miércoles, 14 de agosto de 2019

Sangre, sudor y paz

Ya sabemos que es necesario conocer la historia para tratar de no repetirla. Y aún así resulta difícil no caer en los mismos errores del pasado. 

En España hubo una guerra que duró cincuenta años. Una guerra desigual, porque el relato lo ponían unos, y los muertos, otros. Hasta que Francia se dio cuenta de que no podía dar más soporte a una banda de asesinos. Hasta que el asesinato de Miguel Ángel Blanco marcó un punto de inflexión y el pueblo, ese ente abstracto del que muchos se apropian hoy en día, dijo basta. 



A partir de ahí, tras la desaparición del mártir, ese monstruo que era ETA se desinfló hasta desaparecer con más pena que gloria. Sin duda, con mucha más pena y mucha menos gloria que sus pistoleros y dirigentes hubiesen deseado. 

Durante esos cincuenta años, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se empeñaron en combatir con todos los medios legales a su alcance (y quizá otros medios no tan legales) a los terroristas mientras que, como en todas las guerras, los políticos iban a la suya, más o menos. 

Y los muertos iban alfombrando las calles de verde y rojo. 

Porque quizá ha sido la Guardia Civil la que fue golpeada con más dureza, siempre buscando una reacción represiva desproporcionada del Estado que les permitiera ganar definitivamente el relato internacional y verse como honorables gudaris que mataban por defender al pueblo. Al suyo, se entiende. 



Sangre, sudor y paz es un homenaje a la Guardia Civil que, incansable, devolvía golpe por golpe. Tímidamente al principio, con mayor contundencia a medida que iba aprendiendo de sus errroes y del modus operandi de sus adversarios, así como de la progresiva falta de nivel intelectual y estratégico de los dirigentes etarras que sustituían a los que iban cayendo. 

Lorenzo Silva, Manuel Sánchez y Gonzalo Araluce escriben un mosaico de hechos, derrotas y victorias, alimentadas por los testimonios de los supervivientes y de agentes que jugaron un papel más o menos destacado en los diferentes operativos. 

Nunca más

Confieso que lo he leído con interés y con emoción. Una emoción que se transformó en lágrimas al leer lo ocurrido en la casa cuartel de Vic y, sobre todo, el atentado brutal a la casa cuartel de Zaragoza, leyendo el testimonio de padres que aún hoy, más de treinta años después, viven desgarrados por la pérdida de hijos e hijas inocentes, en algunos casos de muy corta edad. 

Por eso no debemos olvidar. Porque si olvidamos, corremos el riesgo de que todo ese sacrificio no haya servido para nada y que, dentro de poco, a la hidra derrotada le crezcan no una, sino dos cabezas venenosas. 

Nunca, nunca más


Sangre, sudor y paz es un libro que todo hombre y mujer de bien debería leer.

domingo, 11 de agosto de 2019

Jumanji

En plena fiebre de revisitación de clásicos, llegó el turno de Jumanji, película que originalmente fue protagonizada por el desaparecido Robin Williams y de la que su nueva versión cuenta con un reparto coral encabezado por Dwayne Johnson (La roca), Jack Black, Kevin Hart y Karen Gillan (Nébula en el Universo Marvel).




Aparentemente la cosa debería dar grima. Y a mí me dio bastante, hasta que me decidí a ver la película en familia. Para mi sorpresa, me encontré con una película de aventuras bastante decente, honesta y que se deja ver por chicos y grandes. 

La historia es básicamente la misma que en el original: un juego que atrapa a sus jugadores de una forma bastante literal. Pero en esta ocasión, en lugar de tratarse de un juego de mesa, tenemos un más actual videojuego de una consola retro. 

Los originales (de izquierda a derecha): Dwayne Johnson, Kevin Hart,
Karen Gillan y Jack Black


Cuatro adolescentes del más variado pelaje son castigados por un profesor a pasar unas horas en una especie de trastero, donde encuentran la consola en cuestión y deciden echar una partidita para pasar el rato. 

