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domingo, 21 de junio de 2026

Furiosa, una película de Mad Max

Siguiendo con la idea de la entrada anterior, en la que decía que la creatividad está disminuyendo en muchos registros artísticos, señalo otro fenómeno que consiste en exprimir un filón encontrado más o menos por casualidad.

En este caso, Mad Max: Fury road tuvo un gran éxito en 2015 y nos dejó un personaje bastante interesante, Imperator Furiosa. Asi que en 2024 el director George Miller no deja pasar la oportunidad de contarnos su historia y cómo se convirtió en una esclava de Immortan Joe.

La historia no se puede catalogar de original: la jovencísima Furiosa vive en una especie de oasis, tanto desde el punto de vista climatológico y de recursos como social. Una sociedad próspera y priviliegiada, que vive en una burbuja a la que solo se puede acceder atravesando un inhóspito desierto y llegando a un paso protegido que hace de barrera física con los peligros del exterior.




Por motivos que no recuerdo (hace ya bastante tiempo que vi la pelicula, tal es el retraso que llevo con mis entradas), la pequeña Furiosa se separa de su familia y acaba viviendo en el yermo postapocalíptico habitual en las películas de Mad Max.

Tendrá relación con los malvados personajes de Mad Max: Fury Road, mucho más jóvenes, pero igual de depravados. Ella , manteniéndose indómita en el interior, adoptará una actitud sumisa en el exterior y dejará de hablar por completo para comunicarse.

Pero, no podía ser de otra forma manteniendo los recuerdos de una vida mejor y una familia amorosa, mantendrá el fuego de la rebelión y las ansias de libertad y escaparse del terror en el que vive.

La historia es entonces la búsqueda de Furiosa y mientras tanto nos ofrecerán todo lo que tuvo éxito en la primera entrega, con frenéticas escenas de acción, guerreros fanáticos, bardos con guitarras eléctricas y altavoces enormes, lanzallamas y vehículos tuneados.

Además tenemos a Chris Hemsworth como guerrero postapocalíptico, Dementus, que tendrá una relación de amor y odio con Furiosa, por el interés de ambos.



Una película para los muy cafeteros de Mad Max, paero que a mí me llegó a aburrir bastante. Llegué al final porque la habían puesto muy bien en todas las críticas, pero casi dos horas y media se me antojan excesivas para contar una historia que no resulta demasiado complicada. De hecho es media hora más larga que la película original, una duración que le hubiera sentado mucho mejor.

También me dio problemas Anya Taylor-Joy como protagonista. Me suele gustar en sus papeles, pero aquí no acabé de verla y no dejaba de pensar en Charlize Theron como la Furiosa original, mucho más enérgica y atractiva como personaje que en esta entrega.

Para resumir, es una película a la que no le veo necesidad, más allá de estirar el chicle y ganar dinero, que es la base de la industria del cine, ahora y siempre.

A pesar de cotizar a un gran 7,5 en imdb, pierde más de medio punto en la comparación con la pelicula geminal. Para mí, incluso ese notable me parece excesivo.



domingo, 13 de agosto de 2023

Thor: love and thunder

Al final de Vengadores: Endgame, dejamos a Thor embarcado en la nave de los Guardianes de la Galaxia, anticipando una difícil convivencia de su ego con el de Peter Quill.

La historia personal de nuestro asgardiano favorito se entrelaza con la de Gorr, el carnicero de dioses, que por azares del destino se hace con la espada negra en una escena un tanto hilarante apenas unos minutos después de otra escena lacrimógena al perder a su hija. Una introducción que nos presenta al antagonista del héroe, con el que es fácil empatizar porque la venganza es un sentimiento primario, hincado con fuerza en nuestro cerebro reptiliano. 

