domingo, 19 de abril de 2026

Va de biografías

Los biopics son un género de película al que me acerco de vez en cuando, aunque suele ser con resultados irregulares. No sigo un criterio claro, sino que va dependiendo de otras opciones disponibles: un biopic no suele ser la primera opción nunca.

En 2023, la gran Helen Mirren se convierte en Golda Meir, la histórica primera ministra del Estado de Israel durante los convulsos años setenta del siglo pasado. La película cuenta los días difíciles durante la guerra del Yom Kippur, en la que Israel estuvo cerca de desaparecer.



El tono gris de la película parece una premonición de lo que es: un metraje realizado a mayor gloria del personaje, ensalzado por encima del resto, incluso del general Moshe Dayan, retratado como casi como un inepto superado por las circunstancias.

Helen Mirren está caracterizada de forma excepcional, con un gran parecido al personaje real, y realiza una interpretación solvente, pero la película me resultó aburrida.

Resaltaría la escena en la que Henry Kissinger (el también siempre solvente Liev Schreiber) visita a Golda en su casa.

El 6,0 que luce en imdb es reflejo de su mediocridad.

También en 2023, Adam Driver se pone el vestuario elegante de Enzo Ferrari y da el pego, con el maquillaje que le envejece, las gafas oscuras y los trajes en la cinta.

Se cuenta la historia del señor absoluto de la Scuderia y la búsqueda infatigable de la victoria, pero también se hace un retrato de la persona, sus contradicciones (católico italiano en los años cincuenta, casado y con amante) y sus miserias (un hijo fallecido a edad muy temprana).



Penélope Cruz borda el papel de mujer italiana un poco ida de la cabeza por los deslices de su marido mientras mantiene la disciplina en la casa, y la película es interesante en cuanto a la estructura de un equipo profesional en la incipiente Fórmula 1 en la que todavía (y así sería hasta mucho tiempo después) los pilotos se jugaban la vida cada vez que se sentaban al volante de un monoplaza.

La puntuación de 6,4 en imdb es consistente también con mis gustos.

Del mismo año que las anteriores resulta ser Lazos de vida, aunque también la conozco como Los niños de Winton, la película que narra la odisea de Nicholas Winton, un inglés anónimo que, durante la Segunda Guerra Mundial, montó un entramado de niños de acogida que permitió viajar a cientos de niños judíos a Inglaterra, salvando sus vidas.



La particularidad del señor Winton es que nunca habló del tema, ni con su propia familia, pero mantenía un registro de los niños salvados. Por casualidad el caso salió a la luz, y la escena del programa de televisión en el que sorprenden a Nicholas llevando a muchos de aquellos niños al plató, es de las más emocionantes que he podido ver en mi vida y una manera de reconciliarse con el género humano.

Anthony Hopkins presta su rostro a Winton, muy bien caracterizado también. Comparte cartel con algunos nombres conocidos como Lena Olin o Helena Bonham Carter.

La película combina momentos en el presente con recuerdos de los tiempos pasados y, siendo la mejor valorada de las tres con un sólido 7,5 en imdb, no me acabó de convencer.

domingo, 29 de marzo de 2026

La llegada

 Ted Chiang es un autor estadounidense de origen chino que tiene la friolera de dos libros recopilatorios de relatos publicados. En total, alrededor de veinte relatos, unos pocos miles de palabras.

Pero, se da el caso de que esos pocos miles de palabras reúnen un talento como pocas veces se ha visto en la ciencia ficción. O, al menos, eso se dice y así lo indican los múltiples premios recibidos: cuatro nébulas, cuatro hugos, varios locus y BSFA y el John W. Cambpell al mejor autor novel de 1992.

Impresionante.

Hace ya una década que su relato La historia de tu vida se adaptó al cine con el título de La llegada. Protagonizada por Amy Adams, Jeremy Renner y Forest Whitaker, entre otros, y dirigida por Denis Villeneuve.



La historia es, más bien, simple: una nave extraterrestre aterriza en una zona aislada de los EEUU (como suele ser habitual en estos casos). Louise Banks, filóloga, es reclutada por el ejército para el proyecto, más o menos secreto, de poder comunicarse con la especie alienígena que tripula la nave y que, hasta ese momento, no ha realizado ninguna acción hostil hacia los habitantes de este planeta. Algo que, dada su tecnología, seguro tendría consecuencias catastróficas para nuestra civilización.

Por lo que recuerdo del relato, la película es bastante fiel a la historia, pero yo diría que el enfoque es diferente. Si la fuente original profundiza mucho en los cambios psicológicos que descifrar el lenguaje alienígena y se deleita en describirnos los vericuetos de la estructura de su escritura, me parece que la película se va más a los detalles estéticos de la nave, sus habitantes y el hábitat separado del nuestro, además de la psicología derivada en los seres humanos por el contacto cercano con una civilización alienígena avanzada.


