domingo, 26 de mayo de 2019

Marciano vete a casa

Allá por 1955 se publica Marciano vete a casa, una obrita de ¿ciencia ficción? de Fredric Brown ambientada en 1964.

¿Que por qué pongo ciencia ficción entre interrogantes? Pues porque aparte del título y de la aparición de hombrecillos verdes de Marte, no está tan claro que la obra sea ci-fi. Más bien se podría decir que es ficción humorística.

Colección clásica de Ci-fi


Luke Deveraux es un escritor de éxito que pasa por un momento de bloqueo creativo. Para liberarse y poder cumplir con sus compromisos editoriales, se abstrae de la realidad y se aisla en una pequeña casita para trabajar y empinar el codo. Cuando comienza a escribir llaman a la puerta y al abrir se da de bruces con un hombrecito verde bastante irritante. 

Se trata de una invasión, incruenta, pero irritante. Los marcianos aprovechan su facultad de kwimmar, desplazarse de forma incorpórea e inmediata al lugar que deseen, para burlarse de los terrícolas mientras realizan sus tareas y funciones biológicas naturales. Sí, también esa, lo que corta el rollo a muchos. 



Uno de los efectos secundarios de esta invasión es que el gran público pierde de inmediato el interés por la ciencia ficción, lo que redunda en el interés por la obra de Luke, que en el pasado escribió alguna novelita ambientada en el Oeste y que ahora se cotizan al alza. En un arrebato creativo resulta convertirse en inmune a los hombrecillos verdes: no puede verlos, no puede oírlos. 

Al final del libro, tres personajes repartidos por el mundo intentan más o menos de forma simultánea hacer desaparecer a tan molestos visitantes. Estos se esfuman, sin que quede claro cuál de los tres lo ha conseguido. 

No es un marciano. Es el autor.


Aparte de lo curioso de la historia, y algún que otro golpe humorístico algo pasado de moda, Marciano vete a casa no me dice mucho más. No deja de ser una historia hija de su tiempo, los años cincuenta del siglo pasado, lo que se demuestra en los roles asignados a hombres y mujeres. 

Lo bueno es que se lee bastante rápido, pero también se me ocurre que hay mejores cosas para pasar el tiempo.

domingo, 19 de mayo de 2019

Pingüinos

Pingüinos es un juego de mesa para dos a cuatro jugadores, pequeño, barato y divertido. Su tamaño lo hace ideal para poder llevarlo de viaje, su precio lo hace apto para todos los bolsillos y asegura un rato divertido jugando en familia. 

El tablero se compone de diversas piezas exagonales que llevan dibujados uno, dos o tres peces. Tenemos que montarlo de forma aleatoria antes de colocar las figuras de los pingüinos, que se irá haciendo por turnos. 



El número de figuras es inversamente proporcional al número de jugadores: para dos jugadores habrá cuatro pingüinos por bando; si son tres, también llevaremos tres pingüinos cada uno; finalmente, si hay cuatro jugadores solo habrá dos pingüinos por cada uno de ellos. 

Los jugadores moverán un pingüino, por turnos, en horizontal o diagonal tantas casillas como quieran. La casilla desde la que sale el pingüino se retira del tablero y queda en poder del jugador. En su lugar queda un espacio libre de "mar" que un pingüino no puede cruzar. 



El objetivo del juego es ser el que más peces tenga al final de la partida. 

Fácil de aprender a jugar, las partidas son cortas y los más tedioso es montar el tablero cada vez, pero tampoco es que sea tecnología espacial. 

Los componentes son de buena calidad y, aunque no se pueden mojar las losetas, solo hace falta una superficie plana para montarlas y disfrutar de un rato de diversión en familia. 

Yo solo lo he jugado a dos con mi hija mayor, pero creo que a tres y a cuatro la experiencia será igual de buena o mejor. 


sábado, 18 de mayo de 2019

Animales fantásticos y dónde encontrarlos

Como en otras muchas ocasiones, también el filón de Harry Potter es demasiado jugoso como dejarlo abandonado así como así, por una razón tan nimia porque la autora haya finalizado la serie de libros en las que se basaban las películas. Siempre habrá precuelas, secuelas y demás cuelas que permitirán estirar el chollo hasta casi la ruptura de los enlaces subatómicos. Porque siempre habrá aficionados que pagarán gustosos por ver películas y comprar artículos relacionados con ellas. 



En esta ocasión tenemos a Newt Scamander, una especie de cazador de bestias mágicas y que varios años después, escribirá el libro de texto que usarán tres amigos en su curso de Hogwarts: Animales fantásticos y dónde encontrarlos

El libro comienza con la llegada de un despistado Newt a la agitada ciudad de Nueva York allá por los años veinte del siglo pasado, en su afán por buscar y catalogar animales mágicos. 

En esta ciudad se verá envuelto en una peligrosa aventura cuando, sin querer, cambia su maleta con la de un muggle llamado Jacob, que se convertirá en su mejor y quizá único amigo. El tema no es baladí, pues en la maleta guarda Newt todos sus especímenes, gracias a las propiedades mágicas del objeto que hacen que su interior sea mucho más grande de lo que aparenta y tenga capacidad para albergar un ecosistema mágico completo al que acude Newt a cuidar de esos animales. 



La cosa se complica al entrar en juego un Obscurus, una criatura mágica que se desarrolla a partir de un niño que reprime su magia por miedo, hasta que todo ese poder estalla en arrebatos destructivos. 

La película tiene momentos de acción, animales espectaculares (creados por ordenador, evidentemente), una recreación histórica del Nueva York real que resulta bastante creíble y una recreación del mundo mágico paralelo que resulta espectacular. 

