viernes, 30 de diciembre de 2016

El enigma del cuervo

Edgar Allan Poe es un creador inmortal que cultivó el género fantástico en forma de relatos cortos allá por el siglo XIX y que aún hoy hacen las delicias de millones de lectores, pues sus historias, a diferencia de las de otros autores (por ejemplo Lovecraft) no han envejecido y se leen hoy con el mismo deleite de antaño. 

Si su obra es leyenda, su vida fue digna de un relato suyo. Así como lo fue su muerte, de la que aún hoy se desconocen las causas. Solo se sabe que apareció pocos días antes de morir en las calles de Baltimore, hablando de forma incoherente, y que no recuperó la lucidez hasta el final. 



Ahí precisamente es donde El enigma del cuervo saca jugo, especulando con los sucesos que pudieron acaecer durante esos últimos días. Y es seguro que nada de lo que aparece en la película sucedió de verdad, pero resulta tan emocionante...

En El enigma del cuervo, un Poe (magnífico John Cusack caracterizado de forma magistral) falto de inspiración que se gana la vidadando clases de escritura a señoras de la alta sociedad de Baltimore, se enfrenta a un asesino en serie que reproduce fielmente los hechos que narró en sus años de gloria. Y no solo eso, sino que amenaza con secuestrar a la chica a la que ama.

No podía ser de otra forma, asi que Poe es el sospechoso número uno para el detective Fields (creíble Luke Evans). Pero el asesino consigue raptar a la novia de Poe en una fiesta similar a aquella de La máscara de la muerte roja,  y le envía notas al periódico en el que trabaja obligándole a escribir un nuevo relato que deberá superar a todos los anteriores. Poe se dedica por las noches a escribir, de una forma febril, mientras que por el día busca a la dulce Emily junto al detective Fields.

Necesito un trago...

No es cuestión de destripar la película, pero me parece que el desenlace está muy bien conseguido, tanto la resolución del misterio y la captura del culpable (confieso que no caí hasta el final) como al lograr dar una explicación plausible (si bien poco probable) de los motivos que llevaron a Edgar Allan Poe a su amargo desenlace final. 

Ya he dejado caer que tanto John Cusack como Luke Evans están muy bien, especialmente el primero. Añadir nada más que la recreación de la época está muy lograda y ayuda a introducir al espectador en la historia. 

Yo soy el de verdad


Creo que la película pasó por nuestras pantallas con bastante poca relevancia, y también creo que merece un cierto reconocimiento. Por mi parte se lleva un siete alto (un seis bajo hoy en imdb) y mi recomendación.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Vikingos (T4)

Después del clímax una apoteósica tercera temporada, con el asalto a París y la estratagema de Ragnar para conseguir salir victorioso, era inevitable que la cuarta temporada de la serie fuera un pequeño paso atrás. 

¿Prueba iniciática?

En esta cuarta temporada Ragnar está más vulnerable que de costumbre debido a una herida que no acaba de sanar y cuyo dolor no le permite enfocarse. Solo una extraña raíz que le administra una esclava oriental (guiño a la arqueología clásica) parece aliviarle, pero es un remedio temporal. 

El tono de esta cuarta temporada es crepuscular. La apariencia es que Ragnar ya no es el líder vigoroso de antaño, más bien parece frágil y los cuervos no tardan en aparecer para repartirse sus despojos. Los hijos de Ragnar y Aslaug crecen y amenazan la primogenitura de Bjorn Piel de Hierro, hijo de Ragnar y Lagertha y heredero de Ragnar. Ivar Sin Huesos es el más importante de ellos.

Rollo se casa con la hija del rey de los francos y nieto de Carlomagno y obtiene un feudo en Normandía a cambio de ayudar en la defensa de París cuando su hermano vuelva. 


Lucha fratricida (y desigual)


Floki ha perdido la confianza de Ragnar y conspira contra él, uniéndose a los que desean derrocarle. 

El rey Ecbert se hace con el control de Mercia y envía a su nieto, el joven Alfredo, a Roma. ¿Una premonición de lo que está por venir?

Imágenes impactantes, como la lucha frente a las cadenas del río Sena defendidas por Rollo que termina en desastre para los nórdicos. O cómo después llevan por tierra sus barcos río arriba para superar el obstáculo.

Este podría ser el resumen de una temporada que parece de transición. Parece como si los responsables de la serie quisieran anunciar que el personaje de Ragnar está superado y que poco a poco se va a cambiar el foco hacia las generaciones futuras, anticipando el choque histórico entre los hijos de Ragnar y Alfredo el Grande en Wessex. 

Pero Ragnar se encuentra lejos de estar acabado. Es, de lejos, el personaje más carismático de la serie y a mí me ha costado seguirla ahora que su protagonismo está decayendo. El personaje de Ivar apunta maneras, con esos extraños ojos azules, pero Ragnar (y Travis Fimmel) es insuperable de momento. No hay más que ver el último capítulo y su reaparición en Kattegat, tras años de retiro. 

 A pesar del bajón, tengo esperanzas puestas en la quinta temporada, si el cierre de la cuarta es una anticipo a lo que nos espera. Un escalón por debajo de la tercera temporada, dos escalones por debajo de la segunda temporada y al nivel de la pirmera. 


domingo, 11 de diciembre de 2016

La última salida

Otro descubrimiento del Círculo de Lectores, La última salida de Federico Axat es un interesante thriller de muchas capas que va descubriendo poco a poco. 

El comienzo es ya una demostración de principios: a punto de suicidarse, el protagonista interrumpe su propósito para abrir la puerta que un desconocido estaba aporreando. El desconocido, que parece conocerlo todo sobre él, le hace una proposición que no podrá rechazar. 



Pero las cosas no son tan sencillas como parece y la apariencia de La última salida tampoco lo es. En pocas páginas pasamos de lo que podría ser una historia de grupos ocultos a una historia en la que el componente psicológico adquiere todo el peso. 

Lo bueno de todo es que Federico Axat ha conseguido una historia en la que es muy difícil ver la diferencia entre realidad y ficción (dentro de la ficción de libro, se entiende), pues el velo que separa lo que ocurre en la cabeza del protagonista con lo que ocurre en la realidad (la del protagonista, claro). El lector se confunde y se sorprende, pensando ahora una explicación y luego otra, más perdido que un pollo sin cabeza. 

El culpable

Y mientras vamos quitando capa tras capa de la mente del protagonista, hasta que nos quedamos con lo que es su realidad y vemos la cruda historia que transporta, mientras hacemos un viaje fascinante al interior de la mente humana y sus mecanismos de autodefensa, la historia se transforma en una poderosa historia de venganza. 

Un ritmo narrativo fresco y vigoroso; un personaje con muchas facetas distintas, no todas atractivas; secundarios que dan color... hay diversos ingredientes que hacen de La última salida un libro recomendable. 

