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domingo, 13 de octubre de 2024

Buenos presagios (T1 y T2)

Neil Gaiman y el tristemente desaparecido Terry Pratchett escribieron a cuatro manos la novela Buenos Presagios, en la que el demonio Crowley y el ángel Azirafel, después de liarla con el Anticristo, deciden trabajar juntos para evitar el fin de un mundo en el que se sienten muy cómodos y seguros.

Prime decidió realizar una adaptación de esta obra que fue, además de fiel a la fuente, de muy buena calidad, sobresaliendo un reparto encabezado por David Tennant y Michael Sheen, que dan vida al demonio y al ángel respectivamente. Como sucede con otros personajes literarios llevados al cine, el rostro de estos dos actores será ya el que de manera inevitable venga a la mente cuando se lea la novela.  El lado malo, si se puede decir algo así, es que contar con protagonistas de la talla de estos dos, eclipsa de manera inevitable todo lo demás.

 


 

La primera temporada debió ser además un exitazo, porque hace relativamente poco tiempo se estrenó una segunda temporada. La incógnita era saber por dónde iba a ir la historia, porque hasta donde yo sé, no hay un segundo volumen escrito por Gaiman y Pratchett, así que por fuerza tenía que tratarse de algo inédito.

Esta segunda temporada se centra en la desaparición del Arcángel Gabriel (Jon Hamm), que un buen día se presenta en la librería de Azirafel sin saber quién es. Huelga decir que esta desaparición hace que se monte un buen lío, tanto Arriba como Abajo, con ambos poderes desplegando su máxima capacidad para encontrarlo.

La temporada, si bien sigue este hilo conductor, ahonda mucho más en la relación del ángel y el demonio a través de los siglos. Una profundidad que, quizá de manera inevitable, lleva al desenlace de la temporada que, a mi parecer, no resulta satisfactorio. O, al menos, no tan satisfactorio como el final de la primera temporada. 

 


Será porque falta la mano de Terry Pratchett, o porque el rumbo que toma la historia me parece discutible. No estoy muy seguro, porque cuando leí el libro o vi la primera temporada, no supe reconocer qué partes podían ser de Pratchett y qué partes eran de Gaiman.

Lo que está fuera de toda duda es el tremendo trabajo interpretativo de Tennant y Sheen. Solo por eso, merece la pena ver la serie. Pero además tenemos a Jon Hamm, que está también muy inspirado, y a Miranda Richardson, otra actriz de sólida capacidad. Y, como viene a ser habitual en las series británicas, un puñado de secundarios que se apoderan de las escenas sin que lo veas venir, aportando su parte a que el entorno y la historia sean tridimensionales, con la sensación de que detrás de cada cara hay una historia personal que merece ser contada. La presencia en el capítulo final del gran Derek Jacobi brilla con luz propia.  

 

Todo gira a su alrededor

El final me dejó un poco indiferente, aunque también expectante ante una posible tercera temporada que parece estar cada vez más en el aire por las polémicas noticias que rodean a Neil Gaiman, el cual, según dicen, ha ofrecido distanciarse del proyecto.

Si la decisíón fuera cancelar la serie, sería una decepción porque el final de la historia merece ser contado. Los personajes y los actores merecen que se les deje terminar el brillante trabajo, reconocido en ese 8,0 que brilla hoy en imdb.

Sea cual sea lo que pase, por lo menos ved la primera temporada.



sábado, 6 de julio de 2024

La guardia (T1)

Hace ya unos cuantos años tuve ocasión de ver las adaptaciones que se hicieron de algunas de las novelas del Mundodisco: El color de la magia, Papá Puerco o Cartas en el asunto. Resultaron bastante satisfactorias en todos los sentidos y seguramente hasta les dediqué entradas en este blog, pero me da bastante pereza buscarlas...

Mucho más reciente ha sido la serie de televisión que se ha dedicado a la Guardia de Ankh-Morpork, pero el resultado ha sido algo más discutible. Han sido ocho episodios y parece que no va a haber una segunda temporada.

Digo que el resultado es más discutible porque no es tan evidente que se trate de una adaptación del Mundodisco. Sí, los nombres, las ubicaciones, todo parece estar ahí, pero se ha optado por utilizar una estética y una aproximación que en cierto modo enmascaran la fuente y nos proporciona una adaptación que no es tan cercana a la fuente original. 

Eso no tiene por que ser malo. Las adaptaciones son eso, adaptaciones. No tienen por qué seguir de forma literal el texto de los libros. Pero a veces, solo a veces, el afán por inventar y mejorar lo que ya es de por sí un hito de la literatura fantástica no resulta ser la mejor de las ideas. 

 


 

Se ha optado por una estética difícil de etiquetar, aunque a mí me viene con bastante facilidad la etiqueta punk, sucia y colorista. No me ha parecido una buena elección. 

Si bien tenemos a Sam Vimes, Zanahoria, Angua, Jovial, Detritus e incluso a lady Sybill, no aparecen por ningún lado personajes tan queridos y con tanto juego como Fred Colon y Nobby Nobbs. No son unos cualquiera, sino que son socios fundadores de la guardia de la ciudad desde la primera novela del arco, protagonistas de algunos de los pasajes más hilarantes y al mismo tiempo más filosóficos de los libros, al más puro estilo Pratchett. Se les hecha de menos. 

Aparecen también elementos reconocibles de la ciudad de Ankh-Morpork, como los gremios o el Patricio (aquí la Patricia), aunque la Universidad Invisible solo lo hace de soslayo y del bibliotecario apenas se sabe nada. Puede ser por problemas de presupuesto, porque ya supongo que habrá sido un coste importante el representar a los trolls.  

 


Las decisiones inclusivas que se han tomado me resultan un tanto chocantes, pero no censurables, porque Terry Pratchett fue de los primeros autores que incluyeron los conceptos básicos del respeto a la diversidad y a las opciones personales en su obra. De hecho, novelas como Hombres de armas o Regimiento monstruoso deberían ser de lectura obligada en muchos foros, para escarbar entre chiste y chiste y descubrir el mensaje de fondo. 

La historia, un poco caótica y onírica, no termina de engancharme. Me ha dejado un poco ni fú ni fá y si he aguantado hasta el final es porque la serie es corta y porque Terry Pratchett y su obra son un referente en mi formación cultural y mi transición de la juventud a la mediana edad. 

Un tanto decepcionante, La guardia cotiza a un modesto 5,5 en imdb. La aconsejaría a los aficionados completistas del Mundodisco, pero ni siquiera me atrevo. Así que allá cada cual con sus decisiones.


domingo, 20 de noviembre de 2022

Buenos presagios

Dos de los autores más reconocidos de la cultura popular más reciente, Terry Pratchett y Neil Gaiman, decidieron un buen día escribir un libro a cuatro manos. El resultado: Buenos presagios, publicado ya el 1990.