Aventuras, amistad, romance, lealtad... tiene un poco de todo. Y aunque en ocasiones el ritmo resulta frenético, en otras es pausado hasta llegar al aburrimiento. Un poco, al menos. 

Eddie Redmayne realiza un gran trabajo con la personalidad un tanto caótica de Newt, mientras que Colin Firth resulta tan sobreactuado como siempre hasta que se quita la careta y su alter ego sobreactúa más que él. El resto del elenco, del que lamentablemente no conozco a nadie, actúa con gran solvencia.

Segunda a la izquierda y cuarta a la derecha, me dijeron...


El resultado de todo es una película en el que vamos a llamar Universo Potter que resulta ser más que digna cuando se compara con las películas canónicas. Es más, consigue que nadie se acuerde del muchas veces repelente señor Potter. 

Tiene un 7,3 a día de hoy en imdb, bastante ajustado a mi modo de ver.

domingo, 5 de mayo de 2019

El joven papa

Cuando la hermana Mary acogió en el orfanato al pequeño Lenny Belardo, nada hacía esperar el futuro que se abría ante él. Cuando, años después, el joven Lenny fue elegido Papa con el nombre de Pío XIII, toda la congregación se extrañó. 

Pero quizá se extrañaron demasiado pronto. Porque el joven Pío XIII, que muchos en la Curia eligieron porque pensaban que era manipulable, demostrará no solo que estaban equivocados sino que se puede ser reaccionario y retrógrado de forma independiente a la edad que tengas. 



Fumador empedernido, partidario de la misa en latín y de espaldas, contrario a que los homosexuales puedan ser sacerdotes... incluso al final del primer episodio confiesa no creer en Dios. ¿Quién narices es Lenny Bolardo y por qué hace lo que hace? 

El joven papa es una serie desconcertante, como su personaje principal, encarnado de forma muy solvente por Jude Law, que le presta su cara de niño bueno y un aire macarra que le acompaña siempre, desde los mismos títulos de crédito. 



No sabes nada de Lenny. No sabes nada de Pío XIII. No sabes si es un santo, un demonio o un loco. Sabes lo mismo que los cardenales de la Curia, que no están seguros de si han puesto a la Iglesia en manos de un personaje que va a destruirla, porque la distancia con los creyentes es más grande que nunca, algo que no parece importarle nada a Pío XIII, que reparte estopa a diestro y siniestro y da una de cal y otra de arena.

Pues eso, una serie desconcertante que he seguido más por curiosidad y por inercia que por otra cosa, aunque está bien aprender un poco de los tejemanejes dentro del Vaticano y todo eso. 




En imdb le dan en esta fecha una puntuación de 8,4, solo reservada a verdaderas joyas del cine y la televisión. Con todos mis respetos, El joven papa no llega a serlo, aunque la factura del creador (Paolo Sorrentino) y del elenco de actores (además de Jude Law tenemos a Diane Keaton e incluso a nuestro Javier Cámara) no desmerece para nada. 

domingo, 28 de abril de 2019

Fantasma Blitz

Otro juego de mesa que gustará a niños y a mayores es Fantasma Blitz

El juego tiene una dinámica muy parecida a Dobble, pero algo más complicada de digerir. En esta ocasión no se trata de buscar el dibujo en común de un par de cartas, sino de coger con la mayor rapidez el objeto correcto dependiendo del dibujo que muestra una carta. 



Ya digo que es algo más complicado, puesto que hay que fijarse bien en el dibujo, si sale el fantasma, si sale la lechuza, qué color tienen, qué se refleja en el espejo... dependiendo de todo eso, el objeto a coger será uno... u otro. Al final, el jugador más rápido se queda con la carta, y gana el que al final del juego tenga más cartas. 

Ojo, porque aunque las reglas básicas son muy sencillas, hay excepciones que te harán pensar más de la cuenta y perderás. 

Combinar las cartas con figuras que se colocan en la mesa delante de todos los jugadores, garantiza un ritmo frenético, risas y que el juego sea apto tanto para adultos como para pequeños. Y, aunque es divertido jugar a dos, lo es mucho más cuanto más gente se siente alrededor del botín. 

Los componentes, de buena calidad, se guardan en una caja pequeña que apenas ocupa espacio si te lo llevas de viaje, aunque es necesario una base estable para jugar o de lo contrario las figuras pueden caerse al suelo y quizá perderse. 

Me lo he pasado muy bien con Fantasma Blitz.


viernes, 19 de abril de 2019

Veinte mil leguas de viaje submarino

Prosigo incansable con mi labor de redescubrimiento de los clásicos, libros de obligada lectura de juventud que, por uno u otro motivo no leí en su día. Es el caso de Veinte mil leguas de viaje submarion, la fantástica epopeya del capitán Nemo y su submarino Nautilus. 

De nuevo el visionario Julio Verne construye una historia de aventuras y lo que hoy llamaríamos ciencia ficción, adelantándose a su tiempo al describir el funcionamiento de un submarino de propulsión eléctrica (debemos suponer que conocía los principios básicos de la navegación submarina, aunque por supuesto no los de la motorización eléctrica) e incluso de sistemas de buzo autónomo que no se verían hasta casi un siglo después de la publicación del libro. 



El libro empieza con una relación de extraños avistamientos de una especie desconocida de animal marino, un leviatán que realiza ataques a barcos de distintas nacionalidades en zonas oceánicas muy distantes entre sí. Los protagonistas, Pierre Aronnax (siempre, o casi siempre, hay un francés en las historias de Verne), su criado y el arponero Ned Land son capturados por la tripulación del Nautilus después de uno de estos episodios. 