Por prescindir, yo prescindiría de la inevitable chica que ve en el protagonista un reto profesional al que es difícil renunciar. 

Pero bueno, no ha estado nada mal...

jueves, 8 de diciembre de 2016

Catástrofe planetaria

Dos libros, tres autores, dos puntos de vista, una sola catástrofe planetaria.

Fritz Leiber nos ofrece El planeta errante, novela de mediados de los años sesenta. Larry Niven (y Jerry Pournelle) por su parte nos dejan El martillo de Lucifer, de finales de los años setenta. Más de una década de diferencia temporal entre uno y otro. 

Psicodelia y LSD

El planeta errante es hijo de los sicodélicos años sesenta. De la nada aparece un planeta a poca distancia de la Tierra. Tan cerca está, que la Luna se parte debido a las tremendas fuerzas de marea que el nuevo planeta ejerce sobre ella. Los astronautas y cosmonautas que habitaban las bases lunares, perecen o escapan por los pelos. 

Mientras tanto allá abajo, en la Tierra, los efectos también se dejan sentir: mareas, terremotos y maremotos. Aunque la mayor parte de la trama se centra en diversos personajes que  observan con sorpresa los distintos acontecimientos.

En este caso, como en las historias de ciencia ficción de antaño, una inteligencia es la fuerza motriz de este planeta. Una civilización, con rasgos de felinos humanoides, ha encontrado la forma de saltar al hiperespacio, viajar tremendas distancias y volver al espacio normal. 

Al final aparece un planeta perseguidor y entre ambos se produce una lucha con rayos de energía que hacen brillar el cielo de la noche terrestre. 

Lo dicho, un hijo de su tiempo. Como muestra, la relación de un terrestre con una alienígena que tiene algo de perversión sexual para ella y que la avergüenza por querer aparearse con un ser inferior.

Por su parte, El martillo de Lucifer es más ciencia ficción dura. No es extraño al ser firmado por Larry Niven, el autor de Mundo Anillo. Pero a diferencia de este, y supongo que por la presencia de Pournelle, la historia es también interesante. 

El fin del mundo se acerca

En este caso es un cometa el que se acerca a la Tierra y se produce una colisión que al principio era bastante improbable. Se describen con precisión los terremotos, maremotos e incendios que se producirían en la costa oeste de los Estados Unidos (el impacto es en el Pacífico), mientras seguimos a diversos grupos de supervivientes. 

También hijo de su época, en El martillo de Lucifer se presenta una visión más apocalíptica, con diversos grupos de personas luchando por su supervivencia, algunos tratando de sacar partido (como una unidad de renegados del ejército estadounidense) de la situación ante la ausencia de un poder centralizado, otros tratando de buscar la manera de que la civilización perviva tal y como la conocemos. 

Es un libro con mayor carga psicológica, con mayor poso en el sentido de que se preocupa de mostrar las reacciones de los ciudadanos corrientes y cómo las circunstancias extremas sacan lo mejor y lo peor de nosotros. En su debe, quizá su poca credibilidad pues estas circunstancias extremas se dan con demasiada rapidez. 

Los planetas sin estrella son una realidad astronómica


Así que tanto el tratamiento como los resultados son diferentes. Mientras que la novela de Leiber me ha parecido bastante mediocre y en ocasiones mala, con un resultado global de insuficiente, la de Niven y Pournelle me ha gustado mucho más, hasta alcanzar un notable bajo.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Reflexiones a vuela pluma

Vamos a hablar de algo actual, para variar. Y es que al hilo de lo sucedido en el Congreso y a la emisión de los comentarios del fallecido Presidente Suárez ayer en La Sexta, se me ocurren una serie de reflexiones.

  • Cañamero con una camiseta que dice que él no votó a un rey. Yo tampoco. Ni voté a la Constitución. Pero tampoco veo que eso sea un argumento demasiado válido. Los espejos democráticos en los que algunos se miran son aún más rancios: la Carta Magna de Inglaterra es del siglo XIII. La Constitución de los Estados Unidos de América es del siglo XVIII. Nadie de los que hoy viven los votó. 
  • No hay respeto por el marco vigente. Los cargos electos de Podemos equivocan el tiro. Sus desaires no van contra el rey Felipe, sino contra la Monarquía como símbolo del Estado. Lo mismo que cuando Zapatero no se levantó ante el paso de la bandera estadounidense, símbolo de su estado. Si se nos llena la boca con la palabra democracia, primero hay que aprender a respetar los símbolos. Lo que no sirve es respetar solo lo que me interesa. 
  • No veo un clamor en la calle por un referéndum Monarquía - República. Por no ver, ni siquiera he visto movilizaciones masivas contra la reforma laboral cuando en nuestra vecina Francia han ardido las calles por ese motivo contra un gobierno ¡socialista!
  • Si ese clamor popular se despertara, se convocara un referéndum y ganara la opción republicana, ¿hasta cuándo estaría la hipotética República de España legitimada? ¿Deberíamos hacer un referéndum cada vez que se votara un presidente? Realizarían los mismos desaires los cargos electos de Podemos a un Presidente que no fuera de su partido?
  • ¿Qué hubiera pasado si en lugar de una bandera republicana alguien hubiera exhibido en el Congreso una bandera preconstitucional con el aguilucho? ¿No hubieran ardido las redes sociales? 
  • Los demócratas de verdad dicen que la Monarquía actual no tiene legitimidad porque la impuso un dictador. Esos demócratas de verdad olvidan que la Segunda República se impuso de facto sin referéndum. Olvidan también que sus últimos meses transcurrieron entre asesinatos propiciados por la ultraderecha, la ultraizquierda y el anarquismo. Olvidan también los asesinatos de curas y monjas. Olvidan también que el gobierno de un color desmantelaba nada más acceder a los cargos la labor del gobierno previo del color contrario. Los demócratas de verdad olvidan todo eso. Los demócratas de palo, leemos libros de Historia.
  • La Segunda República fue un gran fracaso, una gran oportunidad perdida de modernizar el país. Cinco años que desembocaron en una guerra civil por los errores y el sectarismo de unos y de otros. Sectarismo que se parece horriblemente a lo que tenemos hoy. 
  • Cambiando de tercio, la abstención del PSOE en la investidura es lo que tenía que haber hecho desde el minuto uno. Es un servicio al país que se debería agradecer. No estoy de coña, han hecho lo que había que hacer. Ahora lo que hay que hacer es una oposición dura que permita leyes consensuadas por un amplio espectro de la cámara.
  • Resulta que el Podemos de Andalucía se quiere independizar. Resulta que primero dicen los de Madrid que vale, que bueno. Resulta que después dicen que eso lo tendrán que decidir TODOS los afiliados de Podemos. Resulta que esos mismos dicen que para la independencia de Cataluña solo hace falta que voten los catalanes.  
  • Resulta que hay quien dice que Rajoy no está legitimado para ser presidente del gobierno. Curioso, cuando ha ganado las elecciones. Dos veces. 