El libro empieza con la llegada del Anticristo a la Tierra, predestinado a provocar el fin del mundo, que ha sido decidido tanto por los jefazos de arriba como por los de abajo. 

Un ángel, Azirafel, y un demonio, Crowley, que llevan viviendo entre nosotros desde el inicio de los tiempos, han decidido que estos jefazos no entienden la realidad y pretenderán frustrar sus planes de destrucción. La realidad es que ambos se encuentran muy a gusto con sus vidas y no quieren cambiar de ambiente a estas alturas de la película.  

Todo empezó hace varios siglos, cuando la bruja Agnes la Chalada escribió el libro de profecías "Las buenas y acertadas profecías de Agnes la Chalada", un fracaso de ventas, pero el único libro profético que da siempre en el clavo, incluso con la fecha del fin de los tiempos. 

Y luego la cosa continuó hace poco más de diez años, cuando el ángel y el demonio montan un pequeño lío con un niño destinado a ser el mal encarnado. Para evitar el fn del mundo, Azirafel y Crowley no lo asignaron a la familia correcta, un poderoso político estadounidense, sino a una familia con la que jamás tendrá que decidir entre el Bien y el Mal. 

La portada de Timun Mas no invita demasiado a leer...

 

La cosa se complica, porque el verdadero Anticristo resulta ser un niño, Adam Young, que vive feliz en un pueblecito de la campiña inglesa, junto a su pandilla de amigos.

Los jefazos intentarán ayudar a sus planes y conseguir que el fin de los tiempos se ejecute como estaba previsto. Convocan a los cuatro jinetes del Apocalipsis: Hambre (doctor en dietética y dueño de una cadena de comida rápida), Guerra (una corresponsal de guerra), Polución (nueva incorporación tras dimitir Peste al inventarse la penicilina) y Muerte. 

Tenemos otros personajes que también están buscando al Anticristo: Anatema Device, una bruja descendiente de Agnes la Chalada que quiere evitar el fin de los tiempos, y Newton Pulsifer, el más reciente recluta de un ejército de cazadores de brujas venido a menos y descendiente directo de aquél que quemó en la hoguera a Agnes. 

Toda la historia, cada vez más complicada y disparatada, se encuentra perlada de chistes y humor de lo más similar al Mundodisco, referencias a películas como La profecía y arranca más de una sonrisa. 

Creo que es la primera vez que leo un libro escrito por dos autores colaborando entre sí, al menos el primero que leo sabiéndolo de antemano. La cosa es que soy incapaz de identificar las partes escritas por uno por otro. En realidad, todo me parece escrito por Terry Pratchett, aunque la cosa es que apenas estoy familiarizado con el estilo de Neil Gaiman. 

 

Neil y Terry
 

La edición que leí, de Timun Mas, añade unos pocos párrafos escritos por ambos autores en los que narran la forma en la que colaboraron, las llamadas para leerse mutuamente nuevos párrafos de la historia o los problemas para conectarse y enviarse archivos informáticos mediante el uso de los módems cuando internet estaba todavía en puntillas. 

Buenos presagios es una historia interesante y divertida, pero resulta evidente que está lejos de los mejores libros del Mundodisco. Hay que destacar, no obstante, que ya da voz a temas que luego serán primordiales, como el feminismo y el ecologismo. 

Digamos que es un notable bajo, aunque digamos también que es una visita recomendada para los aficionados a ambos autores.


viernes, 13 de julio de 2018

Autores de cabecera

¡Cómo pasa el tiempo! Más que pasar, se escurre como la arena entre los dedos. 

Pero hay cosas que permanecen, como la afición por la lectura, que cultivo desde que aprendí a juntar letras con mis queridos Mortadelo y Filemón, del maestro Francisco Ibáñez. Así que los libros han sido una constante durante toda mi vida. 

Maestro, contigo empezó todo

Los libros, pero no los autores. Con éstos, he tenido diferentes fases... Los que me han marcado tienen un rinconcito guardado en el recuerdo, aunque no haya vuelto a abrir un libro suyo desde hace, probablemente, décadas.

Al principio me centré en Julio Verne, aunque no fueron muchos libros. Recuerdo que el primero que leí fue Cinco semanas en globo. Luego, poco a poco, fueron cayendo El faro del fin del mundo, Aventuras de tres rusos y tres ingleses o El castillo de los Cárpatos. Alejado, pues, de sus obras más famosas, que paradójicamente estoy recuperando ahora, bien entrado en los cuarenta. 



Tuve una época en que me interesé por la ufología. Fernando Jiménez del Oso era un habitual en la televisión y el programa me entusiasmaba. Compré una temporada revistas como Más allá o Año cero, hasta que me di cuenta que eran poco más que panfletos. En cuanto a autores, mi favorito era Juan José Benítez, no solo sus libros "divulgativos", sino también los más "serios". Durante cuatro o cinco años me leí Caballo de Troya cada Semana Santa. Aún hoy me sigue estremeciendo el recuerdo, aunque ahora soy consciente de que era otro panfleto, pero tengo que agradecerle el haber dado una base a mi fe católica, poniendo negro sobre blanco el sufrimiento del "hombre de la sábana", la Sábana Santa de Turín, por supuesto. 



Siempre aficionado a la ciencia ficción, por encima de todos los autores están Isaac Asimov y sus inconfundibles patillas. Literalmente he devorado decenas de sus libros y hace relativamente poco tiempo he releído la trilogía original de la Fundación con es mismo placer con el que la leí más de veinticinco años atrás. Valoro enormemente además su labor divulgativa y, aunque sus libros están ya más que superados por el tiempo y los descubrimientos, se leen con placer y para los chiquillos son una fantástica entrada al mundo de la ciencia. 



Otro que nunca va a faltar es J.R.R. Tolkien y su fantástica tríada: El Hobbit, El Señor de los Anillos y El Silmarillion. El primero es un fantástico cuento para niños y adultos, en el tercero hay historias que merecen ser leídas (la historia de Beren y Lúthien o la de Túrin Turámbar, por ejemplo). El Señor de los Anillos es lo más grande. Lo he leído en castellano y en inglés, tengo una edición del Círculo de Lectores, otra ilustrada de coleccionista, otra de bolsillo en tres tomos y otra en inglés en tapa blanda. Me queda tener una edición y leerlo en alemán. Todo se andará. Luego vinieron las películas y antes estuvo el juego de rol de I.C.E... La Tierra Media es como mi segundo hogar....



... en dura pugna con el Mundodisco. Lo que empezó como una parodia de las novelas de fantasía con El color de la magia, se convirtió en una serie de más de treinta libros en las que el tristemente fallecido Terry Pratchett se atrevía a tocar temas como el racismo, la xenofobia y muchos otros de palpable actualidad, además de crear personajes entrañables que, con los años, superaron sus límites y se convirtieron en iconos de la fantasía. Su prematura desaparición nos ha dejado huérfanos de historias, que hubiera seguido devorando con devoción.



