miércoles, 30 de mayo de 2012

De símbolos y complejos

Podría hoy hablar de muchas cosas: el Día del Orgullo Friki, en que volvimos a conjurarnos para DOMINAR EL MUNDO; la prima de riesgo desbocada; el tongo de Eurovisión... Como véis, todos son temas del mayor interés y de la más candente actualidad. Pero ninguno de ellos me acaba de convencer del todo para dedicarle unos minutos de frenético teclear.

No, creo que hay un tema mejor del que hablar: ese curioso complejo que nos da a los españoles cuando se trata de defender lo nuestro. Y lo nuestro son nuestros símbolos, en este caso el himno y la banderade este país (que, por cierto, se llama España; no lo olvidemos).

Vale, nuestro himno no tiene letra. Pero es el nuestro, así que ni falta que le hace. En cuanto a la bandera, es una bandera de guerra que se adoptó en el XVIII, para que fuera bien visible por los nuestros y por los de los otros (a cojones nos han ganado pocas veces, en nuestra Historia). 

No entiendo cómo unos descerebrados, por no estar de acuerdo con nuestros símbolos comunes, los mancillan sin pudor para exaltar los suyos. No lo entiendo, porque el respeto debería ser máximo, pero puedo llegar a comprenderlo si se dieran las circunstancias adecuadas.

Lo que no puedo entender ni por asomo es cómo no somos capaces de defender lo que es nuestro, lo que es digno de respeto por parte de todos y aprecio por parte de muchos. Hemos visto cómo en la final de la Copa del Rey de fútbol se ha tocado la versión corta, que ha sido pitada hasta el paroxismo por miles de exaltados descerebrados (azuzados también por algunos descerebrados del otro lado, ¿verdad Espe?), en un vano intento de calmar las sensibilidades presentes en tan magno evento. No solo eso, sino que en conversación con algunos conocidos, había quien defendía que quizá sería una buena idea prescindir del himno en estas circunstancias. 

¿Pero es que nos hemos vuelto locos, o qué? ¿Hasta qué punto llega el complejo que nos corroe? ¿Por qué ese sentimiento de inferioridad, o de dejar hacer, del que hacemos gala? Porque, hablando de galos (¿habéis visto cómo hilo?), a nadie se le ocurre ver esto en Francia (vale, que su himno tiene letra...), en Alemania o en los Estados Unidos, donde el culto a la bandera bordea el fundamentalismo.

No creo que tengamos nada que envidiar a estos países (bueno, quizá su prima de riesgo), pero en este caso me encuentro más cerca de ellos que de lo que he visto.

Pues hala, sin complejos, que llega la Eurocopa.




sábado, 19 de mayo de 2012

Pathfinder RPG

Dragones y Mazmorras (Dungeons & Dragons en sajón; Calabozos y Dragones en América Latina) es el decano de los juegos de rol. El primero, vamos. 

Después de la exitosa y longeva AD&D (Advanced Dungeons & Dragons) vio la luz la edición D&D 3.0 y el sistema D20. Poco tiempo después aparece D&D 3.5, que intenta equilibrar un poco un juego que a niveles altos se va de las manos. Un poco más tarde aún aparece la deleznable D&D 4.0...

Bueno... Con la tercera edición y su revisión, aparece la OGL (Open Game License). O sea, que cualquiera podía crear material para el sistema D20 que sería compatible con D&D. Esto era, en cualquiera de los casos, algo bastante interesante para empresas de distintos tamaños y capacidades. 

Una de estas empresas, Paizo, fue un paso más allá. No contenta con crear numerosos módulos y aventuras, desarrolló Pathfinder RPG. Este viene a ser un D&D 3.5 al gusto de Paizo y presentado en un manual de gran tamaño y más de 560 páginas que traen todo lo necesario para jugar (excepto criaturas, pero no se puede tener todo en la vida). 

Portada de Pathfinder RPG


Para el jugador veterano de D&D es muy fácil profundizar en Pathfinder, porque encontrará todo a lo que ya está acostumbrado con alguna diferencia menor (en ocasiones muy menor, como los dados de golpe que tiran algunas clases, o algunas dotes de más o ligeramente diferentes). Incluso tenemos los conjuros más conocidos del universo D&D, solo que por razones de licencias no se llaman, por ejemplo, Transformación de Tenser o Mano aferrante de Bigby, por poner dos ejemplos.

¿Por qué, si tan similares son, vamos a cambiar entonces? Aparte de la impresionante calidad visual de su manual, quiero decir (solo por eso merece un lugar de honor en nuestra biblioteca.

Pues porque nos ahorramos tener que convertir su no menos impresionante listado de módulos y Adventure Paths (series de módulos que, desde nivel 1 hasta llegar a nivel 20, desarrollan una trama que se va complicando en sucesivas entregas, además de introducir amenazas que llega a poner en riesgo la trama de este plano de la realidad...) Paizo, además, mantiene una frecuencia de publicación que hace difícil seguir su ritmo aún disponiendo de un bolsillo bien surtido de monedas.