Soy Monárquico por convicción. La institución monárquica proporciona un ancla al Estado que, en este país de cainitas, no proporcionaría un Presidente de República.

Los que hablan pestes de Felipe VI, ¿aceptarían a Aznar? ¿a ZP? ¿a Pablo Iglesias? ¿a Rajoy?  Dirán que sí, pero yo no me lo creo. ¿Y entonces, qué? ¿Votamos hasta que salga lo que quieran algunos?

viernes, 18 de noviembre de 2016

Clint el tramposo

No. El título de la entrada no es un ingenioso juego de palabras relacionando a Clint Eastwood con Donald Trump. Ni mucho menos. 

Es porque juega con nuestros sentimientos como quiere y nos deja planchados con sus películas. Por lo menos a mí me deja planchado, sentado en el sillón de casa dándole vueltas a la cabeza después de haber visto su cara de vinagre durante un par de horas y darme cuenta de que me ha contado una historia impresionante. 

Poco importa que últimamente sus personajes parezcan cortados por un patrón similar: un señor mayor, crepuscular, con perenne cara de enfado y un grado de cinismo que proporciona los golpes d la vida. 



Me pasó tanto con Million Dollar Baby como con Gran Torino

Million Dollar Baby le valió un oscar a Hillary Swank y a mí una buena ración de lágrimas. Una película de boxeo de las de toda la vida, historia de superación personal, de sacrificio y de disciplina, en la que hasta puedes notar el olor a linimento, cuero y sudor. 

Los personajes, todos muy bien construidos. Morgan Freeman en uno de sus mejores papeles en los últimos tiempos. Cuando Peligro está recibiendo lo suyo y él sube al ring a poner las cosas en su sitio, se ponen los pelos de punta. 

¿Por qué Eastwood es un tramposo? Pues porque entre toda esta pequeña obra maestra aparece una ristra de seres despreciables, empezando por la familia de la chica y terminando por la sucia púgil alemana causante de su desgracia. Una ristra de personajes que son tan despreciables, y más en comparación con el brillo de la candidez de la protagonista, que resulta muy fácil odiarlos. Sobre todo cuando nos enfrentamos al sufrimiento, por diferentes motivos, tanto de ella como de él. 

Y entonces me doy cuenta de que el cabrón de Clint Eastwood ha jugado como ha querido con mis sentimientos. 

Mo Cuishle!

¿Y en Gran Torino? Tres cuartos de lo propio. Ves como el personaje de Clint deja de ser bastante antipático, llegas a vislumbrar su verdadero yo, ves cómo parece por fin capaz de subir desde las profundidades de su alma, cuando la catástrofe en forma de agresión a la chica hace explotar ese microverso y le devuelve a lo más negro. 



Pero, amigo, cuando por fin entiendes cuál es el plan de su venganza, cuando lo inimaginable pasa, te quedas sentado en el salón mientras piensas qué hideputa ha sido y cómo te ha engañado. A mí por lo menos, que confieso que no lo vi venir. 

Million Dollar Baby y Gran Torino son dos películas de sobresaliente, dignas de entrar con grandes letras doradas en la historia del cine. Y siendo como son las dos muy buenas, y  muy tramposas. me quedo con la historia de boxeo por encima de la del anciano astuto. 

Y es que este Clint Eastwood crepuscular es un regalo para los amantes del cine.

domingo, 6 de noviembre de 2016

El secreto de Vesalio

Otra adquisición del Círculo de Lectores. A ciegas, sin saber nada ni del autor ni de su obra, solo lo que la sinopsis publicada en la revista puede decirme. 

El secreto de Vesalio está ambientado en la Barcelona de finales del siglo XIX, en las semanas previas a la Exposición Universal. Daniel Amat, joven y prometedor profesor en Oxford, recibe la noticia de la muerte de su padre y se desplaza a una ciudad que abandó años antes en oscuras circunstancias. Allí, una serie de muertes recuerdan a una maldicion que recorre el barrio marinero de La Barceloneta. Pero detrás de ellos hay algo mucho más oscuro.



Junto a Daniel Amat tenemos a Bernat Fleixa, un periodista en busca de la noticia que le libere de los infiernos a los que ha descendido a causa del juego y la mala vida. Y también al joven Pau Gibert, que estudia medicina en la Universidad y que, a pesar de los conocimientos que alberga, oculta un secreto que le hace querer pasar desapercibido a la vista de todos. 

Ellos son el trío protagonista. Los buenos. 

Luego hay otra ristra de personajes antagonistas. Los malos. Entre ellos, un despreciable oficial de la guardia urbana y el marido actual del amor de juventud de Daniel Amat. Unos tipos odiosos ambos, más por contraposición con el buenismo de los principales actores. O sea que el autor, como muchos otros, contrapone las cualidades positivas de unos para resaltar las negativas de los otros. Poca originalidad por esa parte. 

¿Qué pinta Vesalio en todo esto? Andrea Vesalio, médico del siglo XVI, escribe un canon que al parecer se utilizaba aún como libro de texto en el siglo XIX. El secreto de Vesalio juega con la idea de un libro oculto del maestro italiano que permitirá, a quien lo encuentre y lo descifre, jugar a ser Dios. Nada que no hayamos visto en tras ocasiones. Poca originalidad por esta parte también.

El autor, Jordi Llobregat


¿Qué nos queda? Bueno, que la historia transcurre fluida y el libro se lee con bastante comodidad. Y que parece estar bastante bien documentado, aunque la forma de hablar de los diferentes personajes que nos encontramos parece estar cortada por el msmo patrón, independientemente de su extracción social. 

Un final un poco precipitado y demasiado fantástico para mi gusto, ya que rompe con el tono del resto de la novela, no ayudan demasiado. 

Entretenido, sin más. Los he leído mejores, pero también mucho peores. Por darle una oportunidad no va a pasar nada. ¿Quién sabe? A lo mejor gusta. 


lunes, 31 de octubre de 2016

Exodus

Otra revisitación más. Esta vez de Los diez mandamientos. ¿Qué necesidad había? 

Ahora, en el siglo XXI, la historia de Moisés la cuenta Exodus. Y Moisés es Batman, digo Christian Bale, en lugar del hombre, digo Charlton Heston. Y no sé quién es mejor, dicho sea de paso. 

Así que este es Moisés

 En el siglo XXI, Ramsés ya no es Yul Brynner, sino un tal Joel Edgerton al que solo recuerdo haber visto en esa otra película desmitificadora de Arturo... Y aquí sí que se pierde con el cambio. 

Vale que en Exodus el faraón Seti es John Turturro, pero tampoco es que el personaje sea demasiado importante.

¿Qué aporta Exodus que no tenga Los diez mandamientos? Quizá esa estética más realista, o más "sucia", que tan de moda se encuentra en todas esas películas que desmitifican hoy en día. 

