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viernes, 31 de enero de 2025

Barbenheimer

En 2023 coincidieron en el tiempo dos películas muy distintas entre sí, pero que por esos azares del destino dieron origen a un fenómeno con nombre propio: Barbenheimer.

¿Cuál fue el motivo de esto? A día de hoy, casi dos años después, es algo que me sobrepasa y no entiendo. Supongo que se trata de uno de esos casos en los que la sociedad actúa de forma inopinada y crea algo totalmente inesperado. 


Barbie es una película sobre la famosa muñeca, icono de varias generaciones, pero dándole una vuelta de tuerca al estilo Toy Story. Barbie, Ken y los demás viven en un mundo ideal, siempre soleado y sin preocupaciones hasta que ella toma conciencia de que no es real o, más bien, que existen otras realidades (como la nuestra) así que decide viajar fuera de su mundo, entrar en el nuestro y vivir una vida lo más real posible.

Margot Robbie está perfecta en el papel de Barbie, que parece estar hecho para ella, pero lo de Ryan Gosling como Ken, es de traca.

El bueno de Ken, siempre fiel con Barbie, decide viajar con ella a nuestra realidad, en la que también él es consciente de que todo aquello a lo que está acostumbrado no deja de ser una idealización y que en otras realidades son los humanos de género masculino los que cortan el bacalao. Ken se viene arriba con este descubrimiento, todo hay que decirlo, se le va la pinza, pero también deja un momentazo con la canción que interpretó Ryan en la gala de los Oscar. 

 

Una película que plantea los roles tradicionales con una vuelta de tuerca sobre la vuelta de tuerca para lanzar un mensaje en estos tiempos en los que todo se cuestiona y se forma un estado transitorio de la sociedad que todavía no se ha estabilizado.

Además de la pareja protagonista, tenemos varios cameos de personalidades de la actuación haciendo bien de Ken o de Barbie: Kate McKinnon, Dua Lipa, John Cena o Simu Liu

Barbie me parece una película sobrevalorada, con algunos momentos divertidos e interesantes, pero que también se me acabó haciendo un poco larga a pesar de no llegar a las dos horas de metraje.

Después de la efervescencia que produjo su estreno ya lejano en el tiempo, Barbie cotiza hoy a un modesto 6,8 en imdb, más acorde con su realidad.

La segunda parte del fenómeno se deriva de la película de Christopher Nolan, Oppenheimer, basada en el director del proyecto Manhattan que llevó a la construcción de la primera bomba atómica y su posterior empleo que terminó de forma abrupta con la sangrienta Segunda Guerra Mundial.

 

 

 

A pesar de ser dos películas radicalmente diferentes, ambas tienen una cosa en común: dependen mucho de sus protagonistas, algo todavía más acusado en la película de Nolan.

Porque Oppenheimer es Cillian Murphy de principio a fin. Desde el cartel de la pelicula, en el que el actor está caracterizado de tal forma que el parecido físico es asombroso, hasta minutos y minutos de imágenes de metraje.

Nolan explora las previas, el desarrollo y el desenlace de una era que puso fin a un mundo y dio comienzo a otro inmerson en la era nuclear y la guerra fría. Pero no solo eso, sino que explora también las contradicciones de la cabeza visible de todo el proceso, Robert J. Oppenheimer.

No elude además los coqueteos de Oppenheimer con el partido comunista, sus infidelidades y el juicio público al que se vio sometido cuando comenzó a cuestionarse si todo aquello fue necesario o se pudo haber actuado de otra forma.

Vale que Cillian Murphy está monstruoso, pero también está muy bien rodeado por gente tan solvente como Emily Blunt, Mat Damon, Kenneth Brannagh o Robert Downey Jr., al tiempo que la acción transcurre en unos muy bien cuidados y ambientados años treinta y cuarenta del siglo pasado. 

 


Son tres horas de claroscuros de este personaje, un metraje bastante más largo de lo que es habitual en estos tiempos. Pero la paradoja es que, a pesar de tratarse de una película basada en los personajes y los diálogos, se sostiene mejor que Barbie. Solo en algunas fases se tiene la sensación de saturación previa al aburrimiento, pero el resultado es bastante digno.

