Uno de mis recuerdos de infancia es de un samurai que prueba una katana cortando la cabeza de un desgraciado campesino que pasaba por allí. Era la adaptacion de Shogun de los años ochenta, con Richard Chamberlain en el papel de John Blackthorne, el pirata inglés que se ve arrojado a las costas de Japón en el siglo XVII.
Poco más pude ver, porque mis padres me enviaron a la cama con pasmosa rapidez una vez que la sangre salía a chorros del cuerpo decapitado.
Aquella adaptación, de 1980, contaba también con el gran actor japonés Toshiro Mifune, John Rhys-Davies y Orson Welles como narrador. Fue un pelotazo en aquellos tiempos, por lo menos en España, arrastrada por el magnetismo que tenía Richard Chamberlain entre el público, sobre todo femenino. Eran los tiempos de El pájaro espino, que se estrenó en España en 1985 y le convirtió ya en todo un icono de la televisión.
En eso sale perdiendo la adaptación de 2024, con un tal Cosmo Jarvis que no sé muy bien de dónde sale y que acaba siendo lo peor de la serie. Tampoco es que Chamberlain fuera un excecpcional actor, pero por carisma le ganaban más bien pocos.
Me he ido totalmente por las ramas, antes siquiera de saber de qué va la cosa: la adaptación de una novela de James Clavell que creo tuvo un éxito moderado. En ella, se narra la llegada de un barco inglés a las costas del Japón del shogunato, en el siglo XVII. El único superviviente será el piloto James Blackthorne, al que el señor Toranaga perdona la vida a cambio de que le enseñe los rudimentos de la guerra en Occidente.
En aquellas fechas, Japón estaba extremandamente aislado de lo que sucedía en el resto del mundo, mitad por voluntad propia y mitad por la dificultad en llegar hasta allí por parte de las potencias europeas. No obstante, españoles y portugueses tenían una cierta influencia y habia una incipiente colonia cristiana católica en las islas (que tuvo las patas muy cortas cuando los líderes políticos japoneses se dieron cuenta de que perdían el control de la población y reaccionaron persiguiendo a los creyentes). Más tarde llegarían ingleses y, sobre todo, holandeses, pero ya la sociedad nipona había vuelto a cerrarse sobre sí misma.
Me vuelvo a ir por las ramas...
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| La misma cara, siempre... |
Blackthorne es puesto bajo custodia y acompañado por la dama Toda Mariko, que hacía las veces de huésped y traductor en las reuniones que mantiene con el señor Toranaga. Se ve envuelto además en las conspiraciones de la corte y las que los europeos traen con ellos, encabezadas por los miembros de la iglesia católica que ven en Blackthorne una amenaza a su monopolio de la verdad (en la serie se cargan las tintas sobre esto, quizá en exceso por tratarse de una visión protestante de la historia).
El espectador es testigo, a través de los ojos del piloto, de los vericuetos de la sociedad japonesa del momento, tan distinta a la europea para lo bueno y para lo malo. Abierta como pocas para algunos temas y también cerrada, muy cerrada y jerárquica, para otros. Sofisticada y amante de las artes y las letras, pero al mismo tiempo salvaje como sociedad guerrera.
En esta versión, además, nos vemos en la misma situación que el protagonista, puesto que todas las conversaciones en las que no participa o es meramente testigo, se tratan en japonés y a medida que Blackthorne se supone que aprende el idioma, estas conversaciones ya se tratan en castellano.
Esta circunstancia supone un esfuerzo para el espectador. Hay que estar atento a la pantalla y a los subtítulos, porque de otra forma se pierden las sutilezas de la jerarquía en la sociedad japonesa, los matices de las relaciones sociales y los entresijos de los planes de engaño en el que los grandes señores viven de forma cotidiana.
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| El mejor personaje |
La inmersión es total y la experiencia de lo más gratificante. Shogun es, a pesar de su protagonista, una de las series más importantes de 2024 y está por ver qué se va a hacer con su continuación.
En cuanto al resto del reparto se refiere, destacar a Hiroyuki Sanada, que encarna a un tremendo serñor Toranaga, y a Tadanobu Asano, un no menos tremendo Yabushige que se convierte en uno de los mejores personajes de toda la serie. Por supuesto, Anna Sawai como Toda Mariko está espectacular.
Con un soberbio 8,6, estamos ante una de las series mejor valoradas de imdb. Quizá se haya sobrevalorado un poco, pero se disfruta como pocas.





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