Después de unas horas de amable, pero firme, cuativerio, se presenta ante ellos su captor y en estos momentos dueño de sus vidas: el misterioso capitán Nemo. 

Las páginas del libro narran las vicisitudes de estos protagonistas mientras recorren el fondo del mar, incluso bajo el casquete polar, como invitados forzosos del capitán hasta que éste los libera antes del último enfrentamiento. 

Verne nos narra con detalle las zonas por las que navega el submarino, haciendo gala de un conocimiento enciclopédico y/o de una gran labor de investigación. Utiliza a Pierre Aronnax como su alter ego, su voz en la novela, para transmitir todo ese torrente de conocimientos al lector, que se refleja en el criado de Aronnax, el joven Consejo. Pero en no pocas ocasiones el nivel de detalle es tal que llega a aburrir, con listas de especies animales y vegetales que ocupan páginas y más páginas. 



Más aún, en ocasiones la historia avanza a trompicones, con la sensación de estar leyendo una serie de relatos relacionados entre sí, pero con grandes espacios en blanco entre ellos. Como cuando cambias de marcha en un coche, que notas cada uno de los engranes. 

Aún con todo lo anterior, que me hace pensar que estoy ante una historia que hubiera disfrutado más cuando era un tierno preadolescente, Veinte mil leguas de viaje submarino es ya parte del imaginario colectivo, con diversas adaptaciones a sus espaldas: cine, tebeo, televisión... James Mason o Patrick Stewart han prestado su rostro al misterioso Nemo y hasta Geronimo Stilton ha viajado en el Nautilus. 

Y quizá sea por la fascinación que el capitán Nemo causa en el lector, sino porque Julio Verne hace del Nautilus un personaje más, casi en pie de igualdad que el resto. Sin duda los dos se cuentan entre las creaciones más redondas de Julio Verne. 



Por cierto, que el episodio del pulpo gigante no es tan importante en el libro como en las distintas adaptaciones.

jueves, 18 de abril de 2019

Dobble

Hace ya unos años que cada moneda de dos euros que cae en mi poder no vuelve a ver la luz del sol: la guardo raudo y veloz en mi hucha, que empiezo el día uno de enero y que abro el día 31 de diciembre. De esta forma consigo acumular un pequeño capital, entre 350 y 400 euros, que son de mi entera propiedad y que no se encuentran en los libros de cuentas de mi unidad familiar.

Yo lo llamo Frikigeld.

 ¿Y para qué lo quiero?

Pues, evidentemente, para comprar cosas frikis. Y encima sin tener que justificarme...

Esta introducción me sirve para decir que desde hace un par de años me estoy haciendo aficionado a los juegos de mesa. Un par de veces al año me paso por mi tienda habitual, aquella en la que solía comprar los juegos de rol hace más de veinte años: Capua Hobby´s (en realidad es mi segunda tienda; Arco Iris dejó los juegos hace tiempo y ahora es una tienda de comics). Una vez allí sufro una especie de síndrome de Stendhal: todo lo que veo me gusta y lo quiero, pero el Frikigeld no es suficiente para eso.

Pero algo cae, siempre...



Dobble es un juego bien barato, que gusta a niños y adultos. Se juega con unas "cartas" circulares que están repletas de dibujos de colores: delfín, cristal de hielo, hombre de nieve, iglú, lápiz, perro... así hasta no sé cuantos más. No sé cómo se las arreglan, pero dos "cartas" solo comparten un dibujo y, básicamente, los jugadores tienen que ser los más rápidos en identificar el dibujo que comparte la "carta" que tenga en su mano en ese momento con la de la pila. 

Esto nos lleva a partidas frenéticas y súperdivertidas, sea cual sea el número o la edad de los jugadores. Me lo paso igual de bien jugando cara a cara con mi hija mayor o en los raros momentos en que somos más jugadores. Como se trata más de un juego de agudeza visual y rapidez mental que otra cosa, los niños son rivales excelentes para los viejunos como yo.

Las instrucciones de uso describen cinco modalidades de juego y sí es verdad que para que alguna se necesitan más de dos jugadores. 

Fijaos bien: solo un dibujo en común entre dos cartas


Dobble se presenta en una pequeña lata metálica que contiene las "cartas" y las instrucciones de juego, lo que hace que sea ideal para llevarlo de viaje o a un paseo por la calle y poder jugar en ratos muertos (las partidas no duran más de diez o quince minutos). Además las "cartas son de buena calidad, por lo que no tiene que darnos miedo jugar en la calle.

Sin duda es una de mis mejores compras y siempre que vamos de viaje y elegimos un par de juegos o tres para llevarnos, Dobble viene con nosotros. Tenemos la edición inicial, pero sé que han sacado una más orientada a los más pequeños, pero no la considero necesaria.

domingo, 7 de abril de 2019

Sajones, vikingos y normandos (#1 a #6)

El año pasado descubrí esta serie de novela histórica: Sajones, vikingos y normandos. Escrita por el británico Bernard Cornwell, que tiene en su haber otra serie protagonizada por el fusilero Sharpe, junto al que visita muchos de los escenarios fundamentales de las guerras napoleónicas, incluyendo lo que los sajones llaman Peninsular War. 

El marco temporal de la saga que nos ocupa es el de las invasiones vikingas de los reinos sajones de lo que hoy es Inglaterra (Northumbria, Anglia Oriental, Mercia y Wessex) durante el siglo IX y, más en concreto, el reinado de Alfredo de Wessex, que pasa a la Historia como Alfredo el Grande. 



