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domingo, 8 de marzo de 2026

Pizcas de Shyamalan

Hubo un tiempo en que el estreno de una película de Shyamalan se convertía en todo un acontecimiento del cine. Sus dos primeras películas fueron históricas, pero poco a poco el público ha ido dejando de lado su cine hasta el punto de que eso ya no ocurre prácticamente nunca, como es el caso de las tres películas que traigo hoy.

La visita, película de 2015, comienza como una película familiar: los hijos de una madre separada se van a ver a sus abuelos, a los que no han llegado a conocer todavía, con los que van a pasar unos días.

Uno, que ya es veterano en esto del realismo mágico de Shyamalan, ve sombras donde no las hay y desconfía de lo luminoso de los días y las escenas familiares que se suceden. Que el abuelo les diga que no salgan de la habitación por la noche, no hace sino reforzar las sospechas.

Los pelos empiezan a ponerse de punta cuando la chica, que está preparando un documental, deja la cámara grabando una noche en el salón. Cuando revisa las imágenes, se ve a la abuela vagando sin rumbo, despeinada y como demente. Deterioro cognitivo, piensa uno de forma automática, una pena.



Pero luego (o antes, ya no lo recuerdo bien), tenemos la escena del juego del escondite bajo la casa, un entorno claustrofóbico y en penumbra de esos que gustan tanto en las películas de terror. No diré nada más que los pelos se te ponen de punta, de forma literal.

Poco a poco, la situación se vuelve angustiosa, el descubrimiento resulta inexorable y la tensión es casi insoportable asta la resolución final.

De forma inevitable, la recapitulación de todo lo que hemos visto no hace sino resaltar el talento de Shyamalan para el suspense. La nota de 6,3 en imdb muestra que el autor ha perdido el encanto, porque la película es mejor que todo eso.

La segunda película es Tiempo, de 2021.

Como en la anterior, todo empieza con unas vacaciones en un lugar paradisíaco y un grupo de personas que se reúnen para pasar el día en una exclusiva playa a la que les tiene que llevar un empleado del hotel, con el que acuerdan un horario de recogida para volver a su alojamiento.

Para llegar a la playa, tienen todavía que caminar un trecho a través de una especie de desfiladero muy estrecho.

Una vez en la playa, tenemos las escenas típicas en las que vamos familiarizándonos con el grupo de personajes y vamos tomando afinidad o distanciándonos de ellos, según nuestros gustos. Como siempre en estos casos, el grupo es lo bastante heterogéneo como para que cada espectador pueda disfrutar de las distintas personalidades.


El cartel incorpora el spoiler


Luego veremos que las cosas parecen complicarse. Primero veremos cambios sutiles en el comportamiento, pero luego ya serán evidentes: los niños crecen, los adultos envejecen, etc. La conclusión es que el tiempo corre más deprisa en esa playa de la que no es posible salir.

Otra vez aparece la angustia y luego la resignación, hasta la resolución que ha elegido el director. En este caso, tanto el final como la película en su conjunto es menos satisfactoria que La visita. No es mala, pero no acabo de conectar con ella y lo mismo parece que ha ocurrido con el resto de espectadores, como indica la nota de 5,8 en imdb.

Para terminar, Llaman a la puerta, de 2023.

Más escenas familiares para empezar: una pareja con su hija adoptada llegan a la cabaña en el bosque que han alquilado para pasar unos días.

Uno empieza a sospechar cuando la niña se encuentra con un extraño de gran tamaño, pero muy considerado. Una suerte de gigante amable que de manera inevitable me llevó a pensar en el monstruo de Frankenstein. La escena, a pesar de lo suave, es desasosegante para el espectador.

Las cosas se desarrollan con rapidez y cuando llaman a la puerta, ya estamos un poco frenéticos. Otra vez el gigante amable, pero esta vez acompañado por otras tres personas de diferente pelaje. Piden que les franqueen el paso y cuando los ocupantes de la cabaña se niegan, la violencia se desencadena sin previo aviso ante el espectador incrédulo.



Al estallido de la tormenta le sucede la calma y nos sorprende todavía más el mensaje del grupo de asaltantes y el hecho de que son personas de lo más normal, pero ya no hay vuelta atrás y vuelve la violencia y la sangre, pero quizá no como lo estamos esperando.

