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domingo, 12 de julio de 2026

Adaptaciones de videojuegos

Los videojuegos se han convertido ya eu una expresión más de la creatividad humana y, en consecuencia, en fuente original para diversas adaptaciones, como cine o televisión.

En 2024 se estrenó Borderlands, la adaptación del videojuego del mismo nombre, con ambientación postapocalíptica. No lo he jugado y tengo poca información, pero espero que sea mejor que la película, lo que no debería ser muy complicado.


Mala


Aburrida y mala, eso como poco. A pesar de tener en el reparto a pesos pesados como Cate Blanchett, Jamie Lee Curtis, Kevin Hart o Jack Black (solo su voz). Da un poco de pena verlos, sobre todo a las dos primeras, en un producto como éste.

Son cien minutos que mi vida que me podía haber ahorrado y como yo debe de pensar mucha gente para que su nota en imdb sea un lamentable 4,7.

También de ambientación apocalíptica, pero una adaptación bastante más decente, es la serie Fallout, de Prime. Dos temporadas de ocho capitulos cada una, la primera de 2024 y la segunda de este mismo años.

Tampoco he jugado los diversos juegos de la franquicia y no tengo tapoco mucha información, pero la serie es bastante amigable con el profano como yo.

Llama la atención la mezcla de humor gamberro, violencia y ambientación, con esa música cincuentera y estética de sueño americano mezclada con el desierto nuclear, la suciedad y las distintas facciones que nos vamos a poder encontrar vagando por el Yermo o por New Vegas.


Entretenida

La serie tiene unos cuantos protagonistas, destacando la pobladora del refugio 33, Lucy McLean (Ella Purnell), el ghoul que antes fuera una estrella de cine (Walton Goggins), Maximus, el acólito de la Hermandad del Acero (Aaron Moten) y un buen puñado de secundarios entre los que destaca Kyle Maclachlan en el papel de Hank MacLean.

Nos irán entremezclando imágenes del momento con flashbacks en los que veremos por qué se ha llegado a la situación actual, mientras los protagonistas se van moviendo en busca de sus objetivos.

En imdb está a un gran 8,3 y, de momento, es una serie que merece la pena seguir.

El fenñómen Minecraft no podñía permanecer ajeno a este fenómeno de adaptaciones y se estrenó la suya en 2025, con un reparto también de colorines que, por lo que se ve, es un reclamo imprescindible.

Repite Jack Black como Steve, un chico que lleva no se sabe cuántos años sobreviviendo dentro del juego y se añade un excesivo Jason Momoa (cada ve se parece más a una caricatura de sí mismo) como Garrett, una vieja gloria de los salones de recreativos. Tenemos también el gusto de ver a Emma Myers, la chica loba de Miércoles, como Natalie.


Entretenida


La historia se desarrolla en paralelo dentro y fuera del juego y transcurre con placidez mientras pasan por pantalla personajes y situaciones icónicas del juego.

Tiene a su favor que dura poco más de hora y media y que entretiene a pesar de todos los excesos de Momoa y Black. Por eso la encontramos a un mejorable 5,6 en imdb, lo que supongo que significa que no apesta tanto.

También en 2025 tuvimos la segunda temporada de The last of us, en esta ocasión adaptando el segundo juego desde el punto de vista de Ellie y Joel.


Excepcional


Como en la primera temporada, la adaptación no ahorra ningún sufrimiento al espectador y es bastante fiel al material original, tanto en historia como en ambientación y ubicaciones. Las interpretaciones de Pedro Pascal, Bella Ramsey y las nuevas caras de Isabela Merced (impresionante Dina) y Kaitllyn Dever (aún más impresionante Abby) tienen la calidad a la que nos acostumbró la primera temporada y, cómo no, está repleta de momentos que quitan la respiración.

Brutal serie, como demuestra ese 8,4 que nos encontramos en imdb.

Por último, este 2026 nos trajo Super Mario Galaxy, que me pareció peor que la primera, quizá porque el factor sorpresa ya no existia y porque todas las virtudes ya las vimos y no aporta gran cosa nueva.

Un poquito más de hora y media que, ya es mala suerte, llegó a aburrirme hasta desear que terminara de una vez.


Meh


Ni siquiera llegó a gustar del todo a mi hija pequeña, que disfrutó bastante más de Minecraft. Yo no creo que haga ni siquiera un segundo visionado en casa. Es que ni ganas tengo de contar nada de ella.

