domingo, 28 de junio de 2026

The Flash de CW

Ayer tomé la decisión de no seguir, al menos por una temporada grande, viendo la serie The Flash de la cadena CW. Me ha costado mucho decidirme, pero llevaba un tiempo largo pensando que cada capítulo que veía era una pérdida de tiempo y necesito pasar a otras cosas que sean más satisfactorias. Como he dicho muchas veces, la vida es muy corta y el mundo friki es demasiado extenso como para no aprovechar cada minuto que se pueda.

Aparco la serie en el episodio 7x09, quedando todavía cuarenta y dos episodios más.

Tenemos mucho cariño a la serie y al personaje. Fue la que empezamos a ver en casa de lo que luego se llamó Arrowverso y ha sido la más longeva en cuanto a temporadas y capítulos, sobreviviendo al fatídico año del coronavirus.

Los inicios fueron coloridos, amables y entretenidos. Los personajes y los actores emitían una frescura que, comparada con la sobriedad de Arrow, era un contraste que le favorecía. Sus pretensiones, que al principio me parecieron modestas, ajustadas a lo que ofrecía.



Poco a poco, la cosa fue degenerando.

La primera temporada se podría decir que era la típica de monstruo episódico, con una historia más o menos lineal y un villano en la sombra que resultó sorprendente, Eobard Thawne, el Reverso de Flash que mató a su madre y movió los hilos para que Barry Allen estuviera en el momento y lugar justos para recibir el impacto del rayo que le dio sus poderes.

El que se dio en llamar Equipo Flash estaba compuesto por un mentor (el Dr. Wells) y dos compañeros (Caitlin Snow y Cisco Ramon). Joe West y su hija Iris eran el soporte familiar (adoptivo) del protagonista. Todo estaba más o menos en su sitio.

Las siguientes temporadas fueron presentando diversos villanos que eran el enemigo principal y el monstruo de la semana fue disminuyendo hasta desaparecer. Barry se enfrenta a Zoom, Savitar, Clifford de Voe, Cicada, el doctor Ramsey y otros más. De todos ellos, Savitar y de Voe fueron muy buenos (sobre todo este último) y Cicada fue muy digno.

Otros villanos secundarios fueron interesantes, sobre todo Amunet Black (Katee Sackhoff) o el gorila superinteligente Grodd, que tuvo algún arco argumental decente.



El Equipo Flash fue ampliándose: Kid Flash, Nora West-Allen, Ralph Dibney (Hombre Elástico), Allegra García y los diversos Wells del Multiverso (H.R, Sherloque y otros). Incluso Caitlin Snow y Cisco Ramón se convirtieron en metas (Killer Frost y Vibe). Aquello se convirtió en un carajal que tenía un sentido más bien limitado.

Así que el interés de la serie fue cada vez menor a partir de la quinta temporada. La sexta la soporté a base de fuerza de voluntad y esta séptima me estaba pesando como una losa.

Las cifras de audiencia, que se pueden consultar en la Wikipedia, son también esclarecedoras. La primera temporada tuvo una audiencia media de cuatro millones y medio de espectadores por capítulo y se mantiene por encima de los tres millones hasta la cuarta temporada. A partir de ahí, se desploma hasta alrededor del millón por capítulo (no hay datos de la novena temporada, pero el último capitulo no llegó al medio millón).

Esto está influido con casi total seguridad a que la serie comenzó a tomarse demasiado en serio para lo que era, con conflictos morales muchas veces absurdos y soluciones recurrentes, como ir al pasado, generar una nueva línea temporal y arreglar los destrozos provocados. Demasiado para una serie que se construyó sobre la frescura y la alegría.



Grant Gustin se ha ganado ser quizá el rostro más reconocido del velocista, por encima de Ezra Miller o los otros Flash que ha habido, al igual que Melissa Benoist es Supergirl (veremos lo que ocurre con Milly Alcock), pero ha conseguido que el personaje me resultara cargante con todas las dudas existenciales (decisiones de guión) y su cara de amargado (esto sí es cosa suya) que tiene la mayor parte de los últimos capítulos que he visto. 

