Mostrando entradas con la etiqueta Peter Jackson. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Peter Jackson. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de septiembre de 2023

Godzilla vs Kong

Un placer culpable. Esta sería la mejor definición de Godzilla vs Kong, el enfrentamiento final de los monstruos más representativos del cine de Oriente y de Occidente, que sirve además como nexo de unión de las dos franquicias que se han estado desarrollando en las pantallas de cine durante los últimos años. 

En Godzilla, rey de los monstruos, fuimos testigos de cómo el dragón radiactivo puede ser un elemento beneficioso para la Humanidad además de un foco de caos, al luchar contra otros monstruos similares para defender su posición en la cúspide de la pirámide alimenticia. 

 


De un modo similar, en Kong: la Isla Calavera, vemos que Kong no es sino el último representante de una especie de simios gigantescos que han luchado durante siglos para defender la superficie de la Tierra de una especie insectoide que habita en los subterráneos. Además, aumenta considerablemente el tamaño del simio frente al que protagonizó la película de Peter Jackson. 

Era cuestión de tiempo que a alguien se le ocurriera cruzar ambas líneas argumentales y enfrentar a los dos colosos, para disfrute del cine palomitero. 

No merece la pena hablar de los actores, algunos de relumbrón como Millie Bobbie Brown o Alexander Skaarsgard, porque todos, al igual que el resto del género humano, son meros espectadores en la lucha de los dos monstruos. Tanto es así que incluso no resulta fácil encontrar imágenes en la red en la que se puedan ver a los "protagonistas".

Es más fácil empatizar con Kong, con el que los protagonistas humanos interactúan más y son capaces de comunicarse con él de forma rudimentaria mediante el lenguaje de signos. Es posible incluso definir a Kong como el paladín de la Humanidad en este combate. En cambio Godzilla es como un verso libre y neutral, que no puede evitar ser como es y para el que no somos más que un daño colateral de sus acciones.


Merece la pena recordar ese guiño que tenemos a la hipótesis de la Tierra hueca, según la cual nuestro planeta está hueco y bajo la superficie terrestre existiría un mundo diferente en el que las leyes físicas se comportan de otra manera, con techo en lugar de cielo. Un mundo iluminado por un sol interior. 

Son menos de dos horas, incluyendo créditos. Y aunque es verdad que el argumento no se puede estirar mucho más, que los actores son algo residual y que todo se basa en el atractivo de los monstruos y en los efectos visuales, la película es bastante entretenida. 

En imdb está hoy con una nota de 6,3. Un poco excesiva, pero en cualquier caso se le puede dar un aprobado. 

Tampoco merece la pena extender más la reseña. Una película transparente, que da exactamente lo que ofrece.

sábado, 10 de abril de 2021

Kong: Isla Calavera

Parece que las ideas van escaseando cada vez más en Hollywood. Eso, o que sufrimos modas que de vez en cuando aumentan que cierto tipo de películas se vean en las carteleras. 

El remake de King Kong que hizo Peter Jackson fue brillante, con un gusto pulp que quedaba muy bien en el ambiente de los años treinta del siglo pasado. Creo que ha sido la mejor versión, incluyendo el original a pesar del respeto que merece haber hecho algo así hace casi cien años. 

Allá por 2017 alguien debió pensar que era guay hacer a Kong todavía más grande en lo físico y plantarlo en un entorno misterioso, la Isla Calavera. En un alarde de imaginación sin preceentes, tituló la cinta Kong: Isla Calavera. 

 

Parece Apocalipse now, pero now
 

La película empieza con un aviador estadounidense en el Pacífico, en plena Segunda Guerra Mundial, que sufre un accidente y alcanza la isla, que ha permanecido sin hollar por el hombre, protegida por una tormenta permanente que la rodea por completo e impide que nadie se acerque o que, sin por fortuna lo hace, no pueda volver a salir. 

Unos años después, durante la Guerra de Vietnam, un grupo de soldados y especialistas se traslada a la isla para invertigar el fenómeno. Allí se encuentran con lo inesperado... 

Tras pasar la tormenta se encuentran con la isla, y dentro de ella con el propio Kong, que en el primer enfrentamiento causa diversas bajas y que el equipo se reparta por la isla y busquen de forma independiente llegar al punto de encuentro antes de que sea demasiado tarde. 

Sí es grande, sí...
 

Es entonces cuando la propia isla se erige en coprotagonista: un ecosistema virgen, con peligros inesperados que van minando al equipo. Eso y las ansias de revancha de Preston Packard (Samuel L. Jackson), que busca acabar con Kong. 