Aún así, tiene un decente 6,3 en imdb.


domingo, 3 de mayo de 2026

Apocalipsis Z: libros y adaptación de TV

 El Apocalipis Z empezó como unas entradas en el blog del abogado gallero Manel Loureiro (qué pelazo). Esas entradas se convirtieron en un libro y ese libro se convirtió en la primera parte de una trilogía.

No soy muy fan de los libros de zombis, ni de las películas, ni de los juegos... En general, la temática Z, más que aburrirme, no me llama la atención. No he visto nada más que algunos minutos sueltos de The walking dead, y fuera de los libros de Loureiro, apenas he leído Guerra mundial Z.

No obstante, lo considero un subgénero postapocalíptico y le reconozco, más allá de las criaturas, que es una buena forma de explorar las relaciones humanas en situaciones de extrema exigencia. En esos casos, como vemos con mucha frecuencia, sale a la luz lo mejor y lo peor de las personas.



Pero me estoy yendo por las ramas.

Empecé a leer Apocalipsis Z por la fama de Loureiro y después de haber visto la adaptación de Prime, que nos entretuvo bastante.

No sé si el autor se planteaba desde el inicio publicarlo en forma de libro o si se trataba solo de un ejercicio de imaginación destinado a combatir el estrés laboral, pero la historia canta mucho cuando la lees, porque el autor hace verdaderos juegos malabares para justificar que el protagonista no pierde el portátil en el que escribe entrada tras entrada, infatigable, a pesar de que la situación se complica de forma exponencial.

No obstante, con todos los defectos que se puedan imaginar, plantea de forma verosímil los inicios de una plaga Z y mantiene el interés durante toda la extensión. El protagonista está construido de forma más o menos tridimensional y tiene motivaciones realistas. Como muchos otros en el género, se trata de una persona normal que se ve en vuelta en situaciones excepcionales y da mucho más de sí de lo que podría esperarse.



Visita recursos habituales, quizá por tratarse de respuestas lógicas a la misma amenaza, como la creación de puntos de cuarentena y campos de refugiados que, a la larga, no van a poder controlar la presion creciente de los Z por una mera cuestión matemática de recursos frente a amenaza. Además el hecho de visitar lugares más o menos familiares (Galicia), le da un sabor más hogareño, si puede decirse así.

Asi que se podría decir que Apocalipsis Z es un título entretenido, pero muy evidente como primera obra de un autor novel.

La evolución, en cuanto a calidad estilística, me parece evidente en la segunda parte: Los días oscuros. Aquí continúa la historia del protagonista y sus acompañantes tras llegar a los restos del Reino de España ubicados en Canarias. Allí se verán envueltos en una misión militar de obtención de recursos y deberán volver al epicentro de la epidemia Z en la península.



Otra vez el autor mantiene el pulso narrativo y solo me saca de la historia la trama paralela de las luchas intestinas de poder. No por la trama en sí, que puede resultar hasta creíble en esas circunstancias, pero que el último rey de España sea Froilán I me puede parecer una broma más o menos afortunada, pero es rocambolesca y no veo yo que aporte mucho.

La ira de los justos me parece un cierre bastante decente de la trilogía. En esta ocasión salimos del marco ibérico, lo convertimos en global y cruzamos el Atlántico hasta un enclave superviviente en los Estados Unidos, regido con mano de hierro por una especie de visionario fundamentalista que se dedica a recoger supervivientes por todo el mundo, algunos de los cuales pasarán a englobar el número de sus fieles y otros se convertirán en esclavos.

Hay varias ideas interesantes en este libro: la primera, la forma en la que el autor resuelve la cuestión de la energía para hacer creíble la supervivencia de un enclave de dimensiones respetables; la segunda, que se haya podido desarrollar un tratamiento que convierte la plaga Z en una enfermedad crónica tratable; la tercera, que un estado cerrado de forma hermética, como Corea del Norte, pudiera sobrevivir a una catástrofe global de estas características.



Todo ello lo combina Loureiro con un retrato plausible de una sociedad personalista en la que los individuos de baja catadura moral se convierten en monstruos similares a los Z, pero más terroríficos porque aquellos hacen el mal por voluntad propia.

Durante estos tres libros, seremos testigos de la evolución de Loureiro como autor, bastante positiva. Confirma la idea de que, si tienes una buena idea y consigues mantener la atención del lector y la del mercado editorial (tanto o más importante), vas a tener oportunidades de mejorar tu estilo de forma que la experiencia del lector sea cada vez más redonda y gratificante. En ese sentido, no queda otra cosa que alabar a Manel Loureiro por su tenacidad.


¡Qué pelazo!