Arturo Pérez - Reverte es académico de la R.A.E. y antes fue corresponsal de guerra. Entre medias se ha convertido en uno de mis autores favoritos. No voy a engañar diciendo que tengo todo lo suyo, hay cosas que no me han gustado (El pintor de batallas o Un día de cólera, por ejemplo), pero el capitán Diego Alatriste y Tenorio merece un lugar destacado al mismo nivel que el gabacho D´Artagnan. 



Por último, y no menos importante, el amigo George R.R. Martin. Me compré los dos primeros libros de Juego de Tronos sin siquiera haber leído una línea, solo una crítica en la revista de rol Dragón, en su edición española. A partir de entonces, me enamoré de este hombre que, entre otras joyitas ha escrito El sueño del Fevre, que recomiendo encarecidamente. 



Diferentes autores, diferentes épocas, diferentes intereses... Otros como Andrej Sapkowski (la saga de Geralt de Rivia) o Philip Kerr y sus historias de Bernie Günther, Robert Jordan (La rueda del tiempo)... también ocupan lugares destacados en mi biblioteca de recuerdos... Una biblioteca que aún tiene espacio suficiente para guardar más...


viernes, 30 de junio de 2017

La corona del pastor

Ha llegado el momento, retrasado de forma inconsciente, de hablar de La corona del pastor, la última novela de Terry Pratchett sobre Tiffany Dolorido. No solo eso. La corona del pastor es la ÚLTIMA novela de Terry Pratchett, tristemente desaparecido hace ya más de dos años cuando contaba con apenas sesenta y seis. Todavía joven. 



Es un momento agridulce. Siempre es agradable de hablar sobre la obra de Pratchett, pero en este caso no es una cosa que apetezca demasiado. Han sido cerca de veinticinco años, cuarenta y una novelas, miles de páginas, decenas de horas de disfrute. Y lo peor es pensar que no va a haber nada más. 

Esa es la idea que revoloteaba sobre mi cabeza según iba pasando las páginas. Y, en cierto modo, esa es la idea que no me permitió disfrutar del todo del libro, porque la cabeza se me iba, una y otra vez, a lo mismo.

Un libro en el que la idea de la muerte está presente de forma continuada. Supongo que es una idea que Pratchett debería también tener muy presente, puesto que vivía con una fecha de caducidad cada vez más cercana. Y esa idea, y sobre todo cómo los que se quedan reaccionan ante la muerte de un ser querido, es la base del libro. 



Desde el principio. Desde la muerte de uno de los personajes icónicos de Pratchett. Un personaje del que nunca se hubiera sospechado que va a morir, pero que es muy consciente de ello y dedica su último día a prepararse a conciencia. 

A partir de ahí, la vida de Tifanny Dolorido, y de todas las brujas (y algún brujo novato) del Mundodisco, se verá puesta patas arriba, con resultados imprevisibles.

Y hay elfos. Pero no los elfos de Tolkien, sino los caprichosos y malvados elfos de las mitologías nórdicas y anglosajonas (como en La espada rota de Poul Anderson, que también he reseñado por aquí), que llevan las pasiones a las cimas más elevadas pese a quien le pese. 

Así hasta el final, en el que los distintos hilos narrativos tejidos durante tantas páginas, se van cerrando. Esta vez para siempre. 



O sea, que es momento de decir adiós a Yaya, Tata Ogg, Magrat, el Archicanciller, el Bibliotecario, el Comandante Vimes, el Capitán Zanahoria, Angua, Nobby, sargento Jovial Culopequeño, Rincewind, Dosflores, el Equipaje, Jodido Estúpido Johnson, Yvoyalarruina Escurridizo, el Patricio Vetinari, William de Worde, Húmedo von Mustachen, Cohen el bárbaro, y tantos, tantos otros personajes que han hecho que el Mundodisco sea un lugar lleno de vida en el que he pasado tan buenos ratos. 

Releo la entrada y veo que es de todo menos una reseña. Da igual. 

Ooook!


domingo, 7 de mayo de 2017

A todo vapor

Última novela propiamente dicha del Mundodisco (y penúltima en la serie total) propiamente dicho, en la que el gran Pratchett continúa narrando cómo los avances de la civilización y la Revolución Industrial llegan al mundo de fantasía que ha desarrollado durante todos estos años. 

La imprenta, el telégrafo, el servicio de correos, los bancos... todos ellos han sido tratados desde el particular prisma de este genio sin par y han enriquecido un universo de fantasía ya de por sí lleno de alicientes para el lector aficionado. 



En esta ocasión, Húmedo Von Mustachen será requerido por el Patricio Vetinari para desarrollar el Servicio de Ferrocarril de Ank-Morporkh, que sin duda ayudará a aumentar el comercio y la riqueza entre las distintas zonas del Mundodisco. 

Es entonces cuando Von Mustachen debe enfrentarse a muchos problemas, desde la impaciencia de Vetinari a que se abra el ferrocarril a Überwald hasta los ataques y sabotajes de una facción de enanos que se opone a todo tipo de progreso, pasando por la avaricia de los dueños de aquellos terrenos que deberán ser expropiados para poder tender las vías y construir apeaderos, estaciones y puntos de abastecimiento. 

Y Pratchett recrea con maestría ese extraño influjo que las locomotoras de vapor siempre han tenido sobre el común de los mortales, máquinas bellas en su complejidad y dotadas de un romanticismo clásico que hace que muchos niños las pidan para reyes, eso sí, a escala. Y padres e hijos se quedan embobados mientras una pequeña locomotora da vueltas y vueltas sobre raíles de juguete. 

Además de alguna que otra sorpresa en referencia al Bajo Rey de los enanos, todo está descrito con la habitual maestría de Pratchett, aunque no con tanta alegría como en títulos anteriores. Quizá porque ya se veía cercano el fin, no lo sé, pero aunque tiene algún momento hilarante, A todo vapor es más de pensar que de reir. 

Es muy interesante comprobar la evolución de su obra desde El color de la magia, pasando de lo que sería una parodia más o menos inteligente de los clichés de la Fantasía a una mordaz crítica de la sociedad de nuestro tiempo basada en esa misma Fantasía. 

Es una pena su pérdida, relativamente joven, porque sin duda han quedado en el sombrero muchas historias por contar. Pero lejos de entristecernos debemos alegrarnos por haber tenido la oportunidad de leer a uno de los autores más inteligentes de la literatura actual. 

Bonita estampa, ¿no?

¡Ah! Y las barbas de un enano esconden más de lo que parece.




viernes, 30 de octubre de 2015

Perillán

El tristemente desaparecido Terry Pratchett, Sir Terry Pratchett, nos dejó muchas pequeñas joyas fruto de un fino sentido del humor y una aguda inteligencia (por qué será que el uno y la otra van unidos las más de las veces). Su serie de Mundodisco empezó como una parodia hilarante del género fantástico para convertirse en un remedo hilarante del mundo real, trufado de crítica social inteligente. 