 

Mucho color
 

Al mismo tiempo Thor se reencontrará con su pasado, Jane Foster. Enferma de cáncer en busca de una cura, consigue el milagro de que el fiel Mjolnir renace literalmente de sus fragmentos. La pureza de su espíritu la hace digna de blandir el martillo de Thor, pero cuando vuelve a su forma mortal después, su fuerza vital se va desvaneciendo y el cáncer avanza inexorable por su cuerpo debilitado. De forma progresiva, pero constante, el poder de Mjolnir está acelerando el proceso que llevará a su muerte. 

Mientras tanto, Valkiria es la gobernante absoluta de Nuevo Asgard, el asentamiento asgardiano en la Tierra, convertido en un enclave turístico de lo más particular. 

Estos son los ingredientes con los que Taika Waititi retoma el personaje en esta película, Thor: love and thunder, y da todavía más rienda suelta a su particular estilo trufado de humor, de trazo grueso en ocasiones. Esta es la tónica de esta cinta, y quizá su principal defecto, el no saber medir bien el tiempo para la tragedia y la oportunidad para la comedia. 

 

Gorr en blanco y negro
 

Gorr recorre el Universo, asesinando sin piedad a los dioses que encuentra a su paso, mientras busca la forma de encontrarse con la Nada y culminar su venganza, pero una llamada de socorro de la diosa Sif involucra a Thor en la jugada y con él a Jane Foster, Valkiria y Korg. Juntos deciden acudir a la asamblea en la que se encuentran los dioses de todas las razas ingeligentes del Universo.

Ver a Russell Crowe como un particular Zeus, fue una de las cosas con las que más me he divertido en el cine reciente. Fondón como está hora, con una coraza musculada que a duras penas puede cubrir su prominente barriga, rizos dorados, rayo en mano, y una particular forma de hablar y moverse. Russell Crowe se ríe de sí mismo como pocas estrellas con su historial son capaces de hacer. Solo por esos quince minutos, la película merece la pena de ver al menos una vez. Es, por así decir, la continuación de un trabajo similar que hizo Jeff Goldblum en Thor: Ragnarok.

 

Tensión sexual no resuelta

 

También es digna de mención la aparición de las cabras de Thor, Tanngrisnir y Tanngnjóstr, que nos dejan otros grandes momentos de comedia. En esta ocasión no tiran de un carro, como en la mitología y los tebeeos, sino de un barco vikingo con el que surcan el vacío interestelar. Según la mitología nórdica, Thor podía matarlas, cocinarlas y comerlas y al día siguiente resucitarían.

Por lo demás, Thor: love and thunder es un producto fiel del Universo Cinematográfico Marvel. Una búsqueda, un primer encuentro con el antagonista que no acaba demasiado bien, un momento de superación y un clímax heroico al final. 

Alternando epicidad, seriedad y comicidad, Taika Waititi nos lleva a un final un tanto triste en contraste con los minutos anteriores en los que los niños asgardianos con ojos brillantes y lanzando rayos por los ojos, conejitos de peluche incluidos, se lanzan a la batalla para ayudar a los héroes en su momento de debilidad, dirigidos por el hijo del difunto Heimdall. 

Thor: Ragnarok fue un soplo de aire fresco, pero Thor: love and thunder va un paso más allá y hay que reconocer que esto no agrada a todo el mundo. Yo me reí mucho en la sala de cine, pero también salí con una sensación encontrada de haber visto una película muy entretenida pero un tanto irregular y que haber cortado un poco el nivel de parodia le  hubiera venido bien. A ella y a Natalie Portman, que daba la sensación de estar un poco fuera de lugar en toda esta fiesta de color y carcajadas. 

Seguramente esto la penaliza en imdb, donde cotiza hoy a un paupérrimo 6,2. Creo que inmerecido, porque la película entretiene y divierte.


domingo, 19 de abril de 2020

Vengadores: Endgame

Final apoteósico de la Fase 3 del Universo Cinematográfico Marvel, más allá de su calidad cinematográfica, que puede ser o no discutible, Vengadores:Endgame es una muestra de buen hacer en cuanto a planificación. Demostró que Marvel venía haciendo las cosas con una planificación de años, desde la primera que fue Iron Man en 2008. 

