El Apocalipis Z empezó como unas entradas en el blog del abogado gallero Manel Loureiro (qué pelazo). Esas entradas se convirtieron en un libro y ese libro se convirtió en la primera parte de una trilogía.
No soy muy fan de los libros de zombis, ni de las películas, ni de los juegos... En general, la temática Z, más que aburrirme, no me llama la atención. No he visto nada más que algunos minutos sueltos de The walking dead, y fuera de los libros de Loureiro, apenas he leído Guerra mundial Z.
No obstante, lo considero un subgénero postapocalíptico y le reconozco, más allá de las criaturas, que es una buena forma de explorar las relaciones humanas en situaciones de extrema exigencia. En esos casos, como vemos con mucha frecuencia, sale a la luz lo mejor y lo peor de las personas.
Pero me estoy yendo por las ramas.
Empecé a leer Apocalipsis Z por la fama de Loureiro y después de haber visto la adaptación de Prime, que nos entretuvo bastante.
No sé si el autor se planteaba desde el inicio publicarlo en forma de libro o si se trataba solo de un ejercicio de imaginación destinado a combatir el estrés laboral, pero la historia canta mucho cuando la lees, porque el autor hace verdaderos juegos malabares para justificar que el protagonista no pierde el portátil en el que escribe entrada tras entrada, infatigable, a pesar de que la situación se complica de forma exponencial.
No obstante, con todos los defectos que se puedan imaginar, plantea de forma verosímil los inicios de una plaga Z y mantiene el interés durante toda la extensión. El protagonista está construido de forma más o menos tridimensional y tiene motivaciones realistas. Como muchos otros en el género, se trata de una persona normal que se ve en vuelta en situaciones excepcionales y da mucho más de sí de lo que podría esperarse.
Visita recursos habituales, quizá por tratarse de respuestas lógicas a la misma amenaza, como la creación de puntos de cuarentena y campos de refugiados que, a la larga, no van a poder controlar la presion creciente de los Z por una mera cuestión matemática de recursos frente a amenaza. Además el hecho de visitar lugares más o menos familiares (Galicia), le da un sabor más hogareño, si puede decirse así.
Asi que se podría decir que Apocalipsis Z es un título entretenido, pero muy evidente como primera obra de un autor novel.
La evolución, en cuanto a calidad estilística, me parece evidente en la segunda parte: Los días oscuros. Aquí continúa la historia del protagonista y sus acompañantes tras llegar a los restos del Reino de España ubicados en Canarias. Allí se verán envueltos en una misión militar de obtención de recursos y deberán volver al epicentro de la epidemia Z en la península.
Otra vez el autor mantiene el pulso narrativo y solo me saca de la historia la trama paralela de las luchas intestinas de poder. No por la trama en sí, que puede resultar hasta creíble en esas circunstancias, pero que el último rey de España sea Froilán I me puede parecer una broma más o menos afortunada, pero es rocambolesca y no veo yo que aporte mucho.
La ira de los justos me parece un cierre bastante decente de la trilogía. En esta ocasión salimos del marco ibérico, lo convertimos en global y cruzamos el Atlántico hasta un enclave superviviente en los Estados Unidos, regido con mano de hierro por una especie de visionario fundamentalista que se dedica a recoger supervivientes por todo el mundo, algunos de los cuales pasarán a englobar el número de sus fieles y otros se convertirán en esclavos.
Hay varias ideas interesantes en este libro: la primera, la forma en la que el autor resuelve la cuestión de la energía para hacer creíble la supervivencia de un enclave de dimensiones respetables; la segunda, que se haya podido desarrollar un tratamiento que convierte la plaga Z en una enfermedad crónica tratable; la tercera, que un estado cerrado de forma hermética, como Corea del Norte, pudiera sobrevivir a una catástrofe global de estas características.
Todo ello lo combina Loureiro con un retrato plausible de una sociedad personalista en la que los individuos de baja catadura moral se convierten en monstruos similares a los Z, pero más terroríficos porque aquellos hacen el mal por voluntad propia.
Durante estos tres libros, seremos testigos de la evolución de Loureiro como autor, bastante positiva. Confirma la idea de que, si tienes una buena idea y consigues mantener la atención del lector y la del mercado editorial (tanto o más importante), vas a tener oportunidades de mejorar tu estilo de forma que la experiencia del lector sea cada vez más redonda y gratificante. En ese sentido, no queda otra cosa que alabar a Manel Loureiro por su tenacidad.
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| ¡Qué pelazo! |
Por último, diré que la adaptación me pareció bastante fiel al material original y que sabe mantener la tensión. Son apenas dos horas de peripecias Z en una galicia postapocalíptica. La vi antes de leer los libros y no sale malparada. Creo que merece algo más que el 6,1 que tiene en imdb.


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