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viernes, 24 de enero de 2025

Los fontaneros de la Casa Blanca

El escándalo del edificio Watergate hizo correr ríos de tinta y acabó con la carrera política de Richard Nixon. Tricky Dick pensó que podía estirar los hilos del reglamento a su conveniencia, para encontrarse con la cruda realidad.

Además de marcar la primera mitad de la década de los setenta en los Estados Unidos, este caso fue la causa directa de una gran película, Todos los hombres del presidente, y de la serie que hoy nos ocupa, Los fontaneros de la Casa Blanca.

Woody Harrelson y Justin Theroux son E. Howard Hunt y G. Gordon Liddy, responsables de la entrada ilegal en la sede demócrata del edificio Watergate y, durante los cinco episodios de la serie, nos regalarán unas situaciones que rayan el surrealismo más disparatado. 

 

Justin y Woody prometen desde el mismo cartel

Hunt, agente encubierto durante muchos años y participante en diversas acciones anticastristas, fue condenado por diversos cargos y cumplió casi tres años en prisión, pero también escribió varios libros y estuvo envuelto en polémicas continuas por el asesinato de JFK. Mantuvo rencor contra Nixon, por haberse comido la cárcel mientras al expresidente se le permitía dimitir y ser indultado por su sucesor, Gerald Ford.

Su compañero de fechorías, Liddy, cumplió también más de cuatro años de cárcel de los veinte a los que fue condenado y se negó a declarar ante la comisión de investigación. El recientemente fallecido presidente Carter, redujo su condena a ocho años. Escribió una exitosa autobiografía y participó en medios de comunicación, impartió conferencias y salió en películas. 

 

La discutible estética de los setenta

Los fontaneros de la Casa Blanca consigue recrear la época y los personajes, pero además de tratar el escándalo en sí, también nos muestra el antes, el durante y el después y las distintas motivaciones y personalidades de los personajes principales, incluyendo sus familias, tan diferentes como ellos mismos.

Al tratarse de una miniserie de cinco capítulos de apenas una hora de duración, es recomendable para un par de ratos de fin de semana. El tono desenfadado y ácido de gran parte de las situaciones ayuda a que se nos pasen volando y que no podamos descartar verla en un maratón de cinco horitas, lo que viene a ser una tarde de invierno. 

 


Además de los protagonistas principales, tenemos un elenco de secundarios muy conocidos: Lena Heady (Juego de Tronos, Dredd), Kiernan Shipka (Mad Men, Sabrina), Domhnall Gleeson (Ex Machina, Star Wars, El renacido).

La verdad es que tanto Woody Harrelson como Justin Theroux están tremendos y soportan gran parte del peso de la serie, que contiza a un injusto 6,8 en imdb. Yo pasé muy buenos ratos con ella.

domingo, 6 de marzo de 2022

Dredd

Creo que fue a finales de los años ochenta del siglo pasado cuando tuve entre mis manos un buen puñado de comics del Juez Dredd que me fascinaron con rapidez por la calidad del arte y por un guión bastante alejado de lo que entonces era Marvel y del Comic Act que coartaba a los guionistas a modo de autocensura. La editorial británica 2000AD lo creó y la editorial Zinco lo trajo a España.

Efectivamente, las historias del Juez Dredd estaban trufadas de violencia y sangre, tanto propia como ajena porque Dredd ha salido muy mal parado de muchas de sus aventuras en  Mega City. Esta primera toma de contacto fue también la última en papel. No volví a leer otro comic más del Juez Dredd, pero tampocó olvidé del todo al personaje. 

 

 

Luego hubo una deleznable adaptación al cine que protagonizó Sylvester Stallone, con Rob Schneider como prescindible secundario cómico y Armand Assante como el Juez Rico, némesis de Dredd y malo oficial de la película. Incluso Max Von Sydow protagonizó al Juez Supremo Fargo, en uno de los muchos papeles que interpretó y en este caso supongo que lo hizo para llevar un plato de lentejas caliente a casa. 

Aquel despropósito fue en 1995 y hubo que esperar a 2012 para ver una nueva adaptación que en esta ocasión ha protagonizado Karl Urban, enfrentándose como Juez Dredd a la reina del crimen (Ma-Ma, que encarna Lena Heady) que controla uno de los enormes edificios que forman Mega City y que buen puede ser una ciudad en sí misma, con decenas de miles de personas habitándolo. 