Me encanta esta fusión de concepto,
aunque sea para vender el producto


Se pierde a mi entender el desarrollo mental del personaje principal a medida que va descifrando el lenguaje alienígena y sufre los no demasiado sutiles cambios en su percepción producidos por la comprensión de ese lenguaje. Se pierde en la película la razón de ser del relato, descrita con gran pericia en su título: La historia de tu vida.

Supongo que la profundidad de la escritura no fue demasiado apreciada, porque aparte de alguna referencia final, casi todo el metraje de la película lo obvia. Esa intención me parece también perfectamente reflejada en su título: La llegada.



No es que me parezca mal cambiar el foco del material original. Cuando se adapta una obra, se puede tener una comprensión de la misma distinta de la que el autor quiso en un principio. Es una de las prerrogativas del arte, que toca teclas distintas en cada individuo. 

Recuerdo que el relato me pareció bastante confuso al principio, aburrido quizá, aunque con el paso del tiempo he podido apreciarlo bastante. Por su parte, la película me pareció bastante aburrida y a ratos pretenciosa. Bonita, sí, pero poco más. Ni siquiera las interpretaciones de los protagonistas, sin duda actores y actrices con carreras largas y contrastadas, me motivaron durante el visionado. Al contrario, me parecieron insulsas y vacías, como si la puesta en escena fuera lo único que importaba y todo lo demás fuera accesorio. Incluso las personas.

En imdb cotiza a un soberbio 7,9. Se deja ver, pero no me parece que sea una película que todo el mundo pueda o quiera apreciar.

sábado, 21 de marzo de 2026

Civil War

Civil War fue un fenómeno de masas cuando se estrenó hace un par de años o así, a pesar de que su historia, la de unos corresponsales que cubren un conflicto civil, no es algo demasiado original.

Solo el hecho de que ese conflicto no se estaba produciendo en ningún remoto país africano, asiático o hispanoamericano, sino en los Estados Unidos de América, justificaba tanto interés.

Estrenada antes del segundo mandato de Donald Trump, pero también después del asalto al Capitolio que conmocionó al mundo en enero de 2021, la forma en que se contaba esa historia y el aire a documental que destilaba, hacía que al espectador se le revolvieran las tripas.

Cuando la propia película cuenta que todo empezó porque el Presidente (al que no recuerdo que se nombre nunca), dejando de lado una tradición centenaria que solo Franklin Roosevelt se atrevió a incumplir, se presentaba a un tercer mandato.


Póster impactante

Algo tan sencillo sirvió para que, al menos en la ficción, un país se partiera por la mitad y los ciudadanos llegaran a las armas para dirimir sus diferencias y ocurran escenas como aquella en la que Jesse Plemons mata a sangre fría a uno de los corresponsales mientras otros milicianos enseñan orgullosos los cuerpos colgados de sus enemigos.

Esa es, con diferencia, la escena más impactante. Más, si cabe, que el asalto de la resistencia al palacio presidencial, una escena que podría haberse dado en cualquier república bananera.

No faltan diversos clichés del cine y la literatura que han tocado los conflictos armados: el hotel que sirve de base a los corresponsales y en el que se refugian una vez ha terminado una jornada extenuante; el veterano que se las sabe todas y rebosa experiencia, frente al novato que se quiere comer el mundo y pone en riesgo a todo el grupo; los campos de refugiados; los milicianos armados; las ciudades en ruinas...


Póster impactante (2)

Pero, durante todo el tiempo que dura la película, uno no puede dejar de pensar que todo eso está sucediendo en el primer país del mundo (al menos, de forma nominal), cuna de la libertad (al menos, según lo que ellos mismos dicen) y garante de la paz en el mundo (ya ves...).

Son menos de dos horas, un tanto aburridas por otra parte, en las que Kirsten Dunst no es capaz de llenar la pantalla como lo hace su pareja en los escasos minutos en los que aparece.

Hoy me tocaba hablar de esta película, pero no puedo hacerlo sin pensar que, al final de todo, la realidad supera a la ficción. Y que la sociedad de los Estados Unidos de América está cada vez más tensionada por la dirección de un personaje tóxico, admirado por unos y denostado por otros.


Póster impactante

Y también pienso que, como sucede siempre, hay personajes siniestros que se acercan al poder por distintos y variados motivos, como ya sucedió en distintos países de Europa, la culta y refinada Europa, en el primer tercio del siglo pasado. Esos personajes forman una camarilla detrás de un líder carismático y ponen, negro sobre blanco, los delirios del líder.

