miércoles, 24 de mayo de 2017

Pax Romana

Me encanta la Historia. 

Me encanta la Historia de Roma.

Pax romana va de Historia de Roma, más en concreto durante las Guerras Cántabras a finales del siglo I a.C.

Y, sin embargo, no me ha gustado... ¿Por qué?



Para empezar, el autor carga demasiado la mano en datos y más datos. Tantos que a veces se le va la pinza y aquello parece más una tesis que una novela. Me parece muy bien que un autor se documente. Es más, si hablamos de novela histórica, un autor debe documentarse. Pero un autor no debe recrearse en estos asuntos y abandonar la historia en sí. Y a mí me parece que el bueno de Yeyo Balbás ha pecado por exceso, mucho más que por defecto, y la novela se ve demasiado sobrecargada. 

Luego, los personajes. La sensación que me da es que son muy peliculeros: un decurión del que nunca se dice el nombre pero que resulta ser una máquina de matar; un protagonista de humilde origen (muy humilde origen) que resulta adoptado por uno de los ingenieros militares más influyentes de la época, adopción que se quiere justificar mediante una rocambolesca historia; unos malos muy malos que persiguen al contubernio del protagonista buscándoles las cosquillas... Y, como no puede ser de otra forma, los protagonistas pronto se ven envueltos en un juego en el que son meros peones.

Basado además en las Guerras Cántabras, el mítico Corocota apenas aparece y, cuando lo hace deja una sensación agridulce, así como la mayoría de los encuentros entre romanos y cántabros que se suceden, incapaces de proporcionar la emoción requerida (salvo para hacernos ver qué bien lucha el protagonista, auténtico esgrimista capaz de blandir dos espadas a la vez... raro para un romano, pero quizá por eso resulta que fue entrenado por un antiguo gladiador...). 

Ya lo siento...


Cogí Pax romana con mucho, mucho interés, pero se ha ido disolviendo como un azucarillo y, aunque es de fácil lectura, también será de fácil olvido. 

¿Algo bueno? Que por lo menos es mejor que la trilogía de Artur Balder.


domingo, 21 de mayo de 2017

Cuatro fantásticos (2015)

Definitivamente, la familia más famosa del Universo Marvel no tiene suerte con sus adaptaciones cinematográficas. 

Después de los dos intentos con Jessica Alba de Sue Storm (no sé a quién se le ocurrió que lo iba a petar) y un patético Victor Von Doom, uno de los peores malvados de las adaptaciones de superhéroes (qué gran oportunidad perdida) en los que quizá lo mejor de todo fue la representación de Estela Plateada y lo peor la forma de representar a Galactus. 

Ni ellos mismos se lo han creído

Y en 2015 se estrena Cuatro fantásticos, otro patético intento de revitalizar a la franquicia que no solo no ha tenido éxito sino que quizá los haya descartado de forma definitiva para nuevas entregas que acabó como el rosario de la aurora durante la promoció de la peli, con el elenco principal incapaz de encajar las críticas. 

Actores sin carisma, errores de cásting. ¿En serio hace falta que Johnny Storm sea negro? ¿No basta con Kingpin y con Heimdall? Aunque los dos últimos fueron Michael Clarke Duncan e Idris Elba, por lo menos eso justificaba la elección, pero en Cuatro fantásticos... ¿en serio Michael B. Duncan justifica esto? 

Vale, no seamos puristas y sigamos adelante: el problema de la cinta es que la idea no es mala, pero la ejecución sí lo es. La historia, aunque llena de tópicos, quizá se pudiera haber mantenido si los pilares hubieran sido otros, pero es que según lo estás viendo piensas que lo que están haciendo es una autoparodia. No se explica de otra forma. 

O que realmente las cabezas pensantes del proyecto no han dado para más, lo cual resulta más preocupante si hablamos de los 120 millones de dólares de presupuesto.

¿Y esto qué es?

Una pena cuando hablamos de un grupo de superhéroes que ha salvado la Tierra varias veces contra Galactus y su hambre incontenible, que ha luchado en las Guerras Secretas contra el Todopoderoso, que tiene uno de los archienemigos más carismáticos en el gran Víctor Von Doom, señor de Latveria... Una familia con contactos con el Imperio Kree y que ha derrotado a los Skrull infinidad de veces... Que quizá en nuestro país no tenga la fama que merece, pero que es Historia viva de los tebeos de superhéroes. 

Y van y les hacen esto... por tres veces. O cuatro, si contamos la adaptación de Roger Corman de 1994 de la que desconocía su existencia hasta que San Google me hizo ver la luz...

Un suspenso doliente para Cuatro fantásticos.  

No se lo merecen

domingo, 7 de mayo de 2017

A todo vapor

Última novela propiamente dicha del Mundodisco (y penúltima en la serie total) propiamente dicho, en la que el gran Pratchett continúa narrando cómo los avances de la civilización y la Revolución Industrial llegan al mundo de fantasía que ha desarrollado durante todos estos años. 

La imprenta, el telégrafo, el servicio de correos, los bancos... todos ellos han sido tratados desde el particular prisma de este genio sin par y han enriquecido un universo de fantasía ya de por sí lleno de alicientes para el lector aficionado. 



En esta ocasión, Húmedo Von Mustachen será requerido por el Patricio Vetinari para desarrollar el Servicio de Ferrocarril de Ank-Morporkh, que sin duda ayudará a aumentar el comercio y la riqueza entre las distintas zonas del Mundodisco. 