Después de los años, el pequeño Mundodisco se quedó pequeñoy Sir Terry Pratchett buscó nuevos horizontes. Perillán es su incursión en la Inglaterra del período victoriano, en forma de novela histórica, en cursiva, porque aunque tiene detalles de la misma resulta que no pretende serlo. 



Perillán, el protagonista, un alcantarillero (merodea por las alcantarillas del Londres de la época en busca de las monedas que puedan acabar allí por descuido de los más afortunados. Es en el transcurso de uno de sus merodeos, en una noche lluviosa, cuando oye jaleo arriba y sale por la alcantarilla para ver cómo una joven está siendo brutalmente golpeada por unos matones. Poco puede imaginar que salr en su defensa cambiará totalmente su vida. 

Perillán es una novela costumbrista, de aventuras y de misterio. Un combinado que a buen seguro que gustará a los fieles a nuestro Sir favorito.

Perillán es un personaje dickesiano (Dickens es, además, un personaje de la misma novela) al estilo de Oliver Twist. Un superviviente de la miseria londinense, uno de los que luchan día a día lejos del oropel del Imperio. 

... y mira lo que había dentro de mi chistera...


Con Perillán somos testigos de cómo las clases menos desfavorecidas se enfrenta al reto de la supervivencia en la que por entonces era, sin discusión, la capital del mundo. Acompañado por su viejo amigo y protector judío y un perro bastante maloliente, dará muestras de su ingenio, su picardía y su valentía. Y seremos testigos de cómo asciende, peldaño a peldaño, hasta sacar la cabeza del fango del Támesis. 

Además de Dickens, personajes como Disraeli, Peel (el creador de la policía londinense), Sweeney Todd o la mismísima Reina Victoria. Ambientación, que se llama...

Bueno, que por supuesto Perillán es de sobresaliente. Digna para venderse por entregas...


domingo, 15 de marzo de 2015

Terry y Alexander

Esta semana pasada ha sido abundante en efemérides y circunstancias dignas de reseñar. Entre ellas, se cumplían once años de los atentados de Madrid, del 11-M. Recuerdo que aquel día estaba desayunando en casa de mis suegros, en Gijón. Estaba haciendo unos cursos de doctorado y había pedido una semanita de vacaciones para poder hacerlos con tranquilidad. 

Por aquel entonces vivía en Madrid, asi que el impacto fue aún más grande si cabe. Incluso me llamaron compañeros desde nuestra central de Alemania, preguntando si me encontraba bien. Fue, y es, un palo tremendo.

Ese mismo día, el 11 de marzo, pero de 2015, se cumplieron sesenta años del fallecimiento de Sir Alexander Fleming. Es, quizá, uno de los nombres más importantes que ha dado la Humanidad y es indiscutible que sus descubrimientos cambiaron para siempre la Historia. 

Gracias a Fleming, las personas podían sobrevivir a infecciones bacterianas que poco tiempo antes hubieran acabado con sus vidas o las habría dejado graves secuelas. Quién sabe el número de vidas que salvó la penicilina en la Segunda Guerra Mundial, en la que las infecciones de las heridas estaban al orden del día. La calidad de vida de los más débiles, niños y ancianos principalmente, mejoró tanto que la esperanza de vida ha alcanzado niveles que no se hubieran podido soñar a principios del siglo XX. 

Su descubrimiento de la penicilina fue casual, pero su aguda mente fue capaz de vislumbrar el potencial detrás de ese accidente y guiarnos hacia un mundo mejor. Hoy apenas existe un sitio en el que no se le homenajee: calles, plazas, colegios, parques, sellos.

No es para menos. 

Gracias, Alexander





Apenas un día después, el 12 de marzo, se conoció la muerte de Sir Terry Pratchett. Tenía solo 66 años de edad, pero muy castigados tras su lucha de ocho años contra el Alzheimer. 

Uno de los escritores más vendidos, Pratchett alegró las vidas de millones de personas con historias que no solo destilaban humor. Escondida entre líneas se encontraba una aguda crítica social. Pratchett no solo nos hacía reir, sino que transmitía valores a todos aquellos que supieran rascar por encima de la superficie de su obra. Es increíble cómo la historia del Mundodisco evolucionó hasta este punto, sin perder un ápìce de popularidad.

Da vértigo pensar que ya no habrá ninguna más. Al menos, escrita de su mano. Quizá su hija, que colaboró con él en los últimos años, se decida a continuar la obra de su padre. Quizá no. 

Yo ahora miro con tristeza la estantería en la que tengo todos los libros publicados en castellano sobre el Mundodisco. A pesar de pertenecer a colecciones y editoriales distintas y ser estéticamente horrendo el batiburrillo de tamaños y colores, no dejo de pensar en todos los buenos ratos que he pasado con ellos. 



Gracias, Terry

lunes, 8 de septiembre de 2014

Me vestiré de medianoche

La cuarta novela de la serie de la pequeña Tiffany Dolorido, ahora no tan pequeña, es Me vestiré de medianoche.

Tiffany es la bruja de La Caliza a pesar de estar, como quien dice, todavía en prácticas y con la L en la escoba. A pesar de todo, se esfuerza por ser lo que los demás necesitan que sea, aunque tenga dudas y no sea, en el fondo, más que una quinceañera. 


Fíjate bien. ¿No te das cuenta?


El inicio del libro es quizás el más duro que recuerdo al bueno de Terry Pratchett. Atrás han quedado ya los días del jijijaja sin pretensiones, como lo demuestra ese incidente entre un padre y su hija, un poco demasiado turbio al principio (aunque luego no lo fuera tanto), y esa turba vengativa que de tanto en tanto se forma en las comunidades. Un intento de suicidio, unas impresiones tomadas demasiado deprisa y comienzan los prejuicios. 

Bruja.

El viejo Señor de La Caliza está más para acá que para allá. Tiffany, como hizo su abuela antes que ella, le visita casi a diario para llevarse el dolor (una de esas teorías con fundamento que me fascinan de los libros de Pratchett). Una oreja detrás de una puerta, una puerta que se abre, unas monedas y un cofre, un Señor muerto, unas conclusiones precipitadas y comienzan los prejuicios.

Bruja.

Porque este libro va de eso, de los prejuicios. De cómo la gente es capaz de olvidar todo el bien que le han hecho, si puede colocar su pensamiento en una posición más cómoda, en la que se pueda mover con la inercia de los prejuicios. 

Pratchett personaliza eso en un antiguo cazador de brujas que, de tanto en tanto, busca la forma de encontrar un hueco en la realidad (en esto se parece al colmenero, o al señor del invierno, de libros anteriores) para acabar el trabajo que empezó hace mucho tiempo: enviar a todas las brujas a la hoguera. 