Una última razón, pero no por ello menos importante, radica en que Pathfinder y todo su material permiten a los que, como yo, nos resistimos a soportar la bazofia de D&D 4.0 y queremos seguir utilizando el material de D&D 3.5 o, incluso, D&D 3.0.

Y es que, en estos tiempos en que hay un cierto gusto por lo retro y la oferta de retroclones, principalmente de AD&D, es más que surtida, Pathfinder podría definirse como un retroclon de D&D 3.5.

Merece la pena, por lo menos, echar un vistazo al manual básico. Mejorarás tu inglés (sí, lamentablemente no lo han traducido y que yo sepa no hay proyecto para ello).

domingo, 13 de mayo de 2012

Indestructible

Esta es la traducción literal del título original, Unbreakable. O lo qe es lo mismo, El protegido. Para mí, la mejor película de M. Night Shyamalan, el director de El sexto sentido.

Ya he comentado en alguna entrada que Shyamalan entró en el mundo del cine de una forma espectacular. Pocas veces se ve un director novel que de un pelotazo como dio este tío. Cuando se empieza tan alto, es extremadamente difícil no ya seguir creciendo, sino mantenerse.

El protegido es su segunda película. Aparentemente el inicio de la cuesta abajo que se ha hecho evidente con el paso de los años. Pero yo la veo, como mínimo, al mismo nivel que El sexto sentido y en algunos aspectos es incluso mejor. 



La película cuenta la historia de David Dunn (Bruce Willis con la voz de Ramón Langa), único superviviente de un accidente de tren. No solo resulta ser el único superviviente, sino que además no presenta ninguna lesión. Así empieza la cosa, para luego pasar a ser testigos de su vida: David es una estrella del fútbol americano universitario que por azares del destino ve truncada su carrera; se casa con su novia de toda la vida y trabaja como agente de seguridad en el estadio en el que nunca pudo jugar; su matrimonio hace aguas y la pareja se replantea la convivencia... cuando el accidente hace salir a la luz algunos aspectos, digamos particulares, de su pasado.

Estos aspectos se nos van mostrando poco a poco. Con la ayuda, principalmente, de Elijah Wood (Samuel L. Jackson), un coleccionista de comics con una enfermedad que provoca que sus huesos se rompan como si fueran de cristal. Elijah se interesa por David al verlo por las noticias y logra contactar con él. Le hace partícipe de su teoría, para la mayor parte del mundo (en realidad todos menos él), lo que dice es disparatado: David sería algo así como un héroe del comic en la vida real.

Aparentemente es indestructible. Nunca se ha puesto enfermo, nunca ha sufrido una lesión. Nunca, excepto cuando se casi se ahoga en la piscina del colegio o cuando el accidente de tráfico puso fin a su prometedora carrera deportiva. 

Para lo primero, Elijah encuentra una explicación plausible dentro de la lógica del comic. Lo segundo... mejor ver la película para entenderlo.

Creo que puedo hablar hasta aquí sin destripar demasiado. Hay que ver la película y disfrutarla. O volver a verla y volver a disfrutarla porque, a diferencia de lo que me pasa con El sexto sentido, El protegido me parece tan buena la quinta vez como me pareció la primera. 

Resistiendo el paso del tiempo y los sucesivos visionados, ofrece una trama sólida y unos personajes atractivos y bien definidos, soportados en unos actores con mucho oficio que dan credibilidad al metraje. No tenemos que suspender la realidad para creernos la historia y tampoco tenemos que ser engañados para que funcione (El sexto sentido juega mucho con el engaño o, más bien, el autoengaño para que la historia se desarrolle). Se nos ofrece la información paso a paso y el desenlace mantiene la lógica interna de la película. 

Sin dudarlo, le doy un ocho y la recomiendo. 


jueves, 10 de mayo de 2012

The Wee Free Men

Los pequeños hombres libres, en la lengua de Cervantes.

Pratchett no solo escribe la serie del Mundodisco. También escribe otras historias... que pasan en el Mundodisco. Aunque parecen tener lugar en otros sitios, hay siempre alguna referencia que nos sitúa en nuestro conocido entorno: un lugar, un personaje... Quizá la diferencia entre un libro del Mundodisco de pura cepa y otro que no, es que en los últimos no sale la Muerte HABLANDO EN MAYÚSCULAS. Por ejemplo, El Asombroso Maurice y sus roedores sabios...

... o The Wee Free Men. El primer libro de lo que es una serie, las aventuras de Tiffany Dolorido, una niña de nueve años que es bruja... o lo va a ser. 



En este caso, el título se refiere a los Nac Mac Feegle, pequeños hombrecitos azules (no, no son los pitufos) de unos 15 centímetros de alto, pelirrojos y que normalmente solo visten un kilt. Pendencieros, borrachos y ladrones (roban cualquier cosa que no esté clavada; entonces, se llevan incluso los clavos), sin rey, sin reina, pequeños hombres libres... Una raza feérica (como las hadas, vamos) que viven en una especie de colmena formada por una reina de la que todos son hijos y...

Bueno, pues resulta que el mundo de los cuentos se solapa con el de Tiffany, y la chavala se arma de una sartén y un libro que habla sobre enfermedades de las ovejas (viene de una familia de pastores), porque la Reina se ha llevado a su hermano. No es que le importe mucho su hermano, pero es que es SUYO. Y para una bruja esto es más que suficiente para tomarse las cosas a pecho.