No obstante, también me parece sobrevalorada y ni mucho menos le daría el 8,3 que luce orgulloso en su página de imdb.


domingo, 19 de abril de 2020

Vengadores: Endgame

Final apoteósico de la Fase 3 del Universo Cinematográfico Marvel, más allá de su calidad cinematográfica, que puede ser o no discutible, Vengadores:Endgame es una muestra de buen hacer en cuanto a planificación. Demostró que Marvel venía haciendo las cosas con una planificación de años, desde la primera que fue Iron Man en 2008. 

11 años.
23 películas
Más de 2.200 millones de presupuesto conjunto
Más de 13.500 millones de recaudación conjunta.



Vengadores: Endgame es la película más taquillera de la historia y la más larga del Universo Cinematográfico Marvel. 3 horas y 1 minuto de metraje. Las cifras son apabullantes y demuestran un negocio redondo. 

La película retoma la historia donde la dejaron sus predecesoras Vengadores: Infinity Wars y Capitana Marvel.  Thanos ha vencido, ha chasqueado los dedos y el 50% de los seres vivos han desaparecido del universo, como si nunca hubieran existido. 

La vuelta a la nueva normalidad está siendo complicada. Algunos de nuestros héroes favoritos lo están pasando realmente mal. Ojo de Halcón y Thor han llegado a un valle, por distintas razones, y les está costando remontar; la verdad es que ni siquiera lo intentan. El Capitán América, el eterno optimista, no solo trabaja día a día para sobrellevar la desgracia, sino que intenta hacer más llevadera la situación a los demás; líder hasta el final. Tony Stark se da de bruces con la realidad y asume que han perdido; al menos él es afortunado y tanto su mujer como su hija no forman parte del 50% de desaparecidos. Bruce Banner está al fin en paz consigo mismo viviendo como Profesor Hulk. 

Las cosas saltan por los aires con el sonido de una máquina de feria dentro de una furgoneta abandonada. De la parte trasera sale Ant-Man, desaparecido hace diez años. Las noticias que trae del Universo Cuántico encienden la chispa de la esperanza que, poco a poco, se convertirá en un fuego abrasador e incontrolable, mientras los héroes más poderosos de la Tierra viajan por el tiempo para hacerse con todas las Gemas del Infinito antes de que lo haga Thanos... 



Ya tenemos lío, pero Thanos es mucho Titán Loco, descubre el plan y se anticipa a ello. En una batalla épica con momentos que ponen los pelos de punta a los fans, la victoria y la derrota penden de un hilo y, a pesar de la poderosa presencia de la Capitana Marvel, la vuelta de los héroes desaparecidos al combate y tal, Thanos vuelve a inclinar la balanza a su favor. Incluso después de tener que comernos un momento de empoderamiento femenino cuando el pobre Spider-Man recibe la ayuda de varias superheroínas en una escena que parece metida con calzador debido a los nuevos tiempos.

El escudo del Capitán, símbolo de la esperanza, se quiebra. Pero la lucha continúa, porque es lo que hacen los héroes. Y Steve Rogers, apaleado como nunca, vuelve a levantarse. Estaría así todo el día. Y tras su ejemplo van el resto. 
 
¡Soy inevitable!, afirma el Titán Loco con una aterradora frialdad, mientras chasquea los dedos, pero.... 

Tony Stark ha muerto, pero ha salvado el Universo. ¡Yo soy Iron Man!

Subidón de adrenalina para los aficionados. Un final al nivel de las expectativas e incertidumbre ante el futuro, cuando muchos de los héroes que nos han acompañado en este tiempo cambien de rostro o incluso desaparezcan de este nuevo Universo Cinematográfico Marvel que se va a construir de las cenizas de Vengadores: Endgame.

De todos los finales, el que más me ha gustado, el más digno, es el de Steve Rogers. Por fin ha podido vivir una vida como le hubiera gustado a un chico de Brooklyn. Encantador. 




domingo, 30 de diciembre de 2018

Vengadores: Infinity War

El Universo Cinematográfico Marvel ha ido, pasito a pasito, preparándonos para un final de traca dividido en dos película. La primera de ellas es Vengadores: Infinity War y no defrauda, presentándonos a casi todo el elenco superheroico y al mayor de los villanos al que jamás se enfrentarno: Thanos, el titán loco.