Lo siguiente es aparecer en el mundo de juego en la forma de su avatar, ir aprendiendo sobre la marcha las reglas del juego y progresar en los distintos niveles hasta salvar Jumanji y poder volver a casa. 

Quién lo iba a decir, pero Dwayne Johnson prácticamente eclipsa a todos los demás y saca a relucir una vena cómica bastante interesante. Vale que no es Jerry Lewis, pero sí que logra arrancar más de una sonrisa. 

Los avatares

Quizá lo peor sea Kevin Hart, pasado de vueltas, porque Jack Black está bastante contenido en el papel de una chica guay encerrada en el cuerpo de un profesor universitario bastante fondón... Y la chica, Karen Gillan, pasa un poco demasiado desapercibida además de enseñar ombligo. 

Ayuda un ritmo frenético, pruebas arriesgadas y chistes para jugadores, como los PNJs con un número limitado de lineas de diálogo, la mochila portaobjetos sin fondo aparente o la forma de volver al juego cuando se ha perdido una vida. 

La chica

Una sorpresa que gracias a su éxito ha conseguido asegurar al menos una segunda parte y muy probablemente una tercera. Veremos si su frescura se mantiene y si el producto vuelve a funcionar o se pierde por sobreexposición.

domingo, 4 de agosto de 2019

Los increíbles 2

Hubo que esperar casi quince años para que Los increíbles tuviera una segunda parte. Incomprensible, siendo una de las mejores películas de PIXAR. Esta secuela vino después de Cars 2, o incluso de Cars 3. Más incomprensible aún.



Los increíbles 2 empieza justo donde nos dejó la primera parte: la aparición de El Socavador, un supervillano un poco cutre que parece un topo con una máquina desproporcionada. Así que el arranque nos deja un poco de adrenalina y nos devuelve a la familia Parr. 

Pronto las cosas cambiarán para ellos. Un filántropo se pone en contacto con Elastigirl para convertirla en la imagen, la cara amable de una nueva era de superhéroes. Bob debe quedarse en casa, porque Mister Increíble es demasiado brusco para estas cosas y su imagen no es la mejor... 

La vida transcurre entonces en dos frentes: Elastigirl se esfuerza por cumplir en su nuevo puesto, viviendo cosas que ya parecían olvidadas, recordando viejos tiempos y conociendo y confraternizando con nuevos héroes. 

...y según la ley de conservación del momento de inercia...


Mientras tanto, Míster Increíble debe hacer frente a las tareas cotidianas: hacer cenas, contar cuentos, hacer los deberes... Algo que resulta mucho, pero mucho más estresante que combatir contra decenas de supervillanos. 

Evidentemente las cosas se irán complicando y habrá que involucrar a la familia. Incluso al pequeño Jack-Jack, que poco a poco va descubriendo sus poderes para desgracia de su vecino mapache. 

Los increíbles 2 es una película para niños con muchas capas que enseñan grandes cosas a los adultos. Lo principal, la igualdad de roles en la familia. Algo por lo que se debe seguir luchando sin descanso a pesar de la educación sexista que muchos hemos recibido. Y lo hace, como buena película infantil, de refilón, sin que te des cuenta va calando el mensaje. 

¡Pero cómo puede salir a pagar!

Pero además de ser una película social, funciona muy bien como thriller, porque el verdadero villano estará escondido hasta casi el final y por lo menos a mí me sorprendió. En ese sentido es bastante mejor que su predecesora. 

Ese es el resumen, diría yo. Los increíbles 2 cogen unos personajes carismáticos y los llevan a otro nivel, para convertirse en una de las pocas segundas partes que no defraudan. Ya sabéis que tradicionalmente una segunda parte es más una película de transición que otra cosa...

Un notable alto para los superhéroes de PIXAR.

domingo, 28 de julio de 2019

Miguel Strogoff, el correo del zar

Miguel Strogoff, correo del zar, es el arquetipo del hombre valiente y honorable que afronta innumerables peligros con gran valor persiguiendo siempre un objetivo mayor que sí mismo. Un icono del siglo XIX retratado por la pluma de Julio Verne, el francés visionario.

