domingo, 1 de noviembre de 2026

Cal Kestis, el jedi que sobrevivió

 La Orden 66 fue un intento sincronizado de erradicar de la galaxia a la Orden Jedi, el último obstáculo que Palpatine tenía por delante para tomar el poder absoluto, derrocar la República, declarar el Imperio y presentarse como Darth Sidious.

Ese intento fue un éxito. O casi, porque un puñado de caballeros jedi y algunos aprendices sobrevivieron a la purga y aguardaron su momento para unirse a una incipiente Alianza Rebelde que, con el tiempo, conseguiría derrotar al Emperador.

Star Wars Jedi: Fallen order, publicado en 2019, es la historia de uno de esos aprendices, Cal Kestis, al que conoceremos como chatarrero en el planeta Bracca, apenas cinco años después de la Gran Purga. Por desgracia, es descubierto utilizando la Fuerza para rescatar a un amigo y se ve perseguido por dos inquisidores, la Segunda y la Novena hermanas, pero consigue escapar y se ve envuelto en una historia mayor a bordo de la Mantis, la ex jedi Cere Junda y el piloto Greez.

Esa historia, además de conocer al droide BD-1 que se convertiría en inseparable compañero, le llevará por un puñado de planetas: Bogano, Kashyyk (planeta natal de los wookies) o Dathomir, donde conocerá a Merrin, una Hermana de la Noche, para terminar en una base imperial en una luna acuática de Mustafar.



El deambular de la Mantis y su tripulación de planeta en planeta tiene el objetivo de encontrar un holocrón escondido por el maestro Eno Cordova que contiene una lista de niños sensibles a la Fuerza. Pero el éxito de la misión también será el inicio de nuevos peligros.

Star Wars Jedi: Fallen order es una historia sólida y compleja, construida alrededor de un personaje carismático al mejor estilo de las películas clásicas de la saga y un puñado de secundarios con una rica historia personal y motivaciones propias. El riesgo del Imperio es casi palpable, la Inquisición nos pisa los talones y la sombra de la traición no deja que nuestro espíritu se eleve.

Mención especial ESA escena con Darth Vader, casi al final del juego.

Técnicamente se utiliza el motor Unreal 4, que ha sido utilizado para crear más de 200 juegos. La exploración es bastante exhaustiva aunque sin llegar a convertirse en un mundo abierto. Más bien diría que se parece a God of War, con un camino principal y alguna bifurcación que permitiría acercarse más a esa sensación de libertad total.

En todo momento el movimiento de Cal es ágil y fluido, quitando algunos fallos puntuales. Todo para hacerlo atractivo al jugador durante las cuarenta horas o así que va a llevar recorrer la historia mientras encontramos cofres estéticos que nos permitirán cambiar la apariencia del protagonista.

Unos pocos años más tarde, en 2023, salió a la venta Star Wars Jedi: Survivor, ambientado cinco años después del anterior.

Aquí nos encontramos a Cal con un nuevo grupo de compañeros y dedicado a dar golpes de mano que perjudican al Imperio. El resto de los antiguos compañeros están desperdigados por la galaxia metidos en sus propios asuntos, aunque también tendrán una presencia importante a medida que vayamos avanzando. Como personaje secundario añadido, tenemos a Bode Akuna, superviviente de la primera misión en Coruscant. La capital imperial es impresionante e inabarcable a partes iguales, en una noche continua que resulta a veces opresiva.



La estructura de la historia nos llevará por diversos planetas: Koboh, en el que nos encontramos con Greez, que ahora regenta una taberna; Jedha, en el que Eno Cordova, Cere Junda y Merrin están trabajando en la reconstrucción de los Archivos Jedi¡; Nova Garon, base de la Oficina de Seguridad Imperial y, finalmente, Tanalorr, un planeta perdido y objetivo del juego.

Esta segunda parte es, en todos los sentidos, un juego mucho mayor, más maduro, que el primero. Maduro porque seremos testigos de traiciones de amigos y muertes de personajes queridos, viendo cómo Cal casi cae en el abismo del Lado Oscuro y ESA OTRA escena con Darth Vader que tocará la fibra a alguno. Incluso más de un jugador sentirá empatía con el traidor y villano final del juego.

En cuanto al tamaño, los escenarios en cada planeta tienen mucha más extensión, las opciones de jugabilidad son más diversas y los caminos para desarrollar el personaje más numerosos y complejos. Incluso se han desarrollado algunas misiones secundarias que recuerdan con timidez lo que es un juego de rol (más bien enseñan la patita y poco más, aunque dan alguna opción a mayores de explorar los escenarios).



Con estos dos juegos, Cal Kestis se han convertido en un personaje del Universo Star Wars a la altura de los más populares, aunque viniendo del sector de los videojuegos será menos conocido por el aficionado común. Se trata de un personaje que va evolucionando y que merecería una serie o película, lo que no sería una locura teniendo a Cameron Monaghan para encarnarlo.

Cameron Monaghan tiene un amplio historial actoral, pero además de a Cal Kestis ha prestado su rostro a los hermanos gemelos Jerome y Jeremiah Valeska en la serie Gotham, regalándonos un admirable Joker en todo menos en el nombre (supongo que por tema de derechos...).

Los videojuegos también cotizan en imdb. Fallen Order tiene un 8,4 y Survivor sube la apuesta a un 8,8. Ambos deberían estar en cualquier juegoteca que se precie o, por lo menos, haber sido jugados.