jueves, 20 de mayo de 2010

Comportamientos obscenos

La entrada de hoy es una excusa para desahogarme.

Mi país lleva dos años en crisis, una profunda crisis que algunos se negaron a aceptar y así nos va. Más de cuatro millones y medio de parados, un 20% de la población activa. Más de un millón de hogares en los que no entra ningún salario ni cobertura social. Un déficit público que crece de forma galopante. Seis trimestres con PIB negativo hasta el último en que se aprecia un pírrico aumento del 0,1% que nos permite, alegres, pregonar a los cuatro vientos que hemos salido de la recesión.

Un país con grandes deficiencias estructurales, donde la inversión en I+D+I no llega a la media comunitaria. Un país que ha crecido gracias al ladrillo y al pelotazo. Un país cuya clase política está a años luz de lo que sería necesario. En suma, un país deprimido y pesimista. A no ser, claro, que ganemos el mundial de Sudáfrica. Entonces se habrá arreglado todo.

¿Dónde han estado los sindicatos hasta ahora?

Basta que se anuncie que se va a tocar el sueldo de los funcionarios, a la baja por supuesto, para que se monte la de Dios es Cristo en unas horas. Amenazas de huelga, declaraciones populistas y demagogas... No olvidemos que el funcionario tiene su puesto garantizado de por vida. Porque han sacado una oposición. ¿Y luego? ¿Y si su empresa tiene problemas? Porque su empresa es la Administración, cualquiera de ellas. ¿Dónde está el fomento de la productividad? ¿No es más el fomento de la covachuela, la camarilla y la sopa boba?

¿Dónde estábais vosotros sindicalistas, desgraciados, cuando la gente ha ido perdiendo su empleo? ¿Cómo podéis enarbolar la bandera del progresismo y la lucha por el trabajador sin que se os caiga la cara de vergüenza? No sois más que fariseos.

¿Olvidáis que los trabajadores del sector privado también ven congelados o recortados sus sueldos, en muchos casos aún menores que el del más mísero funcionario? ¿Olvidáis además que éstos, a diferencia de aquellos, pueden verse en la calle en cualquier momento? ¿No pasamos acaso todos un "concurso oposición" todos los días?

Me da asco. Parece que hay trabajadores de primera y trabajadores de segunda, que tienen que cargar todo a sus espaldas.

Y, además, el FC Barcelona paga 40 millones de euros por Villa. Por supuesto, los aficionados están encantados cual borregos. No tendrán para comer, pero sí para el abono de temporada.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Fray Cadfael

Una recomendación para hoy: la serie de novelas de Ellis Peters protagonizadas por el hermano Cadfael.

Ambientada en el siglo XII, el protagonista es un monje benedictino, herbolario de su abadía y con unas excelentes dotes de observación y deducción. Las novelas son whodunits al estilo de Agatha Christie, de unas 200 páginas cada una y que se leen muy bien. Los giros en la trama son inesperados y el final siempre acaba sorprendiendo.

No solo es evidente su calidad en ese sentido sino que, aunque no es su objetivo prioritario, su ambientación está también muy trabajada. En la década de los 30 del siglo XII, en Inglaterra, en medio de la lucha entre el rey Esteban y la pretendiente, la emperatriz Matilde (Maud). La ciudad ha crecido alrededor de la abadía y es parte del señorío del abad. Las tensiones entre los sajones y la élite normanda, recién llegada, está también a la orden del día. Cadfael está ya en la sesentena y ha vivido mucho desde que fue un joven cruzado en la Primera Cruzada y viviera largos años en Tierra Santa.

La primera novela de la serie es "Un cadáver de más", en la que se trata de encubrir un asesinato tras una ejecución múltiple en la ciudad. Evidentemente las cuentas no salen, hay un cadaver de más, y más por accidente que por otra cosa, fray Cadfael se adentra en el misterio.

Y al mismo nivel que la serie de libros está la serie de televisión, con Derek Jacobi (Yo, Claudio) en el papel de Cadfael. La ambientación es genial, los guiones son fidelísimos a los libros y si además se ve en versión original, el resultado es de primera.