 

Dredd se encuentra en el interior del edificio por un motivo un poco casual, mientras le acompaña una Juez en prácticas que ha fallado en la Academia pero a la que se le ve cierto potencial y por eso se decide que merece una nueva oportunidad, en esta ocasión acompañando a un Juez veterano que será el encargado de decidir su futuro. 

El Juez
 

Ambos se encuentran dentro de un microcosmos agobiante, incomunicados y aislados del exterior, sin posibilidad de recibir refuerzos mientras se enfrentan a una fuerza que les supera ampliamente en número, con un líder fuerte e incluso armamento pesado que sobrepasa con mucho la potencia de fuego que pueden generar entre los dos. 

Vamos, lo que se dice una misión sin esperanza. Una misión que separa a los niños de los hombres. Una misión suicida... 

La mala
 

Hemos visto muchas veces en el cine, televisión, libros o comics situaciones desesperadas parecidas. La pelicula no es original en ese sentido. Ni lo pretende, me parece. Pero resulta que esta película es, por fin, una adaptación bastante fiel al comic, con momentos de violencia desaforada que me hicieron dudar mucho si verla o no. 

La novata

No estamos ante un peliculón ni va a quedar en el recuerdo de los cinéfilos de bien, pero el resultado final es una película bastante entretenida, con una mala que resulta que es malísima y un argumento con unos giros que, si bien no son originales, quedan resultones en el conjunto.

Hoy es un 7,1 en imdb, que para lo que es y para lo que prometió, me parece bastante justo.

domingo, 10 de mayo de 2020

Juego de Tronos

Siguiendo con entradas de la más rabiosa actualidad, he llegado al punto de comentar la adaptación a la televisión de la aclamada serie de George R.R. Martin, Canción de Hielo y Fuego (recordemos que este es el título real), de momento aparcada en el quinto volumen desde el pasado 2011. 

Juego de Tronos, la joya de la corona de HBO, se ha convertido en un fenómeno televisivo difícil de igualar. Ha tenido la virtud de ser una serie que ha congregado alrededor de la pantalla, no solo a aficionados del autor, de la serie literaria o de la fantasía en general, sino a aficionados a las buenas historias y los buenos personajes. Pasó de algo más de dos millones de audiencia por capítulo en los Estados Unidos, a casi catorce millones en la última temporada. 



En total han sido ocho temporadas en las que hemos tenido grandísimos momentos que ya quedan en la mmoria: la decapitación de Ned, el sacrificio de Syrio Forel, la Boda Roja, el combate entre la Serpiente y la Montaña, la batalla del Aguas Negras, la primera batalla del Muro, la muerte de Jon, la Batalla de los Bastardos, la explosión del Septo de Baelor, el Puño de los Primeros Hombres, la Última Noche, la batalla de Desembarco del Rey, la proclamación del Rey en el Norte, Podrick cantando... 

Ocho temporadas en que hemos visto el desarrollo de una miríada de personajes. Desde los castigados chicos Stark, Brienne, Sir Davos, Jaime, Podrick, Bronn, Meñique, Hodor, Theon Greyjoy, Daenerys, Cersei, Podrick, Varys, Melissandre, Missandei, Gusano Gris, Stannis, Tywin, El Perro, Ramsay Bolton, Sir Barristan Selmy... Tyrion.....



Todos ellos han sido bandeados por los azares del destino, se han visto al borde del abismo, se han recuperado y han vuelto a caer. Muchos han muerto, a menudo de las formas más variadas y truculentas... 

Y Tyrion, superiviviente como pocos, que se convierte en uno de los personajes más carismáticos y con más matices, quizá junto con Sansa Stark. Algo que pocos podrían suponer cuando los conocieron, superficial una, cínico el otro.... Carne de cuervo, ambos, aparentemente, pero poco a poco se van encaramando a una montaña creciente de personajes muertos y, aunque lo pasan realmente mal, consiguen sobrevivir. 