Pero, amigos, éste no es lo que parece. No estamos ante una criatura asesina, sino ante el último de una estirpe de grandes antropoides que ha defendido el paraíso de la isla de unas criaturas ancestrales que no distinguen entre carne o pescado a la hora de comer. Con ellos tendrá Kong el enfrentamiento climático que suelen ocurrir en estas películas... 

Directo a la mandíbula
 

Poco más hay que añadir. Un reparto caro, con el ubicuo Samuel L. Jackson (de algo hay que comer, diria yo), Tom Hiddleston, Brie Larson (con la misma cara de palo que en Capitana Marvel), John Goodman y John C. Reilly. Reparto de bambalinas, pero con aspecto de querer cobrar el cheque y luego ya veremos. No sé, poco se puede sacar de ellos en una película de estas características y ellos saben que esos papeles no les van a dar el Oscar, pero les ayudarán a comer caliente todos los días.

 

Creo que por aquí se llega al catering
 

Una cinta incapaz de transmitir como la original o la de Peter Jackson, a pesar de todo es una película entretenida con una duración ajustada de dos horas menos dos minutos que, para los tiempos  que corren está bastante bien. Por lo menos han tenido compasión con el espectador. 

Para tardes de colacao y mantita, hoy tiene un 6,6 en imdb. Ajustado, parece.

domingo, 8 de febrero de 2015

La Batalla de los Cinco Ejércitos

Final apoteósico de la trilogía de El Hobbit, según Peter Jackson. La odisea llega a su final entre sensaciones agridulces. 

Igual que ha pasado con los otros dos capítulos de la trilogía, mi opinión difiere en gran medida de las de mis amigos exégetas de la obra de Tolkien. La cosa es que tienen razón: las adaptaciones de El Hobbit son mucho menos fieles que las de El Señor de los Anillos: personajes inventados, situaciones que nunca se darían, no ya en la obra sino en toda la Tierra Media (ese romance entre enano y elfa chirría, lo mires por donde lo mires), Radagast y su trineo tirado por conejos... Reconozco que para un purista es algo difícil de aceptar todo esto.

La base ya es difícil: una trilogía de un libro de apenas quinientas páginas. Un poco excesivo, diria yo. Dos películas serían aceptables. Tres... El ansia de negocio lleva a rellenar metros de cinta con la que enganchar al público, eso está claro. 

Acepto todos esos argumentos, claro. Todos tienen su importancia. Donde difiero de mis amigos es que al hacer esto las películas sean malas. No lo son. 

La Batalla de los Cinco Ejércitos es un final épico, como un libro como El Hobbit se merece. Empezando por el glorioso Smaug (del que poco podemos disfrutar hasta que Bardo lo abate con algo bastante distinto a una flecha), pasando por los inmensos salones de Erebor y terminando en la batalla en sí.

La batalla, como esperaba, no defrauda. Elfos, enanos, ciudadanos de Valle, águilas, orcos y huargos. No falta nadie, cada uno con su idiosincrasia. Podemos discutir la estética de Dain Pie de Hierro, más cercana a un enano de Warhammer y podemos sorprendernos (para mal) cuando aparecen los gusanos de Dune, por un error de navegación. Pero no podemos negar que Peter Jackson sabe filmar batallas y transmitir la desesperación ante el arrollador empuje de las hordas del mal. 

¿En qué estabas pensando, Peter Jackson?

La escena en el Bosque Negro, en la que el Concilio Blanco se enfrenta a Sauron y a los espectros del anillo, parece que también ha levantado ampollas. Yo la considero necesaria y aclaratoria para entender a dónde va una historia como El Hobbit cuando se encuentra con El Señor de los Anillos. 

Pero lo mejor de la película no es nada de eso. Lo mejor es el personaje de Thorin. Cómo no es feliz aún cuando ha conseguido lo que nadie esperaba: volver a sentarse en el trono de Erebor. Pero no haber encontrado la Piedra del Arca, el tesoro más preciado, le consume la mente. La mirada extraviada, el rostro desconfiado, las voces en su cabeza... Creo que ha conseguido llegar a lo más profundo del personaje, sin desmerecerlo para nada. 

Thorin, alicaído en su trono de piedra



Y así, viendo a Thorin hundirse en las profundidades de su propio yo, lo veremos alzarse como un faro de esperanza cuando traspase las puertas de Erebor para luchar en la batalla, seguido por sus fieles compañeros. Y su muerte, en brazos de Bilbo, en total paz consigo mismo y con los demás. 

Sin duda, Thorin es el protagonista de la cinta, muy por encima de Bilbo, Gandalf o Bardo. 