Es entonces cuando Von Mustachen debe enfrentarse a muchos problemas, desde la impaciencia de Vetinari a que se abra el ferrocarril a Überwald hasta los ataques y sabotajes de una facción de enanos que se opone a todo tipo de progreso, pasando por la avaricia de los dueños de aquellos terrenos que deberán ser expropiados para poder tender las vías y construir apeaderos, estaciones y puntos de abastecimiento. 

Y Pratchett recrea con maestría ese extraño influjo que las locomotoras de vapor siempre han tenido sobre el común de los mortales, máquinas bellas en su complejidad y dotadas de un romanticismo clásico que hace que muchos niños las pidan para reyes, eso sí, a escala. Y padres e hijos se quedan embobados mientras una pequeña locomotora da vueltas y vueltas sobre raíles de juguete. 

Además de alguna que otra sorpresa en referencia al Bajo Rey de los enanos, todo está descrito con la habitual maestría de Pratchett, aunque no con tanta alegría como en títulos anteriores. Quizá porque ya se veía cercano el fin, no lo sé, pero aunque tiene algún momento hilarante, A todo vapor es más de pensar que de reir. 

Es muy interesante comprobar la evolución de su obra desde El color de la magia, pasando de lo que sería una parodia más o menos inteligente de los clichés de la Fantasía a una mordaz crítica de la sociedad de nuestro tiempo basada en esa misma Fantasía. 

Es una pena su pérdida, relativamente joven, porque sin duda han quedado en el sombrero muchas historias por contar. Pero lejos de entristecernos debemos alegrarnos por haber tenido la oportunidad de leer a uno de los autores más inteligentes de la literatura actual. 

Bonita estampa, ¿no?

¡Ah! Y las barbas de un enano esconden más de lo que parece.




miércoles, 3 de mayo de 2017

Homeland (T5)

Hastío.

La quinta temporada de Homeland me produjo  hastío. Más de lo mismo, en una espiral cuesta abajo desde la segunda temporada que, con la salvedad de la T4, se acentúa ahora. 

Volvemos a ver a Carrie, aparentemente retirada del mundanal ruido pero con gran capacidad para verse envuelta en problemas, con esa mirada de lunática y los ojos anegados en lágrimas casi permanentemente (definitivamente no puedo con Claire Danes) en Alemania. 

No, Claire, ni aunque vengas de incógnito


Volvemos a ver a Saul Berenson, también envuelto en problemas para variar. Alguien le quiere empapelar la pérdida de unos archivos y se ve obligado a emigrar...

Peter Quinn se dedica a lo suyo, eliminar objetivos díscolos. Hasta que alguien le pone en el brete de eliminar a alguien conocido...

Y así podríamos seguir. Mientras tanto, una célula yihadista se plantea un ataque con gas nervioso en la estación central de Berlín, donde de seguro se produciría una catástrofe sin precedentes. 

Malos malísimos, buenos de dudosa moralidad, personajes que juegan juegos dobles, tramas cada vez más imposibles... 

El grupo pop de moda promocionando nuevo disco


Una pena cómo una serie cuyas dos primeras temporadas son dignas de un Museo de la Televisión (especialmente la primera), no ha sabido mantener el nivel y, lo que es peor, no sabe cuándo terminar la agonía. 

Mucho tienen que cambiar las cosas para que yo me ponga con la sexta temporada. Por lo menos, no lo haré voluntariamente...



domingo, 30 de abril de 2017

Shutter Island

Shutter Island es un peliculón. Así, con todas las letras. 

Desde el inicio, en ese barco que se balancea en un mar neblinoso, con el mareado Teddy Daniels (Leo Di Caprio) tratando de fijar la vista en el horizonte. Pasando por la llegada al centro de internamiento de Shutter Island y la deliciosa forma que tiene Martin Scorsese de ir dándonos la información con cuentagotas. 

Esos ojos a la luz de una cerilla...

El misterio: la desaparición de un paciente de la institución. Algo que, por supuesto, parece imposible: una isla a bastante distancia de la costa y un tiempo que no acompaña precisamente para darse un baño. 

Un aire de película de cine negro, con mezcla de La Llamada de Chtulhu o de Arkham Asylum. Personajes con infinitos dobleces, guardias que esconden secretos innombrables, cuerpo médico con un pasado peculiar... una atmósfera opresiva y un tiempo de perros. Y un ala reservada a los enfermos más trastornados o más peligrosos... 

Un protagonista con un pasado también traumático, veterano de la Segunda Guerra Mundial y cuya mujer cometió un crimen atroz. Un pasado que le atormenta entre fogonazos de rayos y retumbar de truenos. 

Los dos investigadores, Daniels y Chuck Aule (solvente Mark Ruffalo) se conocen poco. El socio habitual de Daniels no puede acompañarle esta vez, así que asignan a Aule a hacerlo. Mmmmm... Suena bien... Ambos se verán envueltos en todo ese batiburrillo de ingredientes que mezcla con maestría el bueno de Scorsese y que se va liando, y liando, y liando... hasta que todo llega a su clímax. 

Lo vi venir, la verdad. Aunque no pude estar seguro hasta el final, final, sospeché. Pero, lejos de fastidiarme la resolución del asunto, casi que lo disfruté más porque cambié de idea unas pocas veces hasta que me reafirmé en mi primera (y acertada) suposición. 

Qué voy a decir. Ya comenté que Di Caprio me sorprendió en Django, y es que aquí también está superior. Acompañado por Ruffalo (aunque a veces se pasa con la cara de tontuco que pone) y con Ben Kingsley de ¿antagonista, aliado, qué?. La aparición de Max Von Sydow también es de nota.

Llegando al final de todo...