Desde el principio en la nave que transporta a los supervivientes de Asgard, donde acaba con Loki y derrota a Hulk, Thanos se muestra como lo que se supone: un tipo duro, muy duro de pelar. Tiene además un objetivo claro: obtener las Gemas del Infinito y purificar el Universo, haciendo con su inimaginable poder que uno de cada dos seres vivos desaparezcan como si nunca hubieran existido. 

En el lado contrario tenemos a los de siempre. Thor, el Capitán América (que está en Wakanda), Iron Man, la Bruja Escarlata, Visión, Spider-Man, el Doctor Extraño, la Viuda Negra, Hulk (bueno, más bien Bruce Banner, porque el giganete esmeralda se niega a salir a la superficie, quizá acobardado por la paliza a la que le sometió Thanos). A todos ellos se unen los gamberros de los Guardianes de la Galaxia, que ponen un cierto tono de humor. Bueno, Gamora no. Gamora, como hija adoptiva de Thanos, y Nébula, tienen un papel determinante en la consecución de una de las gemas que le faltan al titán loco.


Pantera Negra y su séquito juegan también un papel protagonista, pues es en Wakanda donde se instala la última línea de resistencia mientras intentan extraer la última Gema del Infinito de la frente de Visión. 

Pero Thanos es mucho Thanos y al final logra de una épica batalla logra chasquear los dedos y.... nos vamos de caveza a Vengadores: End game y al final del Universo Cinematográfico Marvel como lo conocemos hoy en día. 

Vengadores: Infinity War es  una película abrumadora, no solo por las dos horas y media que dura su metraje, sino por la cantidad ingente de personajes, principales y secundarios, que acaban pasando por la pantalla. Tanto es así que si no eres un aficionado a las películas, lo más fácil es que acabes perdido en unos pocos minutos y no disfrutes del espectáculo, más preocupado por saber quién es el siguiente tipo estrafalario que va a salir en la película.


Además hay varias tramas que se entrelazan, siendo la más épica sin duda la forja de la nueva arma de Thor, una vez que Mjolnir fue destruido por Hela en Thor Ragnarok. Y digo épica, porque no se puede calificar de otra forma el arrancar de nuevo una forja congelada que toma su energía de una estrella. Y, por si no fuera esto poco, aquí hace su aparición Peter Dinklage en el papel del ¿enano? Eitri, forjador de Mjolnir y que se encargará de forjar la nueva arma.

Una vez más, Tom Holland se hace un hueco en nuestras retinas, con el mejor Spider-Man que hayamos visto. Sí, incluso mejor que el Tobey Maguire de la primera película, pero por supuesto que a años luz de Andrew Garfield. Spider-Man nos gana con sus referencias frikis y la naturalidad de un chaval de instituto que se encuentra en medio de algo demasiado grande, pero que aún así sabe hacer lo que haya que hacer porque él mejor que nadie sabe que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Ciento cincuenta minutos frenéticos, culminados por una de las mejores escenas post-créditos que puedo recordar. Una de las mejores y una de las más duras de ver, con Nick Furia y María Hill envueltos en un atasco. Y el logo de la Capitana Marvel en el móvil, como un faro de esperanza.

Porque está claro que el Universo y los superhéroes que lo defienden van a necesitar mucha esperanza.

Contando los días para Vengadores: End game.


domingo, 18 de marzo de 2018

Spider-Man: Homecoming

Spiderman es uno de los personajes más icónicos de Marvel y que desde más tiempo lleva en las pantallas tanto de cine como de televisión (desde la serie animada de los años 70 del siglo pasado). 

En cuanto a las adaptaciones televisivas, las mejores sin duda fueron las de Sam Raimi y Tobey McGuire (el rostro de Peter Parker), excepto la tercera parte que fue una ida de olla bastante grande, con demasiados malotes para el metraje, aunque lo de Venom está bastante logrado. 