Las ocho temporadas se pueden dividir en dos fases bien determinadas: las primeras seis y las últimas dos. No solo por la duración (las primeras temporadas son de diez capítulos cada una, mientras que las últimas dos temporadas tuvieron solo siete y seis episodios, respectivamente), sino por un cambio brutal de ritmo que no gustó a todo el mundo. 

De ser una serie que se distinguió por el gusto por las historias, se pasó a una serie apabullante en lo visual pero que descuidó eso que la marcó. Quizá por las prisas en cerrar satisfactoriamente las ocho temporadas, pero ese descuido sirvió para no explicar en detalle la evolución de personajes clave y que la última temporada, salvo momentos estelares en la cabeza de todos, sea de lo más discutido de los últimos años y que incluso sufrió movimientos de fans pidiendo que se cambiara el final. 




La serie fue separándose progresivamente de los libros, al principio con cambios menores y luego cada vez más, pienso que preparándose para cuando llegara el momento de superar los libros publicados. La pregunta ahora es, ¿qué pasará cuando se publiquen los, al menos, dos libros que faltan? Si es que se publican, claro, que la cosa está por ver. Y, si se publican y el final difiere del mostrado en pantalla, ¿con cuál nos quedaremos?

lunes, 21 de septiembre de 2015

Juego de Tronos (T5) o el efecto mariposa

La quinta temporada de Juego de Tronos confirma la separación del hilo argumental respecto a la serie de libros en la que se basa. 

Como si de la teoría del caos se tratara, los cambios fueron sutiles al principio. Pero con el paso del tiempo hay hilos argumentales que se han separado kilómetros de aquellos de los que nos enamoramos en los libros. Como el aletear de la mariposa del Sur de América que se convierte en una tempestad en el Atlántico Norte.

Esa es la novedad más importante en el desarrollo de la serie que, por otra parte, continúa con su espectacular desarrollo. Los distintos hilos argumentales mantienen el interés y hace que sea prácticamente imposible discutir sobre ellos so pena de meter un SPOILER muy grande (tranquilos, falsa alarma; no voy a comentar la tan discutida escena final del último capítulo de la temporada) aunque a estas alturas de la vida, uno tiene que desaparecer de la faz de la tierra hasta un recóndito lugar sin wifi para que no le lleguen ecos de las discusiones más encarnizadas de la historia de la televisión.

Tyrion, filósofo

 Tyrion sigue siendo un crack, un Lannister y un consejero sin igual. Brienne de Tarth y el fiel Podrick son de los personajes más honorables de un elenco lleno de claroscuros. Cersei, odiosa. Stannis un poco odioso también, sobre todo después de hacer... eso. Ramsay Bolton no es solo odioso, sino que da grima. Hediondo/Theon da asco... y pena. Arya se pasa de lista. Sansa es bella, dulce y le pasa... eso. Jon Nieve hace lo que tiene que hacer hasta... eso. 

Los caminantes blancos han llegado ya. Los reinos de los hombres deben prepararse, pero sucede... eso. 

Y los dragones...  Ser Barristan, Gusano Gris, Missandei, Ser Davos, Melissandre... cuántos personajes, cuántas historias. Qué lío. 

La dulce Missandei


Vale que las historias se separan de los libros. Puede ser un mecanismo de autoprotección, porque prácticamente han alcanzado al bueno de George R.R. Martin y corren un serio riesgo de quedarse sin material. Parece que no les importan y que desarrollarán los distintos argumentos de forma independiente a las novelas, lo que abre un interrogante si finalmente se produce el sorpasso: ¿qué final nos gustará más? Y, también... ¿habrá spoilers en la serie de los futuros libros?

Y la más dulce Sansa


Ains, ardo en deseos de leer el nuevo. Se espera para 2016. 

También ardo en deseos de ver la sexta temporada... 

Un crack, total.


domingo, 5 de octubre de 2014

Juego de Tronos (T4)

Tras el final anticlimático de la T3 de Juego de Tronos (cierto es que era muy difícil superar lo sucedido en el capítulo 3x09), había que ver lo que la nueva temporada nos tenía preparado. Y la verdad es que no ha defraudado en absoluto. 

Después de un primer capítulo de transición (normal, después del tiempo que pasa entre temporada y temporada hay que sacrificar metraje para volver a poner en situación al espectador), el capítulo 4x02, El león y la rosa,  marca ya la pauta de esta temporada: las continuas sopresas y el espectáculo televisivo. El capítulo es de los que se recordarán durante muchos años.