Por último, diré que la adaptación me pareció bastante fiel al material original y que sabe mantener la tensión. Son apenas dos horas de peripecias Z en una galicia postapocalíptica. La vi antes de leer los libros y no sale malparada. Creo que merece algo más que el 6,1 que tiene en imdb.

sábado, 8 de marzo de 2025

Segundas temporadas

Llevo un retraso tremendo en la lista de cosas que quiero comentar, así que no me queda más remedio que agrupar temas que sean similares si quiero llegar al final de esta experiencia. Para empezar, las segundas temporadas de cuatro series actuales con suerte desigual.

La rueda del tiempo continúa su paso firme como adaptación fiel de la inmensa saga de Robert Jordan y el camino de Rand al´Thor en su aprendizaje como Dragón Renacido. Sin embargo, me resulta harto complicado saber en qué libro estamos exactamente. Tengo la impresión de que la serie está tomando fragmentos de aquí y de allí y creando un combinado especial para los espectadores.

No se trata de algo malo. De hecho es algo lógico si lo piensas bien, ya que en los tiempos que corren no es muy habitual que las series puedan durar más allá de cinco o seis temporadas, así que no sería fácil adaptar catorce libros de un tamaño más que respetable.

Esta segunda temporada se centra menos en Rand y más en sus compañeros, sobre todo en la relación de Moraine con Lan, después de que la primera perdiera el contacto con la fuente (sabemos lo que les pasa a las Aes Sedai cuando eso sucede) y en la situación de Egwene como prisionera de los seanchan, los invasores de más allá del mar y sus collares de domar Aes Sedai. Esta parte me parece bien tratada en especial, con detalles muy interesantes respecto a su estructura social y las costumbres extrañas que traen consigo. 

 


Mezclamos alta política en la Torre Blanca y la amenaza velada del Ajah Negro, al final no tan velada y sí muy negro, con una parte tomada de la cacería de los héroes y el Cuerno de Valere, grandes efectos especiales para lo que es una adaptación televisiva y coreografías de combate muy amenas.

Alvaro Morte sigue siendo un Logain Ablar al borde de la locura, o quizá no tanto como se cree. Y el cambio de actor en el personaje de Mat Cauthon da un poco igual. Ahora solo falta que la tercera temporada confirme las expectativas y podamos ver en todo su esplendor a los apenas esbozados aiel y al personaje de Tom Merrilin.

La rueda del tiempo remonta en su segunda temporada después de una primera que ya no estaba nada mal y se convierte en una adaptación más que decente con un 7,2 en imdb.

Lo de ser una adaptación decente no entra en el vocabulario de Fundación. Su segunda temporada no hace más que ahondar en el caos y me termina desesperando. Tanto por los cambios que realiza respecto al material original como por unas decisiones de doblaje más que discutibles, porque permitir que Lou Llobell se doble a sí misma en castellano me ha producido que cada vez que saliera en pantalla me dieran ganas de apagar la televisión.

De verdad que no entiendo por qué a veces se toman este tipo de decisiones. Me refiero a reinventar una historia que es conocida y apreciada por muchos aficionados, retorcerla y modificarla sin un motivo aparente para crear algo totalmente nuevo y manifiestamente inferior al punto de partida. Esto de pagar derechos, que imagino no habrán sido baratos, por una caja con unos nombres y una estructura de universo, para luego hacer algo así, no lo veo.

Por eso, la segunda temporada es aún más frustrante que la primera, porque las perturbaciones en el hilo de la historia son cada vez de mayor magnitud. Esa patética Segunda Fundación de fanáticos psicópatas psíquicos es de chiste, como lo es la recién descubierta relación de Salvor Hardin y Gaal Dornick. 

 


 

No me atrevo a guardar esperanzas con la futura aparición del Mulo, porque lo poco que se ha podido ver es para echarse las manos a la cabeza.

Y eso que tiene un brillante 7,6 en imdb, así que pienso que los árboles no me dejan ver el bosque y, en su caso, apreciar las virtudes que pueda tener, si tiene alguna.

En cuanto a la segunda temporada de La casa del dragón, lo primero que se me ocurre decir es que es injusto compararla de forma continua con Juego de tronos. A pesar de derivar de ella, no se acerca en cuanto a calidad de la historia o carisma de personajes.

Lo intenta, eso sí, y a su manera estamos ante una serie muy recomendable que brillaría aún más si la serie madre no hubiera existido. Sobre todo porque si hay una cosa en la que La casa del dragón es superior, es en que hay muchos más dragones y que están muy bien tratados. Al final, si en una serie de fantasía hay dragones, todo lo demás queda en un segundo plano.

