sábado, 18 de mayo de 2019

Animales fantásticos y dónde encontrarlos

Como en otras muchas ocasiones, también el filón de Harry Potter es demasiado jugoso como dejarlo abandonado así como así, por una razón tan nimia porque la autora haya finalizado la serie de libros en las que se basaban las películas. Siempre habrá precuelas, secuelas y demás cuelas que permitirán estirar el chollo hasta casi la ruptura de los enlaces subatómicos. Porque siempre habrá aficionados que pagarán gustosos por ver películas y comprar artículos relacionados con ellas. 



En esta ocasión tenemos a Newt Scamander, una especie de cazador de bestias mágicas y que varios años después, escribirá el libro de texto que usarán tres amigos en su curso de Hogwarts: Animales fantásticos y dónde encontrarlos

El libro comienza con la llegada de un despistado Newt a la agitada ciudad de Nueva York allá por los años veinte del siglo pasado, en su afán por buscar y catalogar animales mágicos. 

En esta ciudad se verá envuelto en una peligrosa aventura cuando, sin querer, cambia su maleta con la de un muggle llamado Jacob, que se convertirá en su mejor y quizá único amigo. El tema no es baladí, pues en la maleta guarda Newt todos sus especímenes, gracias a las propiedades mágicas del objeto que hacen que su interior sea mucho más grande de lo que aparenta y tenga capacidad para albergar un ecosistema mágico completo al que acude Newt a cuidar de esos animales. 



La cosa se complica al entrar en juego un Obscurus, una criatura mágica que se desarrolla a partir de un niño que reprime su magia por miedo, hasta que todo ese poder estalla en arrebatos destructivos. 

La película tiene momentos de acción, animales espectaculares (creados por ordenador, evidentemente), una recreación histórica del Nueva York real que resulta bastante creíble y una recreación del mundo mágico paralelo que resulta espectacular. 

Aventuras, amistad, romance, lealtad... tiene un poco de todo. Y aunque en ocasiones el ritmo resulta frenético, en otras es pausado hasta llegar al aburrimiento. Un poco, al menos. 

Eddie Redmayne realiza un gran trabajo con la personalidad un tanto caótica de Newt, mientras que Colin Firth resulta tan sobreactuado como siempre hasta que se quita la careta y su alter ego sobreactúa más que él. El resto del elenco, del que lamentablemente no conozco a nadie, actúa con gran solvencia.

Segunda a la izquierda y cuarta a la derecha, me dijeron...


El resultado de todo es una película en el que vamos a llamar Universo Potter que resulta ser más que digna cuando se compara con las películas canónicas. Es más, consigue que nadie se acuerde del muchas veces repelente señor Potter. 

Tiene un 7,3 a día de hoy en imdb, bastante ajustado a mi modo de ver.

domingo, 5 de mayo de 2019

El joven papa

Cuando la hermana Mary acogió en el orfanato al pequeño Lenny Belardo, nada hacía esperar el futuro que se abría ante él. Cuando, años después, el joven Lenny fue elegido Papa con el nombre de Pío XIII, toda la congregación se extrañó. 

Pero quizá se extrañaron demasiado pronto. Porque el joven Pío XIII, que muchos en la Curia eligieron porque pensaban que era manipulable, demostrará no solo que estaban equivocados sino que se puede ser reaccionario y retrógrado de forma independiente a la edad que tengas. 



Fumador empedernido, partidario de la misa en latín y de espaldas, contrario a que los homosexuales puedan ser sacerdotes... incluso al final del primer episodio confiesa no creer en Dios. ¿Quién narices es Lenny Bolardo y por qué hace lo que hace? 

El joven papa es una serie desconcertante, como su personaje principal, encarnado de forma muy solvente por Jude Law, que le presta su cara de niño bueno y un aire macarra que le acompaña siempre, desde los mismos títulos de crédito. 



No sabes nada de Lenny. No sabes nada de Pío XIII. No sabes si es un santo, un demonio o un loco. Sabes lo mismo que los cardenales de la Curia, que no están seguros de si han puesto a la Iglesia en manos de un personaje que va a destruirla, porque la distancia con los creyentes es más grande que nunca, algo que no parece importarle nada a Pío XIII, que reparte estopa a diestro y siniestro y da una de cal y otra de arena.