Es una pena, la verdad. Aunque no puedo juzgar las dos temporadas finales, viendo lo que he visto de la séptima me atrevería a decir que tenían que haber cerrado mucho antes.

En imdb tiene una nota media de 7,5, pero al igual que pasa con las audiencias, las notas por capítulo caen en picado al final.

No sé lo que tardaré en retomarla. Ni siquiera sé si lo voy a hacer, aunque por un lado me da pena no llegar a la despedida y, seguramente, la reunión de diversos personajes que hayan aparecido. Pero me ha logrado saturar y prefiero descansar antes que dejar pasar los capítulos mientras miro el móvil.


domingo, 21 de junio de 2026

Furiosa, una película de Mad Max

Siguiendo con la idea de la entrada anterior, en la que decía que la creatividad está disminuyendo en muchos registros artísticos, señalo otro fenómeno que consiste en exprimir un filón encontrado más o menos por casualidad.

En este caso, Mad Max: Fury road tuvo un gran éxito en 2015 y nos dejó un personaje bastante interesante, Imperator Furiosa. Asi que en 2024 el director George Miller no deja pasar la oportunidad de contarnos su historia y cómo se convirtió en una esclava de Immortan Joe.

La historia no se puede catalogar de original: la jovencísima Furiosa vive en una especie de oasis, tanto desde el punto de vista climatológico y de recursos como social. Una sociedad próspera y priviliegiada, que vive en una burbuja a la que solo se puede acceder atravesando un inhóspito desierto y llegando a un paso protegido que hace de barrera física con los peligros del exterior.




Por motivos que no recuerdo (hace ya bastante tiempo que vi la pelicula, tal es el retraso que llevo con mis entradas), la pequeña Furiosa se separa de su familia y acaba viviendo en el yermo postapocalíptico habitual en las películas de Mad Max.

Tendrá relación con los malvados personajes de Mad Max: Fury Road, mucho más jóvenes, pero igual de depravados. Ella , manteniéndose indómita en el interior, adoptará una actitud sumisa en el exterior y dejará de hablar por completo para comunicarse.

Pero, no podía ser de otra forma manteniendo los recuerdos de una vida mejor y una familia amorosa, mantendrá el fuego de la rebelión y las ansias de libertad y escaparse del terror en el que vive.

La historia es entonces la búsqueda de Furiosa y mientras tanto nos ofrecerán todo lo que tuvo éxito en la primera entrega, con frenéticas escenas de acción, guerreros fanáticos, bardos con guitarras eléctricas y altavoces enormes, lanzallamas y vehículos tuneados.

Además tenemos a Chris Hemsworth como guerrero postapocalíptico, Dementus, que tendrá una relación de amor y odio con Furiosa, por el interés de ambos.



Una película para los muy cafeteros de Mad Max, paero que a mí me llegó a aburrir bastante. Llegué al final porque la habían puesto muy bien en todas las críticas, pero casi dos horas y media se me antojan excesivas para contar una historia que no resulta demasiado complicada. De hecho es media hora más larga que la película original, una duración que le hubiera sentado mucho mejor.

También me dio problemas Anya Taylor-Joy como protagonista. Me suele gustar en sus papeles, pero aquí no acabé de verla y no dejaba de pensar en Charlize Theron como la Furiosa original, mucho más enérgica y atractiva como personaje que en esta entrega.

Para resumir, es una película a la que no le veo necesidad, más allá de estirar el chicle y ganar dinero, que es la base de la industria del cine, ahora y siempre.

A pesar de cotizar a un gran 7,5 en imdb, pierde más de medio punto en la comparación con la pelicula geminal. Para mí, incluso ese notable me parece excesivo.



domingo, 7 de junio de 2026

Adaptaciones con diversa fortuna

En una época en la que parece que la creatividad está en suspenso o, como mínimo, ralentizándose, las ideas se toman de fuentes distintas y variadas de la cultura popular actual.

El manga o el anime se han incorporado a esta fiebre adaptativa a imágenes de acción real y, como no podía ser de otra forma, con suerte desigual.