La resolución de la película es quizá la menos satisfactoria de todas, la que requiere más credulidad por parte del espectador y la que resulta menos firme de las tres películas.

La nota de 6,1 en imdb se queda en el medio de las tres películas y me parece justo, porque mi clasificación personal también sería la misma.

Vamos a ver pocos rostros conocidos. Kathryn Hahn en La visita, Rufus Sewell en Tiempo y Dave Bautista y Rupert Grint en Llaman a la puerta. Tampoco lo necesitan porque la fortaleza está en las historias.

Otro rasgo común es que las tres son películas de una duración reducida para lo que se estila en los últimos tiempos, así que bien se podría hacer una maratón de películas durante un fin de semana.

domingo, 3 de agosto de 2025

Varios de Dune

 Mi relación con el Universo Dune es curiosa. Los libros, de los que he leído unos cuantos (que yo recuerde, tres o cuatro de la serie principal y también La jihad butleriana) me parecen unos ladrillos de cuidado y no he vuelto a coger ninguno de la estantería, Incluso el original me parece un libro que cuenta una historia muy interesante de la forma más soporífera posible.

En cuanto a material audiovisual, creo que he visto todo lo que hay: película original y miniseries diversas, con la misma sensación de pereza mezclada con fascinación, porque no se puede negar que la ambientación de Dune es lo más atractivo, incluso por encima de los personajes, siendo algunos de los más carismáticos de la literatura de género.

En Dune 2 reencontramos a un Paul Atreides derrotado y recogido, junto a su madre, por los fremen de Arrakis. Los dos van a tener que ganarse su puesto, Paul como guerrero y líder de hombres y Dama Jessica como sabia, para lo que tendrán que sufrir dos ordalías que pondrán en grave riesgo sus vidas.



La propia naturaleza de la historia hace que la película tenga un puñado de escenas que realmente ponen en tensión, mientras que los tramos densos se multiplican, en ocasiones confundiendo al espectador, porque otra cosa que tiene Dune es que resulta muy complicado de entender si no tienes una base mínima (lo mejor, la lectura del primer libro, si tal tarea hercúlea es posible) y que no tiene reparos en dejar atrás a los rezagados.

La historia es ,por tanto, un remedo de la naturaleza salvaje y hostil del planeta, implacable con los que no se adaptan.

Implacable como el mismo Paul Atreides, que comenzará a golpear al Imperio donde más le duele: el trasiego de la especia, imprescindible para la economía y los viajes entre los distantes planetas que lo componen. Así, el propio emperador se personará en Arrakis con varias legiones de temibles sardaukar para enfrentarse a la jihad fremen, dirigida por Muad´Dib.


Inquietante

En cuanto a las interpretaciones, Timothée Chalamet continúa siendo un Paul Atreides creíble, ayudado por la aparente fragilidad de su figura. Zendaya me parece desdibujada como Chani, pero Rebecca Ferguson emerge como Dama Jessica. Javier Bardem parece fuera de lugar como Stilgar y Austin Butler me pareció un soberbio Feyd-Rautha. Lo de Florence Pugh como la princesa Irulan no pasa de anecdótico, al menos en esta parte. Y Christopher Walken como el Emperador, una nota curiosa a pie de página.

La película es un espectáculo para la vista, pero excesivo con un metraje de 2 horas y 46 minutos. Como excesivo me parece su 8,5 en imdb.

Por su parte, la miniserie Dune: la profecía, nos lleva más de diez mil años antes del nacimiento de Paul Atreides, cuando la hermandad Bene Gesserit está apenas dando sus primeros pasos y ganando influencia con sus decidoras de verdad que prestan servicio a las Grandes Casas.

En este producto, Arrakis deja de ser protagonista para ser una sombra que se encuentra detrás de todo, ocurriendo la acción de manera principal en el mundo de la Hermandad y el Planeta Capital, con el foco puesto en las intrigas políticas y de equilibrio de poder que se dan en el entorno más cercano del Trono Imperial.



Lo mejor de la serie es que se arroja luz en la animadversión entre las familias Harkonnen y Atreides, se explica la creación de las legiones sardaukar y el rechazo de la sociedad a las máquinas pensantes. Pero, sobre todo, se dan retazos del plan genético que debe llevar al nacimiento del Kwisatz Haderach que busca la Hermandad.