En imdb le dan un 7,7. Yo le doy un siete alto. Me ha gustado, ¿qué le voy a hacer?

domingo, 12 de enero de 2014

La desolación de Smaug

Ya hace unos cuantos días que fui al cine a ver la segunda parte de la trilogía en la que Peter Jackson ha convertido El Hobbit.

¿El resultado? Mejor de lo esperado. 

Para explicar la opinión, tendríamos que diferenciar primero con otras dos:

¿Es La desolación de Smaug una buena adaptación del libro? NO

¿Es La desolación de Smaug una pelicula entretenida? SÍ

La desolación de Smaug no puede ser una buena adaptación. Como no lo fue la primera parte y como no lo va a ser la tercera parte de la trilogía. Es imposible. Un libro de menos de quinientas páginas no da para más de siete horas de metraje, que es a lo que se va a  ir el conjunto de El Hobbit.

Pero, a pesar de los pesares, La desolación de Smaug es una película entretenida. Hay acción a raudales, hay épica, hay un dragón... ¿qué más se puede pedir?

O sea, que para disfrutar de la película como se merece, hay que quitarse el disfraz de aficionado a la obra de Tolkien. Si no lo hacemos así, los defectos serán demasiados y más graves, lo que haría un flaco favor a nuestro juicio sobre el resultado final. No olvidemos que en El señor de los Anillos nos tragamos  las peripecias de Legolas haciendo surf sobre un escudo, el moco verde en el que se convirtieron los Muertos del Sagrario y algunos chistes un poco pobres a costa de Gimli. Tragamos con eso, así que habrá que apechugar con alguna cosa más...

OJO: a partir de aquí puede haber spoilers, así que luego no digas que no te aviso.

IN:
  • La estética general de la película, en línea con lo que ya vimos en El señor de los anillos.
  • Martin Freeman, un muy buen Bilbo Bolsón.
  • Evangeline Lily, porque ella lo vale.
  • Ian McKellan, porque ya Gandalf no va a tener otro rostro que el suyo.
  • Thorin Escudo de Roble, esperanzado, duro como el pedernal, a veces cruel.
  • Las escenas en las que somos testigos, junto con el sufrido Gandalf, del despertar de lo que está por venir.
  • El dragón, porque es... un dragón. 
  • El Bosque Negro, que de verdad consigue rememorar a lo que leimos en el libro.
  • Las escenas con las arañas, de lo mejor que hay en la película.
  • El reino de los elfos del bosque.
  • Thranduil, un verdadero villano elfo a la la altura de los gélidos y distantes elfos de antaño.
  • El majestuoso vuelo de Smaug hacia la Ciudad del Lago.


Ains, esas orejillas en punta


OUT:

  • La relación interracial elfa/enano. ¿Qué sentido tiene? Este apaño no hay por dónde cogerlo.
  • La secuencia de la persecución por el río, con los orcos haciendo trekking y los enanos montados en los barriles arrastrados por la corriente. Vale que la peli tiene version 3D, pero esto tampoco aporta nada.
  • Bombur, encajado en un barril y girando sobre sí mismo mientras descabeza orcos. Punto cómico que sobraba.
  • Las decapitaciones, a las que Peter Jackson parece bastante aficionado.
  • Legolas / Orlando Bloom. Todo él sobra.
  • Tauriel / Evangeline Lily. No tiene sentido desde el punto de vista de la adaptación del libro.
  • Alargar las escenas en Erebor. Todo el combate de los enanos con el dragón.
  • La tortura psicológica de Bardo debido al fallo de su antepasado. Ya estoy un poco cansado de antihéroes torturados que dan lo mejor de sí mismos cuando la situación lo requiere.
  • Que Bilbo ni pierde su pañuelo ni coge un resfriado. Hubiera sido un guiño muy simpático a los aficionados.


No debí tirar el tarro de las propinas


Para mí ha pesado más lo bueno que lo malo. Tanto, que estoy dispuesto a valorar la película con un siete.  Los críticos de IMDB suben a un 8,2, pero me parece excesivo.

Quedo en estado de espera de la tercera parte. Presumo que todo será "Batalla de los cinco ejércitos" y espero la misma brillantez que en El retorno del rey.

Cuidadín con lo que hacéis. Estoy mirando.


domingo, 27 de enero de 2013

El hobbit de Peter Jackson

Después de bastante más tiempo del que habría esperado, pude ver la primera parte de El Hobbit, de Peter Jackson: Un viaje inesperado. En 2D, nada de tres dimensiones. No soy partidario de esa moda, pienso que no aporta mucho y que es poco más que un reclamo publicitario y sacadineros, así que mientras haya sesiones tradicionales, allí estaré yo. Pero esa es otra historia.



