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domingo, 9 de junio de 2019

Castle

Desde siempre me han gustado las series policíacas, Starsky & Hutch, Los hombres de Harrelson, Canción triste de Hill Street, Spenser..., pero tanto o más que estas me gustan las de suspense. Colombo o Se ha escrito un crimen, por ejemplo. Series que podía ver toda la familia, porque no había sangre y al muerto se le solía ver tapado con una sábana blanca. Era raro también ver el funcionamiento de una persona: la mejor arma del investigador era su cerebro y en el caso de Colombo esa última pregunta que llevaba a descolocar al sospechoso.



La televisión ha cambiado mucho desde que yo era un niño. Muchas cosas son mejores, otras son peores. Pero todavía se pueden encontrar series como las de antes.

Castle es una serie que alcanzó ocho temporadas, lo que no está nada mal en los tiempos frenéticos televisivos que corren actualmente. El protagonista es Rick Castle, un autor de éxito que busca una experiencia real con la policía para documentarse y escribir su nuevo libro. Durante esta experiencia traba relación con la inspectora Kate Beckett, que le impresiona tanto como para inspirarse en ella para su protagonista. Al inicio no se pueden ni ver, pero la cosa acabará de una forma muy diferente...

Y así, amigos, hasta 173 capítulos, la mayor parte de ellos muy entretenidos (el conjunto de la serie puntúa 8,1 en imdb), aunque la liaron con una trama de espionaje y conspiración que quizá no venía muy a cuento y que no aportaba gran cosa. 

Momento inolvidable


Una de las patas del éxito de Castle, además de unos casos de lo más interesantes, es el enorme carisma de sus protagonistas. No solo Castle y Beckett, sino de todos los habituales: Martha (la madre de Castle, interpretada por Susan Sullivan, a la que recordaréis - o no- de Falcon Crest), Alexis (su hija) y los detectives Ryan y Esposito. Todos ellos ayudan a construir una ficción creíble, dándole volumen y perspectiva. 

Otra de las patas, que sustenta o se sustenta en la primera, son los guiones: historias atractivas capítulo a capítulo hacen que los nuevos espectadores se enganchen a la serie; las historias personales de los personajes hacen que la ficción tenga una continuidad y un sabor familiar. 

Y la tercera pata es el tremendo carisma de Nathan Fillion, un actor que hace que de forma inmediata amemos a su personaje, ya sea el capitán de la Firefly, el hombre del tiempo novio de la hija de Phil Dunphy en Modern Family o un cuarentón novato de la policía en The Rookie.

De forma sorprendente, Castle sobrevivió incluso al final de la tensión sexual no resuelta entre Castle y Beckett, que incluso acabaría en boda. Y también a la aparente mala relación entre Nathan Fillion y Stana Katic en la vida real. Con buen criterio decidieron que la ficción no debería sobrevivir a la salida de uno de sus protagonistas y por eso acabaron por darle un final digno, sin hacerla arrastrarse por la parrilla televisiva. 

Otro momento inolvidable


Castle es de lo mejorcito que he visto en televisión en los últimos tiempos y todavía hoy, tres años después de su cierre, me quedo mirando alguno de sus capítulos en las infinintas reposiciones que se hacen en las cadenas de televisión digital.


sábado, 9 de julio de 2016

Mitología griega divertida

Voy a aprovechar para opinar de dos películas en esta misma entrada: Percy Jackson y el ladrón del rayo y Percy Jackson y el Mar de los Monstruos, ambas basadas en las novelas que el autor norteamericano Rick Riordan, al parecer bastante famoso entre los autores para público adolescente. 

El prota, hijo de Poseidón

No he leído ninguno de los libros de Riordan (estoy bastante lejos de ser un imberbe adolescente), pero las pelis son divertidas y hacen divertida a la miología griega. Aunque, para ser sinceros, la griega y otras mitologías, como la romana o la nórdica, no necesitan mucho para ser divertidas. 

Tenemos de todo: dioses, semidioses, héroes, centauros, medusa, Escila y Caribdis, cíclopes, hidras, minotauros, el inframundo... De todo y todo mezclado con nuestro mundo real, en el que dioses como Hermes (impagable Nathan Fillion) se dedican a un negocio de mensajería. 

La chica, hija de Atenea

Y luego está Quirón (Pierce Brosnan), el centauro que formó y educó a tantos y tantos héroes, que ha montado una especie de campamento de verano en el que los héroes, los hijos de los dioses, entrenan sin descanso para cumplir su destino. 

En ambas películas, el bueno de Percy Jackson deberá cumplir una misión. En la primera, será recuperar el rayo robado a Zeus; en la segunda, recuperar el vellocino de oro. Y en ambas películas está acompañado por sus compañeros, Anabeth (hija de Atenea) y el sátiro Grover, encargado de su protección desde que era un niño. 