Avatar: la leyenda de Aang se basa en la serie animada del mismo título y narra las aventuras de Aang, último superviviente de los Nómadas del Aire y también el último Avatar, personaje mítico que puede controlar los cuatro elementos y es el guardián del equilibrio entre ellos.



El joven Aang viaja por los Cuatro Reinos con sus compañeros Katara y Sokka, de la nación del agua, buscando reminiscencias de los avatares anteriores para conseguir aprender las técnicas que le llevarán a la cima de su poder, mientras huyen de los agentes de la Nación del Fuego que andan detrás de él.

En paralelo veremos el viaje del príncipe Zuko, caído en desgracia que busca redimirse al capturarle y que viaja acompañado de su tío Iroh, antiguo general de la Nación del Fuego que ahora busca educar a Zuko en el honor que antaño regía en su país.

La estética está lograda, los efectos especiales son impresionantes la mayor parte de las ocasiones, pero la adaptación me parece fallida y aburrida en muchos momentos, pasando de capítulo en capítulo por inercia.



El reparto, mayoritariamente joven, con poca experiencia y menos carisma. Los rostros más conocidos son los de los actores coreanos Daniel Dae Kim (Perdidos) y Paul Sun-Hyung Lee (Carson Teva en varias producciones de Star Wars)

En imdb está cotizando a un más que decente 7,2, pero me parece demasiado.

En cambio, las dos temporadas que se han hecho de One Piece, la obra magna de Eiichiro Oda, me parecen todo lo contrario: chisposas, luminosas y alegres.

Seguiremos aquí a los Sombreros de Paja, piratas capitaneados por Monkey D. Luffy, mientras navegan por el Grand Line en busca del legendario tesoro del One Piece.


Original

Tenemos también un elenco protagonista bastante poco conocido: Iñaki Godoy (Luffy), Emily Rudd (Nami), Makenyu (Roronoa Zoro), Jacob Romero (Ussop), Taz Skylar (Sanji) y Charithra Chandran (Miss Wednesday).

Pero en contra de lo que pasa en Avatar, aquí los personajes tienen el carisma necesario para que los espectadores nos involucremos en su historia, incluso la del cara de palo de Zoro que muchas veces resulta el más cargante de todos ellos.

Hay también un buen puñado de personajes secundarios y de adversarios, tanto piratas como marines, que son las fuerzas del orden que buscan erradicar la piratería en las aguas del mundo.

Entran también en juego las frutas demoníacas, que otorgan a quien las ingieren un poder sorprendente (por ejemplo, la elasiticidad de Luffy o la capacidad del payaso Buggy de controlar a distancia partes de su propio cuerpo.

La primera temporada es, casi en su totalidad, la presentación de los personajes principales, con capítulos repletos de flashbacks a sus historias personales. Puede resultar que en algún caso se ralentice el ritmo en las fases más introspectivas, pero resulta una temporada muy acertada porque todos los miembros de los Sombreros de Paja encajan como un guante en el grupo.



Copia

La segunda temporada es mucho más dinámica y narra los viajes de nuestros protagonistas por distintas islas mientras se enfrentan a distintos antagonistas miembros de la organización criminal Baroque Works hasta que ponen rumbo a Arabasta, donde en la siguiente temporada intentarán ayudar a la princesa de ese país.

En esta temporada aparecen otros personajes representativos del manga original: Miss Valentine, Nico Robin, el doctor Hiriluk, Chopper, etc., todos ellos reconocibles y a veces con diseños excesivos para acentuar su parecido con los personajes dibujados. Está claro que Eiichiro Oda tiene un gran control sobre la producción.

Pero, sobre todo lo demás, tenemos la pesonalidad y el optimismo arrollador de Monkey D. Luffy, inasequible al desaliento e interpretado de forma brillante por Iñaki Godoy.

One Piece es una brillante oda a la alegría de vivir, la amistad y el optimismo. Cada capítulo es colorido, espectacular y optimista y una vez termina, estás deseando empezar el siguiente.

En imdb cotiza a un soberbio 8,3, llegando hasta un impresionante 9,3 en el episodio 2x07 que narra la historia del doctor Hiriluk y Chopper.

Sin duda, una adaptación acertada de la que estoy deseando ver la continuación el año que viene.