Bernard Cornwell utiliza, como muchos autores de novela histórica, un personaje ficticio como cadena de transmisión y relator de hechos históricos.

Este personaje es el niño Uthred, hijo de Uthred, desposeído señor de Bebbanburg por su propio tío, emprende una travesía vital que comienza en la casa del jarl Ragnar y que va pasando por diferentes etapas, muchas de ellas conectadas con el rey Alfredo. Durante varias décadas de su vida vemos cómo va progresando, a veces a duras penas, mientras se mantiene fiel a los dioses nórdicos con los que ha crecido aún habiendo sido cristiano en su niñez. 



Poco a poco toma posiciones de responsabilidad, vuelve a caer en desgracia y es tomado como esclavo, pero después recupera con creces su estado, a pesar de las envidias y las malas artes de los príncipes de la iglesia que desaconsejan a Alfredo que un pagano sea tan importante. A pesar de todo ello, Uthred se convierte en la espada de Wessex, el caudilllo en el que todos confían cuando los normandos deciden atacar los reinos sajones desde su bastion de York. 

Incluso tiene un cierto aire heroico al matar en combate a Ubbe Ragnarsson, hijo del mítico Ragnar Lothbrok, y derrotar a Ivar Ivarsson, nieto de Ragnar e hijo de Ivar el deshuesado. 

 

Cornwell decide, con buen criterio, utilizar los nombres sajones de ciudades actuales: Lundene, Ieofervic, Witanceaster, Cippanham... Aunque quizá dificulte la lectura, ayuda a entrar en la ambientación. Ayuda a dar sabor, por así decir. 



Y no cae en la tentación de endulzar las cosas. La Alta Edad Media era un tiempo difícil y peligroso para vivir, donde un guerrero estaba muy por encima del común de los mortales, no solo por su habilidad con las armas, sino por el equipo: espada, hacha o lanza, escudo, casco, cota de malla... Eran poco comunes, sobre todo los de calidad, así que no era de extrañar que los supervivientes de un combate despojaran a sus enemigos de todo lo que de valor podían encontrar para equiparse ellos mismos. 



Lo mismo que sus descripciones de batallas son fieles al período y al marco geográfico. Los choques armados en el siglo IX en Inglaterra reunían a varios cientos o unos pocos miles de guerreros entre ambos bandos, muy lejos de las enormes batallas de la Antigüedad o lo que posteriormente serían las guerras en Europa de los siglos XVIII y XIX, con centenares de miles de combatientes y numerosísismas bajas. 



Aunque no es una saga deslumbrante, ni mucho menos, se lee con agrado. Sobre todo si se está familiarizado o interesado en el marco histórico de las invasiones vikingas. Incluso diría que está un peldaño por encima de la serie de Simon Scarrow sobre Macro y Cato (salvando las diferencias de ambientación entre una y otra). En cualquier caso, se agradece la agilidad de lectura y la ligereza en las descripciones y diálogos. 






domingo, 31 de marzo de 2019

Medio millar

Van casi diez años de una aventura que empecé allá por abril de 2009, durante una Semana Santa. Recuerdo que una noche empecé a pensar en comenzar a escribir una bitácora y apenas pude dormir hasta que me levanté de madrugada, di forma a la plantilla  y redacté la primera entrada. 

Después, poco a poco, algunos años más que otros, vinieron otras 498 entradas más. Hasta la de hoy, que hace un número rendondo: medio millar.Y dentro de unos pocos días tendremos otro número redondo: diez años.

En este tiempo las cosas se han estandarizado un poco. Al principio las entradas tenían una longitud menor, no había fotos y ni siquiera daba formato a los párrafos. Ahora todo esto está bastante más cuidado. 

Además he estandarizado el día de actualización al domingo. Alguna vez actualizo otro día, pero lo más normal es que sea el domingo, casi siempre por la tarde, cuando tengo un rato por casa. Es entonces el momento de tirar de lista y ver de lo que toca hablar, porque hay tantas cosas que tengo apuntadas que llevo un retraso horrible y comento libros y películas con meses de decalaje respecto al a fecha de lectura o visionado. 




La verdad es que me gustaría darle un poco más de variedad al blog: algo más de rol, empezar con algo de música y con juegos de mesa (ahora que me estoy aficionando) y videojuegos. 

Retomar las efemérides y comentar la actualidad sociopolítica lo veo más complicado, porque a no ser que sean temas que me llamen la atención con intensidad, el esquema de actualización de fin de semana, acompañado de que paso bastantes días fuera de casa entre semana, hacen más difícil el encajar todas las piezas. 

Y, sobre todo, me gustaría retomar el que fue el objetivo primero de este blog: obligarme a escribir material nuevo del Ciclo de Iramar y publicarlo. 

Ha sido casi un cuarto de mi vida llevando este pequeño espacio en la blogosfera. Durante este tiempo he logrado combatir con éxito la temida campana de Gauss de la que hablé hace casi ocho años. No solo eso, sino que llegó el primer seguidor fuera de mi círculo físico de familia y amigos. Luego llegó alguno más. Sé que todos permanecéis ahí, en silencio, pero fieles a vuestra cita semanal. Os lo agradezco. 