Poco más diré, a no ser que veremos algunos personajes conocidos (los Pequeños Hombres Libres, Yaya Ceravieja, Tata Ogg; o el comandante Zanahoria y Angua, esta vez desede un punto de vista distinto al que estamos acostumbrados) y algunos nuevos (ese guardia del señor, un poco más listo que los demás y que parece siempre qué decir a Tiffany; la prometida del nuevo señor, que por jugar a ser bruja está a punto de desencadenar una catástrofe). Viajes en el tiempo (no me di cuenta de esto hasta que lo leí, a pesar de que lo tuve todo el rato delante mismo de los ojos), una situación en el filo de la navaja, con pocas probabilidades de éxito... Pero Tiffany hará lo que tiene que hacer. Porque es la bruja de La Caliza.

La bruja y sus... pequeños colaboradores


Hasta el momento, Me vestiré de medianoche cierra la serie de Tiffany Dolorido. No conozco ningún libro posterior y, tal como están las cosas con el alzheimer, no confío en que lo vayamos a tener en un futuro. Pero el cierre es soberbio. Probablemente el mejor de los cuatro. Ha servido para que, si bien al principio el personaje no me era demasiado simpático ni atractivo, mi opinión haya cambiado por completo.

Vamos a darle un nueve y, cómo no, recomendarlo. 


Por primera vez no pudo asistir a SU convención... Disfrutemos lo que nos queda...

domingo, 26 de mayo de 2013

Snuff

He leído la que, por el momento, es la última novela del Mundodisco traducida al español. Snuff. Está protagonizado por el Comandante de la Guardia de la Noche, Samuel Vimes, durante su período vacacional (muy a su pesar) en las posesiones que su mujer Lady Sybill tiene en la bucólica campiña ingle... esto.... ankh-morporkesa. 

Unas semanas de bien merecido asueto, aunque él no lo vea así. Unas jornadas para disfrutar de la familia en la casita del campo... con Willikins (personaje bastante sorprendente y que podría dar mucho juego) y otros doscientos sirvientes más... Lo que se dice estar solos en la alta sociedad, mientras el joven Sam descubre un talento innato por el coleccionismo y la clasificación de distintos tipos de caca (un poco escatológico sí es, sí...)

Pero, como era de esperar, las cosas no se desarrollan como parece previsible. Un asesinato, una desaparición, muchos sospechosos, la campiña y el detective... Todo muy Agatha Christie, pero con el toque Pratchett que nos gusta tanto. Y si el detective es uno de nuestros personajes favoritos, para qué queremos más...


Vimes, al timón del Portento de Chichi






La cosa se complica, sin embargo, si la víctima resulta ser un trasgo. Aquí tenemos ciertos toques de denuncia social, condena del racismo y los prejuicios ante nuestros semejantes, y con ciertas pinceladas que recuerdan al descubrimiento de los campos de concentración nazis al final de la Segunda Guerra Mundial. Me refiero a aquello de yo no sabía nada de lo que estaba pasando aquí, esa especie de mantra que muchos civiles alemanes repitieron y se repitieron hasta la saciedad, aunque las columnas de humo negro que se desprendían de las chimeneas fueran, al menos, un poco raritas....

Si a esto añadimos una pizquita de epopeya del Misissippi, con sus barcos de paletas (aquí tambíen tuneados como lo requiere el Mundodisco), tenemos un cuadro de lo más pintoresco. 

Por momentos hilarante (pero esto no es una sorpresa, claro), en otras ocasiones provoca la reflexión del lector, lo cual no está nada mal (y tampoco sorprende), pero no acaba de llenar. Quizá porque el malo maloso es un poco bluff. Mucho ruido y pocas nueces, que diría otro. Y que en alguna ocasión me perdí un poco el sentido de tanto deambular por la campiña. 

Por argumento y referencias, se podría decir que es una continuación de ¡Zas!, pero a mí me gustó bastante más que Snuff. Que no es mal libro y no puedo dejar de recomendar, claro. Pero que, tras mucho pensarlo, tampoco llega al ocho y se queda en un bien merecido siete.

domingo, 12 de mayo de 2013

Going postal (TV)

Última adaptación que la cadena de televisión Sky TV(cronológicamente hablando, se entiende) de las novelas de Terry Pratchett del Mundodisco, en España el título hubiera sido Cartas en el Asunto.+


La novela, la número 33 de la serie, fue la primera aparición del personaje de Húmedo von Mustachen (Moist von Lipwig en el original), rufián estafador al que lord Vetinari ofrece una última oportunidad mientras realiza un servicio al estado: la reorganización de la Oficina de Correos.

No hablaré mucho del argumento, porque ya reseñé en su día la novela, aunque sí recordaré el aire romántico que mantiene continuamente la historia y que se ve reflejada a la perfección en la adaptación televisiva. El correo ordinario frente al correo electrónico (en este caso, las torres de clacs que envían mensajes por todo el Mundodisco a la velocidad de la luz...), las sensaciones, las historias...

¿Quién puede sellar un correo electrónico con un beso?

¿Quién puede humedecer la tinta de un correo electrónico con sus lágrimas?

¿Quién puede guardar una flor entre las hojas de un correo electrónico?

Sí, amigos. Moist von Lipwig es un romántico empedernido, a la par que un embaucador que manipula a las masas como un alfarero el barro. Es un artista en lo suyo y lo sabe. Hasta que se enfrenta a las consecuencias de sus, en apariencia, inocentes acciones: bancarrotas, suicidios, miseria... Algo se rompe dentro de él y se convierte en adalid de los pobres. Bonita historia.

Moist von Lipwig


La adaptación es soberbia. Empezando por los decorados, los personajes, la fidelidad a la historia... Esto no es nuevo, sin embargo, pues las tres adaptaciones son sobresalientes en ese sentido.

Reacher Gilt, el maluto y dueño de los clacs


El elenco de actores tampoco va a la zaga. Además de los habituales actores ingleses con toneladas de oficio y experiencia, pero desconocidos en nuestro país, tenemos algunos que si nos suenan. Por ejemplo el actor que encarna al maluto de la historia, Reacher Gilt, y que no es otro que el televisivo David Suchet (el Poirot de Agatha Christie), que logra un personaje muy logrado. Otro ejemplo es Charles Dance, al que hemos visto como secundario en multitud de ocasiones y hoy es Tywin Lannister en la tremenda Juego de Tronos.

La musa, Adora Bell Dearhart


Aquí diré que, aunque Charles Dance está bien en los minutos de metraje que tiene, me gustó mucho más el Vetinari de Jeremy Irons en El color de la magia. Creo que es bastante más fiel a la descripción de los libros.

Como es habitual, la adaptación dura tres horas divididas en dos capítulos de hora y media y que se emitieron originalmente en días sucesivos. La duración es más que respetable y permite adaptar la novela sin apresuramientos.

Al igual que Hogfather no es uno de mis libros favoritos, Going Postal sí lo es. Quizá esto pese en mi valoración de la adaptación, pero creo que bien merece un ocho.