Chicos, es que no sé ni siquiera por dónde empezar a comentarla. Desde el casting que no engancha (¿de verdad que no hay nadie mejor que Christian Bale para hacer de Moisés?) a no poder superar una historia que es por todos conocida. 


¿Te quedas con el original...


Quizá lo mejor de la película sea representar a Dios como un niño, con sus caprichos y todo. A lo mejor se podría decir que es una aproximación acertada del Dios del Antiguo Testamento que es, no lo olvidemos, un Dios celoso y vengativo que sigue la filosofía del palo y la zanahoria para obligar a bajar la testuz a un pueblo tan orgulloso como el hebreo, que es el único que le sigue. 

... o con la copia?


Es que hasta la escena del paso del Mar Rojo carece de la épica de Los diez mandamientos. Hasta parece que Moisés se ha dado cuenta, en sus viajes anteriores al éxodo, que hay una pauta que permite el paso por una especie de vado natural. No sé, me gusta más la imagen del Moisés de Charlton Heston alzando las manos y ese pasillo que se abre entre dos alucinantes muros de agua (una currada para los FX de la época). 

Que no, que no. Que no le veo la gracia. ¿Para qué seguir?

viernes, 28 de octubre de 2016

El amanecer del planeta de los simios

Siguiendo la tónica de revisitaciones de clásicos y de franquicias alargadas hasta el infinito, me encontré con El amanecer del planeta de los simios. La segunda película de César, después de la prometedora El origen del planeta de los simios, que proporcionaba un inicio creíble a una historia de un mundo en el que los simiosson como humanos y los humanos como los simios. 



 En El amanecer del planeta de los simios César ha guiado a su pueblo hasta un bosque, no demasiado lejos de la ciudad, en el que aspiran a vivir en paz y crear una sociedad propia. Por su parte, los supervivientes humanos se hacinan en los escombros de la ciudad, buscando las migajas tecnológicas que les permitan sobrevivir. 

Por eso llegan a chocar los dos grupos: los humanos buscan acceder a una central hidroeléctrica que les garantizará el suministro de energía a la ciudad y la supervivencia a largo plazo. El choque no deja de seguir las directrices de otros muchos ya vistos en la gran pantalla: desconfianza mutua, personajes malencarados, los líderes de ambos grupos se admiran mutuamente, pero hay elementos descontrolados que, literalmente, dinamitan un posible entendimiento y provocan un enfrentamiento a gran escala.

Nada nuevo bajo el sol. Recuerda demasiado a las pelis del oeste, con ese eterno conflicto racial de indios y vaqueros, lo antiguo y lo moderno. 



Esta segunda parte no llega al nivel de la primera, ni mucho menos. Ni los personajes son creíbles ni la historia engancha demasiado. Si unimos que las interpretaciones de los actores que encarnan a los simios ya no sorprenden a pesar de su grado de realismo, quedan pocos alicientes para darle una nota alta a la película. 

Y ya no solo eso: no sé qué alicientes quedan para una posible tercera parte. Vale que solo El Imperio Contraataca supera al original, o sea, que es normal que una segunda parte esté más cerca del truño que la primera parte, pero... no hay demasiados motivos para el optimismo. 

Un aprobado, y va que chuta.

domingo, 16 de octubre de 2016

17 ecuaciones que cambiaron la Historia

La Historia del género humano es una sucesión de continuos avances en todas las áreas del conocimiento, desde las más prácticas hasta las más espirituales o intelectuales. Esta historia de avances incluye, por supuesto, las matemáticas. 

Una de las asignaturas más odiadas de colegios, institutos y universidades es, sin embargo, una de las que más aplicaciones tiene a la vida cotidiana: sumar la lista de la compra, calcular porcentajes, estimar proporciones... es algo que todos hacemos casi a diario y que gracias a las matemáticas hacemos con facilidad. 



A partir de ahí, la cosa se puede compliar, y mucho: topología, topografía, astronomía, estadística avanzada, teoría de los grandes números, espacios n-dimensionales.... Gran cantidad de estos términos están muy lejos del común de los mortales, no solo en lo que respecta a su uso cotidiano, sino a la mera comprensión de los mismos, sus fundamentos y sus aplicaciones. 

Y resulta que el matemático Ian Stewart escribió un libro con las que son, a su juicio, las diecisiete ecuaciones más importantes en la Historia, siguiendo un patrón de capítulos muy similar al explicar cada una de ellas y mezclando alguna que otra anécdota que sirve para añadir interés y facilitar la lectura. 

El autor, con cara de no haber roto un plato


Es la lista de Ian Stewart, y como lista subjetiva supongo que podrá ser cuestionada y discutida. Aunque seguro que si a todos nos preguntan por nuestra lista, seguro que cuatro o cinco de ellas serían las mismas y otras no las diríamos porque sencillamente ni siquiera sabemos que existen. 

Empezando por el teorema de Pitágoras (ya sabéis, aquél que decía que el cuadrado de la hipotenusa es la suma de los cuadrados de los catetos); continuando por la descripción del logaritmo de un producto como la suma de logaritmos (simplificando cálculos); el cálculo diferencial (e integral, que permitirá avanzar a las matemáticas); la ecuación de la gravitación de Newton (que, por primera vez, describía la relación entre los cuerpos y fue una de las bases formales de la mecánica clásica), la definición del número imaginario o la ecuación de Einstein que relaciona la masa con la energía...

Muchas otras de las ecuaciones seleccionadas son mucho más complejas: la transformada de Fourier, las ecuaciones de Navier - Stokes (utilizadas en la mecánica de fluidos), la ecuación de Schrödinger (el mismo señor que tiene un gato que está muerto y vivo a la vez...), las ecuaciones de Maxwell que relacionan electricidad y magnetismo como dos caras de una misma cosa...

Como si fuera la lista de los reyes godos

 Es por esta complejidad creciente que el libro se hace mucho más difícil de leer cuanto más avanzamos, hasta llegar a un punto en que muchos de los conceptos no se asimilan o son tan extraños y poco intuitivos que hay que realizar un verdadero esfuerzo por comprender. Es por eso que no veo este libro como algo que se pueda recomendar a cualquiera, porque puede llegar a ser verdaderamente frustrante.  




domingo, 9 de octubre de 2016

Las cuatro plumas

Las guerras coloniales del Imperio Británico durante el siglo XIX (en mucha mayor medida que en el slglo XVIII) han sido un foco importante de inspiración para libros y películas. La delgada línea roja que defendía las fronteras o que ahondaban más aún en territorios exóticos, con sus episodios de caballerosidad y honor, se reflejaba en páginas y fotogramas con inusitada fuerza. Parajes como la India, Afganistán o Sudán eran conocidos por el público europeo gracias a esas aventuras. 

Las cuatro plumas es una novela del para mí desconocido A.E.W. Mason, escrita en los inicios del siglo XX (en 1902, para se exactos) y ambientada en las guerras del Sudán de los años ochenta del XIX. 