Siempre Uma

 Juntos recorrerán episodios que nos serán familiares a todos, aderezados con unos efectos especiales de calidad que durante unas pocas horas nos transportarán a ese mundo de fantasía. 

He hablado ya de personajes y cameos de actores famosos (Pierce Brosnan y Nathan Fillion, por ejemplo), pero no puedo olvidar a Uma Thurman, inquietantemente atractiva como Medusa, en uno de los pasajes más interesantes de las dos películas. 

Como suele ser habitual, los protagonistas no van a ser superestrellas del séptimo arte (aunque Logan Lerman - Percy haya tenido hasta ahora una carrera bastante apañada), pero Alexandra Daddario (Anabeth) va a ser siempre recordada por cierta escena de la primera temporada de True Detective, además de ser una de las nuevas vigilantes de la playa.

Otra vez la chica, por si acaso no se ve bien

 Por lo demás, un par de películas para pasar un buen rato. En imdb las otorgan sendos 5,9, pero yo creo  que son algo mejores. Tampoco mucho, pero cumplen en una tarde o noche de verano en la que no haya mucho que hacer...

domingo, 20 de diciembre de 2015

Firefly

Tenía ganas de ver la que algunos (bastantes) consideran la mejor serie de ciencia ficción que jamás haya existido. Una definición un tanto categórica si tenemos en cuenta que ni siquiera llegó a completar una temporada completa...

Firefly se emitió allá por inicios del siglo XXI y se mantuvo un total de catorce capítulos antes de ser cancelada, a pesar de las protestas de un público fiel que se mantiene hasta hoy. Un par de años después su creador, Joss Whedon, realizó una película para tratar de cerrar la historia (Serenity)

Se ha dicho muchas veces que Firefly narra las aventuras de Han Solo. O sea, que el capitán Malcolm Reynolds es una versión más o menos próxima al cazarrecompensas de gatillo fácil. Sí que hay ciertas similitudes (ambos se ganan la vida trapicheando por la galaxia al mando de una chatarra espacial y comparten un punto de cinismo que ayuda a darles ese carisma necesario en un héroe de ficción), aunque también hay diferencias (empezando por el pasado militar de Reynolds). 

Nathan Fillion es un crack

Catorce episodios no dan para mucho, la verdad. Así que el Universo Firefly se muestra a pinceladas, dejando muchas cosas a la imaginación. En realidad deberíamos decir el Sistema Firefly, pues toda la acción parece que se desarrolla en un sistema solar en el que los planetas interiores forman parte de una autoridad centralizada y hasta cierto punto despótica que intenta dominar a los planetas y lunas exteriores. En resumen, un espacio más reducido de lo habitual, pero que resulta suficiente para las tramas y las historias que se entrecruzan.

Es en estas lunas en las que transcurre la acción, en una sociedad del futuro en el que se mezclan elementos de las culturas occidentales y orientales (por ejemplo el idioma) y con ciertas reminiscencias a las películas del oeste. No sé si por falta de presupuesto (las balas de toda la vida son más baratas que los costosos efectos de luz láser) o por decisión propia, pero hay una mezcla de ci-fi y retro que hace a Firefly una serie bastante curiosa.

En cuanto a los personajes, todos y cada uno de ellos tienen su atractivo. Desde el capitán Reynolds (el Nathan Fillion de Castle) y su lugarteniente Zoe Washburne (Gina Torres), pasando por el piloto Wash, la mecánico Kaylee, el pastor Book, la prostituta (acompañante, diríamos mejor) Inara o el mercenario Jayne, hasta los hermanos Simon y River Tam. Todos tienen un trasfondo atractivo, lamentablemente cortado por el escaso número de episodios. La historia de los hermanos Tam es quizá la que más prometía y por eso en la película se llevaron un poco más de protagonismo, pero sin duda los personajes son uno de los puntos fuertes de la serie. 


El reparto, de "calle"

En cuanto a las tramas, entretenidas y divertidas para hacer que cada episodio de 45 o 50 minutos no resulte pesado. Algunas de ellas son de bastante mérito y en todas tenemos momentos para reir o, al menos, sonreir.

No diría que es la mejor serie de ciencia ficción de la historia de la televisión, pero sin duda es muy interesante, como lo demuestra la actividad de sus fans en internet y el goteo de productos (juego de mesa incluido) basados en la serie. Quién sabe. Quizá si hubiera durado un par de temporadas o tres, no estaríamos hablando del mismo interés. Ya se sabe cómo nos gustan a los frikis las causas perdidas.

Para mí, un notable holgado, aunque lejos del 9,1 que a día de hoy le dan los usuarios de imdb.