Pues eso, una serie desconcertante que he seguido más por curiosidad y por inercia que por otra cosa, aunque está bien aprender un poco de los tejemanejes dentro del Vaticano y todo eso. 




En imdb le dan en esta fecha una puntuación de 8,4, solo reservada a verdaderas joyas del cine y la televisión. Con todos mis respetos, El joven papa no llega a serlo, aunque la factura del creador (Paolo Sorrentino) y del elenco de actores (además de Jude Law tenemos a Diane Keaton e incluso a nuestro Javier Cámara) no desmerece para nada. 

domingo, 28 de abril de 2019

Fantasma Blitz

Otro juego de mesa que gustará a niños y a mayores es Fantasma Blitz

El juego tiene una dinámica muy parecida a Dobble, pero algo más complicada de digerir. En esta ocasión no se trata de buscar el dibujo en común de un par de cartas, sino de coger con la mayor rapidez el objeto correcto dependiendo del dibujo que muestra una carta. 



Ya digo que es algo más complicado, puesto que hay que fijarse bien en el dibujo, si sale el fantasma, si sale la lechuza, qué color tienen, qué se refleja en el espejo... dependiendo de todo eso, el objeto a coger será uno... u otro. Al final, el jugador más rápido se queda con la carta, y gana el que al final del juego tenga más cartas. 

Ojo, porque aunque las reglas básicas son muy sencillas, hay excepciones que te harán pensar más de la cuenta y perderás. 

Combinar las cartas con figuras que se colocan en la mesa delante de todos los jugadores, garantiza un ritmo frenético, risas y que el juego sea apto tanto para adultos como para pequeños. Y, aunque es divertido jugar a dos, lo es mucho más cuanto más gente se siente alrededor del botín. 

Los componentes, de buena calidad, se guardan en una caja pequeña que apenas ocupa espacio si te lo llevas de viaje, aunque es necesario una base estable para jugar o de lo contrario las figuras pueden caerse al suelo y quizá perderse. 

Me lo he pasado muy bien con Fantasma Blitz.


viernes, 19 de abril de 2019

Veinte mil leguas de viaje submarino

Prosigo incansable con mi labor de redescubrimiento de los clásicos, libros de obligada lectura de juventud que, por uno u otro motivo no leí en su día. Es el caso de Veinte mil leguas de viaje submarion, la fantástica epopeya del capitán Nemo y su submarino Nautilus. 

De nuevo el visionario Julio Verne construye una historia de aventuras y lo que hoy llamaríamos ciencia ficción, adelantándose a su tiempo al describir el funcionamiento de un submarino de propulsión eléctrica (debemos suponer que conocía los principios básicos de la navegación submarina, aunque por supuesto no los de la motorización eléctrica) e incluso de sistemas de buzo autónomo que no se verían hasta casi un siglo después de la publicación del libro. 



El libro empieza con una relación de extraños avistamientos de una especie desconocida de animal marino, un leviatán que realiza ataques a barcos de distintas nacionalidades en zonas oceánicas muy distantes entre sí. Los protagonistas, Pierre Aronnax (siempre, o casi siempre, hay un francés en las historias de Verne), su criado y el arponero Ned Land son capturados por la tripulación del Nautilus después de uno de estos episodios. 

Después de unas horas de amable, pero firme, cuativerio, se presenta ante ellos su captor y en estos momentos dueño de sus vidas: el misterioso capitán Nemo. 

Las páginas del libro narran las vicisitudes de estos protagonistas mientras recorren el fondo del mar, incluso bajo el casquete polar, como invitados forzosos del capitán hasta que éste los libera antes del último enfrentamiento. 

Verne nos narra con detalle las zonas por las que navega el submarino, haciendo gala de un conocimiento enciclopédico y/o de una gran labor de investigación. Utiliza a Pierre Aronnax como su alter ego, su voz en la novela, para transmitir todo ese torrente de conocimientos al lector, que se refleja en el criado de Aronnax, el joven Consejo. Pero en no pocas ocasiones el nivel de detalle es tal que llega a aburrir, con listas de especies animales y vegetales que ocupan páginas y más páginas. 