Echadle un ojo si podéis conseguirla. Mejoraréis además vuestro inglés, lo cual no es desdeñable.




domingo, 28 de abril de 2013

Hogfather (TV)

Hogfather es la primera adaptación de las novelas de Terry Pratchett que la cadena británica Sky realizó para televisión. Desde el punto de vista cronológico, ya que fue estrenada en 2006. 



Es la adaptación de la novela del mismo título (en castellano fue Papá Puerco) y el formato elegido fue el de un doble capítulo de aproximadamente hora y media de duración cada uno. Bastante tiempo para desarrollar la adaptación... aunque también bastante tiempo para cagarla, si no lo haces bien...

El argumento es, evidentemente, el mismo que el de la novela: en la Vigilia de los Puercos (algo parecido a nuestra Navidad), Papá Puerco recorre el cielo en un trineo tirado por jabalíes mientras reparte regalos entre todos los niños del Mundodisco. Los Auditores, unos entres de razón pura, contratan al Gremio de Asesinos de Ankh - Morpork para eliminar del mapa a Papá Puerco y hacer que la Humanidad se centre en cosas serias y no en devaneos ilógicos, mitos y leyendas. La Muerte comienza una cruzada personal para evitar esto y toma el lugar de Papá Puerco (con mayor o menor fortuna en el ho-ho-ho), acompañado por el fiel Albert, mientras su nieta Susan trata de detener al siniestro Sr. Teatime (se pronuncia TE-AH-TI-MI), encargado por el Gremio del cumplimiento del contrato de los Auditores.

Hasta aquí puedo leer sobre la historia, como decía aquella.  Vaya por delante que no es precisamente uno de mis libros favoritos de Pratchett, así que tampoco voy a poder decir que la historia me encante. Pero vayamos ahora a la adaptación propiamente dicha.

Me parece brillante el esfuerzo realizado por Sky, como queda demostrado en la acertada adaptación. Desde el minuto uno, con una impactante imagen del Disco sobre los elefantes y éstos sobre el caparazón de Gran A´Tuin, ya sabemos que los fans de Pratchett no van a quedar desencantados. 

Cabe destacar la verosimilitud de la adaptación. Da igual que estemos viendo a Muerte, a Alfred, a Banjo, al Archicanciller Ridcully, Ponder Stibbons, Hex... todo es tan real como la vida misma. Como si el Mundodisco estuviera aquí al lado, vamos. Y esta cercanía ayuda a meterse en la historia, tanto al aficionado como al profano. 

Entre el reparto me quedo con David Jason (Albert en Hogfather, Rincewind en El color de la magia), siempre hilarante, Marc Warren (Sr. Teatime) y Michelle Mockery (una bella y carismática Susan, con una voz acariciadora). 



La he visto en versión original sin subtítulos. Evidentemente, alguna palabra se escapa, pero se entiende más del 90% sin necesitar un nivel de inglés nativo. Es interesante además ver cómo los personajes hablan con distintos acentos, desde el habla vulgar de los maleantes que acompañan a Teatime o del mismísimo Nobby Nobbs, hasta el inglés más culto de la propia Susan, los niños y los papás de estos...

Como escena me quedo con una de Muerte. Vestido como Papá Puerco se encuentra a una chiquilla acostada en la nieve de Ankh-Morpork. Los últimos granos de arena se escapan de su biómetro. Pero Muerte decide que no va a ser así y lo llena mágicamente. "No podemos hacer esto", dice Albert. "¿Qué regalo hay mejor que un futuro?", contesta Muerte.

Ya digo que no es mi historia favorita. Pero me lo he pasado lo suficientemente bien como para recomendarla sin dudar, además de ponerle un siete.

Aquí el enlace a imdb.


domingo, 21 de abril de 2013

El Atlético Invisible

Nuevo libro de Pratchett que me he ventilado (estimo que ya quedan pocos) con un tema bastante peculiar: el fútbol. 

En esta ocasión, la Universidad Invisible se ve obligada a jugar un partido de fútbol para no perder los derechos sobre unos terrenitos. En aquellos tiempos, el fútbol era algo distinto a lo que conocemos: se jugaba en la calle; el balón era una bola de madera forrada en piel; los espectadores eran afortunados si en algún momento del partido podían ver el esférico y a los jugadores; los jugadores podían morir en el terreno de juego... O sea, algo parecido al rugby o al calcio florentino. 

No olvidemos que los magos de la Universidad Invisible son todo lo contrario a Cristiano Ronaldo que podamos pensar, así que la dificultad para el Archicanciller es evidente. Pero, claro, todo es posible en Ankh-Morpork, así que se ponen manos a la obra, redacción de nuevas reglas incluidas (a cargo del amigo Ponder Stibbons), y se juega el partido, bastante accidentado y con una cierta dosis de juego subterráneo.

A ver si Mouriño se atreve con este portero...


Ese es el argumento más visible, pero como en la mayoría de los libros de Terry Pratchett, esto no es más que el principio, las capas más superficiales, que hay que desentrañar para llegar a otros argumentos y motivaciones, menos visibles pero más profundas. En este caso la crítica viene por los personajes famosos que no se sabe muy bien por qué lo son, representados por el mundo de la moda. Y aún más importante, la lucha contra los prejuicios raciales en favor del individuo y lo que puede dar de sí. 

Esto es lo bueno de Terry Pratchett. Te puedes estar partiendo el pecho a carcajadas por algún párrafo o diálogo hilarante, pero en el fondo te está introduciendo un mensaje social muy recomendable. Y esto es lo bueno de la serie del MundoDisco, que se nota una madurez según pasan los años y que se convierte en algo más que una muy lograda parodia de la Fantasía Épica. 

Para aquellos amantes de la serie, volveremos a ver a Vetinari, a Ridcully, a Ponder Stibbons, al decano (nuevo Canciller de otra Universidad, lo que parece ser el inicio de una rivalidad tipo Oxford-Cambridge)... incluso cameos de Sam Vimes o Rincewind. Curiosamente no sale la Muerte. Y digo que es curioso porque, si la memoria no me falla, es el primer libro del Mundodisco en el que no sale (tendré que comprobarlo). 

Los protas son nuevos personajes: Gladys, la cocinera responsable; Juliet, la tía maciza enamorada del prota pero que no quiere tejemanejes; Trevor Probable, protagonista e hijo de Dave Probable (héroe y mártir del fútbol, con el impresionante record de haber marcado cuatro goles en su carrera, antes de morir en las calles de Ankh-Morpork), enamorado de Juliet... Y el señor Huebo, un trasgo un poco peculiar que poco a poco se revelará como algo más...

El Átletico Invisible es una muestra de que la serie del Mundodisco se mantiene con gran vigor, para alegría de sus aficionados. Me lo he pasado muy bien leyéndolo. Esto se traduce en un ocho.

sábado, 30 de marzo de 2013

La corona de hielo

La pequeña Tiffany Dolorido va creciendo y aprendiendo a ser bruja, mientras no paran de sucederle cosas cada vez más extrañas en la tercera novela de la serie, La corona de hielo. La serie de libros, ambientada en el Mundodisco y en la que aparecen personajes conocidos como Yaya Ceravieja o Tata Ogg, es más o menos independiente y más orientada al público juvenil.