No obstante, cualquier película de las de Raimi le da mil vueltas a las dos siguientes, protagonizadas por un Andrew Garfield que nunca fue creíble en el papel de estudiante de bachillerato. La segunda, El poder de Electro, es la peor de las cinco totales con una gran diferencia sobre su inmediata perseguidora, sea la que sea. Lo mejor de estas películas es la presencya de Bryce Dallas Howard en el papel de Gwen Stacey. 



Así que se produjo un nuevo reinicio de la saga. Esta vez Peter Parker tiene el rostro juvenil de Tom Holland, que sí da el pego como adolescente y recuerda mucho a la actitud de Parker en los tebeos. Por si acaso, tenemos también a Tony Stark como mentor del joven Parker, tras lo que vimos en Vengadores: Civil War y la aparición estelar del trepamuros. Quizá un motivo para enganchar a los fieles espectadores del Universo Marvel... pero sirve para darle a Peter un traje nuevo y ultratecnológico, al estilo del que vestía en la Civil War de los tebeos. 



El joven Parker desea con todas sus fuerzas convertirse en uno de los Vengadores y trata de hacer méritos, se siente desaprovechado al detener a ladrones de poca monta en su vecindario, hasta que durante lo que parece un asalto normal a una tienda, Peter se cruza en el camino de Adrian Toomes, el Buitre. 

Toomes trabaja como contratista del gobierno retirando los escombros provocados por el combate de los Vengadores contra los Chitauri, cuando encuentra un artefacto alienígena. Es entonces cuando los representantes del Gobierno rescinden su contrato e incautan el artefacto. Pero Toomes es más listo que el hambre y ha podido recuperar algo más, que utiliza para fabricar sofisticado armamento con el que trafica. 

Evidentemente, tenemos ya el conflicto en el que nuestro amigo Peter destacará como defensor del Bien. Pero Spider-Man: Homecoming no es solo eso. Esa historia de buenos y malos está adornada con chistes, chascarrillos, bromas y mucho humor, lo que se agradece mucho. Peter y su amigo friki, que le descubre en su habitacion cuando entra por la ventana con su ropa de trabajo puesta, son un par de perdedores sociales y brillantes estudiantes. 



Un personaje por derecho propio es la IA del traje, a la que Peter llama chica del traje en un alarde de originalidad. Conversa con él, como si fuera Siri, le explica los entresijos del traje e incluso le da consejos en materia de chicas... 

O la risa que pasas cuando Peter descubre el protocolo Ruedines. O cuando prácticamente acosa a Happy Hogan llamándole continuamente al móvil para preguntar por lo suyo... 

Y sí, es verdad. Michael Keaton hace del Buitre uno de los mejores villanos del Universo Marvel. Es un tipo frío y calculador que, con una sola mirada, parece que desnuda al contrario. La escena en el coche con Peter, plagada de sobreentendidos, diciendo pero sin decir... es por sí misma aterradora y de lo mejor de la película.

¡Ah, sale Zendaya!


Spider-Man: Homecoming es un más que digno reinicio del personaje. A la altura de la primera película de la trilogía de Raimi, o quizás un peldaño por encima.

domingo, 28 de enero de 2018

Capitán América: Civil War

Civil War fue, hace ya unos cuantos años, uno de los arcos argumentales más importantes de Marvel, como lo fueron las Guerras Secretas hace más de tres décadas, cuando uno iba a la EGB. 

En el Universo Cinematográfico Marvel, también ha habido una guerra civil. Aun cambiando ligeramente el por qué y, porque no hay más remedio, con un elenco superheroico más reducido, los egos de Steve Rogers y Tony Stark protagonizan una lucha titánica en la pantalla. 



Dos bandos irreconciliables, ganadores y perdedores, algunos daños colaterales... amistades rotas... Parece una crónica de Cataluña, pero es el resultado del enfrentamiento en el mismo seno de los Vengadores...

Es una aceptable adaptación del tebeo, con una presencia quizá excesiva de Soldado de Invierno, lo que lleva también a la presentación en sociedad del Barón Zemo (Daniel Brühl, que últimamente está en bastantes fregados), pero que también es una hipervitaminada sesión de efectos especiales (he leído por ahí que es la octava película más cara de la historia del cine, que ya es decir con lo que algunos se han gastado...) y también algo de moralina para darle un poso reflexivo a la película. 