Portada de edición desconocida. Sobria, como la novela.


El joven Enrique Feversham recibe un telegrama en el que se le conmina a presentarse en su batallón para trasladarse al escenario de operaciones. A punto de casarse y dubitativo en cuanto a su manera de proceder en la batalla (tiene un miedo atroz a no estar a la altura de la valiente estirpe de guerreros a la que pertenece), se deshace de la fatídica nota en presencia de varios compañeros, algunos de los cuales adivinan el contenido de la misma. 

Es por eso que, durante el baile en el que se anuncia su compromiso, recibe tres plumas blancas. Tras explicarle con total honestidad a su prometida el motivo de ellas, ésta no duda en añadir una cuarta de su cosecha, y rompe el compromiso. 

Pocos son los que confían entonces en Enrique Feversham, cuando éste decide limpiar su honor y comienza su particular odisea, en solitario, hasta que es capaz de restituir, una a una, las cuatro plumas. 

Esto es lo que hecho de menos de muchas novelas de hoy en día: que puedan trasladarte, sin mucho esfuerzo, a parajes exóticos a vivir aventuras que ponen a prueba los nervios más templados. Incluso en el género fantástico hay pocos ejemplos. 

El autor, también desconocido.


Además Las cuatro plumas consigue su objetivo sin grandes artificios, sino con sencillez y humildad. No hay una acción trepidante, pero a cambio se percibe la angustia de Feversham cuando piensa que no va a ser capaz de terminar su titánica tarea. Angustia que el lector comparte a poco que sea empático. 

Supe de Las cuatro plumas desde muy joven, cuando ví la película de 1939 en aquellas míticas sesiones de cine del sábado por la tarde en el VHF, pero es ahora, ya bien entrado en años, cuando he podido leerla. 

Un notable para el bueno de Mason. 

domingo, 2 de octubre de 2016

Popurrí de cine de ciencia ficción

Se acumulan los temas y hay que ir dándoles salida, así que hoy voy a volver a hacer una entrada coral aunque siempre con un nexo común. En este caso el cine de ciencia ficción. El orden de las películas es el de visionado, no el cronológico.

ORIGEN

El mundo de los sueños como nunca se había visto. Leo di Caprio es el líder de una banda que se introduce en los sueños de las personas buscando información para venderla. Mucho diálogo metafísico sobre la naturaleza de los sueños y un cierto jaleo con todo eso de los sueños dentro de otros sueños y el paso del tiempo en cada capa. Interesante el concepto del limbo en el que se quedan quienes no pueden salir del sueño. 

La verdad es que la lógica detrás de todo lo que se ve en la película parece bastante coherente y creíble. También el grupo de conspiradores que están con di Caprio es consistente. 



La película deja algunas cosas suficientemente ambiguas como para pensar un rato después (¿despierta o no despierta di Caprio? ¿decide permanecer para siempre en un sueño más feliz que la vida real?). 

Un poco larga, quizá. Y un cierto regusto a Matrix, con tanta física imposible, aunque en un sueño en lugar de en una realidad virtual.

El 8,8 que tiene hoy en imdb me parece demasiado. Está bien, pero no es para tanto. Quizá todo lo que hace di Caprio últimamente se está magnificando. 

PUSH

En un futuro con cierto aire cyberpunk (aunque probablemente se esté abusando de esta etiqueta), hay un número creciente de mutantes, metahumanos o como quieras llamarlos. Personas que tienen ciertos poderes, en mayor o menor grado. 

Uno de ellos es Chris Evans (sí, Johnny Storm y Steve Rogers en carne y hueso), que se ve asaltado por el personaje de Dakota Fanning, una niña que tiene visiones del futuro y que, según dice, nunca se equivoca. 



La trama gira en torno a cierto compuesto químico que una agencia gubernamental secreta (el gobierno parece ser uno de los villanos favoritos en este tipo de películas) ha desarrollado para potenciar las capacidades de estos metahumanos y utilizarlos con oscuros fines. 

Entretenida, la verdad, aunque es imposible que los pensamientos vaguen y se centren en personajes de la Patrulla - X. Algo mejor que el 6,1 de imdb.

RIDDICK

Tercera transformación de Vin Diesel en el personaje que más fama le ha dado además del Dominic Toretto de la saga A todo gas

Riddick, personaje que según alguna historieta se gestó en una campaña de Traveller a la que estaba jugando Vin Diesel (reconocido aficionado a los juegos de rol) se convirtió en un fenómeno en aquella película de serie B que era Pitch Black. Después de ella, Las crónicas de Riddick no fueron para tanto, aunque ayudaron a aumentar su leyenda. 



Riddick está mejor que la segunda, por supuesto, aunque la historia está bastante trillada: el bueno de Riddick se encuentra en un planeta, solo, sin recursos... hasta que un par de naves aparecen por el horizonte planetario. Van en su busca, claro, a cobrar la recompensa por su captura. 

Riddick es mucho Riddick. Demasiado. Algunas de las cosas que hace en la película son bastante increíbles hasta para el cine. Se queda uno un poco WTF? cuando lo ve. 

Entretenida, pero la moda de las pelis en oscuridad y con fogonazos que dejan entrever lo que hay un poco más allá, me toca bastante las narices últimamente. 

Como curiosidad, Jordi Mollá vuelve al cine americano a hacer lo que mejor sabe hacer: de villano (y morirse). 

REPO MEN

Un descubrimiento con Jude Law y Forest Whitaker, un par de recuperadores de órganos. 

En un futuro bastante cercano los transplantes de órganos son financiados por entidades privadas. Usted paga a cómodos plazos y nosotros le ponemos un corazón nuevo. O un hígado. O un riñón. O todos a la vez. Garantizado. 

Pero ¿qué pasa si no puedo pagar la cuota? Un recuperador se presentará en su casa cuando menos se lo espere con la misión de obtener el bien cuyo pago no se ha satisfecho. ¿Que usted se muere? Haber leído la letra pequeña.



Humor bastante negro, tres actorazos (los dos anteriores y Liev Schreiber), un ritmo frenético y un final que deja totalmente descolocado. 

Sí, todo un descubrimiento que pusieron por la tele en un horario bastante alejado al prime-time. Muy entretenida y con un metraje ajustado, quizá la que más me ha gustado de las cuatro.

Como curiosidad, la mujer de Jude Law es Carice Van Houten (la sacerdotisa roja de Juego de Tronos).

 

domingo, 25 de septiembre de 2016

Puerto escondido

Últimamente en Círculo de Lectores solo van cayendo novelas de autores españoles o latinoamericanos. No es algo premeditado, sale así cuando después de revisar la revista toca hacer la selección de cada dos meses. A veces ganas, a veces pierdes, a veces ni fú ni fá.

Puerto escondido es una novela, la segunda, de María Orduña, escritora para mí totalmente desconocida, abogada de profesión y natural de Vigo. Parece ser que está preparando su tercera novela, la segunda de lo que parece será una serie a partir de Puerto escondido, como si fuera una Asa Larsson cualquiera.




