domingo, 16 de agosto de 2015

La física de lo imposible

He descubierto un "nuevo" divulgador científico, Michio Kaku, estadounidense de origen japonés, físico teórico, formado en Harvard y Berkeley. Un señor oriental con una mata de cabello blanco al estilo del señor Miyagi, pero que en lugar de enseñar a dar cera y pulir cera se dedica a divulgar aspectos de física de interés para la futura dominación friki del mundo. 

El autor (a la derecha)

En La física de lo imposible, el doctor Kaku hace un repaso a algunos de los hechos más comunes y emblemáticos de la ciencia ficción: invisibilidad, campos de fuerza, viajes en el tiempo, teletransportación, viajes más rápidos que la luz, el concepto de hiperespacio... Vamos, lo que estamos cansados de ver y leer en nuestras series favoritas. 

Kaku utiliza un estilo sencillo y ameno. Cada capítulo está encabezado por una cita de una película o libro emblemático del género ci-fi, del que se adivina que es un gran aficionado, asi que acerca al lector desde aquello que le es familiar hasta conceptos básicos de física de alto nivel. El resultado es, sin duda, muy gratificante. 

Además del interés del libro en sí para el aficionado medio a la ciencia ficción, encuentro dos conceptos altamente atractivos. 

El primer concepto es la clasificación que hace Kaku de las diferentes "físicas imposibles":

  • Imposibilidad de tipo 1: aquella aplicación que no viola ninguna ley de la física y que se espera que sea posible para la tecnología en unos pocos decenios o siglos.
  • Imposibilidad de tipo 2: una aplicación que no viola, aparentemente, ninguna ley de la física pero que requeriría para su materialización una tecnología que dista varios milenios en el tiempo.
  • Imposibilidad de tipo 3: una aplicación que viola las leyes de la física según el conocimiento que tenemos de ellas en la actualidad. 

El segundo concepto es el de la clasificacion de hipotéticas civilizaciones de origen terrestre o extraterrestre según el grado de energía que pueden generar, ya que algunas de las aplicaciones comentadas requerirían ingentes cantidades de energía para hacerse realidad, lo que estaría al alcance de unas pocas civilizaciones. 

  • Civilización de tipo 1 es la que es capaz de aprovechar todos los recursos de un planeta.
  • Civilización de tipo 2 es la que es capaz de aprovechar todos los recursos de una estrella.
  • Civilización de tipo 3 es la que es capaz de aprovechar todos los recursos de una galaxia.




Nuestra civilización sería de broma, de tipo "0", pues aún no ha llegado al estadio que le permite aprovechar todos los recursos de nuestro planeta. Y lo que es verdaderamente impresionante es el salto de magnitud de un nivel a otro: 1.000.000.000.000 de veces el nivel energético del tipo menor. 

Michio Kaku me recuerda en muchas ocasiones a Isaac Asimov, el autor con el que crecí y llegué a apreciar el género de la ciencia ficción y de la divulgación científica. Es bueno ver que hay vida más allá del círculo asimoviano. 

Seguro que La física de lo imposible no defraudará. 



martes, 11 de agosto de 2015

47 ronin (yo no los conté)

En  largos viajes en autobús desde Gijón a Madrid da tiempo a hacer muchas cosas. Como además ahora cada pasajero dispone de una pequeña pantalla TFT en la que seleccionar películas, documentales o series, no hace falta depender de lo que ponga el conductor en el reproductor de video sino seleccionar lo que más llame la atención.

Como tenía pendiente de ver esta, La leyenda del samurai (47 ronin), me puse a ello.  



La historia está basada en una historia real de los siglos XVII - XVIII en el Japón del shogunato: el señor Asano es embrujado por su enemigo, el señor Kira, para dejarle en evidencia ante el shogun. Es luego condenado por este a cometer seppuku y, como consecuencia, los samurais que de él dependían se convierten en ronin. El señor Kira se hace cargo de la provincia de Asano y de la hija de éste. Los ronin se conjuran para vengar a su señor como último deber hacia él. 