Pero bueno, no deja de ser Mundodisco y no deja de ser Terry Pratchett, con esas gotas, o goterones, de humor que hacen soltar una carcajada mientras estás sentado en tu sofá preferido y la familia te mira con cara de sorpresa. 

En esta ocasión también hay personajes memorables, como la señorita Traición, de ciento trece años de edad, bruja, ciega y que toma prestados los ojos de los que la rodean, incluida Tiffany, para poder hacer cualquier cosa que haría una persona normal. 



La serie de Tiffany Dolorido se caracteriza también por la presencia de los Nac Mac Feegle, pequeños hombrecillos azules, pelirrojos y con una pequeña falda escocesa, que han jurado porteger a Tiffany, la que una vez fue su kelda (especie de reina de la colmena). En este volumen se acentúa ese habla que tienen, mezcla de gallego y bable, y que en más de una ocasión resulta hilarante. 

¿La historia? Un poco repetitiva en este caso. Yaya Ceravieja lleva a Tiffany a presenciar la danza que marca el fin del invierno y en la que se supone que el Forjador del Invierno (Wintersmith, que ese es el título del libro en inglés) baila con la Dama del Verano en un ciclo sin fin. Se supone que solo van a presenciarlo, pero la joven Tiffany (recordémoslo, de solo trece años de edad) se lanza a bailar sin pensar. Esto es nuevo para el Forjador del Invierno, tanto que se encapricha, o se enamora, de ella. Y, como todos los hombres, se vuelven un poco tontos en esa situacion, sacan pecho y tratan de impresionar a su chica. 

Lo que pasa es que el Forjador del Invierno, entidad elemental que manda sobre la nievel, la ventisca y el hielo, cuando saca pecho lo saca de verdad. Lo que pone en peligro a mucha, muchísima gente. 

Así que Tiffany tendrá que librarse de él, pero mientras tanto tendrá que ayudar a su colega brujeril, la odiosa Annagramma, a ocupar el puesto de la señorita Traición después de que ésta haya, digamos, conocido al personaje recurrente de la serie del Mundodisco que HABLA EN MAYÚSCULAS, la Muerte. 

Bueno, no es de lo mejor que hayamos podido leer, pero tiene sus momentos. Aún así, no vamos a poder pasar de un seis.


miércoles, 8 de agosto de 2012

Haciendo dinero

Esta sería la traducción literal del último libro del Mundodisco que me he llevado a la boca, Making money. ¿En español? Pues, Dinero a mansalva. Bueno, mejorable quizás...

Como mejorable es también el resultado final. No nos encontramos precisamente ante lo mejor de Pratchett, bajando un poco el nivel a lo que estábamos acostumbrados. Aunque claro, un Pratchett mediocre (para él) es infinitamente mejor que un Corral, un Balder o, sí amigos, un Dan Brown (y he aquí a la Tríada Capitolina de mis pesadillas literarias). 



Una decepción, por tanto, la segunda historia de Húmedo Von Mustachen (Moist Von Lipwig), bastante inferior a la primera (Going Postal - Cartas en el asunto).

En esta ocasión, Húmedo se tiene que encargar del Banco de Ankh-Morpork, del que es gerente (el director es Don Tiquismiquis, un perro) por obra y, sobre todo, gracia, de la anterior dueña y del Patricio. 

Sí, tiene momentos, pero bastante espaciados en el tiempo. Lo que hace que la densidad de humor de este volumen sea bastante menor que la normal en la serie. Si a esto añadimos que los personajes secundarios, excepto Vetinari y el loco-que-quiere-ser-Vetinari (y aún este último es un poquito excesivo) son francamente olvidables, tenemos que las patas sobre las que suele reposar la calidad de un libro de Pratchett están algo quebradas desde el principio.

De acuerdo, tenemos también una generosa ración de crítica social, como es costumbre depositada sin que nos demos cuenta pero que tiene una razón de ser propia en el libro. Y su importancia, dándole a la serie del Mundodisco un valor añadido además de hacerte pasar un buen rato. 

La verdad es que me ha costado mucho leerlo, también porque ha coincidido una época en la que estuve bastante liado de curro y con muchos viajes y estancias fuera de casa. Lo que, bien pensado, tampoco dice mucho en su favor, porque en bastantes ocasiones preferí cerrar los ojos y dormir antes que leer diez o veinte páginas para relajarme. 

Lo dicho, vamos a darle un seis, porque esperaba mucho más de él.

jueves, 21 de junio de 2012

Un sombrero de cielo

Un sombrero de cielo es el segundo libro de la serie protagonizada por Tiffany Dolorido y ambientada, en cierta medida, en el Mundodisco. Y digo en cierta medida porque la relación principal que tiene esta serie con la otra es algún que otro personaje habitual para los lectores de Pratchett. En este caso, Yaya Ceravieja. 

También aparecen nuestros amigos, los Nac Mac Feegle, que cuidan de Tiffany, su bruja particular. Porque la niña sale de casa a aprender cómo se hacen las cosas que ya hace sin saber cómo se hacen. Tiene potencial, e incluso Yaya Ceravieja se ha interesado por ella.



Así que la señora Lento la envía con la señora Cabal, que tiene algo así como una personalidad sencilla en dos cuerpos (hay que leerlo). Pero la cosa se complica, porque un colmenero se siente atraido por el poder de su mente y la rastrea hasta dar con ella y hacerse con el control de su cuerpo. 

Luego la cosa se complica aún más, porque tenemos unas cuantas páginas de persecución y búsqueda por el mundo de los sueños de Tiffany, hasta encontrar el pequeño lugar de su mente en que se esconde su verdadero yo.

El colmenero es uno de los detalles de imaginación que pueblan los libros de Terry Pratchett y que por sí solos merecen la pena (como los relojes de arena como biómetros o los libros que se van escribiendo a medida que la persona va viviendo su vida). Un colmenero es una especie de mente comunal en busca de un cuerpo al que suplanta y utiliza sin las inhibiciones humanas (en el caso de Tiffany, el acceso a su poder mágico lo hace especialmente peligroso).

No obstante, la historia flojea un poquito. Si a esto unimos que los Nac Mac Feegle tienen un protagonismo inferior al del primer volumen y que, inexplicablemente, la forma de hablar de estos varía enormemente entre uno y otro libro (cosas de la traducción, presumo), tenemos un volumen de inferior calidad a lo que estamos acostumbrados.

Es curioso cómo la forma de hablar de los Nac Mac Feegle casa bastante bien con su apariencia en el primer volumen (un habla ruda, dura, escocesa) y cómo en el segundo hablan con una mezcla de bable y gallego. Como digo, cosa de la traducción, pero tampoco entiendo cómo Plaza y Janés, la editorial del segundo volumen, no es capaz de seguir las premisas de la primera editorial, Toro Mítico.