Más aún, en ocasiones la historia avanza a trompicones, con la sensación de estar leyendo una serie de relatos relacionados entre sí, pero con grandes espacios en blanco entre ellos. Como cuando cambias de marcha en un coche, que notas cada uno de los engranes. 

Aún con todo lo anterior, que me hace pensar que estoy ante una historia que hubiera disfrutado más cuando era un tierno preadolescente, Veinte mil leguas de viaje submarino es ya parte del imaginario colectivo, con diversas adaptaciones a sus espaldas: cine, tebeo, televisión... James Mason o Patrick Stewart han prestado su rostro al misterioso Nemo y hasta Geronimo Stilton ha viajado en el Nautilus. 

Y quizá sea por la fascinación que el capitán Nemo causa en el lector, sino porque Julio Verne hace del Nautilus un personaje más, casi en pie de igualdad que el resto. Sin duda los dos se cuentan entre las creaciones más redondas de Julio Verne. 



Por cierto, que el episodio del pulpo gigante no es tan importante en el libro como en las distintas adaptaciones.

jueves, 18 de abril de 2019

Dobble

Hace ya unos años que cada moneda de dos euros que cae en mi poder no vuelve a ver la luz del sol: la guardo raudo y veloz en mi hucha, que empiezo el día uno de enero y que abro el día 31 de diciembre. De esta forma consigo acumular un pequeño capital, entre 350 y 400 euros, que son de mi entera propiedad y que no se encuentran en los libros de cuentas de mi unidad familiar.

Yo lo llamo Frikigeld.

 ¿Y para qué lo quiero?

Pues, evidentemente, para comprar cosas frikis. Y encima sin tener que justificarme...

Esta introducción me sirve para decir que desde hace un par de años me estoy haciendo aficionado a los juegos de mesa. Un par de veces al año me paso por mi tienda habitual, aquella en la que solía comprar los juegos de rol hace más de veinte años: Capua Hobby´s (en realidad es mi segunda tienda; Arco Iris dejó los juegos hace tiempo y ahora es una tienda de comics). Una vez allí sufro una especie de síndrome de Stendhal: todo lo que veo me gusta y lo quiero, pero el Frikigeld no es suficiente para eso.

Pero algo cae, siempre...



Dobble es un juego bien barato, que gusta a niños y adultos. Se juega con unas "cartas" circulares que están repletas de dibujos de colores: delfín, cristal de hielo, hombre de nieve, iglú, lápiz, perro... así hasta no sé cuantos más. No sé cómo se las arreglan, pero dos "cartas" solo comparten un dibujo y, básicamente, los jugadores tienen que ser los más rápidos en identificar el dibujo que comparte la "carta" que tenga en su mano en ese momento con la de la pila. 

Esto nos lleva a partidas frenéticas y súperdivertidas, sea cual sea el número o la edad de los jugadores. Me lo paso igual de bien jugando cara a cara con mi hija mayor o en los raros momentos en que somos más jugadores. Como se trata más de un juego de agudeza visual y rapidez mental que otra cosa, los niños son rivales excelentes para los viejunos como yo.

Las instrucciones de uso describen cinco modalidades de juego y sí es verdad que para que alguna se necesitan más de dos jugadores. 

Fijaos bien: solo un dibujo en común entre dos cartas


Dobble se presenta en una pequeña lata metálica que contiene las "cartas" y las instrucciones de juego, lo que hace que sea ideal para llevarlo de viaje o a un paseo por la calle y poder jugar en ratos muertos (las partidas no duran más de diez o quince minutos). Además las "cartas son de buena calidad, por lo que no tiene que darnos miedo jugar en la calle.

Sin duda es una de mis mejores compras y siempre que vamos de viaje y elegimos un par de juegos o tres para llevarnos, Dobble viene con nosotros. Tenemos la edición inicial, pero sé que han sacado una más orientada a los más pequeños, pero no la considero necesaria.