Hace más de veinte años, Steven Spielberg y Tom Hanks nos regalaron la maravillosa Hermanos de sangre, una serie que narra las vicisitudes de la compañía Easy de la 101ª División Aerotransportada que se lanzó en paracaídas tras las líneas alemanas en las horas previas al desembarco de Normandía, el 6 de junio de 1944. Aclamada por crítica y público, todavía hoy disfruta de un excelso 9,4 en imdb.
Unos años después, The Pacific nos llevaba al otro gran teatro de operaciones de la Segunda Guerra Mundial, el frente del Pacífico en el que los norteamericanos se enfrentaron en solitario al Imperio Japonés. Aquella serie me gustó mucho menos que la primera y apenas la seguí. En imdb puntúa con un soberbio 8,3, así que quizá tenga que darle otra oportunidad.
Década y media después, en 2024 pudimos ver Los amos del aire, que me he obligado a ver hasta el final.
En esta ocasión volvemos de nuevo al teatro de operaciones de Europa Occidental, para ser testigos de las misiones que sobre el cielo de la Europa continental y de la propia Alemania realizaron los aviadores norteamericanos a bordo de sus fortalezas volantes. Misiones que consistían, las más de las veces, en alfombrar de bombas el suelo, arrasando todo a su paso para doblegar la cerviz de los jerarcas nazis.
En lo que se refiere al impacto visual, Los amos del aire es espectacular. Los planos en los que las colas de despegue de las fortalezas volantes que se dirigen a la misión, las formaciones sobre las nubes mientras se dirigen al punto de liberación de las bombas, muchas veces atravesando una cortina de fuego antiaéreo, o la llegada de los enjambres de cazas alemanes que buscan derribar el mayor número de aeronaves antes de que se encuentren en posición. Todo ello es atractivo para el espectador.
Sin embargo, esa espectacularidad en lo visual no es suficiente. Los amos del aire falla en lo mismo que falló The Pacific: hacer conectar al espectador con el grupo de protagonistas. Y es que, aunque veremos algunos rostros conocidos de estrellas emergentes (en especial la pareja que se podría considerar protagonista, Callum Turner y Austin Butler), no se llega a conseguir esa conexión.
Sin esa conexión, lo que podría haber sido una serie de lo más aconsejable se reduce a una sucesión de misiones y peripecias de un grupo de personajes que, sinceramente, te acaban dando igual. Y cuando la serie busca un cambio de tono y se centra en las aventuras de los aviadores derribados en territorio alemán, pierde todavía más enteros porque pierde la espectacularidad de las escenas antes comentadas.
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| Con esta carita me he quedado yo |
Así que sí, me limité a llegar con el piloto automático puesto, algo que viene al pelo para la temática de la que estamos hablando, dejando pasar el minutaje hasta los títulos de crédito de cada capítulo.
No va a ser una serie que recuerde más que lo estrictamente necesario, a pesar de que en imdb puntúa a un más que decente 7,8.



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