11 años.
23 películas
Más de 2.200 millones de presupuesto conjunto
Más de 13.500 millones de recaudación conjunta.



Vengadores: Endgame es la película más taquillera de la historia y la más larga del Universo Cinematográfico Marvel. 3 horas y 1 minuto de metraje. Las cifras son apabullantes y demuestran un negocio redondo. 

La película retoma la historia donde la dejaron sus predecesoras Vengadores: Infinity Wars y Capitana Marvel.  Thanos ha vencido, ha chasqueado los dedos y el 50% de los seres vivos han desaparecido del universo, como si nunca hubieran existido. 

La vuelta a la nueva normalidad está siendo complicada. Algunos de nuestros héroes favoritos lo están pasando realmente mal. Ojo de Halcón y Thor han llegado a un valle, por distintas razones, y les está costando remontar; la verdad es que ni siquiera lo intentan. El Capitán América, el eterno optimista, no solo trabaja día a día para sobrellevar la desgracia, sino que intenta hacer más llevadera la situación a los demás; líder hasta el final. Tony Stark se da de bruces con la realidad y asume que han perdido; al menos él es afortunado y tanto su mujer como su hija no forman parte del 50% de desaparecidos. Bruce Banner está al fin en paz consigo mismo viviendo como Profesor Hulk. 

Las cosas saltan por los aires con el sonido de una máquina de feria dentro de una furgoneta abandonada. De la parte trasera sale Ant-Man, desaparecido hace diez años. Las noticias que trae del Universo Cuántico encienden la chispa de la esperanza que, poco a poco, se convertirá en un fuego abrasador e incontrolable, mientras los héroes más poderosos de la Tierra viajan por el tiempo para hacerse con todas las Gemas del Infinito antes de que lo haga Thanos... 



Ya tenemos lío, pero Thanos es mucho Titán Loco, descubre el plan y se anticipa a ello. En una batalla épica con momentos que ponen los pelos de punta a los fans, la victoria y la derrota penden de un hilo y, a pesar de la poderosa presencia de la Capitana Marvel, la vuelta de los héroes desaparecidos al combate y tal, Thanos vuelve a inclinar la balanza a su favor. Incluso después de tener que comernos un momento de empoderamiento femenino cuando el pobre Spider-Man recibe la ayuda de varias superheroínas en una escena que parece metida con calzador debido a los nuevos tiempos.

El escudo del Capitán, símbolo de la esperanza, se quiebra. Pero la lucha continúa, porque es lo que hacen los héroes. Y Steve Rogers, apaleado como nunca, vuelve a levantarse. Estaría así todo el día. Y tras su ejemplo van el resto. 
 
¡Soy inevitable!, afirma el Titán Loco con una aterradora frialdad, mientras chasquea los dedos, pero.... 

Tony Stark ha muerto, pero ha salvado el Universo. ¡Yo soy Iron Man!

Subidón de adrenalina para los aficionados. Un final al nivel de las expectativas e incertidumbre ante el futuro, cuando muchos de los héroes que nos han acompañado en este tiempo cambien de rostro o incluso desaparezcan de este nuevo Universo Cinematográfico Marvel que se va a construir de las cenizas de Vengadores: Endgame.

De todos los finales, el que más me ha gustado, el más digno, es el de Steve Rogers. Por fin ha podido vivir una vida como le hubiera gustado a un chico de Brooklyn. Encantador. 




domingo, 30 de diciembre de 2018

Vengadores: Infinity War

El Universo Cinematográfico Marvel ha ido, pasito a pasito, preparándonos para un final de traca dividido en dos película. La primera de ellas es Vengadores: Infinity War y no defrauda, presentándonos a casi todo el elenco superheroico y al mayor de los villanos al que jamás se enfrentarno: Thanos, el titán loco.