El libro comienza bien. Un tal Oliver, londinense recién separado de su pareja, se desplaza a comprobar los avances de las obras que está realizando en la casona de Suances (Cantabria) que pretende convertir en un hotel rural. Allí, el capataz le hace partícipe del descubrimiento del cadáver embalsamado de un bebé recién nacido. Para acabar de poner salsa al comienzo, aparece también otro cadáver en el puerto, esta vez de un señor mayor y recién asesinado.

Así que el bueno de Oliver se va a ver metido en un buen lío cuando la Guardia Civil meta las narices en su vida, ya que por supuesto resulta extraño que estas cosas pasen cuando un inglesito aparece en tan tranquilo pueblo. 

Asistimos entonces al progreso de las pesquisas, intercalado con un segundo hilo argumental que comienza, qué casualidad, el mismo día que comienza nuestra Guerra Civil y materializado en el diario de alguien que no sabemos (es un decir...). Por supuesto, ambas líneas argumentales van convergiendo en el tiempo y el espacio hasta que... y hasta aquí puedo leer. 



Este es uno de los libros que dan un resultado de ni fú ni fá. La autora utiliza una prosa con predilección por los adjetivos y las comas. Una predilección que en ocasiones resulta cargante y que saca al lector de la historia. ¿Pero qué hace esa coma aquí? es algo que me he preguntado bastantes veces a lo largo del libro. 

Eso en lo formal, porque la historia, si bien empieza de forma bastante interesante, pierde fuelle a lo largo de las páginas y termina por proporcionar una resolución que se ve venir desde lejos. Pero desde bastante lejos. Leí un buen puñado de páginas en modo automático, porque ya sabía quién era el autor del diario y de los asesinatos. Y si yo he sido capaz de verlo tan pronto...

Bueno, a veces hay que pasar por estas cosas lo más rápido posible para emigrar a campos más verdes e historias más interesantes...

¿Hace falta que lo califique?

lunes, 12 de septiembre de 2016

Constantine

John Constantine es un maestro de las artes oscuras, atormentado por su pasado, malhablado y casi alcohólico. Quién no lo sería si fuera capaz de ver e interactuar con entidades tanto del Cielo como del Infierno. 

John Constantine es un personaje del comic Hellblazer que luego pasó a ser adaptado al cine en  una película de Keanu Reeves que no he llegado a ver. Pero sí he visto ocho capítulos de la fallida serie de televisión estrenada en 2014 - 2015.


Buf... no hay color...
Diré que estuve a punto de no seguir adelante después del primer episodio, pero llegué hasta el último que he podido conseguir (el octavo) y no me arrepiento de ello. De hecho, la cosa se ponía interesante con una conspiración que parecía tener su centro en la chica guapa de oscuro pasado que le acompaña en sus aventuras y que tiene el don de la visión lejana (sí, la televisión, pero más molona y dando más miedito). 

Y es que hay capítulos muy interesantes, como el del predicador que resucita después de ser mordido por una serpiente de cascabel o el de la banshee en un convento de Méjico.

Ángeles, demonios, ritos vudú... en algunos momentos parecía que estaba viendo Expediente X, pero todo estaba introducido en virtud de una malsana lógica interna de la serie que era, por otra parte, bastante coherente.

De izquierda a derecha: el ángel, el prota, la chica guapa y el inmortal


Añadamos que tuve la suerte de verla en versión original. Suerte porque el personaje de John Constantine está lleno de matices y señas de identidad: camisa blanca, corbata negra fina muy ochentera, pelo rubio, su afán por fumar y beber y su cerrado acento inglés que da soporte a un cinismo muy suyo.

Sin duda lo mejor de la serie es el personaje. Quizá los mismos guiones no funcionarían si quitáramos al John Constantine aquí representado. Quizá todo quedaría muy tonto con Keanu Reeves. O sea, que todo un acierto el galés Matt Ryan, al que se ha podido ver más bien poco (unos capítulos aquí y otros allá, pero poco continuado).

¿Que si tengo fuego?

Una pena que la serie fuera cancelada. Hubiera aguantado bien un par de temporadas, hasta ver en qué quedaba todo eso que se estaba preparando...

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Elon Musk, el visionario que nos llevará a Marte

El desarrollo de la Humanidad avanza imparable a través de los siglos. Sin embargo, de cuando en cuando, aparecen personajes adelantados a su tiempo que facilitan saltos exponenciales en el progreso tecnológico. Personajes que inventaron el fuego, la rueda, la escritura, la pólvora, la brújula, el astrolabio, el sextante, la imprenta de tipos móviles... Personajes como Newton, Einstein, Turing, Hawking...

Puede que Elon Musk sea considerado en el futuro como uno de esos personajes. 

Podría ser un cyborg, pero es Elon Musk


Aún relativamente joven, es el fundador de Paypal y otras empresas de esas que venden "humo" (aún no entiendo cómo empresas de ese tipo pueden llegar a valer las millonadas que se barajan) antes de fundar Tesla, la empresa que fabrica coches 100% eléctricos cuyas prestaciones no tienen nada que envidiar a coches deportivos tradicionales. Además con un modelo de negocio particular, en el que el vehículo en sí viene a tener una licencia abierta a otros fabricantes, siempre y cuando utilicen baterías de Tesla. Porque, claro, el negocio está en las baterías y no en el coche. 



Bueno, pues este hombre tiene otra empresa que se dedica a la industria aeroespacial: Space X. Esta empresa ha sido la primera que ha conseguido lanzar un cohete impulsor y recuperarlo en una plataforma a tal fin en el océano. ¿Esto qué implica? Una reducción significativa de los costes de poner satélites y tecnología en órbita planetari. Poner al alcance de muchos lo que hasta ahora viene siendo un coto privado.

¿El objetivo? Llevar una tripulación a Marte. O lo que es lo mismo, poner un pie en el umbral de una casa nueva. Las implicaciones de todo esto son fascinantes, aunque evidentemente la exploración extraplanetaria no será eficiente hasta que no se descubran nuevas formas de impulsión que nos liberen de los motores de combustible químico, en cualquiera de sus formas, y que nos acerquen lo más posible a una velocidad asumible de viaje. 



Hace unas pocas semanas parece que se ha descubierto un planeta potencialmente habitable orbitando una de las estrellas del sistema Centauri, a poco más de cuatro años luz de distancia. Pero, aún así, tenemos que admitir que el encanto práctico es prácticamente nulo si el viaje (de ida y vuelta, preferiblemente) tiene que durar décadas o centurias. 

Quizá Elon Musk se convierta en un multiplicador de impulso. Estaría bien. De momento se está haciendo un nombre en los medios de comunicación, cada vez más familiar para la gente de casa. Igual ocurre con sus marcas Tesla o Space X. 