Aquí seguiré, dispuesto a dar guerra. No sé si otros diez años, u otras quinientas entradas. No pongo límites, pero ahora mismo no veo en el horizonte nada que me haga pensar en el cierre, así que... Y, si la cosa se tercia, a lo mejor hasta consigo darle ritmo al spin-off de Historias de Iramar, el blog de baloncesto 24 segundos que tengo bastante abandonado.

domingo, 24 de marzo de 2019

Pandorum

Los viajes estelares son uno de los pilares de la ciencia ficción y el modo de acometerlos, tanto en la literatura como en el cine, ha sido diferente. 

Por una parte tenemos los viajes por el hiperespacio, un concepto bastante difuso en el que la nave y todo lo que contiene "pasa" a otro nivel, desaparece del espacio actual y se planta, más o menos de forma instantánea, en el punto deseado de destino. El viaje por el hiperespacio tiene más bien pocas limitaciones, siendo quizá la más conocida el no poder saltar al hiperespacio cerca de una gran masa. Es la idea mayoritaria en los títulos en los que se habla de una civilización a escala galáctica.

Otra de las aproximaciones de los viajes estelares es el de las naves semilla. Naves estelares de gran tamaño que viajan a velocidades no relativistas repletas de centenas, miles o decenas de miles de tripulantes, generalmente en animación suspendida mientras el ordenador de a bordo traza y mantiene la ruta a un destino que se alcanzará en decenas o miles de años. Esta es la idea mayoritaria cuando lo que se trata es de salvar al último grupo de seres humanos antes del colapso del planeta, y no funciona en una civilización a escala galáctica.

Pandorum trata del segundo de estos conceptos. 



Dos miembros de la tripulación de la nave Elysium despiertan del hipersueño, antes de tiempo, totalmente desorientados y encerrados en una sala de control. De la tripulación a la que debían relevar no se sabe nada. Aislados como están, tratan de salir al exterior para tomar contacto con el puente, donde se supone que deberían estar sus compañeros, pero lo que se encuentran está lejos de ser lo que esperaban.

Tribus de humanoides caníbales, que han evolucionado en los largos años de travesía a partir de los pasajeros originales y que hoy solamente buscan en conseguir su sustento y dormir apiñados al calor del reactor nuclear. Antiguos tripulantes que han escapado de esa pesadilla y viven aislados, sin esperanza. Traiciones inesperadas.Todo un cóctel de aventuras y terror.


De izquierda a derecha: Payton, Nadia y Bower


Mientras intentan reconducir la situación y retomar la misión original, el teniente Payton y el cabo Bower temen contraer el virus pandorum. Temblores, escalofríos o desorientación son los síntomas iniciales de una infección que degenerará con rapidez en paranoia y locura. Lo más terrible de todo es que pandorum no tiene cura, así que si se contagian estarán condenados. 

Pandorum es una película entretenida, de algo menos de dos horas de duración y que se estrenó en España en 2009 (una vez más comento películas de la más rabiosa actualidad), que funciona bastante bien hasta llegar al final, que deja un poco descolocado y que es lo suficientemente abierto para poder desarrollar una segunda parte a partir de ahí. 

Lo mejor es, sin duda, la primera media hora o así de la película en la que parece que nos vamos a enfrentar a un thriller psicológico. A partir de ahí deriva en algo parecido a una película de vampiros o zombies y para mí pierde algo de interés. No obstante, el conjunto se ve con agrado. 

Además sale Antje Traue. 

Ella

domingo, 17 de marzo de 2019

Universos paralelos

Universos paralelos es el tercer libro que leo del divulgador estadounidense de origen japonés, Michio Kaku. Y cada uno de ellos es más complicado de digerir que el anterior. 

Esto ocurre, principalmente, porque los temas tratados no resultan evidentes a la mente humana y se requieren conocimientos matemáticos avanzados, que yo no poseo y que Kaku no proporciona en su libro ya que de otra forma el número de lectores potenciales quedaría restringido a apenas un puñado de académicos.



Ya fue complicado leer Hiperespacio e imaginarse un espacio con más de cuatro dimensiones (contando el tiempo, además de las tres dimensiones físicas), algunas de las cuales está enrrollada sobre sí misma y resulta inapreciable en nuestro día a día. Al menos fue gratificante ver cómo el álgebra de Riemann y el cálculo tensorial en n-dimensiones proporciona una sensación de equilibrio a las teorías de la gravedad y del electromagnetismo.



En Universos paralelos, lo que resulta complicado es imaginarse el todo como una especie de espuma y que vivimos en una burbuja que contiene todo nuestro universo, con universos vecinos en el interior de burbujas similares, algunas de las cuales están en contacto con la nuestra. 

Más o menos así queda la cosa


No sé.... es que a mí me requiere mucho esfuerzo asimilar eso. No lo veo, para nada... Parecido a la ideade que cada una de nuestras decisiones significa una ramificación en el universo y que éste se divide en tantos otros como opciones disponibles.... La cosa ya se convierte en algo serio... 
 

No voy a ser yo quien niegue algo así, más cuando algunas de las mentes más capaces de la física están estudiando en esta dirección, pero se trata de un pensamiento de lo más revolucionario y, además, poco evidente. 

Además, el multiverso es un concepto con el que juegan tanto en DC como en Marvel, a veces para justificar lo injustificable. ¿Cómo contradecir al gran Stan "the man" Lee?

¿Entonces, el libro? 

Para valientes.

domingo, 10 de marzo de 2019

Bond, James Bond

No he visto muchas películas de James Bond. Y enteras he visto muchas menos. El agente doble cero con licencia para matar no ha supuesto un hito en mi vida friki, esa es la verdad. 