Desde el principio en la nave que transporta a los supervivientes de Asgard, donde acaba con Loki y derrota a Hulk, Thanos se muestra como lo que se supone: un tipo duro, muy duro de pelar. Tiene además un objetivo claro: obtener las Gemas del Infinito y purificar el Universo, haciendo con su inimaginable poder que uno de cada dos seres vivos desaparezcan como si nunca hubieran existido. 

En el lado contrario tenemos a los de siempre. Thor, el Capitán América (que está en Wakanda), Iron Man, la Bruja Escarlata, Visión, Spider-Man, el Doctor Extraño, la Viuda Negra, Hulk (bueno, más bien Bruce Banner, porque el giganete esmeralda se niega a salir a la superficie, quizá acobardado por la paliza a la que le sometió Thanos). A todos ellos se unen los gamberros de los Guardianes de la Galaxia, que ponen un cierto tono de humor. Bueno, Gamora no. Gamora, como hija adoptiva de Thanos, y Nébula, tienen un papel determinante en la consecución de una de las gemas que le faltan al titán loco.


Pantera Negra y su séquito juegan también un papel protagonista, pues es en Wakanda donde se instala la última línea de resistencia mientras intentan extraer la última Gema del Infinito de la frente de Visión. 

Pero Thanos es mucho Thanos y al final logra de una épica batalla logra chasquear los dedos y.... nos vamos de caveza a Vengadores: End game y al final del Universo Cinematográfico Marvel como lo conocemos hoy en día. 

Vengadores: Infinity War es  una película abrumadora, no solo por las dos horas y media que dura su metraje, sino por la cantidad ingente de personajes, principales y secundarios, que acaban pasando por la pantalla. Tanto es así que si no eres un aficionado a las películas, lo más fácil es que acabes perdido en unos pocos minutos y no disfrutes del espectáculo, más preocupado por saber quién es el siguiente tipo estrafalario que va a salir en la película.


Además hay varias tramas que se entrelazan, siendo la más épica sin duda la forja de la nueva arma de Thor, una vez que Mjolnir fue destruido por Hela en Thor Ragnarok. Y digo épica, porque no se puede calificar de otra forma el arrancar de nuevo una forja congelada que toma su energía de una estrella. Y, por si no fuera esto poco, aquí hace su aparición Peter Dinklage en el papel del ¿enano? Eitri, forjador de Mjolnir y que se encargará de forjar la nueva arma.

Una vez más, Tom Holland se hace un hueco en nuestras retinas, con el mejor Spider-Man que hayamos visto. Sí, incluso mejor que el Tobey Maguire de la primera película, pero por supuesto que a años luz de Andrew Garfield. Spider-Man nos gana con sus referencias frikis y la naturalidad de un chaval de instituto que se encuentra en medio de algo demasiado grande, pero que aún así sabe hacer lo que haya que hacer porque él mejor que nadie sabe que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Ciento cincuenta minutos frenéticos, culminados por una de las mejores escenas post-créditos que puedo recordar. Una de las mejores y una de las más duras de ver, con Nick Furia y María Hill envueltos en un atasco. Y el logo de la Capitana Marvel en el móvil, como un faro de esperanza.

Porque está claro que el Universo y los superhéroes que lo defienden van a necesitar mucha esperanza.

Contando los días para Vengadores: End game.


martes, 24 de julio de 2018

Thor Ragnarok

Thor: Ragnarok, una película que tiene mucho que ofrecer. 

Aún mejor que la primera parte, dirigida por Kenneth Brannagh y que conseguía más o menos mantener la esencia del personaje de Marvel, esta tercera parte añade elementos que la hacen muy recomendable. 