Por eso os los recomiendo: libros y serie de televisión.

domingo, 2 de mayo de 2010

La caza del Octubre Rojo

Ya he terminado la hamburguesa de la que hablaba aquí y ha dejado un buen sabor de boca. Evidentemente no es una joya de la literatura, pero es entretenida y se lee rápido y bien (nota mental: escribir alguna entrada sobre la diferencia de leer en papel o en PDA). La primera novela de Tom Clancy, y la segunda que leo del autor (Deuda de Honor, es la otra, en la que Jack Ryan se convierte en presidente de los Estados Unidos). Y como he visto suceder en ocasiones (Stephen King, por ejemplo), el prometedor inicio se convierte en una cuesta abajo o, en el mejor de los casoso, en una montaña rusa.

Pero en cierto modo no se libra de la comparación con la película, que en este caso sale ganando. Sean Connery ha sido muy grande y en el papel de Marko Ramius, capitán del Octubre Rojo, su figura es enorme comparada con la de los demás protagonistas. Es imposible leer la novela sin ponerles cara a los personajes que conocemos y puede que esto no sea justo para la novela.

Curioso ver cómo ha avanzado la tecnología desde 1984. Afortunadamente, los programas informáticos no van en cientos o miles de tarjetas perforadas.

¿Cuál es el principal problema del libro? La no deseada retahíla de nombres de modelos de armas, aeronaves y sistemas que, como en un examen del colegio, el autor va soltando por esa boca. ¿Por qué no podrán evitar la tentación de demostrar lo mucho que conocen del tema o lo mucho que se han documentado? Es habitual en muchos autores, pero en ocasiones dificulta la lectura o es manifiestamente pedante.

La recomiendo para pasar unos días entretenido en el verano, que ya se acerca. En tres o cuatro jornadas ya está ventilada. Un cinco, para La caza del Octubre Rojo.

miércoles, 28 de abril de 2010

¿Caviar o hamburguesas?

Pues en esa tesitura estoy, pardiez.

Me explico. A todo el mundo le gusta el buen comer y el mejor beber y se da de vez en cuando un homenaje que deja la cartera temblando. Pero no se puede negar que la comida rápida tiene su aquél: hamburguesas, döner, pans&companys y demás. No sé qué me pasa, pero cuando paso por delante de un turco de estos, el olorcillo de la carne parece que alimenta, oye. Y como decía el otro, si huele bien, mejor sabrá... O no...

Vamos ahora al meollo de la idea, que no es otra que no sólo se vive en literatura de Zola, Sartre, Camus, Nabokov y demás. Que levante la mano el que se haya leído el Quijote entero. Es necesario un Asimov, Pratchett, King... o Clancy de turno. Y es que ahora estoy leyendo "La caza del Octubre Rojo", de Tom Clancy, y no es más que eso, literatura de consumo rápido y más rápido olvido. Incluso creo que la película es mejor que el libro, lo cual no es que sea muy bueno... para el libro. Pero deja satisfecho, que al final es lo que importa.

Clancy es un poco como todos los autores supervendedores americanos: mucho conocimiento técnico (al menos en fachada), mucha jerga, lo aderezas todo con una conspiración o conflicto internacional y ya tienes un tocho de quinientas páginas... Pero insisto, a veces viene bien para desconectar neuronas.

Por cierto, si a alguno le interesan los thrillers de estas características, para mí el maestro indudable es Frederick Forsythe (La alternativa del diablo, El cuarto protocolo, Chacal...).

Habréis visto que no he nombrado a Dan Brown ni en el caviar ni en la hamburguesa. Ha sido intencionado. Es como rebuscar en la basura.

lunes, 26 de abril de 2010

Virus de ida y vuelta

Hace mes y medio que no actualizo el blog, por lo que primeramente pido disculpas. Y además de a la vagancia que se me supone, se ha debido a un curioso incidente que me ha ocurrido.

