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domingo, 14 de septiembre de 2025

Nostalgia y negocio escasos de calidad

Sigo con la idea de que la nostalgia es un negocio a explotar, desde las sagas infinitas a la recuperación de títulos ochenteros, bien en forma de reinicios o reinterpretaciones. Pasando, por supuesto, por las películas animadas que se convierten en accion real, casi fotograma a fotograma.

Hablo de negocio, pero a lo mejor también podría hablar de agotamiento de las fórmulas creativas, lo que considero todavía más preocupante.

Con los cazafantasmas se da el caso curioso de que su recuperación de hace unos años está dando origen a una saga propia cuyo segundo título es Cazafantasmas: imperio helado. A pesar de que el título sugiere otra cosa, es una cinta menos fresca que la anterior, de forma inversamente proporcional a la recuperación de su esencia, como la mítica base del parque de bomberos, las herramientas de contención o el propio coche.



En cierto modo, resulta todavía más frustrante que la versión femenina que se realizó hace casi una década, con la que por lo menos te echabas unas risas.

Cazafantasmas: imperio helado nos dejó bastante fríos. No somos unos fanáticos de las películas originales, así que todo ese arsenal desplegado no hace el mismo efecto y deja ver las costuras de la película y el escaso carisma del equipo actual. También de Paul Rudd, que cada vez representa más la edad que tiene. Tanto es así, que juega con la aparición de los supervivientes del equipo original, aunque estén ya bastante mayorcitos para casi cualquier cosa.

El público parece que entiende lo mismo, porque se queda en un 6,1 en imdb.

A esta categoría de nostalgia podría incluir El reino del planeta de los simios, cuarta película del reinicio de una franquicia que ya fue sobreexplotada en sus tiempos y que sufrió una reinvención perpetrada por Tim Burton hace un buen puñado de años.

En esta entrega, años después de la victoria y el reinado de César, los simios siguen siendo los gobernadores del mundo, pero también hay humanos que se resisten a desaparecer y que no olvidan que hace mucho tiempo los simios solo eran animales y todas las maravillas tecnológicas las había creado el género humano.



Hasta se recupera el nombre mítico de Nova en el personaje de Freya Allan, la muchacha que viaja al reino del nuevo César en busca de herramientas y tecnología que ayude la causa de la Humanidad.

Hasta cierto punto entretenida, no puede evitar el progresivo agotamiento de la fórmula en cuanto a narrativa. No obstante, luce un digno 6,8 en imdb.

Bitelchús bitelchús recupera al personaje creado por Tim Burton (vaya, parece que vemos un patrón ahí) en una cinta en la que Jenna Ortega, la actriz de moda de los temas creepy light es la hija de la protagonista original, reconvertida en medium televisiva y protagonizada por la también recuperada para la causa Winona Ryder.

Como también recuperado para la causa está Michale Keaton, que volvió a ponerse el traje del murciélago hace un par de años y ahora revisita el inframundo más canalla.

No he visto la primera parte, pero tampoco tengo muchas ganas después de ver la segunda. Imdb la coloca en el entorno de las anteriores, con un 6,6.



Más sorprendente es que Eddie Murphy se vuelva a poner la zamarra de los Detroit Lions después de treinta años para protagonizar Superdetective en Hollywood: Axel F. Vale que lo hace con el loable propósito de ayudar a su hija, valiente abogada que se enfrenta a poderosos enemigos.

La verborrea de Murphy parece que no tiene el mismo éxito que en la década de los ochenta, cuando encadenó varios éxitos de taquilla haciendo reir a una generación de adolescentes.

Tampoco ayuda que haya pasado tanto tiempo, porque Taggart y Rosewood están bastante cascados (sobre todo el primero, porque John Ashton falleció poco tiempo después). Sin embargo, siempre resulta agradable ver a Bronson Pinchot en su papel recurrente de Serge.



6,4 en imdb para nuestro detective favorito de Detroit.

Por ejemplo, no había ninguna necesidad de Gladiator II, menos de un cuarto de siglo de que la historia de Máximo Décimo Meridio fuera un acontecimiento global y consiguiera revitalizar las películas de romanos durante un tiempo.

Repetir fórmulas no es la mejor opción, como no lo es tener a Pedro Pascal en el reparto (a este paso se van a estrenar más películas con él que sin él). Geta y Caracalla no llegan al nivel de villano de Cómodo, a pesar de la mirada de loco de Joseph Quinn (otro al que se ve de más desde su papel de Eddie Munson en Stranger Things).