El protagonista, Keanu Reeves, es un mestizo mitad humano y mitad criatura mágica que ha vivido en la corte del señor Asano desde que era niño, haciendo frente al desdén de los samurais. Pero como es el protagonista, la cosa cambiará cuando se den cuenta de que también el bushido es el motor de su vida. Una pena que Keanu no deje ni un momento su cara de palo y su mirada de permanente perplejidad, como si no tuviera ni idea de lo que está haciendo ahí. 


Color y brillo


En el aspecto visual, la película es brillante. Desde el vestuario hasta la luminosidad de los escenarios y paisajes. En contraste con ello, la suciedad y oscuridad del enclave holandés en el que Oishi, el lider de los ronin, debe ir a buscar al personaje de Keany Reeves. De un lado, el refinamiento oriental. Del otro, la barbarie occidental. Nada cambia, amigos. 

Como espectacular es el dragón blanco que aparece hacia el final de la película. Un Mushu (de Mulan) hipervitaminado o, mejor, como un Fuyu (de La historia interminable).

Inquietante...

Otra cosa buena es que aunque el metraje es apreciable (118 minutos), no se hace (demasiado) larga. No aburre, vamos, aunque algún que otro pasaje sí se pueda considerrar algo pesado. 

En resumen, un bien. No es para tirar cohetes, pero se deja ver.

Si Keanu dejara por un rato esa cara de palo...

viernes, 31 de julio de 2015

Hércules

Dwayne Johnson, La Roca, se está haciendo un hueco como figura del cine de acción en los últimos años. Lejos queda ya su aparición como Rey Escorpión en la segunda parte de La momia, que valió un spin off bastante olvidable. 

Ahora, La Roca se convierte en uno de los héroes de leyenda, Hércules, hijo de Zeus, el de los doce trabajos, en una cinta que busca desmitificar al mito. Una cinta que baila en el filo de la navaja entre lo fantástico y la realidad, ahondando en el hecho de que el hombre busca mitos y héroes aún donde no hay más que hombres normales. 

A pesar del tocado, Hércules es un hombre normal

Vemos entonces a Hércules como el jefe de un grupo de mercenarios que se aprovechan de su leyenda para obtener sus fines. Un Hércules atormentado por haber asesinado a su familia (al final de la película descubriremos por qué) y que siente que vive una mentira continua. 

Así que se toma el encargo de Lord Cotys como una forma de parcerse más al héroe que cantan los bardos, se inspira en ello e inspira a los demás para ir un paso más allá y vencer.

Hércules, versión Marvel


Hércules es una historia de superación personal al estilo de muchas de las películas de superhéroes a las que estamos acostumbrados. Tiene sus giros argumentales (bastante previsibles algunos de ellos), malos que parecen buenos, buenos que parecen malos, sus momentos de tocar la fibra a los que son de lágrima fácil, alguna que otra risa... 

Hércules, versión Disney

Pero lo más loable es, quizá, conseguir entretener durante los casi cien minutos que dura (loable también que no pretenda eternizar la acción más allá de lo justificable) a base del carisma de un único personaje. 

Dwayne Johnson no conseguirá el oscar por esto, pero tampoco es que su actuación sea para tirar a la basura (seguramente habrá hecho cosas mucho peores), llena la pantalla y la armadura, maneja muy bien el garrote y la cabeza del león de Nemea le queda bastante bien. 

Estoooo... Kevin Sorbo

Una peli entretenida, que se merece un bien alto y una oportunidad un fin de semana de esos que llueva y no haya nada mejor que hacer. 

¡Ah! También hay chica guapa, aunque sale unos pocos minutos y parezca por la publicidad que se hizo en su día que era la protagonista.  


Guapa sí es, pero sale bien poquito



martes, 28 de julio de 2015

Broadchurch (T1)

El apacible pueblo costero de Broadchurch, Gran Bretaña, se despierta un día con la noticia del hallazgo de un niño de once años, vecino de la localidad, en la playa a los pies del acantilado. Allí se persona Olivia Colman, inspectora de la policía local, en su primer día de trabajo después de una baja por maternidad. El niño, el pequeño de la familia Latimer, es además el mejor amigo de su hijo. 