No sé, me ha encantado. Una de las mejores pelis que he visto en bastante tiempo. Vale que, como digo, esa atmósfera a módulo de rol me ha ayudado a entrar en la historia (y me ha dado algunas ideas, pardiez, para tratar de implementar en alguna partidita). 

Cómo no recomendarla. Y cómo no dar un sobresaliente al tándem Di Caprio y Scorsese (tengo que ver Infiltrados). Shutter Island es una de las pelis de la última década que hay que ver.

domingo, 23 de abril de 2017

El discurso del rey

El discurso del rey narra cómo el rey Jorge VI supera sus problemas de dicción y tartamudez en una época crucial para su pueblo. 

Rey por una carambola del destino, cuando su hermano Eduardo abdicó para poder vivir con su esposa, la diletante divorciada estadounidense Wallis Simpson en 1936. Azares del destino que también le obligarían a vivir los momentos más duros del Reino Unido durante toda su Historia, luchando por su supervivencia durante la Segunda Guerra Mundial. 



Pero resulta que el rey Jorge tenía ciertos problemas para hablar en público. Y en una época en que la radio resultaba el único medio de comunicación de masas, el Rey debía, cuando las circunstancias lo requerían, dirigirse a la Nación. Así que, por así decirlo, la cosa estaba cruda. 

Ahí es donde entra en escena Lionel Logue, un doctor especializado en reconducir estas situaciones, al parecer con gran éxito. La reina consorte Isabel haciéndose pasar por otra persona, concierta una cita entre el futuro monarca y el logopeda. 

Al principio Bertie (diminutivo de Alberto, verdadero nombre de Jorge VI) se muestra desconcertado por los peculiares métodos de Lionel. Pero éste había dado con el verdadero motivo de las dificultades en el habla de Bertie. Eso sería mucho más fácil que hacerle ver lo que tenía que hacer para evitarlo y controlarlo. 

Todo eso con la ceremonia de la Coronación en mente, y después el mensaje que dirigió a la Nación con ocasión de la entrada del Reino Unido en la Segunda Guerra Mundial. 


Una vez más, Berti4, desde el principio: en un lugar de La Mancha...


El discurso del rey es una gran película con grandes actores. Una película sencilla, con actuaciones sencillas, pero que hacen más grande la película. Me recuerda poderosamente a La ladrona de libros, por ejemplo.

Colin Firth, Helena Bonham - Carter, Guy Pierce, mi admirado Derek Jacobi.... Pero por encima de todos, Geoffrey Rush. Grande, desde El sastre de Panamá hasta su capitán Barbossa de Piratas del Caribe.  O el Hans Hubermann de La ladrona de libros. Un actor imprescindible desde hace años que eclipsa a todos en esta cinta. 

Adaptación al teatro


Por ponerle un pero, quizá resulta demasiado épica en el sentido de modificar los hechos reales, ya que la relación profesional comenzó antes de lo que indica la película, y demasiado edulcorada la relación de amistad entre Bertie y Lionel. 

Una película de notable alto.

sábado, 22 de abril de 2017

La chica mecánica

La chica mecánica es un libro de Paolo Bacigalupi (al parecer, y a pesar del nombre, escritor estadounidense) ambientado en un futuro cercano y al parecer postapocalíptico, con cambio climático y falta de combustibles fósiles. En todo momento se hacen referencias a catástrofes naturales o provocadas por el Hombre y hay un evidente retraso tecnológico en algunos órdenes de la vida, pero no así en otros. 

La novela está ambientada en lo que parece Tailandia, un oasis de paz y tranquilidad que trabaja para preservar lo suyo, evitando la entrada de semillas alteradas genéticamente por empresas que se podría decir que son estadounidenses. Unas semillas que son resistentes a ciertas enfermedades y plagas, pero que también podrían propagar otras que darían al traste con la variedad ecológica del Reino. 

La portada también es sugerente


Existe un precario equilibrio entre el Reino y las corporaciones extranjeras, que buscan la manera como sea de introducir sus productos y hacer dependiente a Tailandia de los mismos como al parecer sucede en grandes zonas de la Tierra. 

En ese entorno, en el que el calor es insoportable, las máquinas han sido sustituidas por mecanismos accionados por tracción animal (o humana), y en cualquier momento puede haber una catástrofe ecológica, la chica mecánica es un elemento perturbador: un neoser, un androide destinado para el placer de su dueño, abandonada en Tailandia por un rico japonés que visitó el Reino para negociar con sus élites y que, al tener que volver a su casa, no dudó en dejar tirado a su juguete. 

Emiko, que así se llama, mal que bien, ha ido tirando, hasta que se encuentra con un ejecutivo de una de las corporaciones que queda prendado de ella. Anderson Lake, director de una fábrica de muelles percutores, que almacenan energía mecánica para liberarla luego cuando haga falta, lo que realmente busca es un almacén de semillas originales que el Reino de Tailandia guarda en un lugar secreto. 

La trama de Emiko y Lake se entrecruza con otras, como la de los camisas blancas (una especie de policía que vela por la pureza del Reino y lucha por impedir que las corporaciones se salgan con la suya), envueltos en una lucha de poder que se desencadenará con gran ímpetu y que determinará el futuro de Lake y, sobre todo, de Emiko. 

La chica mecánica (que recibe su título, es evidente, por Emiko y su andar sincopado propio de los neoseres) es un libro original. No seré yo quien lo niegue, además de que haya ganado los premios más prestigiosos de la Ciencia Ficción (Hugo, Nebula, Locus, John W. Campbell). 