Recuerdo que en el colegio nos pusieron Moonraker, con el gran Roger Moore, en una pequeña sala en la que había un video y un televisor de tubo. Y recuerdo retazos de películas, ninguna completa, hasta que en el cine vi un par de las protagonizadas por Pierce Brosnan y hace unos meses vi tanto Skyfall como Spectre. Así que no puedo juzgar el todo por la suma de las partes, ni mucho menos.

Sí puedo decir que últimamente la cosa ha mejorado, proporcionando las películas no solo el habitual entretenimiento que ha caracterizado a la saga (la próxima película será la número 25), sino que también el personaje ha ido ganando en volumen y relieve. Se han dejado de lado muchas de las ocurrencias que llegaron a parecer casi parodia (sobre todo en la época de Roger Moore) para aplicar menos colorido y mucha mayor escala de grises (sobre todo en esta última época de Daniel Craig). 

Foto de familia

No obstante Bond es un producto a la baja, a pesar de que intenta reinventarse y dejar atrás su época de símbolo e icono de ese heteropatriarcado que hoy en día está en boca de todos. Bond ya no es una máquina de seducción a diestro y siniestro, sino que ahora también tiene su corazoncito aunque esté escondido en un pecho que no le cabe en la camisa (hecha a medida, por supuesto). 

Atrás quedan los tiempos en los que un papel de chica Bond era sinónimo de fama mundial y una carrera razonablemente exitosa. Recordamos a Ursula Andress (que inmortalizó el bikini en Dr. No y que fue homenajeada por Halle Berry un porrón de años después), Barbara Carrera, Diana Rigg (luego en Los vengadores), Jane Seymour, Tanya Roberts, Famke Jannsen, Denise Richards, Sophie Marceau, Teri Hatcher, Eva Green... 



¿Qué decir de los malvados? El Dr. No, Goldfinger y su lacayo Oddjob (el del sombrero con ala de cuchilla), Blofeld (con su gato), Francisco Scaramanga (Christopher Lee), Tiburón (con sus dientes de acero), Le Chiffre (Mads Mikkelsen), Silva (Javier Bardem) o Franz Oberhauser (Christopher Waltz)... 

Lo mismo ocurre con las canciones. Todavía se recuerdan grandes temas interpretados por artistas no menos grandes. Como Shirley Bassey que tuvo la suerte de repetir en tres ocasiones. Pero también Paul MacCartney (Live and let die), Duran Duran (A view to a kill), A-ha (The living daylights), Tina Turner (Goldeneye) y más recientemente Madonna, Alicia Keys, Adele o Sam Smith.

Sean Connery, el primer y probablemente Bond más icónico, papel sobre el que construyó una sólida carrera cinematográfica llena de papeles de prestigio (llegó un momento en los ochenta y noventa que cualquier película que se preciara, necesitava de Connery en su metraje). 



George Lazenby, fugaz como una estrella ídem.

Roger Moore, que venía de protagonizar la serie de televisión El santo y le dio un punto cómico y socarrón que caía casi en la autoparodia.



Timothy Dalton, casi desconocido e infravalorado en su etapa, al que he redescubierto para bien en la serie Penny Dreadful.



Pierce Brosnan, otro televisivo, que será recordado por su papel en Remington Steel, pero que quizá pocos recuerden que era el espía ruso de El cuarto protocolo al que se enfrentaba Michael Caine, otro grande del cine. En su etapa vemos quizá el inicio del cambio de tendencia que será la tónica en la siguiente. 



El último Bond hasta ahora, Daniel Craig, al que se le criticó hasta la saciedad antes incluso de aparecer en pantalla: que si era demasiado bajito, que si era rubio, que si... Y ha protagonizado alguna de las películas que a decir de muchos son de las mejores de la serie. Yo ya he dicho que carezco de los conocimientos necesarios para decantarme por un lado o por el otro...




No obstante el bueno de Craig ha venido diciendo que ya está bien y que lo deja prontito, así que los rumores se han disparado. Tanto que ha cobrado fuerza Idris Elba como sustituto, para ser el primer James Bond de color (negro). Si es cierto, Elba aporta la prestancia y la elegancia que requiere el personaje. Aunque han sonado también otros nombres como Henry Cavill, Richard Madden (Robb Stark) o incluso Cillian Murphy. 



Sea como fuere, a pesar de los tiempos que corren y que aparentemente ha dejado atrás sus mejores días, todo lo que rodea a la que puede ser la saga cinematográfica más longeva, sigue siendo noticia mundial.

domingo, 3 de marzo de 2019

Remember

 Remember es una película sobre el Holocausto, muchos años después del Holocausto.

Todavía hoy quedan supervivientes de los campos de concentración nazis. Cada vez más mayores, por supuesto; cada vez menos. Dos de estos supervivientes son Zev Guttman y Max Rosenbaum. Zev está enfermo de demencia y apenas recuerda su propio nombre. Max no puede caminar sin ahogarse y vive permanentemente conectado a un equipo de respiración. 




Ambos, Zev y Max, son amigos. Y comparten estancia en una residencia de ancianos. Ruth, la esposa de Zev, acaba de fallecer. Ha llegado el momento que ambos habían estado esperando. El momento de la venganza.

Juntos han desarrollado un plan para encontrar a Rudy Kurtlander, el vigilante a quien tienen grabado a fuego desde que sufrieron sus atenciones en el campo de concentración. Pero, ¿cómo van a ser capaces de llevarlo a cabo, con sus limitaciones físicas y psíquicas propias de su edad? 

No hay problema. Max ha tenido todo esto en cuenta: ha escrito una carta con todos los detalles. Una carta que Zev deberá llevar encima en todo momento, y leerla cada mañana para recordar dónde está y qué es lo que tiene que hacer. Esto durará lo necesario hasta que Zev visite a los cuatro Rudy Kurtlander que han encontrado en los Estados Unidos, se encuentre con ellos y decida si es el correcto o no. 

