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domingo, 31 de mayo de 2026

Un puñado de pelis olvidables (I)

Sigo con mi afán de ir aligerando la lista de entradas pendientes, así que hoy pasaremos con cierta rapidez por unas películas, algunas interesantes y otras no tanto, todas más o menos olvidables y que no merecen una entrada completa para ellas.

Red One (2024) es una de esas películas navideñas modernas que dejan de lado lo típico del espíritu navideño lacrimógeno y busca darle una vuelta de tuerca para que el público las tenga en cuenta.

Esta no sale del todo mal, uniendo humor con acción, además de un elenco de actores protagonistas que resultaría de relumbrón en otro contexto: Dwayne Johnson (un duende, créetelo), Chris Evans (post Capitán), Lucy Liu, y J.K. Simmons (inesperado Santa), acompañados por un puñado de rostros bastante conocidos como Kristofer Hijvu (Krampus), Kiernan Shipka (la hija de Mad Men, ya crecida) o Mary Elizabeth Ellis (secundaria en varias series de éxito).

Dos horas entretenidas y un decente 6,2 en imdb. No es de las peores.



El abismo secreto (2025) reúne a Miles Teller (Top Gun: Maverick, Whiplash) con Anna Taylor-Joy en una película interesante de ciencia ficción en la que los dos bloques de la guerra fría envían a un agente a vigilar y guardar su lado de una grieta que recorre varios kilómetros de territorio.

No deben establecer contacto entre sí, pero tanto Levi como Drasa no son iguales a sus predecesores y sus inquietudes son otras, así que romperán esa regla y alguna más.

Armas de protección automática, enormes muros de hormigón, alambradas... y todo para que lo que sea que habita allá abajo no sea capaz de subir y, quizá, propagarse por el mundo. Y la sorpresa de Sigourney Weaver, que últimamente parece haber cogido el gusto a aparecer aquí y allá.

Otras dos horitas, unas cuantas secuencias de acción frenética y 6,7 en imdb. Yo la vería...



En Samaritan (2022) el bueno de Sylvester Stallone pone su rostro a un superhéroe retirado, pero no olvidado por los necesitados, hasta que un chico de su barrio le reconoce como Samaritan.

Una historia no demasiado sorprendente del bueno no tan bueno (o el malo no tan malo) y un giro de guion que se ve bastante venir. El reparto es bastante desconocido salvo Pilou Asbaek (Juego de Tronos).

Modesta en el resultado (5,7), pero también en la duración, menos de dos horitas. Olvidable.


No está mal, el cartel


El faro (2019) ha sido una gran decepción.

Había visto bastantes imágenes y su estética en blanco y negro me había llamado mucho la atención. Además, tanto Robert Pattinson (increíble su crecimiento desde las bazofias vampíricas que ha protagonizado) y Willem Dafoe prometían un duelo interpretativo de altura.

Lo que me encontré fue una película muy rara, a veces incluso desagradable, que tuve que acabar de ver en 2x a pesar de no llegar a una hora y tres cuartos de metraje.

Aún es hoy que recuerdo poco de ella y me parece haber entendido menos. La tercera película que veo de su director, Richard Eggers, después de El hombre del norte y de Nosferatu, con un resultado parecido.

Sin embargo en imdb se la valora con un notable 7,4. Para gustos, colores.



A Escape (2024) me acerqué porque su director, Rodrigo Cortés, es uno de los miembros del podcast Todopoderosos, que me encanta. También porque algunos anuncios me habían hecho reír y pensé que me encontraba ante una comedia.

Nada más lejos de la realidad. No sé muy bien clasificarla, pero no me parece que sea una comedia. La acabé bastante desconcertado y todavía hoy me parece una película que me podría haber ahorrado.

Mario Casas no lo hace mal en el papel de un joven desequilibrado cada vez más obsesionado con ir a la cárcel, aún siendo inocente (no a sus ojos, como resulta obvio), pero...

El reparto está lleno de nombres ilustres del cine español: Anna Castillo, Juanjo Puigcorbé, José María Pou, José Sacristán e incluso Guillermo Toledo.

