros de Loureiro, apenas he leído Guerra mundial Z.

No obstante, lo considero un subgénero postapocalíptico y le reconozco, más allá de las criaturas, que es una buena forma de explorar las relaciones humanas en situaciones de extrema exigencia. En esos casos, como vemos con mucha frecuencia, sale a la luz lo mejor y lo peor de las personas.



Pero me estoy yendo por las ramas.

Empecé a leer Apocalipsis Z por la fama de Loureiro y después de haber visto la adaptación de Prime, que nos entretuvo bastante.

No sé si el autor se planteaba desde el inicio publicarlo en forma de libro o si se trataba solo de un ejercicio de imaginación destinado a combatir el estrés laboral, pero la historia canta mucho cuando la lees, porque el autor hace verdaderos juegos malabares para justificar que el protagonista no pierde el portátil en el que escribe entrada tras entrada, infatigable, a pesar de que la situación se complica de forma exponencial.

No obstante, con todos los defectos que se puedan imaginar, plantea de forma verosímil los inicios de una plaga Z y mantiene el interés durante toda la extensión. El protagonista está construido de forma más o menos tridimensional y tiene motivaciones realistas. Como muchos otros en el género, se trata de una persona normal que se ve en vuelta en situaciones excepcionales y da mucho más de sí de lo que podría esperarse.



Visita recursos habituales, quizá por tratarse de respuestas lógicas a la misma amenaza, como la creación de puntos de cuarentena y campos de refugiados que, a la larga, no van a poder controlar la presion creciente de los Z por una mera cuestión matemática de recursos frente a amenaza. Además el hecho de visitar lugares más o menos familiares (Galicia), le da un sabor más hogareño, si puede decirse así.

Asi que se podría decir que Apocalipsis Z es un título entretenido, pero muy evidente como primera obra de un autor novel.

La evolución, en cuanto a calidad estilística, me parece evidente en la segunda parte: Los días oscuros. Aquí continúa la historia del protagonista y sus acompañantes tras llegar a los restos del Reino de España ubicados en Canarias. Allí se verán envueltos en una misión militar de obtención de recursos y deberán volver al epicentro de la epidemia Z en la península.



Otra vez el autor mantiene el pulso narrativo y solo me saca de la historia la trama paralela de las luchas intestinas de poder. No por la trama en sí, que puede resultar hasta creíble en esas circunstancias, pero que el último rey de España sea Froilán I me puede parecer una broma más o menos afortunada, pero es rocambolesca y no veo yo que aporte mucho.

La ira de los justos me parece un cierre bastante decente de la trilogía. En esta ocasión salimos del marco ibérico, lo convertimos en global y cruzamos el Atlántico hasta un enclave superviviente en los Estados Unidos, regido con mano de hierro por una especie de visionario fundamentalista que se dedica a recoger supervivientes por todo el mundo, algunos de los cuales pasarán a englobar el número de sus fieles y otros se convertirán en esclavos.

Hay varias ideas interesantes en este libro: la primera, la forma en la que el autor resuelve la cuestión de la energía para hacer creíble la supervivencia de un enclave de dimensiones respetables; la segunda, que se haya podido desarrollar un tratamiento que convierte la plaga Z en una enfermedad crónica tratable; la tercera, que un estado cerrado de forma hermética, como Corea del Norte, pudiera sobrevivir a una catástrofe global de estas características.



Todo ello lo combina Loureiro con un retrato plausible de una sociedad personalista en la que los individuos de baja catadura moral se convierten en monstruos similares a los Z, pero más terroríficos porque aquellos hacen el mal por voluntad propia.

Durante estos tres libros, seremos testigos de la evolución de Loureiro como autor, bastante positiva. Confirma la idea de que, si tienes una buena idea y consigues mantener la atención del lector y la del mercado editorial (tanto o más importante), vas a tener oportunidades de mejorar tu estilo de forma que la experiencia del lector sea cada vez más redonda y gratificante. En ese sentido, no queda otra cosa que alabar a Manel Loureiro por su tenacidad.