Entonces, la masa de seguidores, cada vez más numerosa, empieza a envalentonarse, a señalar al diferente, a utilizar los poderes del Estado en su propio beneficio y a arrinconar a los que piensan distinto, en general una masa silente que asiste con incredulidad a todo lo que les pasa hasta que ya es demasiado tarde para reaccionar.


El mejor personaje impactante

Civil War no vale mucho como película. De hecho, si no fuera por esto que estoy diciendo, creo que habría caído en el olvido. Su valor es como advertencia que fue de algo que, mucho me temo, está pasando a una velocidad cada vez mayor: el ocaso del modelo de sociedad que hemos vivido al menso desde el final de la Segunda Guerra Mundial, con una deriva cada vez mayor hacia la polarización de la sociedad, el autoritarismo y la pérdida de derechos individuales en cada vez un mayor número de países que formaban aquello que conocíamos como "democracias occidentales".

Muchos todavía no quieren verlo. Otros, tememos lo que puede llegar a ser el mundo de aquí a un par de décadas, si no mucho antes. Todos, creo, tenemos poco que hacer para evitar la cuesta abajo cuando de lo que estamos hablando es de un fenómeno a escala global.

Volviendo a la película, cotiza a un 7,0 en imdb. Demasiado para lo que recuerdo de ella, la verdad. 

domingo, 15 de marzo de 2026

Ender #2 y #3

Parece que fue hace siglos cuando leí El juego de Ender. Fue una edición de libros que sacaron acompañando un periódico cada domingo y no recuerdo cuál, pero seguramente se trataba de El comercio o del ABC. Lo que sí tengo claro es que todavía vivía en Madrid, así que hace ya más de veinte años.

No grado un recuerdo especialmente bueno de la lectura y no fue hasta que vi la película que entendí bastantes cosas, aunque tampoco puedo asegurar que todo estuviera en el libro.

Así que, más de dos décadas después de la lectura, me decidí a continuar con la serie de libros me puse a leer La voz de los muertos.

Está ambientada miles de años en el futuro, pero Ender continúa siendo joven gracias a la relatividad y los viajes cercanos a la velocidad de la luz.



La Humanidad, libre ya de la amenaza de los insectores, se ha propagado por la galaxia y ha colonizado varios mundos, algunos que albergan vida alienígena. Una de estas colonias es Lusitania y en ella ha aparecido la primera especie aparentemente inteligente, los pequeninos, una suerte de cerdos. Una familia de xenobiólogos se dedica a estudiarlos hasta que uno de sus miembros muere, en apariencia asesinado. Ender se desplaza al planeta para hacer de portavoz del fallecido.

En medio de todo se encuentra la Descolada, una plaga mortal que los colonos mantienen a raya tomando una medicina que les hace temporalmente inmunes, pero que deben tomar cada cierto tiempo si no quieren morir y para poder alimentarse de plantas y especies autóctonas.

El libro transcurre entre las funciones de Ender como voz del fallecido, su deseo de proporcionar a la reina de los insectores un hogar y la investigación del asesinato, que llevará a conclusiones bastante interesantes en relación con los pequeninos.

La historia sigue en Ender el xenocida, con la decisión del Congreso Estelar de enviar una flota a Lusitania con el objeto de arrasar el planeta y evitar una propagación de la Descolada por el resto de los sistemas habitados.



En otro de estos sistemas se encuentra el planeta Sendero (o Camino, según las traducciones) en el que la raza humana está dividida entre los normales y los agraciados. Estos son humanos modificados genéticamente para aumentar su inteligencia y, como medida de seguridad para evitar que se escapen al control del Consejo, implantarles un TOC que se disfraza de creencia religiosa y que les incapacita gravemente si no lo siguen.

Aquí Ender ya ha liberado en Lusitania a la reina de los insectores y esta raza está empezando a medrar, formando un triángulo con los humanos y los pequeninos.

La amenaza de la destrucción se convierte en la posibilidad del segundo y tercer genocidios perpetrados por la Humanidad (contando con la doble eliminación de los insectores)

Si bien La voz de los muertos no me disgustó y resulta un aprobado, Ender el xenocida me aburrió bastante y suspende con claridad. Tanto que, tras terminarlo, tomé la decisión de aparcar la saga una buena temporada y dedicarme a lecturas más agradables.






domingo, 8 de marzo de 2026

Pizcas de Shyamalan

Hubo un tiempo en que el estreno de una película de Shyamalan se convertía en todo un acontecimiento del cine. Sus dos primeras películas fueron históricas, pero poco a poco el público ha ido dejando de lado su cine hasta el punto de que eso ya no ocurre prácticamente nunca, como es el caso de las tres películas que traigo hoy.