En cuanto al reparto, tengo bastantes objeciones. El personaje de Valya Harkonnen (Emily Watson) me ha parecido el más odioso de la televisión desde la irrupción de Dolores Umbridge en Hogwarts. Pero su tremenda presencia eclipsa a todos los demás, empezando por su hermana Tula (Olivia Williams).

Nos sonarán las caras de Mark Strong (el doctor Sivana de Shazam!) como un solvente Emperador Javicco Corrino, y de Jodhi May (la reina Calanthe de Cintra en The Witcher) como la Emperatriz Natalya. Del resto del elenco, nada de nada.



Salvo, por supuesto, la inquietante presencia de Travis Fimmel como el no menos inquietante Desmond Hart, sobre el que acaba girando toda la trama. Una interpretación excesiva repleta de miradas acuosas y gestos dementes, que podrían haber funcionado para interpretar a Ragnar Lothbrok, pero que repite demasiado en el resto de papeles que le conozco.

La miniserie comprende seis capítulos de alrededor de una hora de duración (el último dura bastante más) y se me ha hecho terriblemente larga en gran parte de ellos. Cotiza a un sólido 7,3 en imdb, pero me parece tan excesivo como la interpretación de Travis.

En resumen, un producto sólo para los muy cafeteros o miembros del Gremio de Navegantes enganchados a la especia.


martes, 30 de abril de 2024

Cajón desastre de Marvel

Después del repaso  que le hemos dado a la Distinguida Competencia hace unos días, toca ahora hacer lo propio con la Casa de las Ideas. 

Ese hartazgo que parece afectar al cine de superhéroes, también se nota en el MCU y se podría decir que por los mismos motivos: un exceso de oferta y un fondo de armario que no es tan amplio como se antojaba hace no tantos años, con personajes de segunda fila y/o no tan conocidos por el gran público que no pueden llenar el hueco de los que tanta afición han creado. 

El primer ejemplo es Wakanda forever, un bajón apreciable si la comparamos con su primera parte, quizá injusto por el fallecimiento de su protagonista con el que ha debido lidiar la franquicia. 

Son de apreciar los esfuerzos por reconducir la situación, dando cada vez más peso a Shuri como la nueva Pantera Negra de Wakanda y la presentación de una posible sustituta de Tony Stark. Pero también encuentro algún que otro patinazo, como la caracterización elegida para Namor (Tenoch, Huerta), el rey de Atlantis, que aquí se retrata con una estética maya o azteca me parece que bastante lejos de la imagen canónica del personaje. 

Las más de dos horas y cuarenta minutos de metraje tampoco ayudan. La película se hace larga en algunas fases. Entretiene, claro, pero no parece haber un rumbo claro. 

Eso se refleja en la puntuación de 6,7 que luce hoy en imdb. Yo le pondría incluso algo menos, rondando el bien pelado.

Bajón respecto a su primera parte

 

Por su parte, Ant-Man: Quantumania sufre de los mismos problemas, pero multiplicados. También supone un paso atrás respecto a la frescura de su primera parte, que ya se hizo evidente en la segunda. 

La premisa, a priori, no parece mala. Enviar a los protagonistas al mundo cuántico y allí enfrentarlos al villano que iba a marcar la nueva fase del MCU. Sin embargo, la historia es mucho más floja que en Wakanda forever y la falta de rumbo se nota mucho más. 

Tenemos también un buen puñado de estrellas en busca de un plato de lentejas caliente: Michael Douglas, Michelle Pfeiffer y Bill Murray. Las escenas de este último aportan poco más que presentar un personaje bastante peculiar y hasta cierto punto odiable. 

El villano Kang es seguramente de lo mejor de la película, pero todo saltó por los aires con las denuncias que ha recibido Jonathan Majors. No le tembló el pulso a Marvel a la hora de rescindirle el contrato, a pesar de ser conscientes de que su nueva fase del MCU acababa de saltar por los aires. 

Por lo menos, la película dura un poquito más de dos horas, créditos incluidos. Aún así, el 6,1 de imdb es excesivo y aquí hablaríamos hasta de un suspenso. 

 

Kang revienta el MCU

Incluyo en esta lista de películas fallidas a Guardianes de la Galaxia vol. 3, plenamente consciente de que voy contracorriente y que los guardianes han sido uno de los grupos de personajes más populares del MCU desde la primera película. 