No funciona la grandiosidad de la puesta en escena y Paul Mescal no es Russell Crowe, lo que explica en gran medida el descalabro de pasar de un 8,5 en Gladiator hasta un 6,5 en Gladiator II. Y es que ni siquiera se han currado un título en condiciones.

Termino con el reciente nuevo reinicio de la saga jurásica con Jurassic World: el renacer. Esta cinta no es ya un paso atrás respecto a la trilogía original, sino que también lo es respecto a la segunda trilogía.

Estamos ante uno de los ejemplos más evidentes de cómo exprimir la gallina de los huevos de oro hasta más allá de lo razonable. Ni siquiera funciona un reparto con un par de nombres de relumbrón y poco más, porque es imposible quitarse de encima la sensación de estar viendo lo mismo de siempre.



Este agotamiento se refleja en el 5,9 de imdb, la peor nota de este racimo de títulos que miran más por el dinero que por la calidad.

Todos son perfectamente olvidables e, incluso, nos los podríamos ahorrar y sacar así tiempo para buscar alguna fórmula nueva que funcione, que las hay.


sábado, 5 de abril de 2025

Green book

Estuve esperando bastante tiempo a poder ver esta película, hasta que así, sin avisar, la pusieron en televisión un viernes por la noche. La espera mereció la pena.

Green book está basada en la historia real de Donald Shirley, un virtuoso del piano, negro y homosexual, que se sumerge en una gira de varias semanas por el profundo sur de los Estados Unidos de América, a bordo de un vehículo que conduce Tony Lip, italoamericano, macho, machista y racista.

Ambos, jefe y empleado, realizarán dos viajes simultáneos: el geográfico, mientras devoran millas de carretera desplazándose de una ciudad a otra, y el personal, en el que algo de cada uno de ellos va haciendo poso en el otro mientras el respeto mutuo se abre camino entre los prejuicios iniciales.


Cartel sencillo, como la propuesta de la película


Es el año 1962 y muchas situaciones nos chocarán, pero eran lamentablemente cotidianas en los estados sureños. Por ejemplo, aunque esperado, chófer y músico tenían que dormir en hoteles separados por aquello de la segregación racial, pero lo que más me llamó la atención fueron dos situaciones específicas: la casa en la que Shirley tenía que dar un concierto privado y en la que no le permitieron utilizar el acceso principal y el resort en el que no le servían la cena pese a que iba a amenizar la sobremesa de los invitados a la fiesta (no recuerdo, creo que de Acción de Gracias).

De hecho, el título viene de una especie de guía de viajes que se publicaba para indicar a los viajeros negros los sitios en los que podían parar de forma segura: pueblos, hoteles, restaurantes, etc. Se trata de "The negro motorist green book" que, según Copilot, se publicó entre 1936 y 1966. Algo así se trató también en la serie Territorio Lovecraft, que ya comenté por aquí hace tiempo.

En líneas generales no puedo decir que el argumento sea original. No se trata de la primera ni de la última película basada en hechos reales que explota las diferencias entre los protagonistas para enseñar una moraleja al espectador, con no pocas dosis de moralina de esa que tanto gusta a los estadounidenses y que es un ingrediente esencial en muchas de sus salsas.


Protagonistas absolutos


Si fuera por eso, es evidente que Green book merecería poco más que un visionado con un cierto interés y poco más, si el espectador quiere aprender algo sobre una época ominosa en el país más poderoso del mundo.

No. La película se sostiene, sobre todo, por la poderosa interpretación de los dos protagonistas absolutos: Viggo Mortensen (Tony Lip) y Mahershala Ali (Donald Shirley). Ambos están soberbios en sus papeles, de principio a fin y la verdad es que poco importa la apariencia que los personajes reales tuvieran. A partir de Green book, tendrán el rostro de los actores que les han interpretado en la gran pantalla.

No solo ganó el óscar a la mejor película en 2019, sino que Mahershala Ali se llevó el premio al mejor actor de reparto en los BAFTA, globos de oro y óscar. Viggo Mortensen, con una transformación física impactante, fue nominado a todos esos premios como mejor actor, pero no consiguió ningún galardón.

Son poco más de dos horas de metraje, dos horitas si quitamos los títulos de crédito, que se pasan volando delante de la pantalla. Incluso cuando la película hubiera empezado tarde y terminara de madrugada, a pesar del cansancio de la semana. Por si fuera poco, luce orgullosa un 8,2 en imdb. Palabras mayores, para lo que se ve por ahí.