Y, si es el Rudy correcto, tendrá que apretar el gatillo.

 Además de una película sobre el Holocausto, Remember es una película sobre venganza. La de Zev yla de Max, pero sobre todo la de Max. 

Porque el final, con la confrontación entre Zev y Rudy, delante de la familia de este último, nos dejará con la boca abierta y pensaremos inmediatamente en Max Rosenbaum, el viejo judío, que ha rumiado durante años su venganza y al final la ha conseguido. 

Tres grandes de la interpretación, Christopher Plummer (86 años el año del estreno), Martin Landau (87) y Jürgen Prochnow (74), en unos papeles crepusculares que dan lustre a una película pequeña pero que después de que consiguen engancharte es capaz de dejar un buen recuerdo.

domingo, 24 de febrero de 2019

The greatest showman

Parece que el musical es un género que está de vuelta, con más o menos fuerza: La La Land (todavía no la he visto), Into de Woods (la dejé a la mitad) y este gran showman son películas que se han estrenado en los últimos dos o tres años y que revitalizan el canto y el baile en el cine, más que las películas de Disney que han sido su reducto tradicional.



Ya sabíamos que Hugh Jackman, además de llevar casi dos décadas siendo Lobezno y el único en haber salido en todas las películas de mutantes, es un consumado cantante y bailarín de musicales. Lo demuestra en este biopic bastante edulcorado en cuanto a su protagonista (P.T. Barnum), desde el espectacular número de entrada hasta el mismísimo final. 

Pero cada uno de los protagonistas que le acompañan ponen su granito de arena: Zac Effron, Zendaya o Keala Settle llevan a cabo números espectaculares que dan lustre a canciones con mensaje, como esa This is me que tanto emociona. 

La historia no es que sorprenda precisamente. El amigo P.T. Barnum, hijo de un sastre,  es un visionario que sueña con ser un magnate del espectáculo y que va de fracaso en fracaso, acompañado por su mujer y sus hijas Hasta que da con una panda de inadaptados, los tunea en cierto modo para hacerlos más atractivos al gran público e inventa el Circo, el mayor espectáculo del mundo. 



Desde ese momento el dinero cae a montones en sus bolsillos, pero en lo personal su mundo se desmorona y está a punto de perder a su familia por su mala cabeza y una pelirroja que nunca tiene suficiente (Never enough, otro numerazo). 

Menos mal que su redención llega a tiempo y se convierte en un triunfador pleno, en los negocios y en la familia, a pesar del incendio de su local que lo destruye por completo, pero que a cambio le da la colosal idea de utilizar una carpa para alojar su nuevo espectáculo. 

Bueno, es un poco eso, una historia de superación, caída y redención que hemos visto en pantalla una y mil veces. Lo novedoso, lo que llama la atención y la hace algo diferente, es que en lo visual y en lo musical es una de las películas más poderosas de los últimos tiempos. 







domingo, 17 de febrero de 2019

Soy leyenda

Richard Matheson, autor también de El increíble hombre menguante, escribió en 1954 el librito de ciencia ficción Soy leyenda. Librito breve que narra la historia de supervivencia de Robert Neville en un Los Ángeles apocalíptico, después de que un virus haya convertido al resto de la Humanidad en poco más que en bestias sin raciocinio. O no, porque poco a poco, mientras vuelve a su refugio al caer cada noche, Robert Neville se da cuenta de que en realidad el raro, el que sobra, es él. De ahí las últimas palabras que pronuncia en el libro, mientras es testigo del nacimiento de una nueva civilización, pero humana: "Soy leyenda"



Varios años después, esta obrita sufrió la primera adaptación a la gran pantalla: El último hombre vivo, The omega man en su título original. El protagonista, el Hombre por excelencia, Charlton Heston en el papel de Neville, en una época en la que el actor fue el rostro conocido en varias adaptaciones cinematográficas de ciencia ficción, siempre distópicas como Cuando el destino nos alcance y la icónica El planeta de los simios

The omega man es una película hija de su tiempo, con una puesta en escena cuestionable, un argumento al servicio de su protagonista y poco más. 

Muchos años después, Charlton Heston es sustituido por otra estrella, Will Smith, que se ha atrevido a aparecer en alguna que otra adaptación de la ciencia ficción clásica (Yo, robot) en otra adaptación, en esta ocasión con el mismo título que la obra literaria original. 

Will Smith es Robert Neville, médico militar que hasta ahora ha sido incapaz de conseguir la cura al virus que ha infectado a casi toda la Humanidad, pero que continúa incansable su trabajo, aún contra toda esperanza y con la única compañía de un perro pastor alemán. Sus días se dividen en trabajar, obtener recursos para su subsistencia y esperar junto al puente a que algún otro superviviente se acerque atraído por el mensaje que, a diario, emite por radio. 



Ésto último lo conseguirá al encontrarse con una madre y su hijo, a los que aloja en su mansión-fortaleza. Y la cura, basada en un suero a partir de su sangre inmune al virus, también. 

Pero no todo son alegrías en las distopías de ciencia ficción, así que tras un enfrentamiento climático con esa nueva civilización a la que también ha visto nacer (ha sido testigo de cómo aprendían a desarrollar complicadas tácticas para capturarle), parapetado en su laboratorio tendrá que decidir realizar el sacrificio máximo para garantizar un futuro a lo que queda de la Humanidad. 