Otro 5,7 en imdb para una película desconcertante.



Para ver El brutalista hay que armarse de valor porque dura más de tres horas y media.

Muy buenas críticas, un reparto también de lujo (Adrien Brody, Felicity Jones, Guy Pearce) en la biografía de supuesto Laszlo Tóth, arquitecto húngaro que se muda a Estados Unidos tras el final de la Segunda Guerra Mundial y allí languidece en trabajos de poca monta y con su talento desperdiciado hasta que la casualidad hace que se cruce en el camino de Harrison Lee Van Buren Sr. (Pearce).

Uno pasa por una fase de simpatía por Laszlo, pero también nos daremos cuenta de que se trata de una persona mezquina (nos deberíamos haber dado cuenta cuando abandonó a mujer e hija en su Hungría natal), que antepone su genio y su obra a todo lo demás.



El director nos engaña hasta el mismo final, en el que vemos a Laszlo, ya mayor, asistir a una exposición de su obra. Sin embargo, el personaje nunca existió. Un falso biopic.

Tiene un muy buen 7,2 en imdb, pero yo terminé con la sensación de haber perdido casi cuatro horas de mi vida.

Hasta aquí hoy. Tengo algunas más, para una entrada por lo menos...

domingo, 9 de julio de 2023

The Batman

Si hace unos días comentaba que Dune tiene innumerables adaptaciones, Batman no se queda atrás, siendo ya un buen puñado de actores los que se han puesto el traje del murciélago de Gotham. 

The Batman es una película bastante curiosa en todos los sentidos, empezando por la elección del protagonista. No se me hubiera ocurrido en la vida que Robert Pattinson pudiera ser el justiciero de la Distinguida Competencia. Prejuicios, supongo, de haberle visto en la infame serie de Crepúsculo a pesar de que el muchacho lleva unos cuantos años trabajando para distanciarse de aquello y participando en películas de diverso pelaje, con solvencia y versatilidad. Incluso da una solución bastante apañada a la presencia del personaje, la percha, con la inestimable colaboración del diseño de la armadura.


Luego está la estética, diferente de lo que hemos visto hasta ahora. Lejos del colorido de las peliculas de los ochenta y noventa. Lejos del aura científico tecnológica de la trilogía de Nolan. Lejos incluso del personaje más crepuscular construido por el no menos sorprendente Ben Affleck. 

The Batman es bastante más sucia. La película nos lleva a visitar los lugares más sórdidos de la ciudad, que vuelve a tener una presencia esencial en la ambientación, como lo fue en anteriores adaptaciones, dándole un añadido de ambientación. En este sentido, The Batman se parece en cierto modo a la serie Gotham. 

No hay película del murciélago que no tenga una adecuada selección de antagonistas. En este caso, El Pingüino (irreconocible Colin Farrel) y el mafioso Carmine Falcone (John Turturro, siempre solvente). Pero ambos son eclipsados por Catwoman y la relación de amor y odio con Batman. Otro personaje que se reinicia, encargado por Zoe Kravitz, y a la que se construye una tapadera algo distinta a lo que estamos acostumbrados.  

Un peinado cuestionable, señor Wayne

 

Y finalmente Alfred. Esa especie de padre adoptivo, niñera y enfermera que cuida el cuerpo y la mente maltratados de Bruce Wayne. Andy Serkis le presta su interpretación, siempre interesante y particular.

Sin embargo, aunque en apariencia The Batman debería ser una película que no está nada mal, no he sido capaz de conectar con ella. Me ha parecido demasiado larga y en tramos me he aburrido. No hay conexión con los personajes, ni siquiera con Batman. Hay fases en las que no he dejado de mirar el reloj y parecía que la aguja no se movía. Es que son casi tres horas de película y a mí me sobran fácilmente media hora o cuarenta minutos. 

Pero, cosa curiosa, cotiza en imdb con un más que respetable 7,8. No solo eso, hay no pocas voces que dicen que estamos ante la película del murciélago de más calidad, de siempre. Está claro que aquí mis opciones difieren bastante de la mayoría. 