La visita, película de 2015, comienza como una película familiar: los hijos de una madre separada se van a ver a sus abuelos, a los que no han llegado a conocer todavía, con los que van a pasar unos días.

Uno, que ya es veterano en esto del realismo mágico de Shyamalan, ve sombras donde no las hay y desconfía de lo luminoso de los días y las escenas familiares que se suceden. Que el abuelo les diga que no salgan de la habitación por la noche, no hace sino reforzar las sospechas.

Los pelos empiezan a ponerse de punta cuando la chica, que está preparando un documental, deja la cámara grabando una noche en el salón. Cuando revisa las imágenes, se ve a la abuela vagando sin rumbo, despeinada y como demente. Deterioro cognitivo, piensa uno de forma automática, una pena.



Pero luego (o antes, ya no lo recuerdo bien), tenemos la escena del juego del escondite bajo la casa, un entorno claustrofóbico y en penumbra de esos que gustan tanto en las películas de terror. No diré nada más que los pelos se te ponen de punta, de forma literal.

Poco a poco, la situación se vuelve angustiosa, el descubrimiento resulta inexorable y la tensión es casi insoportable asta la resolución final.

De forma inevitable, la recapitulación de todo lo que hemos visto no hace sino resaltar el talento de Shyamalan para el suspense. La nota de 6,3 en imdb muestra que el autor ha perdido el encanto, porque la película es mejor que todo eso.

La segunda película es Tiempo, de 2021.

Como en la anterior, todo empieza con unas vacaciones en un lugar paradisíaco y un grupo de personas que se reúnen para pasar el día en una exclusiva playa a la que les tiene que llevar un empleado del hotel, con el que acuerdan un horario de recogida para volver a su alojamiento.

Para llegar a la playa, tienen todavía que caminar un trecho a través de una especie de desfiladero muy estrecho.

Una vez en la playa, tenemos las escenas típicas en las que vamos familiarizándonos con el grupo de personajes y vamos tomando afinidad o distanciándonos de ellos, según nuestros gustos. Como siempre en estos casos, el grupo es lo bastante heterogéneo como para que cada espectador pueda disfrutar de las distintas personalidades.


El cartel incorpora el spoiler


Luego veremos que las cosas parecen complicarse. Primero veremos cambios sutiles en el comportamiento, pero luego ya serán evidentes: los niños crecen, los adultos envejecen, etc. La conclusión es que el tiempo corre más deprisa en esa playa de la que no es posible salir.

Otra vez aparece la angustia y luego la resignación, hasta la resolución que ha elegido el director. En este caso, tanto el final como la película en su conjunto es menos satisfactoria que La visita. No es mala, pero no acabo de conectar con ella y lo mismo parece que ha ocurrido con el resto de espectadores, como indica la nota de 5,8 en imdb.

Para terminar, Llaman a la puerta, de 2023.

Más escenas familiares para empezar: una pareja con su hija adoptada llegan a la cabaña en el bosque que han alquilado para pasar unos días.

Uno empieza a sospechar cuando la niña se encuentra con un extraño de gran tamaño, pero muy considerado. Una suerte de gigante amable que de manera inevitable me llevó a pensar en el monstruo de Frankenstein. La escena, a pesar de lo suave, es desasosegante para el espectador.

Las cosas se desarrollan con rapidez y cuando llaman a la puerta, ya estamos un poco frenéticos. Otra vez el gigante amable, pero esta vez acompañado por otras tres personas de diferente pelaje. Piden que les franqueen el paso y cuando los ocupantes de la cabaña se niegan, la violencia se desencadena sin previo aviso ante el espectador incrédulo.



Al estallido de la tormenta le sucede la calma y nos sorprende todavía más el mensaje del grupo de asaltantes y el hecho de que son personas de lo más normal, pero ya no hay vuelta atrás y vuelve la violencia y la sangre, pero quizá no como lo estamos esperando.

La resolución de la película es quizá la menos satisfactoria de todas, la que requiere más credulidad por parte del espectador y la que resulta menos firme de las tres películas.

La nota de 6,1 en imdb se queda en el medio de las tres películas y me parece justo, porque mi clasificación personal también sería la misma.

Vamos a ver pocos rostros conocidos. Kathryn Hahn en La visita, Rufus Sewell en Tiempo y Dave Bautista y Rupert Grint en Llaman a la puerta. Tampoco lo necesitan porque la fortaleza está en las historias.

Otro rasgo común es que las tres son películas de una duración reducida para lo que se estila en los últimos tiempos, así que bien se podría hacer una maratón de películas durante un fin de semana.