Pero el momento más espectacular, sin duda, de esta temporada y quizá de todas, es el final de 4x08, La Montaña y la Víbora. Son cinco o seis minutos épicos, con un final inesperado totalmente (para los que no hayan leído los libros, claro) y, por qué no decirlo, bastante desagradable. Un final de los de aguantar la respiración y darte cuenta que tienes que volver a inspirar. Tremendo, de verdad.

Como ocurría en la temporada anterior, había que hilar fino para superar lo que habíamos visto ya. Entonces llega 4x09, Los vigilantes del Muro. Pedazo de capítulo, este en su totalidad, echando el resto en efectos especiales computerizados. Vemos por fin a la horda de Mance Ryder, con gigantes y mamuts entre ellos. El capítulo está plagado de pequeños momentos épicos, pero éste todavía me pone los pelos de punta:



Ahora habría que preguntarse quién hace un muro de hielo tan alto y le abre un túnel tan grande que pasa hasta un gigante sin siquiera agacharse. Cosas de la Fantasía. Pues el mismo que monta una guadaña en lo alto de la pared... Hay que verlo, también. 

Y, por último llega 4x10, Los niños. Un gran cierre de temporada en el que Tyrion tiene su dosis de protagonismo. Un personaje golpeado y maltratado desde hace muchos capítulos, pero que obtiene por fin una ración de honor que le vendrá muy bien. Veremos también a Lord Tywin sentado en el trono, negociando con su hijo pequeño.

El parecido con la historia de los libros sigue siendo notable, aunque hay varias pequeñas diferencias que no sé muy bien si tendrán influencia más adelante. No comentaré nada, no obstante, por el riesgo que supone hablar más de la cuenta y ESPOILEAR la historia más allá de lo razonable. 

Una gran temporada, sí señor, con grandes datos de audiencia en Estados Unidos (entre seis y siete millones en cada capítulo), multiplicando por tres la de la primera temporada. No en vano ha sido renovada por dos años más. 

Es de nueve






martes, 31 de diciembre de 2013

Juego de Tronos (T3)

Me toca ahora hablar algo de la adaptación de las novelas de George Martin a la televisión, con la tercera temporada de Juego de Tronos.

Lo primero que me viene a la cabeza es alabar la valentía de la serie. No temen adaptar los sucesos más tremendos de los libros, aún a pesar de que no se estila eso de pasar la cuchilla y segar personajes de ese calibre con tal frecuencia. 

Esta tercera temporada quedará marcada por el espectacular noveno episodio: 3.09 Las lluvias de Castamere. Espectacular por lo que se dio en llamar la boda roja. Tremendo. 

Ya lo había leído, por supuesto. Recuerdo que vivía en Madrid y que estaba, como de costumbre, leyendo un rato antes de echar una siestecita, cuando llegué al capítulo en cuestión. Flipé. Y cuando me repuse, pillé tal cabreo que tiré el libro y no lo cogí en unos cuantos días. 

Este tío es el p... amo

Digo, pues, que ya sabía lo que me iba a encontrar. Pero aún así la adaptación a imágenes es brutal. Mejor de lo que me esperaba, de echo hecho (¡ups!)

Las reacciones no se hicieron esperar y HBO perdió unos cuantos abonados que se dieron de baja después de ver el capítulo. Los videos con las reacciones más dispares circulan por la red, pero no las voy a enlazar aquí por aquello de los spoilers. Tendréis que buscarlas en google / youtube.

Por lo demás, la temporada es bastante tranquila. Lo que más me gusta es la profundización en el personaje del matarreyes, Jeimi Lannister (que ya ocurría en los libros, por cierto), mucho más rico en matices y que se convierte, mal que me pese, en un personaje de los más atractivos. 

La historia de Jon Nieve es un poco de transición, esperando que lleguen tiempos mejores.

No sabes nada, Jon Nieve


Y ver a Daenerys / Emilia Clarke, resulta una delicia. Parece ingenua, parece una idealista, pero se las da con queso a los esclavistas que se encuentra. Mola y además es guapa. 