Pero, al mismo tiempo, es un libro difícil de leer. Y no porque sea Ciencia Ficción "dura", sino porque el autor no facilita la labor del lector, sin siquiera una concesión a la inmersión en ese futuro cercano, que es total desde el primer párrafo. 

Otro "pero" que he encontrado es que tarda bastante en entrar en materia. Se recrea en los detalles de ese futuro, pero la acción avanza como a trompicones, como la propia chica mecánica. Así que en algunas fases se hace largo, o piensas qué aporta un párrafo, una página entera, a la historia.

Tiene cara de simpático


No me han quedado muchas ganas de repetir a Bacigalupi por una temporada, a pesar de que La chica mecánica es un seis.

sábado, 8 de abril de 2017

El hombre hormiga

Siguiendo con esas entradas comentado temas actuales que tanto me caracterizan, hoy hablaremos de esa pequeña joya que es Ant-Man. Contra todo pronóstico, quizá, porque desde siempre ha sido uno de los superhéroes que más cutre parece: ¿en serio, un hombre hormiga? ¿Qué se fumo el bueno de Stan Lee cuando pensó estas cosas? 

Pero, amigos, la película merece mucho la pena.


Ya había oído unas buenas críticas, tan buenas como tuvieron Guardianes de la galaxia (aunque esta no me gustó tanto) o Deadpool (que todavía no he visto), críticas que le hacen justicia porque estamos ante una de las mejores películas de superhéroes de los últimos años, con un ritmo apasionante, humor, acción... Vamos, que me ha gustado mucho.

Empezando por un Michael Douglas digno en el papel del Doctor Pym, descubridor de las partículas Pym que permiten cambiar de tamaño a voluntad y Hombre Hormiga original (es curioso cómo hay cada vez más estrellas de calibre en estas producciones palomiteras: Michael Caine, Robert Redford, Michael Douglas, Jeremy Irons... bueno, quizá este no sea una estrella de calibre).


Okey, makey


¿El argumento? No demasiado original, todo hay que decirlo. Cuando el doctor Pym ve el uso militar que se va a dar a su tecnología, rompe con el Gobierno y se retira de la vida pública con su secreto. A qué se dedica, lo veremos más tarde cuando maneje a un tal Scott Lang, ladronzuelo recién salido de la cárcel y prácticamente le obligue a ponerse el traje (me parto con la escena de la bañera) aún en contra de la opinión de su hijita (siempre espectacular Evangeline Lilly) que lo quiere todo para ella.

Mientras tanto, el sucesor del Doctor Pym en su propia empresa, el desequilibrado Darren Cross, intenta reproducir el trabajo de su mentor mientras mantiene una tortuosa relación con la hija (sí, Evangeline Lilly). Pero, afortunadamente para la Humanidad, algo le falta que cada prueba requiere una limpieza en profundidad de la sala del prototipo.

Evangeline Lilly

El bueno de Darren se convertirá en Chaqueta Amarilla, otro alter ego del Hombre Hormiga de los tebeos y pondrá en apuros a los buenos.

Entre medias, una hilarante entrada de Ant-Man en las instalaciones de los Vengadores, burreando al Halcón que, de verdad, merece la pena ver. 

Una peli notable, tal como se puede ver en imdb.

Otra vez Evangeline

jueves, 30 de marzo de 2017

Moon

Vale que Moon tiene ya la friolera de ocho años, si imdb no miente, pero es que yo la he visto a finales del año pasado aprovechando un viaje de trabajo. No sé, me echaba un poco para atrás que el director no fuera más conocido que por ser hijo de David Bowie, y que solo hubiera un personaje durante todo (o casi todo) el tiempo que dura la película. O, ya puestos, que solo reconociera al actor por ser el malo de La milla verde o Iron man 2.... Poco bagaje. 



Quizá ir con tan pocas expectativas me ayudó bastante. Aunque también hay que decir que la peli engancha. No de una forma espectacular, pero sí que se deja ver bastante bien. 

Veamos: un tal Sam Bell tiene un contrato de tres años en una instalación minera en la Luna. Está completamente solo salvo por un robot que es su compañero. Un fallo en los satélites de comunicación ha cortado su vínculo con la Tierra y no sabe nada de sus seres queridos desde hace tiempo. 

Los días pasan, monótonos, revisando los sistemas y visitando las cosechadoras para recoger los torpedos que contienen el helio-3 que se necesita en la Tierra como fuente de combustible. Su única motivación es que su contrato terminará pronto y volverá a la Tierra con una buena pensión. 

No sospecha todo lo que le va a ocurrir y que le llevará a descubrir que, en realidad, no está tan solo como creía. 

Y hasta aquí puedo leer sin destripar la película, lo que no me gustaría. Solo decir que lo de los tres años de servicio tiene un porqué y que éste me parece que tiene un punto macabro. 

No me canso de ver fotos de ese frágil punto azul


Una de las mejores cosas de la peli es que el metraje, para lo que se estila, no es excesivo: apenas hora y media incluyendo los créditos. Ideal para ver de un tirón en un hueco que tengas. 

Una de las peores cosas de la peli es que se adivina demasiado pronto el meollo de la cuestión, una vez descartados problemas psicológicos del personaje (quizá ese giro le hubiese dado un punto más de interés, quizá no). 

En todo caso, un notable bajo. No me pareció para tanto como para darle el 7,9 que tiene hoy en imdb.

martes, 28 de marzo de 2017

22 de noviembre de 1963

A pesar de lo que pudiera parecer, no estamos de efemérides.

22/11/63 es el título de una interesante novela de Stephen King, el chef de los best-sellers por antonomasia. En esta ocasión, el argumento me tocó la fibra: si pudieras impedir el asesinato de JKF, ¿qué harías?