El traidor Iván Ogareff maneja en las sombras a las hordas tártaras de Feofar Khan, que ha sumido a a la Rusia asiática en un hervidero y prácticamente ha dejado incomunicado al hermano del zar en la lejana ciudad de Irkutsk. 



Miguel, un capitán de correos del zar de origen siberiano, es elegido para llevar una misiva en la que se advierte al príncipe de las verdaderas intenciones del traidor Ogareff. Al aceptar su misión, el joven Miguel dará el primer paso para convertirse en héroe. 

La obra de Verne es un mito do de la literatura universal y se ha llevado a la gran pantalla con gran éxito en la década de los años cincuenta del siglo pasado, además de adaptarse al mundo del tebeo e incluso de los juegos de mesa. 

Es uno de esos libros en los que la nobleza de las personas se reflejan en sus ojos, en los que el héroe sabe de manera instintiva en quién puede confiar, pero es sorprendentemente ingenuo para sospechar de los villanos que se encontrará en su camino. Pero el héroe, con su sola presencia y su carisma, dejará siempre en evidencia a aquellos que se opongan a su noble causa. 



Miguel Strogoff es también una novela hija de su tiempo. Eurocéntrica y puede que bordeando el racismo, pues las tribus tártaras, e incluso los rusos, se muestran inferiores a franceses e ingleses, potencias hegemónicas en la época (más los ingleses, aunque como buen francés Julio Verne se niegue a reconocer su superioridad y cuele algún personaje para dar presencia a su madre patria). 

Como novela de aventuras Miguel Strogoff funciona de manera desigual. Hay pasajes ciertamente apasionantes, aunque son los menos. Buena parte de la novela transcurre devorando verstas (una versta es algo mayor que un kilómetro) y más verstas entre tal sitio y tal otro, dando rodeos para evitar a los tártaros, vadeando ríos, cambiando de vehículo, a pie o a caballo. Los conocimientos y la preparación de Verne son superlativos y aunque de adolescente me mostraba ávido de aprender, ahora pasada la cuarentena esos pasajes me parecen plomizos. 



Así que con Miguel Strogoff me ha pasado lo mismo que con otras obras de Verne ahora que estoy leyéndolas en la madurez. Cuesta mucho decirlo, pero  tienen bastantes pasajes aburridos y no sé cómo funcionaría ahora en una chavalería que está acostumbrada a la inmediatez y que pueda llegar a estos clásicos por un motivo u otro.

sábado, 20 de julio de 2019

Jaipur

Jaipur es un juego de cartas exclusivo para dos jugadores en el que cada uno toma el rol de un mercader que quiere colocar su mercancía y ganar el mayor beneficio. 

Cada jugador tiene una mano de cartas con la que jugar, que representan las mercancías con las que tratamos (diamantes, oro, plata, especias, cuero y telas) y que siguiendo las reglas podremos vender y obtener dinero. 



Si conseguimos vender grupos de estas mercancías, obtendremos también bonificadores. 

Hay también un mercado central del que podremos reponer mercancía o en el que podremos descargarnos de cartas, si nos interesa por algún motivo. 

La saturación de mercancía a la venta se refleja porque cada vez que vendamos un producto, obtendremos menos dinero de vuelta. 

Los camellos son otra historia: no se pueden vender, no se pueden intercambiar, pero se pueden acumular. Y el jugador que más camellos acumula en su cuadra, se lleva también una tanda de puntos. 




La partida se divide en tres juegos, mangas, sets o como queramos llamarlo. Gana el jugador con más puntos en dos de esos tres juegos. 

Jaipur es un juego muy recomendable, con partidas que duran media horita y que se adapta a todos los niveles. Puedes jugar con niños o puedes jugar con adultos. Además, como solo hacen falta dos jugadores, no tienes que reunir a la pandilla. Su duración reducida lo hace ideal para rellenar un hueco en un viaje o para remontar una tarde aburrida.

A los niños les encanta porque tiene cartas con ilustraciones atractivas y coloridas, además de las fichas de bonificación, las monedas, etc. 

Y todo en una cajita pequeña y bien montada, y con un precio apañado.