Ya sabemos que Thor y Hulk estuvieron ausentes de la Guerra Civil entre Iron Man y el Capitán América (normal, hubieran desequilibrado cualquiera de los bandos de estar presentes), al igual que sucedía en los tebeos originales. Así que aquí se reencuentran, pues Thor: Ragnarok añade a la historia original del dios del trueno, parte del arco argumental del Planet Hulk de los tebeos. 

Quizá voy demasiado rápido... Thor (y Loki) se ven en un planeta vertedero (Sakaar) después de que Hela, diosa de los muertos y hermana de Thor, sacudiera los cimientos de Asgard una vez desaparecido Odín. El planeta Sakaar está gobernado por el Gran Maestro (tremendo Jeff Goldblum) que mantiene su posición, entre otras cosas, con luchas de gladiadores que ofrece al populacho al mejor estilo de los emperadores romanos. En la arena se reencuentran el gigante esmeralda y el dios del trueno, dándose de mamporros por una cuestión de pérdida de memoria de Hulk. 

¡Ay, Cate Blanchett de dominatrix! Un sueño friki

Thor busca la forma de volver a Asgard y recuperar el trono de Odín, que le pertenece por derecho. En su vuelta contará con Hulk, Loki y Valkiria, un nuevo personaje del Universo Cinematográfico Marvel, y se enfrentará con Hela, sucendiendo un verdadero cataclismo asgardiano que permite enlazar con la futura Vengadores: Infinity war.

¿Dónde está la piñata?

 Hasta aquí el argumento, muy resumido, que quizá no diga mucho para los no aficionados. Pero, aún admitiendo eso, la peli hay que verla porque hay múltiples momentos para el recuerdo, además de que tiene un toque cómico como pocas películas de Marvel (quizá comparable a Spiderman: Homecoming). 

Desde la visita de Thor al Sancta Sanctórum del doctor Extraño (impagable Benedict Cumbertatch), hasta todos los momentos en los que Jeff Goldblum aparece en pantalla (si en todas las películas de Marvel hay que quedarse al final de los títulos de crédito, la escenita final del Gran Maestro es la pera), pasando por el intento de activa el quinjet de los Vengadores y Thor trata de recordar la contraseña. Pero, cuidado, la película se toma en serio, no es una retahíla de coñas sin sentido. 

El crack indiscutible

Porque la parte de la trama que transcurre en Asgard no es una coña, ni mucho menos. A pesar de verlo en el trailer, me quedé con la boca abierta cuando vi a Mjolnir hecho añicos por Hela. Y las calamidades que provoca y la crueldad del personaje, son también dignas de mención. 

Sin duda, la mejor de las películas de Thor. Y quizá, o más bien casi seguro, entre las cinco mejores de todo el Universo Cinematográfico Marvel (que, recordemos, de momento excluye a la Patrulla X). 

En imdb la dan un 7,9 y yo creo que se quedan cortos. Y, paradójicamente, no necesita a Loki para crecer, a diferencia de las anteriores en las que era un personaje que marcaba la diferencia. Aquí pasa más bien desapercibido, salvo algunos momentos menores. 

domingo, 21 de diciembre de 2014

Rush

Hubo un antes de Alonso y Hamilton en la Fórmula 1. Incluso hubo un antes de Schumacher y Damon Hill. Incluso antes de Senna y Prost.

Allá por 1976, el frío y metódico Niki Lauda defendía su corona mundial ante el arrogante británico James Hunt. O lo que es lo mismo, Ferrari y McLaren. Una lucha que trascendió el deporte para entrar de lleno en la leyenda, con ayuda probablemente del terrorífico accidente que casi le cuesta la vida a Lauda en el circuito alemán del Nurburgring (el antiguo, de más de veinte kilómetros de trazado). 

Lauda / Brühl


Lauda sobrevivió aunque con horribles quemaduras. Tras una recuperación que tuvo mucho de agónica, volvió en un tiempo sorprendentemente breve y se hizo de nuevo con el triunfo. Hunt se quedó con la miel en los labios (por poco tiempo). 