Y me gusta también el caballero de la Cebolla, el ex-contrabandista Davos Seaworth. A pesar de que quiere pasar por pragmático, resulta ser un idealista que no duda en enfrentarse a su rey, el inflexible Stannis Baratheon, por lo que cree justo. 

Brienne de Tarth, o el poder del maquillaje


De todas las decisiones de la temporada, la que menos entiendo es por qué programar el clímax (la boda roja) en el penúltimo capítulo de la temporada. A partir de ahí, solo puedes ir hacia abajo. No sé, yo no lo habría hecho así...

Pues eso, que la temporada, aunque solo sea por el capítulo 3.09, se merece un ocho. Ardo en deseos de ver la cuarta temporada.

¡Ah! Joffrey, eres un crío odioso.

jueves, 4 de agosto de 2011

Juego de tronos

He visto la adaptación que HBO ha realizado de Juego de Tronos, primer volumen de la saga Canción de Hielo y Fuego que está escribiendo el amigo George R.R. Martin y no me ha defraudado.

La verdad es que no he tenido pasión por verla. No he tenido necesidad, por así decir. La he visto cuando ha llegado su hora y, aun teniendo todos los capítulos (diez, para esta primera temporada), los he ido viendo poco a poco y con bastante espacio entre cada visionado. Vamos, que no soy precisamente un fanático al que todo le parece bien (o mal), sino que creo que soy objetivo. 

 Cada capítulo, de aproximadamente cincuenta minutos de duración, comienza con unos títulos de crédito bastante ingeniosos en los que, junto con una interesante y pegadiza banda sonora, los emplazamientos de la serie pasan a tomar volumen mientras hacemos un travelling por Poniente y el Mar Dothraki.

La ambientación es adecuada respecto a lo que esperaba: Invernalia, Desembarco del Rey, las Ciudades Libres, el Muro...Cada uno con sus peculiaridades, forman un conjunto complejo, tanto como en los libros de los que resulta la adaptación. Da una gran sensación de realismo y ayuda a meterse con rapidez en la historia. 

Uno de los problemas principales, a priori, resultaría en la ingente cantidad de personajes que aparecen en la historia, algunos de ellos por muy poco espacio de tiempo. La realización lo ha solventado bastante bien. Parece que estén todos allí, y aunque algunos ni siquiera tengan nombre, son reconocibles.

También se ha solucionado con solvencia el hecho de cambiar la forma de narración. Mientras que en los libros cada capítulo es un punto de vista, la serie de televisión es coral. Pero mantiene el espíritu, que es lo importante. 

El hecho de no ser un fanático hace que no recuerde en qué libro aparecen algunos hechos destacados. Creo que esta primera temporada entremezcla pasajes tanto de Juego de Tronos como de Choque de Reyes, pero no puedo asegurarlo por completo. Lejos de molestarme, creo que haciéndolo así han podido acercar el fenómeno Martin al público general. Entiendo que este era el gran reto, pues aun siendo un fenómeno de ventas, Martin no compite con un (puaj) Dan Brown en cuanto a popularidad para el lector medio. Mal que me pese (esto sí). A la vista de las cifras de audiencia y las declaraciones de la productora, creo que han logrado un merecido éxito.

Pero lo mejor está en el elenco de actores seleccionado, donde hay muchos más aciertos que fallos (todo esto siempre discutible). Empezando por Eddard Stark (un soberbio Sean Bean), siguiendo por Tyrion (asombroso Peter Dinklage), Cersei, Jaime, Jon Nieve, Sansa, Arya, Khal Drogo, Daenerys (achuchable Emilia Clarke), Jorah Mormont... a Joffrey Lannister acabas odiándole, solo por la cara que tiene... Syrio Forel (la primera espada de Braavos no se rinde)

Por ejemplo, no acabé de acostumbrarme a las duras facciones de Catelyn Stark, la cara de bruja de Lisa Arryn o a Theon Greyjoy. Pero son los menos.

Por último, si bien el doblaje es tan bueno como de costumbre, la pronunciación de algunos nombres propios no quedan nada bien (¿Yeimi el Matarreyes?). Puestos a ser quisquillosos, claro está.

Pues eso, que el resultado no puede ser más satisfactorio.
Desde el punto de vista de un no fanático, claro está.