Ojalá estemos ante las bases de un futuro esplendoroso. Como aquel descrito en tantas historias de ciencia ficción de los primeros tiempos.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Las aventuras de Tom Sawyer

Uno no sabe de dónde va a salir la idea para una entrada. En esta ocasión ha sido una conversación mantenida (más bien oída) durante un viaje profesional a Alemania, el año pasado. Una conversación en la que Mark Twain ocupaba un lugar estelar. Y resulta que todavía no había leído nada de Mark Twain, así que me dije que eso había que solucionarlo. 


¿Pintar una valla a cambio de una manzana?
¿Dónde hay que firmar?

Había oído hablar de Las aventuras de Tom Sawyer, por supuesto. Por cultura general, por aquellas películas inolvidables de los sábados por la tarde y por la conocida colección de Bruguera de las Joyas literarias juveniles, que tantos y tantos clásicos acercó a una generación anterior a la mía por el módico precio de 25 pesetas el cuadernillo de treinta y dos páginas. Posteriormente, Bruguera utilizaba esas ilustraciones en blanco y negro, para imprimir aquella colección de pequeños libros en tapa dura de color marrón que tenía los retratos de los protagonistas en el lomo. 

Tom Sawyer es lo que todos los niños deberían ser: juguetón, travieso, a veces desesperante... pero también ingenuo, valiente, leal y cariñoso. Puede desesperarte en un minuto y al siguiente lo adorarás. 

Las aventuras de Tom Sawyer es un libro con una sencilla estructura: contar la vida cotidiana de un muchachito en un pueblo perdido de la inmensa geografía norteamericana. Una vida que transcurre entre el colegio y la escuela dominical en invierno y las largas horas de ocio pescando, nadando, cazando insectos o maquinando cualquier aventura que la imaginación de un niño pueda crear. 

Si además la cosa se complica con un asesinato cometido en un cementerio. Si además uno quiere asisitir a su propio funeral de pirata. Si además te pierdes en una gruta recóndita en compañía de una chica con poco  más que unos cabos de vela y unos metros de hilo....

El autor en una imagen icónica. Algo así como un Einstein
del siglo XIX

Todo eso conforma el combinado inmortal de este clásico del siglo XIX. Da igual el tiempo que pase o la edad del lector, las aventuras del pillo de Tom Sawyer van a llevarle siempre de vuelta a aquellos años en los que la mayor de las preocupaciones era en qué pasar la siguiente tarde de verano. 

Por su sencillez y, al mismo tiempo por esa sensación que provoca, Mark Twain debería ser de obligada lectura en los colegios. 

Sobresaliente.




lunes, 15 de agosto de 2016

La Compañía Negra #7 a #10. El final de la crónica.

Los libros de la Piedra Brillante son los últimos cuatro tomos de las crónicas de la Compañía Negra: Estación de penurias, Ella es la oscuridad, El agua durmiente y El retorno de los soldados son los títulos finales. 

Estación de penurias forma lo que serían las crónicas de Murgen, el portaestandarte de la Compañía. Con Matasanos desaparecido tras el fallido intento de romper el cerco de Dejagore, los miembros de la Compañía que permanecen en el interior lo pasan bastante mal. Y Murgen también, con sus desmayos en los que viaja en el tiempo y tal, aunque encuentre esposa. 



En Ella es la oscuridad volvemos a tener a los protagonistas de siempre. Sí, también a Matasanos y a Dama. La obsesión de Matasanos de volver a Kathovar, la ciudad de origen de las Compañías Libres y de la Compañía Negra en particular, llevará a otro punto de inflexión en el que la Compañía vuelve a estar a punto de desaparecer, como tantas otras veces en su historia. 



El agua duerme, que se repite como un mantra en El agua durmiente, es el mensaje que de manera clandestina aparece escrita en las paredes de Taglios para recordar que la Compañía Negra no olvida una ofensa, ni una traición, y que siempre ajusta las cuentas. Aquí es Dormilón quien escribe la crónica de una Compañía reducida a un pequeño grupo de conspiradores que, bastantes años después, lucha por rescatar a sus líderes que se encuentran atrapados en un sueño en vida  en la Llanura de la Piedra Brillante. 



Por último, en El retorno de los soldados Matasanos se ha retirado de Capitán y ha dejado el cargo en manos de Dormilón. La Compañía vuelve a Kathovar y muchos de los protagonistas principales nos dejan para siempre. Hasta ahora es el último libro de la serie, aunque al parecer Glen Cook espera publicar un par más (todavía sin fecha). 



Esta última parte de la serie es bastante irregular. Los volúmenes uno y tres son más interesantes y fáciles de leer que los otros dos, aunque en Estación de penurias es difícil acostumbrarse a los saltos temporales que sufre Murgen. Nuestro amigo Glen Cook continúa sin facilitar las cosas al lector. 

La verdad es que, más allá de ver cómo nuestros compañeros de viaje envejecen, pierden facultades y mueren (lo que resulta un punto a favor pues no es normal que esto ocurra en las series tradicionales) y se los retrata con sus miserias y grandezas, el final de La Compañía Negra resulta un poco amargo y decepcionante. Como si tuvieran vetado disfrutar de un final feliz y hubiera siempre que poner un pero. 

Aunque es quizá más confuso que decepcionante y creo que no le hace justicia a la serie. Uno acaba encariñándose de Matasanos, Dama, Murgen, Un Ojo o Goblin. Hasta de Atrapaalmas. O entiende las motivaciones de Mogaba. 

Un bien, al final.


viernes, 5 de agosto de 2016

Oblivion

Tom Cruise parece haber encontrado un filón últimamente en el cine de ciencia ficción: Minority report, Al filo de mañana y esta Oblivion parecen indicarlo. No está mal, después de sus fases de ídolo juvenil, sex-symbol, héroe de acción y siempre, siempre, cienciólogo practicante. 

En esta ocasión Jack Harper (Tom Cruise) es un técnico de reparación en un planeta Tierra casi desolado por una guerra que la ha dejado prácticamente inhabitable. La Humanidad, o más bien sus restos, han tenido que mudarse y han dejado atrás a un pequeño grupo de especialistas que velan porque las máquinas que "recolectan" los recursos naturales continúen funcionado. 

Tom Cruise, con cara de intenso

Por lo que se ve, estos equipos repartidos por el mundo están formados por parejas. En el caso de Cruise, tiene una compañera (Victoria) que monitoriza sus movimientos y comunica con la central. Así van pasando los días, a la espera de que llegue el ansiado relevo y puedan irse a Titán, el nuevo hogar de la Humanidad (o lo que queda de ella). Incluso Jack Harper encuentra un lugar fuera del alcance de ese Gran Hermano que es el control de misiones, un lugar en el que guarda cosas que le recuerdan a un pasado más feliz, antes de la guerra.