Dos caras de una moneda

El protagonista, como siempre o casi siempre en los libros de Esteban, una persona normal: un profesor de literatura en un instituto del este de Estados Unidos. De un modo casual, en el restaurante donde ha comido decenas de veces, el dueño le hace partícipe de un descubrimiento asombroso: un pasaje al pasado, siempre al mismo momento de la década de los cincuenta. 

Este pasaje tiene una particularidad: el tiempo que el viajero está en el pasado pasa de verdad, pero cuando vuelve al presente, apenas han pasado unos minutos con independencia de las horas, días, meses o años. ¿Curioso, no?

Entonces el dueño del restaurante hace la famosa pregunta al protagonista, que se devana los sesos sopesando pros y contras y se decide a dar el salto al pasado armado con una fe inquebrantable y un anuario deportivo que le ayudará a ganar un dinerito extra. 

Pasa el tiempo (en el pasado) mientras se desplaza desde el Este de los Estados Unidos hasta las cercanías de Dallas, persiguiendo la sombra de Lee Harvey Oswald y de su mujer rusa. Durante esos años se abrirá al amor en la figura de una joven que conoce mientras pasa un curso escolar dando clases en un instituto del centro del país, pero el deber será más fuerte que la perspectiva de una vida tranquila, aunque sea en un tiempo que no es el suyo.

Este tío sí que da miedito


Amigos, el pasado se resiste a ser cambiado, así que sucederán peripecias de grueso calibre que pondrán en riesgo su vida, hasta que llega el momento en que deberá dar lo mejor de sí mismo. La sensación final será agridulce, pero el remate será la vuelta al futuro...

¿Cómo afectan al futuro nuestras acciones en el pasado? Otro tema interesante...

Como siempre, 22/11/63 es un libro de fácil lectura. Apasiona hasta en los detalles más cotidianos y las páginas pasan como una exhalación. Pero, a diferencia de otros libros de King, este me ha gustado más aunque el final me parece precipitado en exceso para la cantidad de páginas que hay que dar la vuelta antes de llegar a él.

Un libro recomendable. Un siete alto.

sábado, 18 de marzo de 2017

D&D 5.0

Hace unos años de la terrible D&D 4.0. "No es D&D, no es rol" dije entonces, asqueado por una edición que destrozaba el juego con el que empecé en esto del rol y que lo ponía al nivel de un WOW de tablero. 

Hace algo así como un par de años salió D&D 5.0 (sí, así soy, comentando temas de la más rabiosa actualidad), que vino a reconciliarme con el decano de los juegos de rol, publicado por Wizards of the Coast.

¡Te dije que no tocaras esa palanca!

Como de costumbre, tres libros básicos: Manual del Jugador, Manual del Dungeon Master, Manual de Monstruos. Como de costumbre, un dineral: cerca de 150 eurapios en conjunto. Añadamos también la novedad de la caja de iniciación, con unos libretos muy interesantes, un juego de dados y una aventura (Lost Mine of Phandelver), que no resulta habitual últimamente en D&D. 

Sí, estoy reconciliado. D&D 5.0 se parece poco o nada a la olvidable edición anterior y viene a ser algo a medio camino entre AD&D y D&D 3.0 - 3.5. Lo que también es un acierto, porque reduce en gran medida el número de feats disponibles, que con tanto suplemento había llegado a ser prácticamente inmanejable a la hora de ponerse a crear un personaje y jugar. Reconozcámoslo: se nos había ido de las manos. 

En cambio D&D 5.0 dispone de un número de opciones adecuado para personalizar el personaje sin volverse loco por el camino. Digamos que es más jugable, sobre todo a niveles altos, presumo. 

La mecánica de juego es bastante similar a lo que estamos acostumbrados, añadiendo el concento de "descanso corto", en el que el grupo de PJs puede recuperar recursos sin necesidad de descansar durante ocho horas de tiempo de juego. Aunque, por supuesto, sigue siendo necesario acampar y reponer fuerzas, conjuros, puntos de vida y demás.

Tiamat en todo su esplendor


Probamos la aventura de la caja de iniciación, Lost mine of Phandelver, pero fue un desastre. No por la aventura en sí, sino por el cúmulo de despropósitos del grupo de PJs que llevaron a su aniquilación cuando apenas habíamos comenzado a calentar. Pero bueno, lo poco que jugamos me gustó.

Lo peor, la decisión de WotC de no licenciar el juego en castellano. O sea, que hay que jugarlo en el idioma de Shakespeare. A mí no me supone un problema, pero soy consciente de que a muchos aficionados sí lo es. Y esas dificultades repercutirán sin duda en sus ventas.

El balance es positivo. Me ha gustado mucho y es infinitamente mejor que la edición anterior, una edición que nos podíamos haber ahorrado (la editorial de imprimirla y yo de comprarla).

sábado, 4 de marzo de 2017

Tarantino desencadenado

Lo diré al principio, para que nadie se lleve a engaño: no soy yo mucho de Tarantino. Hay muchas películas que no he visto (Reservoir dogs o Kill Bill, por ejemplo y sin ir más lejos). 

¿Entonces?

Es que todo el mundo habla bien de él, a todo el mundo le gusta su cine y he querido volver a probar... El resultado fue, bueno... hay cosas buenas y cosas malas...



Empecemos con Malditos bastardos

Tiene grandes momentos, como el comienzo, que es brutal y permite ya desde el inicio descubrir esa joya del personaje (y actor) Christopher Waltz. Muy de Tarantino, grandes diálogos, un mal bicho... Es uno de esos personajes (y actores) que puede pasar a la Historia del cine. 