Por supuesto cuenta con la ayuda de los Nac Mac Feegle (que, ojito, la tienen miedo) y de un sapo parlanchín que resulta ser algo más...En el país de los sueños nada es lo que parece, pero una bruja es una bruja, en este mundo o en otro.

La historia es quizá demasiado sencilla, un poco light... Para la chavalería, vamos. Lo que no quiere decir que alguien un poquito más talludito (pongamos que yo mismo) se pase un buen rato leyendo. 

Hay momentos de verdadera risa, como cuando vamos viendo por qué conocer el nombre de una persona hace que tengamos poder sobre ella (no lo voy a destripar, merece la pena leerlo) y en muchos otros, al meenos hay una sonrisa. El sello de Pratchett está ahí, para quien quiera recogerlo, raspando un poquito por debajo del ligero barniz de humor e ironía, aunque más diluido para no sobrecalentar las cabezas juveniles.

Pues eso, para pasar un rato agradable. Un siete.

domingo, 6 de mayo de 2012

The colour of magic

No hay más que darse una vuelta por Historias de Iramar para ver que soy un gran aficionado a las novelas del Mundodisco, de Terry Pratchett.

Resulta que los británicos han realizado alguna que otra adaptación televisiva y una de ellas ha caído en mismanos: El color de la magia. Casi tres horas de diversión televisiva en versión original subtitulada y dos partes, cada una de ellas versionando uno de los primeros libros de la serie: The colour of magic y The light fantastic. De momento he visto la primera y pronto iré a por la segunda.




Además de esta, existen otras dos: Hogfather (Papá puerco) y Going Postal (Cartas en el asunto). También llegará su turno.

No negaré que empecé con un poquito de aprensión. A mí estas cosas domésticas me dan un poco de miedito, porque una cosa son las buenas intenciones y otra muy diferente son los resultados. No siempre unas y otras van cogidas de la mano.

Pero pronto se disipan las dudas. Tan pronto como se disipan las nubes con las que empieza la cinta y vemos a Gran A´Tuin, luego los elefantes y luego el Disco, con la cascada infinita cayendo por su borde.

Estamos ante una fiel adaptación del libro y por fin vemos a nuestros personajes favoritos: Rincewind, Dosflores, el Patricio, el Bibliotecario (de humano y de mon...eh, de simio), el Equipaje, Muerte... Una gozada, vamos. 

Somos testigos de las luchas de poder en la jerarquía de la Universidad Invisible. Tenemos al Archicanciller y a Trymon, luchas de ingenio, trampas maquiavélicas. Y tenemos al Octavo (en español en el original), el libro de conjuros más poderoso del Mundodisco, encadenado para contener los escapes de magia, y que ha depositado uno de sus conjuros en la mente de Rincewind, arruinándole con ello la vida...

La ambientación está sobradamente lograda, con un típico sabor morporkiano, especialmente en la Universidad Invisible y en El tambor remendado. Es en Ankh-Morpork donde más a gusto nos encontramos, la verdad.

Y el reparto... sencillamente genial. La verdad que a David Jason (Rincewind) no le conocía, pero está espectacular y he tenido que buscar en Imdb, donde se encuentra curiosidades como que ha sido la voz del Conde Duckula y Dangermouse. 

Dosflores es Sean Astin, más comocido como Sam Gamyi. Bueno, quizá el más flojito de los protagonistas, aunque muy bien caracterizado. 

Tim Curry hace de Trymon, el mago que intenta progresar de cualquier modo lícito (o sea, básicamente, de cualquier modo posible) en la jerarquía. 

El Archicanciller es un tal James Cosmo. ¿Quién es este tipo? Empecemos: el Gran Maestre de la Guardia Negra en Juego de Tronos, Papá Noel en las Crónicas de Narnia o el papá del amigo de Mel Gibson - William Wallace en Braveheart... aparte de más de cien apariciones en diversas producciones.

Christopher Lee pone la voz a la Muerte, hasta el punto de que casi puedes oír las MAYÚSCULAS.

Y Jeremy Irons es el Patricio, Havelock Vetinari. Esta ha sido una gran sorpresa, porque acostumbrado a verle penar por producciones de medio pelo del tipo Dragones y Mazmorras o Eragon, no pensaba que los cinco minutos que sale en esta peli iban a dar para mucho. Pero es que el tío nos da una gloriosa interpretación del personaje, de lo mejorcito que hayamos podido ver. Tiene bemoles la cosa, ahora no podré leer un libro sin que vea su cara...

Pues eso, que aunque parece que no se encuentra en español, al menos tenemos la versión subtitulada en la lengua de Cervantes. Imprescindible para los más fanáticos, es recomendable para todos aquellos que quieran pasar un buen rato y echarse unas risas, lo que es suficiente para perdonar algunos fallos en, principalmente, los efectos especiales.

Le damos un ocho, así, sin pensar. 

Me froto las manos pensando que en la segunda parte sale Cohen, el Bárbaro...