Para colmo de males, en ese mismo momento se encuentra con Alec Hardy, que resultará ser su superior en la investigación y que acaba de llegar destinado a Broadchurch.

Pareja protagonista y acantilados de fondo


Este es el inicio de la serie de ocho capítulos de duración producida por la BBC. O sea, televisión británica. O sea, televisión de calidad. 

Desde los tiempos de la productora Tames allá por los años setenta y ochenta del siglo pasado, periódicamente hemos podido ver verdaderas joyas de la ficción, con cuidadas escenografías, reparto y guiones. Pues resulta que Broadchurch es una más que digna heredera de aquellos tiempo. 

Y es que la historia no es muy original que digamos. La hemos visto muchas, muchísimas veces. Pero en Broadchurch está resuelta de una forma muy natural, dando muchísima importancia a los personajes, plenos de matices, empezando por la pareja protagonista. Esos Colman y Hardy que son como el agua y el aceite, ingenua y pueblerina ella, cínico y urbanita él. 

Añadamos que todos los personajes tienen algo más o menos oscuro que ocultar a sus vecinos y que Broadchurch no es un pueblo tan idílico como parece. Todo esto lo iremos sabiendo al tiempo que progresa la investigación para aclarar el asesinato del pequeño Latimer, hasta que en el último capítulo veremos quién, de todos los vecinos ejemplares, es el asesino. 

Reparto coral


Pero la verdad no va a ser sencilla de digerir para Colman y Hardy, no. Y en eso también Broadchurch es un ejemplo del tratamiento de los personajes. 

La serie cotiza a un 8,4 en imdb. En esta ocasión, y sin que sirva de precedente, coincido con la página. Un notable alto y esperando su segunda temporada. 

Para terminar, una curiosidad: David Tennant (Alec Hardy en la ficción) fue uno de los actores que ha encarnado al Doctor Who en la longeva serie.

domingo, 19 de julio de 2015

Transformers 4 - La era de la extinción

Es curioso cómo incluso las mejores franquicias bajan su calidad en sucesivas entregas, hasta que llega el momento, allá por la tercera o la cuerta película, en que los síntomas de agotamiento son más que evidentes. Sucedió, por ejemplo, con Piratas del Caribe: tras dos entregas más que brillantes sucedió una tercera parte más bien mediocre y una cuarta parte directamente infumable. 

Ya no decir cuando, además, los protagonistas principales van abandonando el barco (siguiendo con el ejemplo anterior, Orlando Bloom y Keira Kneightly)

Y si esto sucede cuando hablamos de franquicias de calidad, ¿qué ocurre cuando las primeras entregas ya no son, por así decir, una maravilla? 

¿No es esta imagen suficiente presagio?

La respuesta a esa pregunta es Transformers 4 - La era de la extinción. Sin personajes, sin argumento, una sucesión de efectos especiales, de peleas entre robots gigantes en las que el movimiento de cámara es tan acusado que no sabemos quién está ganando, chistes de más que dudosa gracia... La cinta ha conseguido el dudoso honor de ser aún peor que la tercera parte, El lado oscuro de la luna. Y sin poder darte el gustazo de reir con John Turturro.

La broma de Kelsey Grammer (Frasier, Hank McKoy / Bestia) como villano principal es de un trágala bastante difícil. Lo mismo que Mark Wahlberg como genio de la robótica y protagonista principal. 

Vamos, un despropósito que sufrir durante 165 minutos (sí, amigos, dos horas y tres cuartos de dudoso gusto). Y ni siquiera la habitual chica guapa ayuda a pasar el trago ni hacer olvidar a Megan Fox o Rosie Huntigton. Me refiero al palmito, claro, que habilidades interpretativas tiene las mismas que ellas o un cactus. 


La chica guapa... mejor dedícarse a otra cosa

Menos mal que no fui al cine a verla. Es de suspenso sin paliativos.