Tengo que decir que, a pesar de Will Smith, que cada vez me gusta menos, la película entretiene. Tiene algunos trozos que pasaría con el FF del video, pero el conjunto entretiene. Es ese final (en esto también cae El último hombre vivo) el que traiciona en mayor medida el espíritu del original de Matheson.

¡Sal, Neville!

domingo, 10 de febrero de 2019

El último cazador de brujas

Hay películas que no se toman en serio a sí mismas y me parece que El último cazador de brujas es una de ellas

Vin Diesel, el que por un momento fugaz hace un par de décadas parecía estar a punto de convertirse en el nuevo icono del cine de acción y que se ha quedado en un quiero y no puedo, aparca por una vez a sus dos personajes más reconocidos, Riddick y Dominic Toretto, para ponerse los zapatos de Kaulder, el último cazador de brujas. 



Por una ironía del destino, Kaulder es inmortal. Su alma está entrelazada con la de la Reina Bruja y no puede morir si ella no lo hace. Y no se le ocurre otra cosa mejor que consagrar todo el tiempo del mundo en acabar con las brujas en un mundo que convive con ellas y en el que existen ciertas reglas de convivencia. Aquellas brujas y brujos que las soslayan, saben que tendrán los días contados hasta que Kaulder dé con ellos, lo que es solo cosa de tiempo. Y él, como sabemos, tiene mucho.

Kaulder no está solo en su empeño. Tiene un acompañante, un sacerdote, que vela por sus asuntos mundanos y espirituales. Se llama Dolan, pero no es inmortal como su protegido. De hecho, somos testigos de los Dolan 36º y 37º. Además, en el camino se encontrará con Chloe, una bruja que regenta un bar en los que se sirven consumiciones a los usuarios de la magia. 

A partir de estas premisas que pueden ser más o menos interesantes, la película deja de ir a ningún sitio para no llegara ninguna parte. Se pierde en un quiero y no puedo, víctima del propio Vin Diesel, la falta de química con Rose Leslie (Chloe), los años que ya le pesan a Michael Caine y la permanente cara de empanado de Elijah Wood. 



Ni siquiera los malotes de la película ayudan a darle empaque. Más bien al contrario, no dejan de ser una caricatura, como todo lo demás. 

Pero, curiosamente y a pesar de todo, la peli entretiene y pasas un rato. Hay que ser muy friki o estar muy necesitado de entretenimiento, o las dos cosas, es verdad. 

Sería muy arriesgado por mi parte recomendarla. A no ser que la pongan una tarde de domingo de esas ociosas y que no haya nada más que hacer. Como hacer la colada. Si es que hasta me está costando rellenar esta entrada...

Una pena lo de Vin Diesel, gran jugador de rol y mejor persona. Pero actor, lo que se dice actor, como Victor Mature.

domingo, 3 de febrero de 2019

Múltiple

Bastantes años después, he vuelto a ver una película de Shyamalan. Bueno, digamos que volvía verla si contamos con el retardo que llevo en el blog.

Múltiple es una película bastante interesante y que remonta las últimas de Shyamalan (sobre todo Airbender, que toca suelo), aunque vaya por delante que a mí me suelen gustar las películas de este director. Si tuviera que elegir las que menos me han gustado serían la que acabo de citar, El pueblo, más que nada porque el giro final lo vi venir, y El incidente, que me pareció bastante rarita hasta para él. 



Aquí nos sumerge en una atmósfera agobiante, acompañando a varias chicas que han sido raptadas por un personaje bastante peculiar: una clase de enfermo mental que ha desarrollado un par de decenas de indentidades diferentes que van alternándose en la posición dominante. Estas identidades se han alineado a favor o en contra de un colectivo que denominan La Manada, una especie de secta que pone toda su fe a una entidad más sobrenatural, La Bestia, que las protege a todas a cambio de ofrendas de jóvenes impuras.

Así es como Casey cae en manos de Dennis / Patricia / Hedwig / Barry / Orwell / Jade, diferentes personalidades en las que el verdadero yo de Kevin Wendell Crumb ha decidido partir su psique para huir de una madre maltratadora. 


Dennis, Patricia y Hedwig

Mientras tanto, la doctora Karen Fletcher, que ha estudiado el caso de Kevin durante varios años, está a punto de pronunciar un discurso en un congreso médico en el que dará carta de veracidad a cómo una persona puede dividir su personalidad en entes que son totalmente reales, con diferentes actitudes y capacidades. Pretende "curar" a Kevin, pero La Horda está lejos de querer desaparecer así como así. La doctora Fletcher pagará cara su osadía.

En paralelo, Casey busca el modo de huir. Trata de convencer a Dennis, de engañar a Hedwig... pero todo se trunca hasta que por fin aparece La Bestia, el protector de La Horda y de Kevin Wendell Crumb y cuyo enfrentamiento con Casey tendrá un final totalmente inesperado. 


Casey, todo un descubrimiento

Múltiple es una película de ambiente, pero más aún de actor. Un actor y varios personajes, el trabajo de James McAvoy es realmente espectacular. Cambia totalmente la actitud, la postura y seguramente la voz (aunque el trabajo del actor de doblaje a castellano es también excelente, en versión original tiene que ser espectacular). Es la misma persona y a la vez son muchas distintas. Hasta que llega La Bestia y la transformación física, sin maquillaje, resulta espectacular. 

Pues sí, me gustó. Quizá no sea una película de esas que son inolvidables, pero sí es bastante entretenida. 

Y hay que quedarse hasta el final de los títulos de crédito. Lo que ví no me lo esperaba.