Brad Pitt tampoco está mal, y una pena lo poco que dura Michael Fassbender. Y Diane Krüger, que casi se me olvida. Después de Troya le perdí la pista a esta señora. 

A veces parece que Malditos bastardos no se toma en serio a sí misma, que es una parodia del género bélico. Seguramente lo sea, pero yo no tengo paladar para saborear las segundas, terceras o cuartas lecturas que los exégetas de Tarantino puedan hacer de sus películas. 

¿Quiere hacer usted uso del comodín de la llamada, quizás?


Django desencadenado también tiene sus momentos. Además de Christopher Waltz (gracias, Dios mío) y un más que correcto Jamie Foxx, he de reconocer que Leonardo Di Caprio está gigante en su papel de esclavista odioso, siendo sus escenas con Waltz de lo mejor de la película. 

Reconozco también que me reí mucho con las desventuras de la banda del Klan y los capirotes hechos a mano y que tiene grandes momentos. Samuel L. Jackson es también un regalo que hay que disfrutar, pero la ensalada de tiros y el baño de sangre del final fue superior a mis fuerzas. Lo reconozco, dejé de ver como los últimos veinte minutos. 



Como resumen, diría que agradezco a Tarantino el descubrir a Christopher Waltz, que tiene diálogos dignos de escuchar una y otra vez (más que nada por la aparente poca relación con los hechos que tienen y la ida de olla que suponen). Supongo que es un maestro en lo suyo, pero no está hecho para mí. O yo no estoy hecho para él, más bien. 


¿Un negro dormir en la casa grande?


Tarantino es para los tarantinianos, lo tengo claro. Pero para poder hablar hay que experimentar...

domingo, 26 de febrero de 2017

Snow Crash

A mediados de la década de los ochenta del siglo pasado, William Gibson revolucionó el mundo de la ciencia ficción con Neuromante, la novela que se considera el inicio del movimiento ciberpunk y que sentó sus bases canónicas: ambientes opresivos, decadencia de los gobiernos tradicionales, grandes corporaciones que los sustituyen, redes globales de comunicación, piratas y contrabandistas de información, admiración por la cultura oriental...

Aquí está, Héroe Protagonista


A principios de los años noventa, Neal Stephenson escribió Snow Crash, que puede considerarse integrante de esta corriente ciberpunk y que incluye muchos, o casi todos, de los clichés comentados. 

Hiro Protagonist (sí, se rompió la cabeza con el nombre.. al hilo del farero Batis Cafó del amigo Piñol) es un repartidor de pizza para la compañía Cosa Nostra (literal, por supuesto... la mafia ahora vende la masa) que pierde su trabajo por una entrega fallida. Durante una de sus visitas a un garito del Metaverso (el megamundo virtual), entra en contacto con un nuevo virus que tiene la facultad de fundir las mentes de los hackers cuyos avatares se ven expuestos a él. Literalmente, el cerebro se "cuelga" y no puede "reiniciarse". El virus se llama Snow Crash y da título a la novela. 

La chica

A partir de ahí asistimos a una serie de sucesos que acercan a Hiro y a T.A. (una repartidora freelance) a descubrir quién y por qué está pasando un virus tan letal por el Metaverso. Irán de facción en facción y se enfrentarán a un malote que da mucho miedo, más que nada porque lleva una ojiva nuclear a la espalda: un tal Raven, de etnia inuit, pero que da mucho miedo (no sé si ya lo he dicho). 

El malote

Pues eso, mucho cliché y poca chicha. La acción pretende ser trepidante en algunos pasajes, pero los personajes no llegan, no son capaces de transmitir y me pasé bastantes páginas leyendo con el piloto automático puesto. Hasta el final es bastante ni fú ni fá. 


El autor. Mola el look.

Así que no puedo recomendarla ni tampoco aprobarla. Un suspenso para Snow Crash. A pesar de que ganara el Ignotus un año antes que La estación de la calle Perdido, de China Miéville (y otra novela que se me hizo bastante dura de leer).

domingo, 19 de febrero de 2017

El día de la marmota en versión futurista

Cuando vi Al filo del mañana no pude evitar acordarme de la comedia de los años noventa del siglo pasado con Bill Murray y Andie McDowell. Pero si ésta es una comedia romántica, la peli de Tom Cruise está ambientada en un ambiente ci-fi que también recuerda bastante a Warhammer 40K. 


Una mezcla de Warhammer 40K y Final Fantasy.
Pedazo de cuchillo.


Para empezar diremos que las naciones de la Tierra están enfrascadas en una lucha a muerte con una especie alienígena con un cierto parecido a los insectores de Starships Troopers. Para el combate se han desarrollado unos exoesqueletos mecánicos (de ahí el parecido con los Ultramarines de WH40K) que aumentan la capacidad de lucha de nuestros infantes (no me digáis por qué, pero las luchas contra especies alienígenas se realizan un 90% cuerpo a cuerpo). 

En esto que, con un cierto paralelismo con la Segunda Guerra Mundial, la coalición terrícola ha ido empujando a los alienígenas de sus conquistas y se prepara un desembarco en la Fortaleza Europa que, de salir bien, erradicará a los bichos de la faz de nuestro planeta. 

Y a Londres se dirige Cage (Tom Cruise), experto en publicidad que se dedica a explotar las victorias y los héroes terrícolas para mantener la maltrecha moral del planeta. Pero el amigo la pifia, cabrea a un jerifalte del ejército de la coalición y se ve con unas esposas en un helicóptero rumbo al punto de encuentro de las tropas. O sea, que se verá obligado a combatir en apenas veinticuatro horas, sin adiestramiento, en la madre de todas las batallas. Carne de cañon.