¡Qué pelazo!


Por último, diré que la adaptación me pareció bastante fiel al material original y que sabe mantener la tensión. Son apenas dos horas de peripecias Z en una galicia postapocalíptica. La vi antes de leer los libros y no sale malparada. Creo que merece algo más que el 6,1 que tiene en imdb.

domingo, 26 de abril de 2026

Supergirl (TV)

Supergirl, la tercera serie del Arrowverso, fue la segunda en terminar después de seis temporadas y 126 capítulos.

La historia de Kara Zor-El, prima de Kal-El, enviada a la Tierra para protegerle, llegó más tarde que él tras alguna incidencia en su viaje, siendo todavía adolescente mientras su primo ya era un hombre adulto. Su ciudad es National City y toma el nombre de Kara Danvers, una joven periodista empleada en CatCo, una revista propiedad de la famosa Cat Grant en la que también trabaja Jimmy Olsen, amigo de Superman, después de abandonar Metrópolis.

En el primer capítulo salva un avión de estrellarse en el río que atraviesa la ciudad y poco a poco le va cogiendo el gusto a lo de ser una superheroína, lo que prono ejercerá de forma abierta con un traje que recuerda al de su primo en diseño y paleta de colores.



Siguiendo la tendencia de las series del Arrrowverso, Kara se va a ir rodeando de amigos, familiares y colaboradores, empezando por su heermana Alex y por J´onn J´onzz, el Detective Marciano. Estos dos, junto a la protagonista, son los únicos personajes en aparecer en todos los episodios de la serie.

En uno u otro momento de la serie tenemos a James Olsen, también convertido en justiciero; Winn Scott, compañero de Kara en Catco y un genio de la informática; Brainiac 5, venido del siglo XXI, Nia Nal, conocida como Soñadora; Kelly Olsen, hermana de James, pareja sentimental de Alex y también convertida en justiciera al final de la serie o Mon-El, nativo de un planeta del mismo sistema que Kripton y que desapareció con la explosión de éste.

Por supuesto, la familia Luthor tiene una presencia continua en la serie. No solo Lex Luthor, que tarda bastante en salir, sino también su madre y su hermana Lena, esta convertida primero en colaboradora, luego en amiga, más tarde en enemiga y por último de nuevo amiga de la protagonista.



La serie es bastante colorida, alejada de los tonos sobrios y oscuros de la fundacional Arrow y hasta la llegada de DC Legends of Tomorrow era la más chisposa de las tres (siendo The Flash la otra serie del Arrowverso). Poco a poco fue tomando un tono propio y Supergirl se erigió en la serie dedicada a la lucha contra las desigualdades sociales, la inmigración y la visibilidad de colectivos de identidad de género, siendo National City una ubicación en la que los alienígenas eran muy numerosos y utilizados como inmigrantes a los efectos de la narrativa.

Entre mensaje y mensaje, Supergirl luchaba contra el monstruo de la semana y desarrollaba arcos narrativos temporada a temporada, muchos de ellos salidos de los escombros planetarios de Krypton (hay que ver la de gente que ha llegado desde allí, de una u otra forma, y lo malos que son todos menos nuestros kriptonianos favoritos). De los antagonistas no kriptonianos, probablemente el más importante de ellos fue el Agente de la Libertad, Ben Lockwood, un padre de familia que se convierte en el líder de un movimiento que promovía la prioridad de los seres humanos sin poderes frente a los cada vez más numerosos alienígenas, muchos de los cuales cuentan con características físicas sobrehumanas.


Bonito traje

Aún así, la serie dio pronto síntomas de agotamiento y aguantó unas cuantas temporadas a rebufo de los cross overs con las otras series del Arrowverso. Una vez que esto se terminó con la finalización de la serie primordial, Supergirl languideció hasta el final, pasando de una audiencia media de casi diez millones de espectadores en su primera temporada al millón y medio de la quinta temporada (no he encontrado datos de la sexta temporada), terminando así y todo con resultados bastante mejores que The Flash, por ejemplo.