La película Rush, de Ron Howard, relata esta temporada de rivalidad con Daniel Brühl (Niki Lauda) y Chris Hemsworth (James Hunt) en los papeles protagonistas. Una película que, además de contarnos lo evidente, se entretiene y nos entretiene con los claroscuros de ambos personajes. 


Hunt / Hemsworth

Fiel a la temática, intercalando imágenes reales con las grabadas para el metraje, se deja ver y nos hace pasar un rato agradable. Sobre todo si, como yo, la vemos durante un viaje en autobús, aunque no vaya a pasar a la historia de la cinematografía. 

Además, tanto Brühl (este chico es todo un descubrimiento) como Hemsworth están bastante bien en sus respectivos papeles. 

Un seis alto (en imdb le dan un excesivo 8,2).





domingo, 17 de noviembre de 2013

Heimdall sigue siendo negro

El pasado fin de semana vi Thor 2: El mundo oscuro en el cine. Ya he comentado que Thor es uno de mis personajes favoritos de la Marvel y además la primera película me gustó bastante, no sé si por ser Kenneth Brannagh el director o porque iba predispuesto a ello, a pesar de algunos detalles. Y sí, también por ese Loki que por momentos se hace el dueño de la escena. 


Así que no tuve dudas en pasar por caja a ver esta segunda parte, con el añadido de que aperece Malekith, uno de los malutos más carismáticos de la serie de comics.




¿El argumento? Hace eones, el elfo oscuro Malekith estuvo a punto de destruir los nueve mundos al utilizar un arma (el éter, no se han roto la cabeza con el nombre) para destruir la luz. El padre de Odín los derrotó, pero no destruyó el éter, sino que lo enterró (¡qué tontería, por dios!). 

Muchos años después, la novieta de Thor lo encuentra por casualidad (¡cómo, si no!) y el éter se funde con ella. 

Ya tenemos el cóctel necesario para involucrar a nuestro dios nórdico favorito que, cómo no, acudirá a la llamada del honor y la gloria, para enfrentarse en una lucha sin esperanza a Malekith, con la única ayuda de Loki (vaya, ¿quién lo diría?).

El dios de las mentiras, Loki, maneja a los mortales a su antojo


A partir de ahí, frenéticos movimientos de cámara tan de moda en el cine de hoy en día, hacen prácticamente imposible seguir la acción. Y hay una poca de acción, todo hay que decirlo.

Los elfos oscuros han defraudado. Son bastante curiosos en la caracterización, y tienen armas láser y naves espaciales. Los supervivientes de la guerra con el padre de Odín se encuentran en animación suspedida y... pero, ¡espera! ¿estamos hablando de Thor o de una peli de cifi? Y es que, en esta segunda entrega, se hace mayor hincapié si cabe en la idea de que los dioses nórdicos no son tales, sino una raza alienígena con avanzados conocimientos indistinguibles de la magia (hala, cita de Arthur C. Clarke sin citarlo). 

No estoy muy seguro de que esto me guste demasiado.

En cuanto a los personajes, Thor está en la línea que ya le conocíamos y Loki se confirma como todo un descubrimiento. En esta ocasión a Odín le toca el momento de ser vengativo, colérico y poco dado al sentimentalismo. Y la doctora Jane Foster hace poco más que ser el receptáculo del éter y ponerle ojitos al rubio musculoso que tiene al lado. Los secundarios, graciosos y poco más, dando un contrapunto cómico que, bueno... tiene un resultado discutible.

La dama Sif


¿Y Heimdall?, negro como un tizón, por supuesto.

Decepcionado estoy. Tanto que le doy un seis raspado, casi dos puntos por debajo de la votación popular en imdb.


lunes, 30 de abril de 2012

¡Vengadores, reuníos!

Ése era el grito de batalla del grupo de superhéroes más poderoso de la Tierra, los Vengadores. 