Decía que ya he visto El hobbit. Y fijaos en el título de esta entrada. Lo que he visto es El hobbit de Peter Jackson, no el de Tolkien. Eso que vaya por delante, que nadie se lleve a equívocos. Pero ya llegaremos, ya llegaremos...

La película es visualmente espectacular, hay que reconocerlo. De esas que te dejan atrapado en el asiento, con la boca abierta. Desde el inicio, con la historia de Ciudad del Valle y, sobre todo, Erebor, hasta la llegada de Smaug. Pasando por la visita de los enanos a Bilbo, los paisajes, los trolls, los huargos, los trasgos... todo ello es como si uno estuviera de paseo por la Tierra Media. Pero eso no nos puede sorprender, ya lo habíamos visto. En El Señor de los Anillos, por ejemplo. También de Peter Jackson, pero menos... Sigo.

¿Qué hay de la historia, del argumento? Pues que es, básicamente, fiel al libro que adapta, a la historia original de Tolkien. Digo básicamente porque, si hacemos zoom, veremos que hay muchas desviaciones. Y para mucha gente, estas desviaciones son demasiado importantes como para dejarlas de lado.

Quizá lo más fiel a la historia original sea el principio y el final. O sea, el encuentro de Bilbo con Gandalf, la visita de los enanos y el encuentro con Gollum (acertijos en la oscuridad). Aqui es como si viéramos con los ojos la historia de libro, sin tener que imaginarla. O, por el contrario, exactamente como nos la habíamos imaginado. Incluso el bueno de Martin Freeman echa de menos su pañuelo.

El episodio de los trolls es, básicamente otra vez, fiel al libro. Pero en este caso Bilbo adquiere mayor protagonismo. Quizá pensando que necesita una base sólida para convertirse en héroe, más adelante.

A partir de aquí, las desviaciones o, directamente, los rellenos. 




La primera de ellas, la inclusión de Azog el trasgo como malo-maloso de la película (de la trilogía, me atrevo a decir), no me desagrada. La caracterizacion está lograda, así como el encaje en la historia (al tiempo que se nos da una explicación del apodo Escudo de Roble, para Thorin). Me parece un acierto, la verdad.

Otra: Radagast el loco y su trineo tirado por conejos. Aquí creo que la cosa patina y chirría demasiado. Vamos, que es relleno puro y duro. Excepto como vehículo para explicar la llegada del Nigromante a Dol-Guldur y la transformación del Bosque Negro. Pero se podría haber hecho alguna otra cosa, no tan ridícula. ¡Ah, que hay que vender gafas 3D! Ahora lo entiendo... Caca.

Otra más: la persecución por los pozos de los trasgos, mientras Bilbo lucha por su vida buscando acertijos en la oscuridad. Visualmente espectacular, cada vez aguanto menos estos derroches de efectos, cámaras que se mueven sin sentido, mareo, vértigo... ¡Ah, que hay que vender gafas 3D, otra vez!... Caca.

Otra más: ¿qué hace Galadriel en Rivendel? Aparte de poner palote a Gandalf, como dice mi buen amigo Fredi. ¡Ah, que hay que vend...! No, ahora no... Venga, vale... Por Cate Blanchett acepto barco como animal acuático...

¿Cuál es el problema, entonces? Pues que El hobbit, como historia, no da para tres películas de dos horas y media cada una. Se pongan como se pongan el Peter Jackson, la Fran Walsh y la Phillipa Boyens de los coj... Si me apuras, da para dos siendo la segunda prometedoramente espectacular. Pero, ¿tres? ¿En qué narices estaban pensando, aparte de en vender gafas 3D?

Entonces, para rellenar y que el personal no salga con cara de tonto, hay que inventarse cosas. Cosas que los talibanes tolkienianos llevamos bastante mal, todo sea dicho. Algunos más que otros, bien es verdad, pero eso va con cada uno, como la tolerancia a la lactosa.

Otra cosa: creo que merece la pena verla en versión original. Cuando salgan los DVD de la versión extendida, como si lo viera.

¿Veredicto? Si me olvido de lo que hay detrás, juzgo la peli y los actores (muy bien todos ellos, especialmente Martin Freeman e Ian McKellen), le pongo un ocho sin dudar. Entretiene, como debe ser, y te deja flipado por momentos. 

Pero si pienso en todo lo que hay alrededor, dudaría entre un cinco y un seis.

Así que, avisados estáis.




domingo, 5 de junio de 2011

La trilogía más esperada

Ya dejé claro hace unos días que El Señor de los Anillos es un factor básico para comprender mis aficiones y mi estado actual de frikismo.