En cuanto al elenco de actores y actrices, la mayor parte de ellos son prácticamente desconocidos. Melissa Benoist, la aplaudida Kara, venía de hacer un puñado de capítulos en Glee. David Harewood, Detective Marciano, tiene un puñado de películas y capítulos de series, pero seguramente la gente lo recordará de Homeland. Kate McGrath, Lena Luthor, sonará de Las aventuras de Merlín o Drácula. Sam Witwer (Agente de la Libertad) tiene un amplio recorrido como actor de voz en diversas series y videojuegos de Star Wars, siendo la voz de Darth Maul y fue protagonista en Being Human...



A la espera de la película de Supergirl, de momento Melissa ha sido la kriptoniana de más éxito y ha aportado al personaje una candidez muy humana, además de regalarnos algún que otro momento como el capítulo de cross over en el que canta con Flash en un club de los años cuarenta, a pesar de que en ocasiones la han mostrado con un aire bastante monjil.

Dejo para el final la mención a Jon Cryer, conocido por Dos hombres y medio o por las películas parodia de Hot shots. Su Lex Luthor está a la altura de los grandes nombres que han encarnado al personaje y en dura pugna con el más reciente de todos, el de Nicholas Hoult en la película de James Gunn. Impresionante de verdad.

La serie en su conjunto tiene un modesto 6,2 en imdb. Me parece bien, quizá porque la última temporada ha sido una agonía bastante dura.

domingo, 19 de abril de 2026

Va de biografías

Los biopics son un género de película al que me acerco de vez en cuando, aunque suele ser con resultados irregulares. No sigo un criterio claro, sino que va dependiendo de otras opciones disponibles: un biopic no suele ser la primera opción nunca.

En 2023, la gran Helen Mirren se convierte en Golda Meir, la histórica primera ministra del Estado de Israel durante los convulsos años setenta del siglo pasado. La película cuenta los días difíciles durante la guerra del Yom Kippur, en la que Israel estuvo cerca de desaparecer.



El tono gris de la película parece una premonición de lo que es: un metraje realizado a mayor gloria del personaje, ensalzado por encima del resto, incluso del general Moshe Dayan, retratado como casi como un inepto superado por las circunstancias.

Helen Mirren está caracterizada de forma excepcional, con un gran parecido al personaje real, y realiza una interpretación solvente, pero la película me resultó aburrida.

Resaltaría la escena en la que Henry Kissinger (el también siempre solvente Liev Schreiber) visita a Golda en su casa.

El 6,0 que luce en imdb es reflejo de su mediocridad.

También en 2023, Adam Driver se pone el vestuario elegante de Enzo Ferrari y da el pego, con el maquillaje que le envejece, las gafas oscuras y los trajes en la cinta.

Se cuenta la historia del señor absoluto de la Scuderia y la búsqueda infatigable de la victoria, pero también se hace un retrato de la persona, sus contradicciones (católico italiano en los años cincuenta, casado y con amante) y sus miserias (un hijo fallecido a edad muy temprana).



Penélope Cruz borda el papel de mujer italiana un poco ida de la cabeza por los deslices de su marido mientras mantiene la disciplina en la casa, y la película es interesante en cuanto a la estructura de un equipo profesional en la incipiente Fórmula 1 en la que todavía (y así sería hasta mucho tiempo después) los pilotos se jugaban la vida cada vez que se sentaban al volante de un monoplaza.

La puntuación de 6,4 en imdb es consistente también con mis gustos.

Del mismo año que las anteriores resulta ser Lazos de vida, aunque también la conozco como Los niños de Winton, la película que narra la odisea de Nicholas Winton, un inglés anónimo que, durante la Segunda Guerra Mundial, montó un entramado de niños de acogida que permitió viajar a cientos de niños judíos a Inglaterra, salvando sus vidas.



