Mostrando entradas con la etiqueta Alfred Bester. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alfred Bester. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de noviembre de 2021

El hombre demolido

Tenía una cierta prevención a leer El hombre demolido, influido por la película de Sylvester Stallone. Por suerte, el parecido se queda en el título y nada más. 

El libro comienza con una guerra económica entre dos magnates, en un futuro incierto pero que se intuye relativamente cercano. Ambos magnates han estado echándose los trastos a la cabeza durante un tiempo y parecen estar cansados de ello. Una reunión en persona parece ser lo mejor para pasar página y olvidar, en la medida de lo posible. Pero esa reunión acabará con uno de ellos muerto y el otro perseguido por la policía como sospechoso de asesinato y posible candidato a la demolición. 

La sociedad de El hombre demolido es una sociedad en la que existen personas con capacidades extrasensoriales. Están divididos en castas, o niveles si se prefiere así, con diferentes aptitudes, deberes y privilegios dependiendo del nivel de su poder. Sin embargo, por norma general no aspira ni se encuentran en puestos dominantes de la sociedad, sino que sirven a sus conciudadanos en la medida que les es posible. Muchos de ellos se enrolan en la policía y luchan contra el crimen.

 

Hay que poner en contexto aquí que debe ser complicado ser autor de un crimen y que te persiga un telépata, como le ocurre al supuesto asesino. La presión de tratar de esconder tus pensamientos más íntimos a un interlocutor que, en el mejor de los casos puede leer tus pensamientos superficiales y en el peor de los casos es capaz de darle la vuelta a tu cerebro como un calcetín. 

Seguro que nos viene a la cabeza Minority report, pero aparte del recurso de los telépatas en ambos casos, no pueden ser más distintas.

El hombre demolido pasa después por diversas etapas, en las que el policía telépata persigue a su presa, siempre un paso por detrás de él y sin ser capaz de alcanzarle para poner a prueba sus defensas en un interrogatorio, mientras el sospechoso busca por todos los medios a su alcance protegerse de su perseguidor. 

Hasta que en el clímax de la novela se produce el encuentro final entre ambos, que solo puede tener un resultado. 

El hombre demolido, publicada originalmente en 1953, es una novela del período clásico de la ciencia ficción, con sus virtudes y defectos. 

 

El autor
 

Entre los segundos podemos contar que los personajes, en muchas ocasiones, no son más que esbozos de lo más superficiales, salvo quizá en el caso de los dos protagonistas. Por supuesto, hija de su tiempo, no vaya el lector en busca de un personaje femenino con peso en la trama, que no lo encontrará. No obstante, tampoco se debe demonizar a la novela ni al autor por ello, puesto que son hijas de su tiempo. 

La mayor virtud de la novela es, por supuesto, la historia que se construye en apenas doscientas cincuenta páginas. Como ya he comentado en varias ocasiones, admiro a los autores que son capaces de construir un planteamiento, un nudo y un desenlace más que satisfactorios en un espacio de papel reducido, en un mundo editorial en el que cada vez más proliferan los tochos que se acercan peligrosamente a las mil páginas. 

Recomendable, como clásico que es de la ciencia ficción. E imprescindible, si queremos saber en qué consiste la desasosegante demolición.

sábado, 19 de octubre de 2019

Las estrellas mi destino

Las estrellas mi destino, un clásico de la ciencia ficción escrito por Alfred bester en 1955 con el título original de ¡Tigre!, ¡Tigre!

Es la historia de Gulliver Foyle, que comienza metido en un armario en una nave espacial completamente destrozada, esperando que el destino inexorable le alcance y muera de hambre, sed o asfixia. Durante su agonía, la nave Vorga pasa a escasa distancia del cascarón vacío de Foyle, pero pasa de largo y le deja abandonado a su suerte. Foyle declarará entonces sus deseos de venganza y la Vorga, de manera inocente o premeditada, habrá despertado a un tigre. 


Tras sobrevivir de forma inesperada, Foyle se dedicará en cuerpo y alma a su venganza. Se someterá a operaciones que le convertirán en un cyborg, mitad humano y mitad máquina, desarrollando hasta límites insospechados su capacidad física y convirtiéndose en un temible guerrero. 

Al mismo tiempo se verá envuelto en una persecución por parte de adinerados adversarios, pues parece que dispone de algún secreto escondido que cotiza alto en el mercado de los secretos. 

Y, mientras tanto, practica el jaunteo. La teleportación a cualquier punto por distante que esté, siempre que lo conozcas y sepas su ubicación. Potencialmente todos los seres humanos son capaces de jauntear, muchos de ellos solo bajo una asfixiante presión psicológica, pero que también puede educarse y entrenarse para hacerse a voluntad. ¿El nombre? En honor a Jaunte, un oscuro personaje que fue el primero en hacerlo al verse envuelto en un incendio. 



¿Y qué más cosas originales tiene esta novela? Pues la presencia de una sustancia altamente explosiva, que se activa con el pensamiento y es capaz de producir terribles destrozos en una gran distancia alrededor del epicentro. Un arma terrible en las manos equivocadas que forma un binomio terrorífico. 

Mira tú por donde, que la Vorga y esta terrible sustancia están relacionadas entre sí, por lo que Foyle deberá replantearse su venganza frente a los culpables de su abandono. Y lo hará de una forma del todo original y bastante maquiavélica. 

¿Dónde está el tigre en toda esta historia? Cuando Foyle visita un asteroide donde vive una secta de científicos, estos le hacen un tatuaje de un tigre en la cara, muy llamativo. Buscando el anonimato se someterá a una cirugía que borrará los trazos, pero el tatuaje siempre quedará como una sombra que reaparecerá en los momentos de furia, que Foyle tiene muchos porque no controla bien sus emociones, como un negativo de la imagen original. 

Alfred Bester


El librito, porque es bastane corto para lo que se estila hoy, está bastante bien. Un clásico de la ciencia ficción que cualquier aficionado debería leer, antes o después.