Hace ya un huevo de años, allá por 1995, comenzó el proyecto que finalmente llevó al cine la trilogía, con Peter Jackson a la cabeza. Confieso que, al principio, no me entusiasmaba. Las noticias llegaban con cuentagotas y el hecho de que un director neozelandés, con relativa poca experiencia en el mundo del cine (incluyendo algo de serie Z) y con medios y equipo neozelandés, me hizo ser escéptico ante la idea. Además pretendía rodar las tres películas a la vez para reducir costes. No, la cosa no estaba nada clara. Pero, amigo... empecé luego a ver fotos y a enterarme de noticias referentes al reparto. Y mi entusiasmo fue creciendo y creciendo...

A finales de 2001 había tenido que emigrar a Madrid. Todo era nuevo, ya que por primera vez me tenía que buscar las habichuelas solo. Más que solo, sin mis padres; Carmen compartió conmigo la aventura que suponía cambiar de ciudad y dejarlo todo atrás. Durante las vacaciones de Navidad, fuimos al cine a ver La comunidad del Anillo.

Aquello fue el acabóse. ¡Estaba viendo la Tierra Media! Con la boca abierta, he de decir. Hobbiton era tan real que daban ganas de irse allí de spa; Bree y El poney pisador; Rivendel; Moria... EL BALROG... Y los personajes: ya no puedo imaginar a Aragorn sin la cara de Viggo Mortensen, o a Gandalf sin las napias de Ian McKellen; Sean Bean es un perfecto Boromir; Cate Blanchett, la inalcanzable Galadriel; la impresionante presencia física, a sus años, de Christopher Lee (y su voz en versión original); la maravilla que es Gollum. Otros no están tan clavados, pero al final no me importó.

Y el Anillo Único. El tratamiento que hizo Peter Jackson fue, hay que reconocerlo, magistral. El peso del anillo llega a ser algo físico y palpable durante toda la cinta. Sencillamente genial.

Tanto que al cabo de pocos días, ya de vuelta en Madrid, volví a verla. Y me gustó todavía más que la primera vez.


Después de aquello, tenía por delante doce meses hasta que se estrenara Las dos torres. Una vez más, Peter Jackson acertó de pleno en la estrategia. Si no hubiera rodado las tres entregas a la vez, tendríamos que haber esperado quizá tres años para verla. Al final, no llegó al año.

El resultado, en cambio, es el más flojo de los dos. También en la trilogía original, todo hay que decirlo, los libros III y IV que componen el segundo tomo son los más difíciles de seguir. Después del clímax en Moria y la muerte de Boromir, a la historia le cuesta resurgir a pesar de los intentos por hacerla épica en la batalla del Abismo de Helm. Nos deja, no obstante, algunas maravillas como Minas Tirith, Meduseld y los rohirrim o los ents que impiden que el ánimo decaiga. Aquello fue en 2002, el año de mi boda.

Y doce meses después, casi como un reloj, el impresionante cierre de El retorno del rey. No decepciona en absoluto, es épica, intensa y sentimental. El Viaje termina, aún cuando no hay esperanza. La cinta arrasa, como las otras dos, en taquilla. Pero además arrasa en la ceremonia de los Oscar. Es el reconocimiento final que necesitábamos, dándole un cierto regusto mainstream que no acaba de convencer a mi estómago friki.




Pero hete aquí que se comercializaron versiones extendidas de cada una de las películas de la trilogía. Sobra decir que las tengo todas. Cada una de estas versiones extendidas incluye alrededor de 30 minutos adicionales de metraje a la ya de por sí extensa duración de las cintas (unos 180 minutos cada una, como poco). ¿Una burda maniobra comercial? Por supuesto que sí. ¿Me escandaliza? Por supuesto que no. Lo único que me fastidia es que me calcé unos 120 eurapios en ellas, cuando algún año después se podian conseguir en un solo paquete por aproximadamente la mitad. Eso sí me jodió, para qué nos vamos a engañar.

Aún así, doy por bien empleado el dinero. Las versiones extendidas permiten descubrir y comprender al neófito una nueva historia. Porque a pesar de acumular unos 600 minutos en total (700 con las versiones extendidas), se acaban quedando cortas y el director tuvo que eliminar escenas y pasajes, principalmente Tom Bombadil y el Tumulario, que casi le cuestan el linchamiento público a manos de enfervorecidos fríkis fundamentalistas.

Por eso, a pesar de algunos momentos cómicos que me sobran, las películas de Peter Jackson constituyen la mejor adaptación posible de la obra literaria. Definitivamente, mucho mejor de lo que soñé esperar.