En cambio, nunca fueron santos de mi devoción. La primera película no me desagradó, la segunda me aburrió y la tercera... me pareció un intento de manipulación de sentimientos de libro. 

Por un lado, aplaudo el haber dado un trasfondo al mapache, pero me parece que se ha jugado mucho con las emociones, buscando la empatía y las lágrimas fáciles con bastante descaro. 

El antagonista, el Alto Evolucionador, tampoco me parece que esté a la altura, siendo un villano más bien local en lugar de, al menos, regional 

Vale que hay algunos momentos de risa, pero en ocasiones me parece estar nadando en un mar de lágrimas salpicado de islotes de risa. 

Asumo no obstante que no mucha gente será de mi opinión, visto el flamante 7,9 que luce hoy en imdb.


A contracorriente

Toca ahora la serie Mrs. Marvel, que presenta al personaje de Kamala Khan, uno de los personajes étnicamente exóticos del MCU.

Hicimos la parada como paso previo a la película que comentaré a continuación, sin demasiadas expectativas dadas las malas críticas que pude leer antes de ponerme con ello. 

Hay que decir, no obstante, que a la familia le gustó. Es una nota de frescura y de color, con un abanico de personajes simpáticos y que se hacen entrañables. Kamala Khan (Iman Vellani) es uno de los personajes más cercanos que hemos podido ver y en muchos ratos me recordaba a Peter Parker: una adolescente con problemas reales que por azar del destino se convierte en superhéroe. 

Integra con inteligencia la tradición de los djinni y los convierte en los antagonistas de Kamala, pero me parece que tiene poco recorrido más allá de esto. 

Una nota a favor es la selección musical de cierre de cada uno de los capítulos, que nos dejaba siempre con una sonrisa en los labios. 

La nota de 6,2 en imdb me parece bastante ajustada. 


Toneladas de color y una prota entrañable

Por último, The Marvels es casi con toda seguridad la peor película de las que hemos hablado en esta entrada y, quizá, una de las peores de todo el MCU. 

Carol Danvers no es el personaje con el que sea más fácil empatizar, y esto es algo que tiene mucho que ver con Brie Larson. No es un personaje simpático. 

Por eso, cuando la película tiene diferentes momentos de pretendido humor, todo parece demasiado forzado, no funciona y chirría de forma desagradable. No ayuda que se retrate a Nick Furia como un payasete, muy alejado de lo que ha sido el personaje en sus inicios del MCU. 

Del trío protagonista, además de la frialdad excesiva y el humor forzado de Carol Danvers, la segunda pata de Monica Rambeau es la que pasa más desapercibida de todas. En cambio, Kamala Khan se hace la dueña de las escenas en las que aparece, simplemente adorable. 

Lo del gato de Danvers y su camada, sencillamente excesivo.La trama, con las diferentes Marvels intercambiando sus poderes por cierto fenómeno cuántico, sin peso. Los antagonistas, bastante irrelevantes. 

Aún así aprueba con un 5,5 que me parece tan inflado que la suspendería sin remordimientos. 

Mala. Punto.



 

Por suerte todavía nos encontramos películas y series buenas en el MCU que merecen una entrada aparte y no ser arrojadas a esta suerte de cajón desastre. 

Incluso se podría decir que todavía no he llegado a comentar una de las mejores películas de superhéroes de Marvel. Tengo ganas de hacerlo, pero todo llegará.


domingo, 29 de enero de 2023

Puñales por la espalda 1 y 2

Puñales por la espalda fue un gran descubrimiento en muchos sentidos. Por un lado, teníamos un elenco de actores que solo se veían en grandes producciones hace unas cuantas décadas. Por otro, teníamos una historia, un whodunit vibrante, interesante y desafiante tanto para el espectador como para el detective. Y, por último, teníamos un personaje carismático, el detective Benoit Blanc, caracterizado por un actor que lo da todo para hacerlo memorable, Daniel Craig. Que, por cierto, tiene una insospechada virtud para la comedia que espero abra para él un amplio abanico de posibilidades profesionales más allá de James Bond. 