No conozco el material original, así que no puedo decir nada sobre la fidelidad al mismo, pero me llama la atención de que los personajes que me parecen mejor tratados son las reinas. Rhaenyra Targaryen y Alicent Hightower dan mil vueltas a cualquiera de sus contrapartidas masculinas, aunque estas sean unos malotes de pelo blanco y parche en el ojo. Muchas veces el hábito no hace al monje.

La serie ha logrado que empatizara con ambas y sintiera su dolor, ambas madres que han perdido un hijo y que, seguramente sin desearlo, se ven arrojadas a una lucha que todavía causarán más dolor y sufrimiento, sobre todo porque la entrada sin restricciones de los dragones en la guerra es un curioso paralelismo con el uso de las armas atómicas en nuestros días. 

 


 

También el ritmo es distinto, mucho más lento y más centrado en las luchas políticas de las cortes, la oficial y la sublevada. Hace falta algún capítulo de esos que te dejan con la boca abierta pensando que los guionistas son unos HDLGP por lo que han hecho y cómo lo han hecho. Al contrario, la temporada me parece plana en ese sentido.

Aprendí a odiar a Ser Criston Cole, un tanto pánfilo en su maldad, y me produce curiosidad Lord Larys Strong, una suerte de Varys casi dos siglos antes de Varys.

Lo que mantiene La casa del dragón cuando la comparas con Juego de tronos es la perfecta ambientación que te hace pensar que estamos viendo el verdadero Westeros.

De momento la serie mejor valorada de estas tres, tiene un más que bueno 8,3 en imdb. Algo excesivo, quizá.

Por último, Los anillos de poder es una serie injustamente maltratada, que mejora respecto a su primera temporada.

Por fin vemos a Annatar, el señor de los dones, engañar al noble Celebrimbor para forjar los anillos de poder. He disfrutado con esos capítulos y escenas, en los que Sauron fuerza al noble elfo casi hasta el limite de su resistencia, con el fin de forjar los siete anillos de los enanos. Ver cómo, sin aparente esfuerzo, el maia es capaz de crear una realidad alternativa completa, da miedo de lo que puede llegar a hacer.

El personaje de Celebrimbor me ha acabado gustando, a pesar de mis reparos iniciales, sobre todo por su presencia física. No acabo de aceptar ver elfos de avanzada edad, pero si consigo suspender mis reparos, acepto que el personaje está bien tratado en su obsesión por la belleza.

El arco de Durin y su esposa tiene ciertos altibajos debido a partes que considero poco apropiadas. No obstante, la magnificencia del reino de Moria y, sobre todo, la caída en la locura del padre de Durin, empujado por el anillo, son un buen contrapeso. La escena final del padre de Durin me sobra, de verdad. 

 


 

La parte de Númenor no está mal. Están sentando las bases de La Caída y creo que lo están haciendo bien, reflejando la lucha intestina entre los nuevos gobernantes y los fieles. Se masca la tragedia. Solo espero que al final esté bien tratado.

El arco del extraño y los protohobbits es el más extraño y el que más conflicto crea con el canon tolkieniano. Como admirador sin límites del material original, me plantea muchos problemas aceptarlo, porque en apariencia nada encaja con todo lo que sabemos. ¿Hay otros magos que no conocemos? ¿Llegan los istari mucho antes de lo que se sabía a la Tierra Media? La historia creada por Tolkien es de tal magnitud que puedo llegar a aceptar que todo vale, que todo cabe, pero me da mareos. Bueno, sale Tom Bombadil, no como vimos en los libros, pero reconocible hasta cierto punto.

Otro tema conflictivo es que Sauron sepa quién tiene los anillos de poder de los elfos. En El señor de los anillos no parece que lo sepa, pero en esta serie sí. Para que cada uno le dé la importancia que considere.

Y, si la serie es injustamente maltratada, pasa lo mismo con Morfydd Clark. Su Galadriel es distinta a la de Cate Blanchett, pero no me parece tan distinta a la que leí en El Silmarillion. Si hay alguien que tendría que ser denostado, es Gil-Galad con su cara de pánfilo. Y, si me apuras, Elrond, que no termina de cuajar.

Supongo que se debe a todo ese odio acumulado (creo que ya he dicho que el fan de Tolkien es uno de los más fanáticos y tóxicos de los que conozco) el que Los anillos de poder sea la serie peor valorada de las cuatro, con un pírrico 6,9