Ni falta que le hace, porque escenas como las del aeropuerto de ¿Frankfurt? son el sueño de todo comedor compulsivo de palomitas. Y mucho es por la presencia de Ant-Man (pequeñito y grandote) y, sobre todo, del nuevo Spider-Man, ofreciendo un poco de lo que en Spider-Man Homecoming se saldrá por las orejas. 

También se presenta en sociedad el príncipe de Wakanda, Pantera Negra, que estrena película este año (y que promete además ser interesante). 

Repulsores contra vibranium


Por lo demás, poco hay que añadir salvo que Capitán América: Civil War prepara el terreno para las Infinity Wars. Un poco como la gaseosa, que primero desborda y luego se queda sin gas, no está ni de lejos entre las mejores películas del Universo Marvel. 

A mí, como que se me quedó una sensación bastante rara, después de las más de dos horas de metraje que tiene...  Y lo del barón Zemo, no sé..., como que sobraba un poco en toda la vorágine de mamporros y dilemas morales superheroicos...

martes, 23 de julio de 2013

Sherlock Holmes: Juego de Sombras

La segunda parte de la visión que Guy Ritchie, t.c.c. el ex de Madonna, tiene del clásico de Arthur Conan Doyle, con Robert Downey Jr. (está que lo tira últimamente) y Jude Law

En esta ocasión vemos cómo el doctor Watson va a casarse con su prometida, algo que no acaba de convencer a Sherlock Holmes. Como tampoco convence a la prometida esa amistad que su futuro marido tiene con Holmes. Vamos, lo que es un triángulo amoroso en el que una de los vértices sufre cómo los otros dos se tienen más odio que "amor". 

En este marco idílico vemos en acción al Napoleón del crimen y némesis de Holmes, el profesor James Moriarty, con un maquiavélico plan para conseguir que las naciones "civilizadas" den rienda suelta a la barbarie y comience un conflicto bélico a gran escala que hará a Moriarty beneficiario de un inmenso capital gracias al comercio de armas. 



En medio, una gitana que se gana la vida leyendo la buena fortuna (una desconocida Noomi Rapace) en busca de su hermano, que tendrá un papel destacado en la trama que teje Moriarty. 

Iremos de localización en localización a lomos de ingentes cantidades de efectos especiales, chistes entre los protagonistas, excentricidades y genialidades de Sherlock Holmes, hasta un espectacular desenlace en las cataratas de Reichenbach. 

El problema de la cinta es que ya, siendo la segunda parte, se pierde la sorpresa que en la primera mostraba el proceso deductivo de Sherlock Holmes, además de que el misterio se pierde entre tanta grandiosidad; es más lejano, menos atractivo para el espectador. A pesar de que Moriarty engancha como malo, desde el primer momento (en cambio, su sicario renegado, no tanto).

Otro problema es que peca de lo mismo que muchas películas actuales: se confunde una gran pirotecnia de efectos especiales con espectacularidad y atractivo. A mí esto me cansa si la película no lo requiere. Y, qué queréis que os diga, una película ambientada a finales del XIX creo que no necesita tanto. 

O sea que, aunque me ha entretenido, creo que es sensiblemente inferior en su conjunto a la primera parte. Por mucho que Robert Downey Jr. / Tony Stark / Sherlock Holmes ayude a llevar el peso de ella y se haya convertido en uno de los actores más de moda del momento. 

Aún y así, se lleva un siete. Aunque con perspectiva negativa ante una predecible tercera parte. 

Puntuación parecida al 7,4 que se lleva en la web de imdb. 


domingo, 7 de julio de 2013

Iron Man 3

Ha llegado la hora de comentar esta peli, una vez que me he desahogado en la entrada anterior. 

Iron Man 3, la mejor de la hasta ahora trilogía, con bastante diferencia sobre las demás (principalmente sobre la primera, porque la segunda es bastante flojita).

¿Qué nos ofrece? Pues como todas las pelis de superhéroes que están ahora de moda, lo que nos ofrece es básicamente una orgía de efectos visuales que dan colorido a un más o menos trabajado arco argumental. 