La chica dura.


O no, porque no sabemos bien por qué, aunque Cage muere (no podría ser de otra forma, el tío es un pupas), despierta de nuevo habiendo reseteado por completo el día anterior. Cage (y nosotros) lo flipa mientras revive todo lo ocurrido hasta el mínimo detalle, lo que le sirve para sobrevivir unos minutos más en la cabeza de playa y rescatar a Rita, una soldado que se ha convertido en heroína e icono del planeta y que, por alguna extraña razón, sabe lo que le ocurre a Cage. 

A partir de ahí estamos ante una partida de videojuego en el que, como si no hubiera un mañana y tuviéramos nuestros bolsillos repletos de monedas de cinco duros, continuáramos una y otra vez, tratando de llegar al final, avanzando cada vez un poquito más en la historia. 

La verdad es que la peli está bastante bien, es muy entrenenida y Tom Cruise hace muy bien de panoli que va poco a poco cogiéndole el tranquillo a esto de matar bichos. 

El panoli.

Lo peor, que desde el principio tenemos una idea de cómo va a acabar todo esto, a pesar del intento de clímax final que no engaña a casi nadie. 

Pero bueno, habremos pasado un par de horitas muy bien apañadas con gastar solo los cinco duros de la partida. 

Dicen que se está preparando una continuación. No sé yo si dará para más la cosa. Aún así, un notable para Al filo del mañana.


domingo, 12 de febrero de 2017

Guerra mundial Z

No soy yo muy de zombies. No he visto ni un solo episodio de The Walking Dead, ninguna película de Resident Evil, ni siquiera por ver a Milla Jovovich... ni he jugado a las máquinas clásicas de House of the Dead. Pero he visto Guerra mundial Z



No he leído el libro en el que está basada, escrito por un hijo de Mel Brooks, y del que me han dado muy buenas referencias, así que no puedo comparar. Tampoco me preocupa demasiado: salvo contadas excepciones (El nombre de la rosa), la adaptación cinematográfica apenas soporta la comparación con su original literario. 

En Guerra mundial Z tenemos al guapete Brad Pitt, encarnando a un tipo que trabajó para una agencia gubernamental, las Naciones Unidas o algo así (no lo recuerdo bien) y se vio envuelto en circunstancias bastante complicadas. No hay mal que por bien no venga, porque pronto tendrá que volver a poner en práctica las habilidades adquiridas por la experiencia. 

Pues nada, el chico se ha retirado del mundanal ruido porque prefiere una vida familiar plena a deambular de acá para allá por países que no son más que estados fallidos. Y aunque la paga sea buena, no hay nada mejor que dormir en tu cama todos los días. 



Pronto la peli se acelera. La familia se encuentra en un atasco y comienzan a pasar cosas raras: un poco más adelante, algunos individuos raritos están haciendo estragos. Y cada vez hay más individuos raritos... hasta que se convierte en una plaga de individuos raritos que no persiguen otro objetivo más que convertirte en un individuo rarito, como ellos. 

Frenéticas persecuciones y tensión a raudales hasta que la familia consigue ser evacuada de una azotea por un helicóptero del ejército. De algo tienen que valer las amistades... 

Y es que Brad Pitt es un tipo listo y se da cuenta de las cosas. Como que la zombificación es un proceso muy parecido a una enfermedad y que se propaga como un virus. Un virus bastante listo, porque no infecta a aquellos que van a vivir poco tiempo y no van a tener muchas oportunidades de propagarlo.

Empieza entonces una carrera por medio mundo en busca de una cura, mientras su familia está a salvo en un barco de la US Navy. Muchas carreras, mucho ritmo frenético y muchos, muchísimos zombis. 

El bello y el bestia


Bueno, me entretuvo. No voy a decir que no, pero tampoco es que sea una cosa para tirar cohetes. Interesante que Israel sea una isla en mitad de un mar embravecido, lo que nos deja una de las imágenes más impactantes de la película, si no la que más. 

Un seis, para pasar una tarde de invierno.

miércoles, 1 de febrero de 2017

La piel fría

Una isla desierta en mitad del océano, dos protagonistas (humanos), una cabaña, un faro... la cosa promete. 

Un joven desembarca en una isla con el encargo de tomar nota de las condiciones meteorológicas durante todos los días que transcurran hasta su relevo. Por única compañía, el farero que ya lleva un tiempo indefinido habitando aquellos parajes. 



La primera noche se enfrentará a la súbita aparición de extraños seres humanoides con una repugnante apariencia de pez y que, enloquecidos de rabia, atacarán la frágil cabaña. Sin embargo será capaz de rechazarlos y sobrevivir a las largas horas de oscuridad. A la mañana siguiente se las verá con el farero, un tal Batis Cafó (curioso nombre, pardiez), casi desprovisto de emociones humanas, más cerca de la locura que de otra cosa, obsesionado con luchar hasta la muerte con aquellos seres que no conocen la piedad y llegando a extremos que resulta, digamos, poco éticos. 

La sorpresa viene cuando descubre que el tal Cafó vive amancebado con una de aquellas criaturas...

Bebiendo de forma indudable de los horrores cósmicos imaginados por Howard Phillips Lovecraft, La piel fría resulta ser solo un remedo de los mitos de Cthulhu y tiene poco que ver aparte de la más que sospechosa similitud de las criaturas de la isla con los profundos del bueno de Lovecraft. 

