Sigo con mi afán de ir aligerando la lista de entradas pendientes, así que hoy pasaremos con cierta rapidez por unas películas, algunas interesantes y otras no tanto, todas más o menos olvidables y que no merecen una entrada completa para ellas.
Red One (2024) es una de esas películas navideñas modernas que dejan de lado lo típico del espíritu navideño lacrimógeno y busca darle una vuelta de tuerca para que el público las tenga en cuenta.
Esta no sale del todo mal, uniendo humor con acción, además de un elenco de actores protagonistas que resultaría de relumbrón en otro contexto: Dwayne Johnson (un duende, créetelo), Chris Evans (post Capitán), Lucy Liu, y J.K. Simmons (inesperado Santa), acompañados por un puñado de rostros bastante conocidos como Kristofer Hijvu (Krampus), Kiernan Shipka (la hija de Mad Men, ya crecida) o Mary Elizabeth Ellis (secundaria en varias series de éxito).
Dos horas entretenidas y un decente 6,2 en imdb. No es de las peores.
El abismo secreto (2025) reúne a Miles Teller (Top Gun: Maverick, Whiplash) con Anna Taylor-Joy en una película interesante de ciencia ficción en la que los dos bloques de la guerra fría envían a un agente a vigilar y guardar su lado de una grieta que recorre varios kilómetros de territorio.
No deben establecer contacto entre sí, pero tanto Levi como Drasa no son iguales a sus predecesores y sus inquietudes son otras, así que romperán esa regla y alguna más.
Armas de protección automática, enormes muros de hormigón, alambradas... y todo para que lo que sea que habita allá abajo no sea capaz de subir y, quizá, propagarse por el mundo. Y la sorpresa de Sigourney Weaver, que últimamente parece haber cogido el gusto a aparecer aquí y allá.
Otras dos horitas, unas cuantas secuencias de acción frenética y 6,7 en imdb. Yo la vería...
En Samaritan (2022) el bueno de Sylvester Stallone pone su rostro a un superhéroe retirado, pero no olvidado por los necesitados, hasta que un chico de su barrio le reconoce como Samaritan.
Una historia no demasiado sorprendente del bueno no tan bueno (o el malo no tan malo) y un giro de guion que se ve bastante venir. El reparto es bastante desconocido salvo Pilou Asbaek (Juego de Tronos).
Modesta en el resultado (5,7), pero también en la duración, menos de dos horitas. Olvidable.
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| No está mal, el cartel |
El faro (2019) ha sido una gran decepción.
Había visto bastantes imágenes y su estética en blanco y negro me había llamado mucho la atención. Además, tanto Robert Pattinson (increíble su crecimiento desde las bazofias vampíricas que ha protagonizado) y Willem Dafoe prometían un duelo interpretativo de altura.
Lo que me encontré fue una película muy rara, a veces incluso desagradable, que tuve que acabar de ver en 2x a pesar de no llegar a una hora y tres cuartos de metraje.
Aún es hoy que recuerdo poco de ella y me parece haber entendido menos. La tercera película que veo de su director, Richard Eggers, después de El hombre del norte y de Nosferatu, con un resultado parecido.
Sin embargo en imdb se la valora con un notable 7,4. Para gustos, colores.
A Escape (2024) me acerqué porque su director, Rodrigo Cortés, es uno de los miembros del podcast Todopoderosos, que me encanta. También porque algunos anuncios me habían hecho reír y pensé que me encontraba ante una comedia.
Nada más lejos de la realidad. No sé muy bien clasificarla, pero no me parece que sea una comedia. La acabé bastante desconcertado y todavía hoy me parece una película que me podría haber ahorrado.
Mario Casas no lo hace mal en el papel de un joven desequilibrado cada vez más obsesionado con ir a la cárcel, aún siendo inocente (no a sus ojos, como resulta obvio), pero...
El reparto está lleno de nombres ilustres del cine español: Anna Castillo, Juanjo Puigcorbé, José María Pou, José Sacristán e incluso Guillermo Toledo.
Otro 5,7 en imdb para una película desconcertante.
Para ver El brutalista hay que armarse de valor porque dura más de tres horas y media.
Muy buenas críticas, un reparto también de lujo (Adrien Brody, Felicity Jones, Guy Pearce) en la biografía de supuesto Laszlo Tóth, arquitecto húngaro que se muda a Estados Unidos tras el final de la Segunda Guerra Mundial y allí languidece en trabajos de poca monta y con su talento desperdiciado hasta que la casualidad hace que se cruce en el camino de Harrison Lee Van Buren Sr. (Pearce).
Uno pasa por una fase de simpatía por Laszlo, pero también nos daremos cuenta de que se trata de una persona mezquina (nos deberíamos haber dado cuenta cuando abandonó a mujer e hija en su Hungría natal), que antepone su genio y su obra a todo lo demás.
El director nos engaña hasta el mismo final, en el que vemos a Laszlo, ya mayor, asistir a una exposición de su obra. Sin embargo, el personaje nunca existió. Un falso biopic.
Tiene un muy buen 7,2 en imdb, pero yo terminé con la sensación de haber perdido casi cuatro horas de mi vida.
Hasta aquí hoy. Tengo algunas más, para una entrada por lo menos...






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