Todo cambia cuando una nave se estrella y Jack Harper rescata a una mujer con vida. Una mujer que, cosa extraña, es protagonista de sus sueños desde hace tiempo. Vamos, que algo huele a podrido al sur de Dinamarca. 

Un ático con vistas

 Más cuando resulta que hay un grupo, los carroñeros, que intentan sabotear la "recolección". En un principio se da a entender que son restos del contingente extraterrestre que han quedado atrapados en la Tierra, pero luego resultan ser mucho más...

La cosa se complica luego con un juego de clones. Aquí es cuando uno ya empieza a sospechar que la cosa tiene gato encerrado, lo que se va confirmando en un final bastante previsible (excepto el último punto del plan de Jack que, sencillamente, no vi llegar). 

Se diría que es coprotagonista, pero no...


La película es demasiado larga y bastante liosa. Echa a perder un inicio prometedor con vueltas y vueltas argumentales que no hacen nada por cambiar un rumbo que ya a media película está bastante claro. 

Y no entiendo lo de meter a Morgan Freeman y a Jaime Lannister para aparecer entre los dos algo así como diez minutejos. Supongo que se lo llevarán tieso, pero para el espectador es un poco fraude.

Un aprobado, sin más...

"¿Es posible añorar un lugar donde nunca se ha estado?. ¿Llorar por una época que nunca se ha conocido?" - Comandante Jack Harper


domingo, 24 de julio de 2016

Tres pelis infantiles

Debería reducir un poco los temas pendientes de comentar en Historias de Iramar, así que toca una ración de cine infantil que he visto en los últimos meses. Porque la verdad es que desde que nació la pequeña Noelia, el ver cine de adultos está muy complicado. No, ni Batman vs Superman, ni Civil War, ni Deadpool, ni X-Men Apocalipsis... un erial en la vida del friki. 



Por orden cronológico, la primera película y la mejor de las tres es Zootrópolis. Un interesante thriller en un mundo de animales antropomórficos, protagonizado por una conejita que quiere ser policía y un zorro que se busca la vida como puede. El apartado gráfico está muy bien, los personajes están bien trabajados, tiene una ración adecuada de chistes (la oficina de perezosos es lo mejor)... y la historia de misterio es interesante hasta para un adulto. Un notable

La segunda película que vi es una tricuela (o la secuela de una secuela), Kung Fu Panda 3. El padre biológico de Po llega a la aldea para llevarlo de vuelta a un valle poblado por pandas. En medio de todo esto, una guerra desatada por Kai, el hacedor de viudas, que busca dominar el chi de todos los maestros de China y someter al mundo a su reino de terror. Solo Po se interpone entre Kai y su objetivo.


A estas alturas la serie ya no nos sorprende. Buenos chistes y algunos buenos personajes secundarios sostienen la película por encima de la (decepcionante) segunda parte. Eso y el doblaje de Flo, un crack desde los tiempos de El Informal. Aprobado alto

La última es también una secuela: Buscando a Dory. La segunda parte de la para mí sobrevalorada Buscando a Nemo. En este caso Dory, la secundaria robaescena de la primera parte, tiene ramalazos de memoria en la que ve a sus padres y decide ir a buscarlos ayudada por Nemo y Marlin. 



La película no llega a nivel de la primera, aunque tiene algún que otro momento. El secundario es en esta ocasión un pulpo un poco paranoico que resulta tener las mejores escenas de la película. Pero no es suficiente para mantener el interés más allá de unos minutos y que llegue el momento de dejar pasar el tiempo hasta los títulos de crédito finales. Una decepción, al estilo de Los pingüinos de Madagascar o Los minions. Por lo menos Cova se lo pasó bien. Solo por eso un aprobado raspado

En la cartera tenemos lo último de La Edad del Hielo (miedo me da, visto el nivel de la última). ¿Por qué no se darán cuenta los productores de cuándo llega el momento de cambiar el chip?. También tenemos Mascotas, de la que solo espero no haber visto los mejores momentos en el trailer...

domingo, 17 de julio de 2016

Mundos en el abismo (Akasa - Puspa 1)

He de reconocer que he leído más bien poco de la ciencia ficción patria. Asì, a bote pronto, solo recuerdo algún libro suelto de Rodolfo Martínez, otros pocos de A. Thorkent (pseudónimo que usaba Ángel Torres Quesada trabajando para Bruguera) y el inicio de la Saga de los Aznar, de Pascual Eguidanos Usach. 

Y si he leído poco, también poco es lo que me ha llamado la atención. Quizás de todos los que he nombrado me quedaría con Torres Quesada, cuyas obritas recuerdo con cariño y más cercano a la Edad de Oro de la ciencia ficción.

No obstante tengo que hablar hoy de Mundos en el abismo, novela de Juan Miguel Aguilera y Javier Redal, publicada en 1988. 



Lo interesante de Mundos en el abismo es que, aunque yo diría que hablamos de space-opera, no lo es a escala galáctica sino que se encuentra en un marco reducido: el cúmulo globular de Akasa-Puspa. Esta característica permite la introducción de diversas facciones interplanetarias que interacúan en un radio de unos pocos años luz, ya que la distancia media entre las estrellas de un cúmulo globular puede ser de unos pocos meses o días luz. 

En concreto tenemos tres facciones: el Imperio (cómo no) con sus naves de motores atómicos; la Hermandad, una especie de secta religiosa; y la Utsarpini, algo parecido a una confederación de planetas. Tanto la Hermandad como la Utsarpini no disponen de tecnología de motores atómicos, por lo que utilizan veleros espaciales, más lentos e incómodos y que podrían tener una analogía con los dirigibles de la década de los veinte del siglo pasado.

La trama parte de una serie de infraestructuras de transporte, trenes interplanetarios de mercancías, creadas por el Imperio que han sido dañadas por un organismo biológico, parásito de otros organismos que semejan enormes ballenas espaciales. Ante la decadencia tecnológica del Imperio (otro clásico), el cúmulo globular no puede permitirse perder estas valiosas infraestructuras, por lo que se impone investigar el porqué de esa destrucción. En el transcurso de la investigación descubren una enorme megaestructura en forma de esfera que contiene un sistema planetario completo y que al parecer guarda en su interior el enigma del origen de la Humanidad. 

Una esfera de Dyson


El resultado es interesante, aunque difícil de leer. Difícil porque los autores inundan al lector con decenas de vocablos, creo que con origen en la rica mitología hindú, que obligan a consultar las notas casi de continuo. Un poco locura, la verdad, que me saturó y me hizo más difícil la experiencia de lectura.

No digo que sea un mal recurso. El uso vocabulario extraño ayuda a poner en situación. Es el abuso lo que satura y ahí sí que pienso que los autores han abusado de ello. Por eso, a pesar de sus innegables virtudes (la más importante de las cuales sería la imaginación y la verosimilitud de lo imaginado), el recuerdo no sea el mejor. 

Un aprobado, diría yo. Aunque me tomaré tiempo antes de retomar la historia de Akasa - Puspa.