En este caso, este arco argumental incluye la presencia de uno de los supervillanos más carismáticos de los tebeos de Iron Man, el Mandarín, encarnado por el siempre solvente Ben Kingsley. Aunque, a veces, no todo es lo que parece. 

Y luego tenemos a otro malo, maluto de verdad, que es Aldrich Killian, encarnado por Guy Pierce. Con este actor me pasa algo curioso: recuerdo la brillante Memento, pero también bodrios como La Máquina del tiempo, remake de El tiempo en sus manos... Aquí es un gurú de las nuevas tecnologías y pieza clave en el plan del Mandarín. 



En el lado de los buenos tenemos a Don Cheadle haciendo del Coronel Rhodes, o sea War Machine, o sea American Patriot... una de esa cosas empalagosas que hacen los USA Boys bastante a menudo. Gwyneth Palthrow vuelve a ser la dulce (esta vez menos dulce y más adrenalínica) Pepper Potts y, cómo no, Robert Downey Junior como Tony Stark. De hecho, Robert Downey Junior ES Tony Stark, tanto que ya no me imagino otro rostro para el personaje...

El argumento: pues resulta que el Mandarín trata de poner de rodillas al presidente USA mediante una serie de atentado sorpresa a lo largo y a lo ancho del mundo. Tony Stark promete venganza y se ve apaleado, sin novia y sin casa, comenzando una especie de viaje de redención, algo que nos resulta familiar en este tipo de películas.

Ya he dicho que visualmente estamos ante una película espectacular. Además, está totalmente centrada en la figura de Tony Stark, pero eso es una virtud porque el personaje y el actor están más que a la altura de las circunstancias. Vale que el guión también ayuda a su lucimiento, pero hay que tener algo más para aguantar casi por completo ser el centro de atención durante más de dos horas. 

¡Ah! Y te echas unas carcajadas de lo más saludables con bastante frecuencia. 

Algún día tendré que hacer un ranking de mis películas favoritas de superhéroes, pero Iron Man 3 va directamente al grupo de cabeza, aunque el personaje de tebeo no sea de mis favoritos.

Un ocho y mi recomendación para pasar un rato agradable.


lunes, 30 de abril de 2012

¡Vengadores, reuníos!

Ése era el grito de batalla del grupo de superhéroes más poderoso de la Tierra, los Vengadores. 

Después de varios años preparando a los espectadores con espectaculares superproducciones, llegó la hora en que Marvel Productions, en colaboración con la Paramount, nos presenta la adaptación a la gran pantalla de esta serie de tebeos, una de las más antiguas de la Factoría. Por supuesto, se toma alguna que otra licencia (faltan Avispa y Hombre Hormiga, aparecen Ojo de Halcón y Viuda Negra), pero me da igual, nunca he sido un purista. Y si el resultado final es visualmente tan impactante, mejor que mejor.



Porque Los Vengadores es eso, un cúmulo de sensaciones visuales que bombardean al espectador desde el primer minuto de metraje. Son, no lo olvidemos, los héroes más poderosos de la Tierra, así que no pueden enfrentarse a amenazas de tres al cuarto. No tenemos aquí a mutantes que no saben muy bien cuál es su lugar; como tampoco tenemos a adolescentes trepamuros con problemas tópicos y típicos de su edad. 

En Los Vengadores nos encontramos con dioses que caminan entre nosotros, multimillonarios seguros de sí mismos, genios científicos con, digamos, una doble personalidad, un héroe criogenizado y un poco demodé y asesinos que han descubierto que tienen escrúpulos y abandonaron hace tiempo el eje del mal.

Lo mejor de cada casa, vamos. 

Si a ello añadimos al director de una agencia gubernamental norteamericana que es como un Estado dentro de otro Estado, tenemos el cóctel perfecto para pasar dos horas y media entretenidos.

No es que estemos delante de un ejercicio de estilo guionístico. Más bien no. Todo es bastante básico: planteamiento - nudo - desenlace, o sea encuentro - desencuentro - somos amigos, interrumpido en ocasiones para solmenar unas cuantas hostias al maluto o malutos de turno, en este caso Loki, ayudado por unos tipos muy malos y muy feos que vienen de muy lejos a través de una especie de agujero de gusano...

