Lo de comprar a veces no sale bien...
Con eso de la licencia abierta de D&D, hay una proliferación de compañías que sacan al mercado sus productos adaptados para el sistema D20 del juego de rol más famoso del mundo. Así comenzó la andadura de Paizo, publicando sendas de aventuras para la tercera edición de D&D y pasando luego a publicar su propio juego de rol tras el descalabro y el desencanto de D&D 4.0 (que, como todos sabemos, no es rol).
Entre este material tenemos Aventuras en la Tierra Media 5E, publicada por Cubicle7 y que Devir ha traído al mercado español.
Me traje tres libros a casa uno de esos días tontos en los que no sabía qué comprar en mi tienda de confianza. El problema es que compré en barbecho, con los ejemplares retractilados y sin tener ninguna referencia sobre la adaptación. Por eso, cuando llegué a casa, hojeé los libros y me di cuenta de que estaba ante una adaptación de El anillo único, la decepción fue mayúscula.
La Guía del jugador, la Guía del maestro del saber y el suplemento de Aventuras en Eriador me costaron en total noventa euros de vellón y la sensación de haber tirado el dinero.
Partimos ya de la base de que el juego original no me gusta, así que es complicado que cambie de opinión por un refrito del sistema de reglas. Luego, los manuales son de esos que tienen demasiado aire, amplios márgenes, interlineado y tipo de letra que ocupan páginas, pero que no aumentan el contenido. Las ilustraciones, de gran tamaño y calidad discutible, me parecen muchas veces meros recursos para rellenar espacio.
O sea, que si me quedo con lo estético, el resultado no es el mejor.
El problema es que el sistema de juego tampoco me apasiona. La creación de personajes me parece que no es lo suficientemente variada con solo seis clases para poder elegir aunque adaptadas, eso sí, a la Tierra Media (buscador de tesoros, erudito, guardián, guerrero, trotamundos y vengador). Las virtudes (dotes) y los trasfondos se supone que están para paliar este problema, pero tampoco es que puedas elegir muchas y vuelvo a tener la sensación de que tanta tabla busca aumentar el número de páginas del libro y justificar el precio.
El asunto de los viajes me parece coherente con la ambientación. El señor de los anillos es una historia de viajes y se intenta representar, pero todo se trata con un sistema de tiradas de dados y un sistema de roles de personajes durante el viaje que los encorseta todavía más.
Sí es interesante el tratamiento de la corrupción, también inherente a la ambientación. Me parece que puede ser un buen sistema para representar la desesperación ante la magnitud del Enemigo y las pocas posibilidades de victoria que los héroes tienen. Me viene a la cabeza la locura de Denethor, una vez que Sauron le ha mostrado una casi segura derrota y el río lleva el cuerno roto de Boromir.
La Guía del maestro del saber comienza con un capítulo que introduce la Tierra Media y su cronología y se mete pronto en harina profundizando en el sistema de viajes y audiencias (las reuniones que la compañía de aventureros tendrá con personajes relevantes que podrán ayudarles o dificultarles su misión).
Termina con un bestiario demasiado breve y una colección de objetos mágicos (pocos). En total, no llega a las ciento cincuenta páginas y un comprador no puede evitar preguntarse si no se podía haber añadido su contenido al tomo anterior, pero entonces las editoriales no iban a poder meter un rejón adicional a nuestros bolsillos.
La culminación de mi fantástica compra es el suplemento de Aventuras en Eriador. Se trata de una colección de aventuras en esta región de la Tierra Media, comenzando en niveles 5-6 y terminando en niveles 9-10.
Se pueden jugar de forma independiente, pero forman un arco argumental ambientado en el retorno del Rey Brujo de Angmar, años antes de que el Anillo volviera a ver la luz.
Las consideraciones sobre este libro son similares a los anteriores: mucho aire, poco texto, ilustraciones de calidad discutible y, si añadimos la multitud de referencias a otros tomos que van a ser necesarios para poder sacarle partido, la sensación de habernos equivocado en la compra.
Creo que he dejado bastante claro que no me gusta el sistema ni la edición, anticipando que no voy a usarlos nunca. Es que ni siquiera son atractivos a la vista. De hecho, mi intención es deshacerme de ellos para hacer algo de hueco en la estantería y sustituirlos por otros que me satisfagan más.
La segunda derivada de todo esto es que MERP sigue siendo el sistema de juego por antonomasia de la Tierra Media. Lo que no quita que es una pena que no exista una adaptación a otros sistemas más amigables con el jugador, como el propio D20 o el sistema de percentiles.