Ya, ya sé que cada maestrillo tiene su librillo, pero desde el punto de vista del lector estas cosas deberían cuidarse más. 

Por todo esto, démosle un seis. He leído bastante mejores historias de Pratchett.

jueves, 10 de mayo de 2012

The Wee Free Men

Los pequeños hombres libres, en la lengua de Cervantes.

Pratchett no solo escribe la serie del Mundodisco. También escribe otras historias... que pasan en el Mundodisco. Aunque parecen tener lugar en otros sitios, hay siempre alguna referencia que nos sitúa en nuestro conocido entorno: un lugar, un personaje... Quizá la diferencia entre un libro del Mundodisco de pura cepa y otro que no, es que en los últimos no sale la Muerte HABLANDO EN MAYÚSCULAS. Por ejemplo, El Asombroso Maurice y sus roedores sabios...

... o The Wee Free Men. El primer libro de lo que es una serie, las aventuras de Tiffany Dolorido, una niña de nueve años que es bruja... o lo va a ser. 



En este caso, el título se refiere a los Nac Mac Feegle, pequeños hombrecitos azules (no, no son los pitufos) de unos 15 centímetros de alto, pelirrojos y que normalmente solo visten un kilt. Pendencieros, borrachos y ladrones (roban cualquier cosa que no esté clavada; entonces, se llevan incluso los clavos), sin rey, sin reina, pequeños hombres libres... Una raza feérica (como las hadas, vamos) que viven en una especie de colmena formada por una reina de la que todos son hijos y...

Bueno, pues resulta que el mundo de los cuentos se solapa con el de Tiffany, y la chavala se arma de una sartén y un libro que habla sobre enfermedades de las ovejas (viene de una familia de pastores), porque la Reina se ha llevado a su hermano. No es que le importe mucho su hermano, pero es que es SUYO. Y para una bruja esto es más que suficiente para tomarse las cosas a pecho.



Por supuesto cuenta con la ayuda de los Nac Mac Feegle (que, ojito, la tienen miedo) y de un sapo parlanchín que resulta ser algo más...En el país de los sueños nada es lo que parece, pero una bruja es una bruja, en este mundo o en otro.

La historia es quizá demasiado sencilla, un poco light... Para la chavalería, vamos. Lo que no quiere decir que alguien un poquito más talludito (pongamos que yo mismo) se pase un buen rato leyendo. 

Hay momentos de verdadera risa, como cuando vamos viendo por qué conocer el nombre de una persona hace que tengamos poder sobre ella (no lo voy a destripar, merece la pena leerlo) y en muchos otros, al meenos hay una sonrisa. El sello de Pratchett está ahí, para quien quiera recogerlo, raspando un poquito por debajo del ligero barniz de humor e ironía, aunque más diluido para no sobrecalentar las cabezas juveniles.

Pues eso, para pasar un rato agradable. Un siete.

domingo, 6 de mayo de 2012

The colour of magic

No hay más que darse una vuelta por Historias de Iramar para ver que soy un gran aficionado a las novelas del Mundodisco, de Terry Pratchett.

Resulta que los británicos han realizado alguna que otra adaptación televisiva y una de ellas ha caído en mismanos: El color de la magia. Casi tres horas de diversión televisiva en versión original subtitulada y dos partes, cada una de ellas versionando uno de los primeros libros de la serie: The colour of magic y The light fantastic. De momento he visto la primera y pronto iré a por la segunda.




Además de esta, existen otras dos: Hogfather (Papá puerco) y Going Postal (Cartas en el asunto). También llegará su turno.

No negaré que empecé con un poquito de aprensión. A mí estas cosas domésticas me dan un poco de miedito, porque una cosa son las buenas intenciones y otra muy diferente son los resultados. No siempre unas y otras van cogidas de la mano.

Pero pronto se disipan las dudas. Tan pronto como se disipan las nubes con las que empieza la cinta y vemos a Gran A´Tuin, luego los elefantes y luego el Disco, con la cascada infinita cayendo por su borde.

Estamos ante una fiel adaptación del libro y por fin vemos a nuestros personajes favoritos: Rincewind, Dosflores, el Patricio, el Bibliotecario (de humano y de mon...eh, de simio), el Equipaje, Muerte... Una gozada, vamos. 

Somos testigos de las luchas de poder en la jerarquía de la Universidad Invisible. Tenemos al Archicanciller y a Trymon, luchas de ingenio, trampas maquiavélicas. Y tenemos al Octavo (en español en el original), el libro de conjuros más poderoso del Mundodisco, encadenado para contener los escapes de magia, y que ha depositado uno de sus conjuros en la mente de Rincewind, arruinándole con ello la vida...

La ambientación está sobradamente lograda, con un típico sabor morporkiano, especialmente en la Universidad Invisible y en El tambor remendado. Es en Ankh-Morpork donde más a gusto nos encontramos, la verdad.

Y el reparto... sencillamente genial. La verdad que a David Jason (Rincewind) no le conocía, pero está espectacular y he tenido que buscar en Imdb, donde se encuentra curiosidades como que ha sido la voz del Conde Duckula y Dangermouse. 

Dosflores es Sean Astin, más comocido como Sam Gamyi. Bueno, quizá el más flojito de los protagonistas, aunque muy bien caracterizado. 

Tim Curry hace de Trymon, el mago que intenta progresar de cualquier modo lícito (o sea, básicamente, de cualquier modo posible) en la jerarquía. 

El Archicanciller es un tal James Cosmo. ¿Quién es este tipo? Empecemos: el Gran Maestre de la Guardia Negra en Juego de Tronos, Papá Noel en las Crónicas de Narnia o el papá del amigo de Mel Gibson - William Wallace en Braveheart... aparte de más de cien apariciones en diversas producciones.

Christopher Lee pone la voz a la Muerte, hasta el punto de que casi puedes oír las MAYÚSCULAS.

Y Jeremy Irons es el Patricio, Havelock Vetinari. Esta ha sido una gran sorpresa, porque acostumbrado a verle penar por producciones de medio pelo del tipo Dragones y Mazmorras o Eragon, no pensaba que los cinco minutos que sale en esta peli iban a dar para mucho. Pero es que el tío nos da una gloriosa interpretación del personaje, de lo mejorcito que hayamos podido ver. Tiene bemoles la cosa, ahora no podré leer un libro sin que vea su cara...

Pues eso, que aunque parece que no se encuentra en español, al menos tenemos la versión subtitulada en la lengua de Cervantes. Imprescindible para los más fanáticos, es recomendable para todos aquellos que quieran pasar un buen rato y echarse unas risas, lo que es suficiente para perdonar algunos fallos en, principalmente, los efectos especiales.

Le damos un ocho, así, sin pensar. 

Me froto las manos pensando que en la segunda parte sale Cohen, el Bárbaro...