Samuel L. Jackson clava a Nick Furia (en su versión Ultimate; es un poco moreno para la versión tradicional) y Robert Downey Jr. ES Tony Stark (como Toby McGuire ES Peter Parker, por mucho que ahora nos vayan a vender un nuevo comienzo, o Christian Bale ES Bruce Wayne). Ambos están muy bien y dan algunos de los mejores momentos. 

Chris Evans hace un Capitán América bastante apañado, aunque no deja de estar a la sombra de los anteriores. Thor tiene momentos espectaculares, que para eso es un dios nórdico con unos brazos como remos y unas espaldas como un armario empotrado. Ojo de Halcón, bueno, pues eso... ¡ah, se le acaban las flechas! Viuda Negra, psé... los morros de la Johansson y poco más.... 

Una pena que se haya caído Ed Norton, que me pareció una pasada en su versión de Hulk. Aquí tenemos en el mismo papel a Mark Ruffalo (ni idea de quién es este tío) que hace un buen apaño con Bruce Banner, la verdad, aunque creo que no llega a lo que hizo Norton.

Y eso, visualmente es una gozada. Vemos el helitransporte de S.H.I.E.L.D., que parece un portaaviones hasta que despega del mar y tal, se hace invisible... la pera, vamos. Uno lo pasa bien, aunque la historia sea poco más que una excusa para el despliegue de medios. Pero bueno, uno no va a ver Los Vengadores para luego discutir del método DOGMA o de Almodóvar...

No sé, no sé... ¿qué tal un siete?

¡Ah, y quedarse hasta el final de los títulos de crédito!

domingo, 13 de marzo de 2011

Iron Man 2

Otra película basada en personaje carismático de la Marvel que resulta ser perfectamente olvidable, mediocre de principio a fin quizá con la excepción de la interpretación de Robert Downey Jr.: él ES Toni Stark (como Tobey McGuire ES Spiderman o Patrick Stewart ES Charles Xavier).

Si no fuera por su acertada interpretación, esta superproducción quedaría al mismo nivel que muchas otras. Como una sucesión de fuegos artificiales sin contenido, enganchando al espectador por la mera espectacularidad de sus escenas.

Porque espectacular es un rato. La armadura de Iron Man resulta real, de cerca, de lejos, en acción... Las escenas de combate con los drones son también espectaculares. Pero no hay nada más de interés. Incluso parece por momentos que la cinta no se toma en serio a sí misma. El villano competidor de Stark es un malo de opereta, un poco la vuelta a los malutos dirigentes de la OCP de Robocop, o de producción de Menahem Golan y la Canon. Serie Z, para entendernos.

El otro maluto, el de acción por así decir, es el desfigurado Mickey Rourke. La verdad que aquí no hace nada del otro mundo, así que si sólo fuera por esta película, yo diría que está enormemente sobrevalorado en su regreso. Supongo que su papel en El luchador mereceria más la pena, porque en Sin City tampoco me pareció para tanto. En cualquier caso, tampoco el personaje ayuda. Es en sí mismo un cliché andante.

Samuel L. Jackson es Nick Furia, versión Ultimate; no me acabo de acostumbrar. Me parece que no es más que una autopromoción de Los Vengadores (hay también referencias a Capitán América y a Thor). Ya lo hicieron en la primera y en la peli de Hulk de Ed Norton (me encantó, por cierto).

Por el lado femenino, Gwyneth Palthrow, bastante mojigata, es el ancla de Toni Stark con la realidad y poco más. Scarlett Johansson está espectacular como Viuda Negra, pero lamentablemente sólo en lo físico.

Creo que tampoco hay que ser injustos con los actores. Los papeles, bastante planos todos ellos, no permiten lucirse (a Scarlett sí, pero es que no sé cómo puede respirar con el traje que lleva). Ni historia, ni personajes...

Pero la cosa es que está entretenida. Eso sí, para verdaderos aficionados del personaje o de Robert Downey Jr. ¿Qué nota le damos entonces? Soy aficionado, pero tampoco tanto.... Creo que un cuatro está más que bien. Y de todo el listado de pelis de supehéroes, hay muchas que están a su nivel o incluso por detrás (la infumable Elektra, por ejemplo).