La particularidad del señor Winton es que nunca habló del tema, ni con su propia familia, pero mantenía un registro de los niños salvados. Por casualidad el caso salió a la luz, y la escena del programa de televisión en el que sorprenden a Nicholas llevando a muchos de aquellos niños al plató, es de las más emocionantes que he podido ver en mi vida y una manera de reconciliarse con el género humano.

Anthony Hopkins presta su rostro a Winton, muy bien caracterizado también. Comparte cartel con algunos nombres conocidos como Lena Olin o Helena Bonham Carter.

La película combina momentos en el presente con recuerdos de los tiempos pasados y, siendo la mejor valorada de las tres con un sólido 7,5 en imdb, no me acabó de convencer.

domingo, 29 de marzo de 2026

La llegada

 Ted Chiang es un autor estadounidense de origen chino que tiene la friolera de dos libros recopilatorios de relatos publicados. En total, alrededor de veinte relatos, unos pocos miles de palabras.

Pero, se da el caso de que esos pocos miles de palabras reúnen un talento como pocas veces se ha visto en la ciencia ficción. O, al menos, eso se dice y así lo indican los múltiples premios recibidos: cuatro nébulas, cuatro hugos, varios locus y BSFA y el John W. Cambpell al mejor autor novel de 1992.

Impresionante.

Hace ya una década que su relato La historia de tu vida se adaptó al cine con el título de La llegada. Protagonizada por Amy Adams, Jeremy Renner y Forest Whitaker, entre otros, y dirigida por Denis Villeneuve.



La historia es, más bien, simple: una nave extraterrestre aterriza en una zona aislada de los EEUU (como suele ser habitual en estos casos). Louise Banks, filóloga, es reclutada por el ejército para el proyecto, más o menos secreto, de poder comunicarse con la especie alienígena que tripula la nave y que, hasta ese momento, no ha realizado ninguna acción hostil hacia los habitantes de este planeta. Algo que, dada su tecnología, seguro tendría consecuencias catastróficas para nuestra civilización.

Por lo que recuerdo del relato, la película es bastante fiel a la historia, pero yo diría que el enfoque es diferente. Si la fuente original profundiza mucho en los cambios psicológicos que descifrar el lenguaje alienígena y se deleita en describirnos los vericuetos de la estructura de su escritura, me parece que la película se va más a los detalles estéticos de la nave, sus habitantes y el hábitat separado del nuestro, además de la psicología derivada en los seres humanos por el contacto cercano con una civilización alienígena avanzada.


Me encanta esta fusión de concepto,
aunque sea para vender el producto


Se pierde a mi entender el desarrollo mental del personaje principal a medida que va descifrando el lenguaje alienígena y sufre los no demasiado sutiles cambios en su percepción producidos por la comprensión de ese lenguaje. Se pierde en la película la razón de ser del relato, descrita con gran pericia en su título: La historia de tu vida.

Supongo que la profundidad de la escritura no fue demasiado apreciada, porque aparte de alguna referencia final, casi todo el metraje de la película lo obvia. Esa intención me parece también perfectamente reflejada en su título: La llegada.



No es que me parezca mal cambiar el foco del material original. Cuando se adapta una obra, se puede tener una comprensión de la misma distinta de la que el autor quiso en un principio. Es una de las prerrogativas del arte, que toca teclas distintas en cada individuo. 

Recuerdo que el relato me pareció bastante confuso al principio, aburrido quizá, aunque con el paso del tiempo he podido apreciarlo bastante. Por su parte, la película me pareció bastante aburrida y a ratos pretenciosa. Bonita, sí, pero poco más. Ni siquiera las interpretaciones de los protagonistas, sin duda actores y actrices con carreras largas y contrastadas, me motivaron durante el visionado. Al contrario, me parecieron insulsas y vacías, como si la puesta en escena fuera lo único que importaba y todo lo demás fuera accesorio. Incluso las personas.

En imdb cotiza a un soberbio 7,9. Se deja ver, pero no me parece que sea una película que todo el mundo pueda o quiera apreciar.