Después de varios años preparando a los espectadores con espectaculares superproducciones, llegó la hora en que Marvel Productions, en colaboración con la Paramount, nos presenta la adaptación a la gran pantalla de esta serie de tebeos, una de las más antiguas de la Factoría. Por supuesto, se toma alguna que otra licencia (faltan Avispa y Hombre Hormiga, aparecen Ojo de Halcón y Viuda Negra), pero me da igual, nunca he sido un purista. Y si el resultado final es visualmente tan impactante, mejor que mejor.



Porque Los Vengadores es eso, un cúmulo de sensaciones visuales que bombardean al espectador desde el primer minuto de metraje. Son, no lo olvidemos, los héroes más poderosos de la Tierra, así que no pueden enfrentarse a amenazas de tres al cuarto. No tenemos aquí a mutantes que no saben muy bien cuál es su lugar; como tampoco tenemos a adolescentes trepamuros con problemas tópicos y típicos de su edad. 

En Los Vengadores nos encontramos con dioses que caminan entre nosotros, multimillonarios seguros de sí mismos, genios científicos con, digamos, una doble personalidad, un héroe criogenizado y un poco demodé y asesinos que han descubierto que tienen escrúpulos y abandonaron hace tiempo el eje del mal.

Lo mejor de cada casa, vamos. 

Si a ello añadimos al director de una agencia gubernamental norteamericana que es como un Estado dentro de otro Estado, tenemos el cóctel perfecto para pasar dos horas y media entretenidos.

No es que estemos delante de un ejercicio de estilo guionístico. Más bien no. Todo es bastante básico: planteamiento - nudo - desenlace, o sea encuentro - desencuentro - somos amigos, interrumpido en ocasiones para solmenar unas cuantas hostias al maluto o malutos de turno, en este caso Loki, ayudado por unos tipos muy malos y muy feos que vienen de muy lejos a través de una especie de agujero de gusano...

Samuel L. Jackson clava a Nick Furia (en su versión Ultimate; es un poco moreno para la versión tradicional) y Robert Downey Jr. ES Tony Stark (como Toby McGuire ES Peter Parker, por mucho que ahora nos vayan a vender un nuevo comienzo, o Christian Bale ES Bruce Wayne). Ambos están muy bien y dan algunos de los mejores momentos. 

Chris Evans hace un Capitán América bastante apañado, aunque no deja de estar a la sombra de los anteriores. Thor tiene momentos espectaculares, que para eso es un dios nórdico con unos brazos como remos y unas espaldas como un armario empotrado. Ojo de Halcón, bueno, pues eso... ¡ah, se le acaban las flechas! Viuda Negra, psé... los morros de la Johansson y poco más.... 

Una pena que se haya caído Ed Norton, que me pareció una pasada en su versión de Hulk. Aquí tenemos en el mismo papel a Mark Ruffalo (ni idea de quién es este tío) que hace un buen apaño con Bruce Banner, la verdad, aunque creo que no llega a lo que hizo Norton.

Y eso, visualmente es una gozada. Vemos el helitransporte de S.H.I.E.L.D., que parece un portaaviones hasta que despega del mar y tal, se hace invisible... la pera, vamos. Uno lo pasa bien, aunque la historia sea poco más que una excusa para el despliegue de medios. Pero bueno, uno no va a ver Los Vengadores para luego discutir del método DOGMA o de Almodóvar...

No sé, no sé... ¿qué tal un siete?

¡Ah, y quedarse hasta el final de los títulos de crédito!

domingo, 15 de mayo de 2011

¿Heimdall negro?

Hemos dado un pasito más hacia la película de Los Vengadores. Y ese pasito lo damos con Thor, la película que he estado esperando durante meses, pues no en vano es quizá mi personaje preferido de la factoría Marvel.