Tengo ganas de ver las que vienen en los próximos tiempos, sobre todo la de Thor. He seguido mucho más sus tebeos que los de otros personajes y espero que lo hayan tratado bien.

A cruzar los dedos.

domingo, 1 de agosto de 2010

Sherlock Holmes, la película

Ha sido una agradable sorpresa. Tras ver duras críticas afirmando que no reflejaba ni mucho menos el espíritu del personaje, he de decir que me ha gustado.

Dirigida por Guy Ritchie, la película es vertiginosa desde el primer minuto hasta los títulos de crédito. Acción y humor se mezclan en una más que decentemente reconstruida época victoriana en el Londres de finales del XIX. En este punto, la recreación, los efectos visuales brillan con méritos propios, permitiendo gozar de magníficas vistas hasta el horizonte de la City.


Robert Downey Jr. y Jude Law están bien en sus papeles, Holmes y Watson respectivamente. El personaje de Holmes es, finalmente, bastante parecido al original: arrogante, ácido, un poquito asocial, misógino, un genio que necesita mantener la mente ocupada en extravagantes experimentos cuando no se encuentra dedicado a una investigación. En este momento es interesante el punto de vista de Watson, reflejando lo difícil que resulta convivir con él. Lo que no vi fueron señales de la adicción a la cocaína que Holmes, como muchos otras personas del XIX, sufría cuando la droga era considerada la panacea y era consumida libremente por los pacientes y recomendada por los médicos; supongo que se debe al afán políticamente correcto de la opinión pública actual.

En cuanto a Watson, no le va mal el aire dandy de Jude Law. Quizá resulta un poco demasiado joven, pero quizá también esto se deba a la imagen clásica que del personaje tenemos. Fiel acompañante de Holmes y, aquí más que nunca, una necesaria ancla a la realidad. ¿Qué sería de Holmes si Watson le abandonara? Probablemente se perdería en un abismo sin fondo.

¿Por qué tan malas críticas, entonces? Puede que porque, además de su cerebro, Holmes emplea su cuerpo y no en pequeñas dosis. Las peleas se suceden a un ritmo trepidante y el despliegue físico es impresionante. El resultado no está mal si uno está abierto a nuevas perspectivas. Me ha gustado el recurso utilizado de ver primero la estrategia en la pelea con una explicación del procedimiento y el resultado que se espera conseguir (pérdida de consciencia, costillas fisuradas, mandíbula desencajada) y luego ver cómo Holmes aplica esa misma estrategia a una velocidad de vértigo, para deshacerse de su rival.

El misterio, el núcleo de la peli, tampoco está mal llevado aunque no resulte demasiado original: un villano vuelve de la muerte para destruir el mundo; intriga a distintos niveles, llegando incluso al Gobierno de Inglaterra, por aquél entonces la primera potencia mundial.

¿Qué no me gustó? Irene Adler, por supuesto. ¿Tensión romántica en una película de Holmes? Pero claro, si queremos un blockbuster no hay otra forma que meter acción y romance. Es el peaje que en ocasiones hay que pagar para que se hagan películas que de otro modo quizá no serían financiadas o, al menos, no a este nivel.

Lo que me pareció fantástico fue el final, con la explicación de rigor de Holmes. No se había engañado al espectador. Todo estaba ahí, lo habíamos visto todo. No había ninguna información que tuvieran los protagonistas y no los espectadores. No era necesario ningún añadido, sino que repasando los planos clave y resaltando lo importante con un buen juego de luces, vemos lo evidente. Este recurso tan honesto me parece que es de agradecer.

Tampoco están nada mal la aparición del misterioso Moriarty. De una importancia tangencial en el argumento, su carisma como villano habla por sí mismo.

En resumen, a pesar de alguna que otra extravagancia, Sherlock Holmes es una buena película que ayuda a pasar el rato. Una peli de aventuras de las de antes, con los medios de hoy. De 0 a 10, se lleva un 8, con un par. En cualquier caso, resulta mucho mejor que El Código Da Vinci, basada en el libro homónimo de cierto autorcillo...