 


 

Una pena que el caos de DC parece que se ha llevado por delante este reinicio y los asociados, con la película de Catwoman en solitario que se decía que ya estaba rodada. Cómo sería, dirán unos, para que el estudio prefiera echarla al cajón de la basura antes que estrenarla. Supongo que minimizarán pérdidas, ahorrándose el dineral de la distribuición y la promoción. 

Pues eso, una aproximación diferente y curiosa, pero que no me acaba de convencer.

sábado, 10 de junio de 2023

Tenet

Vaya lío. 

Me puse a ver Tenet sin saber de qué iba la vaina. Empecé a sospechar que la cosa no iba a ser fácil casi al inicio, durante el asalto al teatro, cuando me fijé en que un grupo de asaltantes parecía estar haciendo cosas bastante extrañas. No podía imaginar en lo que me estaba metiendo. 

A partir de ese momento, no paró de explotarme la cabeza mientras me sentía cada vez más perdido, no tanto en la trama sino en lo que estaba viendo. Cuando supe que se trataba de dos líneas temporales que se mueven adelante y atrás en el tiempo y que se podía pasar de una a otra más o menos a voluntad a través de ciertos puntos de conexión, me caí de espaldas. 

No estaba preparado para esto. 

 

Alguna pista sí estaban dando
 

Tenet pasa de ser una tópica película tipo thriller (un malo muy malo desea fervientemente poseer algo y para ello no duda en atemorizar y pasar por encima de todo y de todos, incluyendo su mujer y su hijo para lograrlo) condenada al consumo rápido y al olvido aún más rápido, a convertirse en una bomba del cine de ciencia ficción repleta de ideas originales resueltas de forma brillante. 

Pero, por desgracia, me parece que exige demasiado al espectador. Y aunque ha medida que avanza el metraje te vas acostumbrando, más o menos, a lo que estás viendo y vas viendo cómo las diferentes piezas del rompecabezas van encajando entre sí, y tú percibes retazos del cuadro que se está pintando ante ti, en el ruido de fondo de tu cerebro se oye cómo el ventilador está intentando refrigerar tu microprocesador, que está al borde del pantallazo azul. 

Me parece innegable que hay detalles superlativos, desde la forma de mostrar las dos líneas temporales, pasando por la forma de pasar de una a otra y cómo ciertas organizaciones pueden actuar en ambas de forma simultánea. Hasta el detalle alucinante de que necesitas soporte vital para permanecer en una línea temporal a la que no perteneces. 

Buf. Demasiadas cosas. 

 

Hasta John David Washington se marea

 

Poco importa que tengamos un elenco de actores bastante solvente. Sí, incluyo en ese calificativo al cara de pánfilo de Robert Pattinson, al que es muy probable que su interpretación en las bazofias de Crepúsculo le haya colgado una mochila tan pesada como injusta, porque aquí no está bastante bien. 

Poco importa que tengamos a una leyenda como Michael Caine en escena. O que Kenneth Branagh se convierta en un villano desasosegante con apenas unos gestos y unas miradas con las que te hace saber que él lo sabe. 

Poco importan las escenas de acción, las escenas en las que ambas líneas temporales encajan como una cremallera, hacia adelante y hacia atrás, mientras tú abres la boca y entiendes más bien poco. 

 

Más de 1,90 de actriz pasándolo mal con Kenneth

 

Poco importa, como digo, porque Tenet exige mucho al espectador, demasiado. No es para todos los públicos, sin duda. Y esa sensación de ser tonto, de no entender nada de lo que estás viendo, no agrada a todo el mundo. Por lo menos a mí, y es lo que no me hace disfrutar al cien por cien de la maravilla visual que nos ofrece Christopher Nolan. 

En imdb cotiza hoy a un meritorio 7,3. Pero no tengo dudas de que si se tratara de una película más amable, podría superar el 8 con facilidad. 

No obstante todo lo dicho, tengo que recomendarla. Pero aconsejo hacerlo con un cubo y una fregona al lado para poder recoger del suelo vuestro cerebro licuado después de que se escurra de las carcasas vacías en las que se convertirán vuestros cuerpos.