Y es que mezclar hábilmente la atractiva mitología nórdica con los héroes y villanos más dispares me cautivó desde el principio. O más bien desde que compré un tomo recopilatorio de ediciones Fórum, allá por mediados de los ochenta, que incluía cinco números de la colección. Por suerte se trataba de la Saga de Surtur, de Walter Simonson, en la que aparece Billy Rayos Beta, y una de las cumbres del Thor marveliano. Luego, bastantes años menos joven leí, entre otras, la serie Ragnarok, en la que Odín muere y Thor se convierte en dios supremo, con resultados desastrosos para la Humanidad.


Pues eso, que desde que supe de esta película esperaba ansioso su estreno. Y no dudé de que debía verla en el cine, así que...

¿El resultado? Pues ni fú ni fá. No es mala, ni mucho menos, pero tampoco llega muy arriba. Clase media, se puede decir. Tiene momentos, pero es poquita cosa.

Empezando por la estética de Asgard, que no es precisamente lo que esperaba. Demasiado futurista para mi gusto, poco mitológica. O el puente Bifrost que une la residencia de los dioses con el resto de mundos, Jotunheim o Midgard; en la película parece más bien un camino de piedrecitas de colores. Los tres guerreros, Hogun, Fandral y Volstagg no están excesivamente bien conseguidos a excepción quizá del segundo; parecen sacados de una película de bajo presupuesto y el que Hogun sea claramente de etnia asiática no me ayuda a meterme en la película. O la diosa Sif, que tampoco dice mucho y pierde bastante frente a su contrapartida de tebeo.

Pero nada que ver con Heimdall, el vigilante eterno de Asgard y que pasa de ser un gigante nórdico pasa a ser un gigante ¿negro? No entiendo nada, más allá de que las minorías étnicas deban tener su cuota de pantalla, pero aquí no es que se encuentre traído por los pelos sino que está directamente fuera de contexto.

Los gigantes de hielo sí que molan, así como su reino de Jotunheim (en la película, los reinos mitológicos se transforman en mundos unidos por agujeros de gusano activados desde Asgard; un intento como otro cualquiera de unir magia y ciencia -cita de Arthur C. Clarke incluida en los diálogos- pero que no intenta siquiera profundizar). Aparece Sleipnir, el caballo de ocho patas de Odín, pero no sus cuervos, un detalle que le habría dado un poquito de ambiente a la cosa...

Otro detalle que no me gusta: se da a entender que Odín pierde el ojo durante los combates frente a los gigantes de hielo... supongo que para el americanito medio de Idaho es una explicación más satisfactoria que la mitológia y, por tanto, real...

Loki es el único personaje interesante, dividido por sus ansias de obtener el favor de Odín y su natural inclinación hacia la conspiración. Es el más rico en matices de todos los que aparecen por aquí y por allí, porque el mismo Thor es poco interesante. Quizá es que tampoco Chris Helmsworth, a pesar de parecer un armario empotrado y tener una planta más que imponente, tenga muchos registros que ofrecer (según el crítico de cine que sale en el programa de radio de Julia Otero, se nota que ha ido a la misma escuela de interpretación que Elsa Pataky -qué mala leche tiene el tío).

¿Natalie Portman y Anthony Hopkins? Pues han puesto el cazo y responden con dignidad, que no es poco (ver a Jeremy Irons en Dungeons & Dragons da vergüenza ajena, por ejemplo).

¿La mano de Kenneth Brannagh? Pues mucho ruido y pocas nueces, si entendéis lo que quiero decir...

¡Ah, la historia! Nada, que ganan los buenos. El Cofre del Invierno es un bonito artefacto y una excusa para el desarrollo de la acción. Psé, normalita.

¿Habrá segunda parte? Seguro. Estas pelis tienen siempre respaldo del público. Por cierto, ¡quedaos hasta el final de los títulos de crédito! Pero hasta el final, final. ¡Manda narices que cada vez ponen estas cosas más tarde...!

Un aprobado raspadillo y a esperar al Capitán América, el primer Vengador.