El sábado 10 de abril se cumplía el primer año de este blog y, tras una siesta de padrenuestro, pijama y orinal, me dirigí al despacho con ánimo de celebrar tan magno acontecimiento, sólo comparable a la coincidencia en el tiempo del mandato Obama con la presidencia europea de nuestro amigo ZP (gracias a Leire Pajín por llamar la atención sobre tal evento que sin duda las generaciones futuras estudiarán con avidez en ambos continentes).

Pero me voy por las ramas. Decía que iba a actualizar el blog cuando en la pantalla del ordenador parpadeaba una amenazadora ventana. SU ORDENADOR ESTÁ INFECTADO, decía la muy perra. Con una apariencia bastante convincente, y el título de XP Security, tenía el resultado de un aparente escaneo del sistema y la detección de 34 virus y se ofrecía a limpiarlo por el módico precio de 49,95€. Curioso, me dije. Mi antivirus gratuito, avast!, muy valorado por los expertos del sector, no detectó nada. Decidí hacer un escaneo por mi cuenta, pero hacia la mitad pensé que podía deberse a un problema de Windows, así que ni corto ni perezoso decidí abortar y reiniciar.

¡Aquello fue el acabóse!

Para mi sorpresa, avast! no podía ejecutarse. Tampoco tenía acceso a internet, mientras que a cada minuto se me bombardeaba con mensajes apocalípticos sobre virus y troyanos. Hete aquí que también tengo el programilla Spybot Search & Destroy, así que lo instalé y procedí a buscar bots malignos. ¡Horreur! La búsqueda se detenía a la mitad y el programa se colgaba. ¡Estoy bien jodido! pensé entonces. La última solución no agresiva, restaurar el sistema a un punto seguro, estaba misteriosamente inhabilitada. Pues nada, habrá que salvar lo salvable y formatear....

Debido a que por entonces tenía una carga de trabajo bastante importante, tuve que dedicarme a ello durante el fin de semana por lo que no había tiempo ni ganas de ponerme a formatear y reinstalar. Decidí entonces pedir una copia de Linux para poder guardar los datos de interés y hacer tan titánica labor durante el fin de semana que viene, primero de mayo.

Ahora viene lo mejor, sin embargo.

Ayer mismo, por la tarde, encendí el ordenador para adelantar la copia de una serie clásica de TVE (Los gozos y las sombras) antes de borrar todo el disco duro. Pues resulta que el sistema funcionó a la perfección. A diferencia de los últimos 14 días, no aparecieron las siniestras ventanas en el monitor y el avast! se cargó sin problemas.

Con desconfianza, procedí al escaneo del sistema. Nada. Pero la base de datos de virus era del 10 de abril. Me armé de valor y abrí el router para actualizar. Ningún problema. Me rasqué la cabeza, incrédulo como Santo Tomás, y escaneé de nuevo con la base de datos del 25 de abril. Alli estaba el hijoputa, capturado al fin en la red del antivirus: el archivo ave.exe, infectado por un tal Win32:Zbot-Mst, me cago en sus muelas.

No creía mi suerte, pero me lancé a descargar la última versión de Spybot y allí, entre cookies latentes, encontré al culpable de no poder restaurar el sistema. Pero el desgraciado me había borrado los puntos de restauración anteriores, así que me es poco útil.

Curiosamente el sistema está bastante limpio ahora (sólo unas pocas cookies según Panda Online) y se muestra razonablemente estable. No me fío aún, estoy haciendo pruebas y continuando la salvaguarda de información, pero ya  con más calma y tratando de no dejarme nada importante.

No acabo de entenderlo. Supongo que el objetivo del virus era conseguir dinero o incluso el número de la tarjeta de crédito y que, tras un tiempo predeterminado, se desactiva solo. Como normalmente no esperamos tanto tiempo a formatear, este asunto pasa desapercibido al usuario. Pero, ¿y si estoy equivocado y anda aún por ahí dispuesto a tomar el control cuando baje la guardia? No parece muy probable, porque como dije avast! pilló un buen ejemplar que coincide con la fecha de infección, pero...

Por cierto, todo indica que el virus saltó al visitar la página web del Principado de Asturias. Curioso.