 


 

La película nos ubica en una reunión familiar en casa del anciano escritor Harlan Thrombey (Christopher Plummer), de delicada salud que cuida su enfermera Marta (Ana de Armas). Ambos están acompañados por hijos e hijas, naturales y políticos, además de nietos y nietas (aquí la lista de nombres es impresionante: Jamie Lee Curtis, Toni Collette, Don Johnson, Chris Evans, Michael Shannon... además de un buen puñado de rostros reconocibles de diversas películas y series). 

Esa noche el viejo Harlan muere de causas poco naturales a pesar de su avanzada edad, por lo que automáticamente todos los asistentes se convierten en sospechosos. Se persona la policía (uno de ellos será el detective Hardrock en la persona de Joseph Gordon-Levitt) a la que acompaña el gran Benoit Blanc, detective privado de gran fama. 

Durante los días de investigación salen a la luz las miserias personales de todos los personajes, pero sobre todo de la familia Thormbey, más cuando salen a la luz las últimas voluntades del viejo, dejando toda su fortuna y posesiones a la pobre Marta, una joven inmigrante hispana que se gana la vida como enfermera y acompañante y que sufre la curiosa circunstancia de que decir mentiras le supone una violenta reacción somática que deriva en terribles arcadas y vómitos. 

Indiscutibles protagonistas
 

Toda la familia vivía del viejo. Todos sus componentes necesitaban y confiaban tener su parte de la herencia. Que se lo lleve todo una persona a la que consideran inferior y fuera de su círculo, se lo toman como una afrenta personal y obra el milagro de unirlos ante un objetivo común. 

Las dos horas y diez minutos de película se pasan en un suspiro con las vueltas y revueltas de Benoit Blanc acorralando al asesino de forma sutil, de a pocos, hasta que le va cerrando todas las vías de salida mientras que todos los focos apuntan a la enfermera como sospechosa más probable.

La resolución es sorprendente y satisfactoria, ejecutada sin zarandajas más allá de las cualidades interpretativas de los actores. El final de la película deja un poco con la boca abierta y una sensación de pasmo ante lo que hemos visto. 

Lo mejor de la película es la historia,  pero no sería nada sin las grandes actuaciones de Daniel Craig y Ana de Armas. 

 

Adorable Ana de Armas

 

Por su parte, El misterio de Glass Onion es inferior a la primera parte. 

Comenzamos porque el elenco es más reducido y hay menos rostros conocidos: Edward Norton, Dave Bautista y quizá Kate Hudson son los que más suenan. Como en la anterior, puede que los demás rostros sean familiares, pero no los nombres. 

La película repite fórmula. En esta ocasión, Edward Norton es el millonario Miles Bron, que en pleno confinamiento por la pandemia invita a sus amigos más cercanos a un fin de semana en su isla privada en el Mediterráneo en el que tratarán de resolver su asesinato. La presencia de Benoit Blanc parece romper los esquemas, pero al final será para bien. 

Se trata de otra cinta de historia y personajes. Todos los amigos dependen de Miles Bron para mantener su modo de vida. En ese sentido están pillados, como lo estaba la familia Thrombey. 

 

 

El fin de semana empieza, pero todo salta por los aires. Primero, porque el muerto no es el que todos esperamos. Luego, porque hay otro crimen, esta vez anterior a ese fin de semana. Y más tarde porque hay otro asesinato que resulta no serlo. 

Salen de nuevo a la luz las miserias humanas mientras vemos el transcurrir del primer día hasta la trágica velada. Volveremos de nuevo a ver todo lo anterior, esta vez desde otro punto de vista, más esclarecedor y también más perturbador. 

Y el final, quizá menos satisfactorio que la primera parte, con un despliegue de fuegos de artificio que no estaban presentes en la cinta anterior (que tampoco lo necesitaba, es cierto). No sé si hubiera funcionado un final más sutil en esta parte, lo que sí me parece es que la opción elegida es más espectacular, pero menos brillante. 

 


 

Eso sí, la confirmación de Benoit Blanc como uno de los mejores personajes de los últimos años, debería traducirse en más momentos como estas dos películas. De nuevo Daniel Craig hace un papel sobresaliente y se come prácticamente todas las escenas en las que aparece. 

Esta sensación de que la segunda parte es menos brillante que la primera la tenemos también en imdb. Si Puñales por la espalda cotiza a un brillante 7,9, El misterio de Glass Onion se queda en un más que decente 7,2. 

Muy recomendables ambas. Aptas para un fin de semana de frío, colacao y mantita.