Desde Julio Verne, los faros siempre han resultado fascinantes

 La historia discurre por otros recovecos, explorando la difícil relación entre los dos hombres, el extraño encanto de la criatura y cómo intentan entablar una relación pacífica con el pueblo submarino. Hasta que la mezquindad humana acaba por imponerse con catastróficas consecuencias. 

El final, más que interesante, insinuando un ciclo sin fin. El barco que llega con el relevo del meteorólogo se encuentra la cabaña vacía y un farero de lo más extraño. 

Primera novela de Albert Sánchez Piñol (conocido por ser el autor de la polémica Victus; polémica por los tiempos que corren, claro) y adquisición en el Círculo de Lectores, se deja leer pero no tiene mucho más recorrido. Aún así, los aficionados a los Mitos disfrutarán, sin duda. 

El autor


Y resulta que hoy, buscando imágenes para ilustrar esta entrada, resulta que tiene adaptación cinematográfica a la vista. Cosas veredes, amigo Sancho. 

Un aprobadillo.

domingo, 22 de enero de 2017

Escuadrón Rogue One

Las pasadas Navidades hicimos lo que va camino de convertirse en una costumbre: el visionado con un grupo de amigos de lo último de Star Wars que, en este caso, es Escuadrón Rogue One

O sea, algo entre el Episodio III y el Episodio IV, con el Imperio ya consolidado y el bueno de Darth Vader como mastín del Emperador. Pero, a pesar de todo y de que las apuestas parecen en contra, no todo el mundo olvida lo que fue una República Galáctica y está dispuesto a luchar por la justicia y la libertad. Como el ingeniero Galen Erso, que para evitar que su talento sea utilizado por el Imperio, desaparece en un planeta escondido en lo más recóndito de la galaxia junto a su mujer y a su pequeña hija Jyn.  

No, la prota no me convence


Lo que no sabe Erso es que los tentáculos del Imperio llegan a todas partes, pero lo sabrá cuando su antiguo amigo Orson Krennic, al mando de un pelotón imperial, da con su paradero y le convence para colaborar en la construcción del arma definitiva... 

Luego de un salto temporal hacia delante, en el que la pequeña Jyn no es tan pequeña y ha desarrollado una mala leche que se deja ver en un rostro de permanente enfado, empieza el meollo de la cuestión: Erso ha creado y escondido un punto débil en la construcción de la Estrella de la Muerte (¡qué otra arma pudiera ser, si no, sabiendo de la obsesión del Imperio con estas cosas!) y lo ha codificado en un mensaje que entrega a un piloto imperial renegado, con la esperanza de hacerlo llegar a la Alianza Rebelde.

No tengo claro cómo Jyn Erso se ve envuelta en el fregado, pero la encontramos junto a un grupo variopinto de personajes y de soldados de la rebelión que se enfrentan a una misión suicida para poder hacerse con los datos y transmitirlos a la flota. 

Destructores estelares, AT-AT, cazas TIE, alas-X... a elegir


A partir de ahí tenemos lo mismo a lo que nos han habituado: destructores estelares, cruceros mon-calamari, cazas TIE imperiales, alas-X rebeldes, láseres de colores cruzando el espacio y explosiones ruidosas.. hasta el densenlace final que, hay que decirlo, me resulta valiente. Porque pocas veces una misión suicida termina en la pantalla como se supone que debe terminar una misión suicida.

Sin embargo, Escuadrón Rogue One no es del todo satisfactoria. Vale que fui con prejuicios después de leer que habían tenido que reescribir gran parte del guión y de que un par de amigos me dijeran que no era nada del otro mundo. Vale que es difícil mantener la tensión cuando te están contando una historia que más o menos ya sabes cómo va a terminar. Vale que es verdad que los personajes de las nuevas entregas no son, ni mucho menos, tan carismáticos como los clásicos (de ahí que tengan que tirar de CGI para resucitar a algunos, o que el momento en el que sale Darth Vader sea uno de los mejores de la película). 

Vale, y ahora ponemos el tapón. Con mucho cuidado...


Vale todo eso, pero la encuentro una peli larga para lo que cuenta. Y aunque hacia la mitad levanta el vuelo, le cuesta despegar y se hace un pelín pesada. Pero por lo menos es algo original y no un refrito como el Episodio VII es del Episodio IV. 

Aún así, un bien.


miércoles, 4 de enero de 2017

400

Más chulo que Leónidas, que solo llevó a trescientos espartanos a las Termópilas. ¡Au, au, au!

Esta es la entrada que hace el número 400 de esta bitácora, que empezó allá por abril de 2009. Casi siete años  de hablar de las cosas que me gustan. También de las que no me gustan. Y unos cuantos relatos que han caído y que espero hayan gustado. 

Parece que la cosa goza de buena salud. La verdad sea dicha, nunca pensé que esto iba a durar tanto tiempo y que se acumularían casi treinta mil visitas, muchas de las cuales ni siquiera sé de dónde vienen. 

Todavía quedan muchas cosas por contar, así que espero dar bastante guerra en el corto y medio plazo. A pesar de que en este año no he podido seguir el ritmo de entradas de los anteriores, también espero remontar en el futuro. No me gustaría que esta fuera una bitácora más, un ejemplo más de aquella campana de Gauss de la que hablaba hace unos cuantos años.Y, aunque ahora mismo, echando un vistazo al número anual de entradas, estaríamos hablando claramente de una distribución de ese tipo, quiero pensar que es un tema coyuntural y que a medida que Noelia vaya creciendo y requiriendo menor atención, yo tendré más tiempo libre y podré, al menos, escribir una entrada a la semana. 

Pues eso, gracias por leer.