domingo, 22 de noviembre de 2009

Trafalgar - Biografía de una batalla

De Roy Adkins, Trafalgar ha sido una agradable sorpresa.
Lo pedí en el Círculo de Lectores hace unos meses, en una ocasión en que no encontré nada mejor que echarme al coleto. Y para ser sinceros, al empezar pensé que había sido un gran error: un ensayo histórico sobre una de las mayores palizas recibidas por España en su historia, escrita por un perro sajón... La verdad que no prometía nada y seguí leyendo más que nada para acordarme de alguna madre sajona y de sus hijos herejes.
Pero hete aquí que, si bien el libro está evidentemente centrado en el bando inglés y en la figura de Nelson (mucho Trafalgar, sí, pero de Tenerife se llevó unos cuantos palos y un brazo menos), es interesantísimo desde el punto de vista cotidiano. Refleja vívidamente la dura vida en los barcos de Su Gloriosa Majestad, a finales del XVIII y principios del XIX: condiciones de vida, alimentación, disciplina... Aunque no describe los combates como puede hacerlo Pérez - Reverte en su "Cabo Trafalgar", sí que explica los devastadores efectos de las balas de cañón destrozando gruesos mamparos de roble, haciendo volar astillas por doquier que provocaban aún más estragos que las propias balas.
No entra demasiado en explicar por qué fue tan brillante la estrategia de Nelson o por qué la Flota Combinada fue un desastre completo, lo que se echa de menos. En ocasiones parece que la figura está por encima de los hechos. Y, como ya he dicho antes, los franceses y los españoles apenas son figuras de adorno salvo en los casos en los que tienen algo que ver con Nelson.
La sensación que deja es positiva, pero quizá porque al principio no esperaba nada. Como libro histórico tiene muchas lagunas, pero no sé cuál era la pretensión del autor. Ni siquiera aparece en Wikipedia, por lo que a lo mejor ni siquiera existe...

viernes, 13 de noviembre de 2009

Por fin

El próximo 19 de noviembre se presenta en la librería "Estudio en Escarlata" de Madrid la editorial Saco de Huesos y con ella la 1ª Antología del Certamen Literario Monstruos de la Razón.

Mi relato "El reposo del guerrero" está incluido en la Antología como finalista de la categoría de Fantasía. Como resulta que estaré en Madrid por circunstancias laborales, creo que me acercaré por allí y disfrutaré un poco. A ver si hago unas afotillas.

Ya he recibido la copia que me corresponde como premio. La verdad es que hace ilusión. Espero que no sea el último.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

La Gran Guerra

11 de noviembre de 1918. Finaliza oficialmente la Primera Guerra Mundial, la Gran Guerra o la Guerra de las Guerras.

Tal fue el despropósito, tal el horror en los campos de batalla de Europa, que muchos pensaron que sería la última Guerra de la Humanidad. Los errores cometidos fueron muchos, las carnicerías debidas a ellos fueron innumerables. Verdún, Somme, Gallipolli, son algunos de los nombres que resuenan en la memoria. Largas trincheras donde los hombres sobrevivían como podían; cargas de innumerables masas de carne que eran segadas al son del tableteo de las ametralladoras; miseria, hambre y fango...

Apareció el tanque, el avión se convirtió en algo más que una herramienta de reconocimiento y los aviadores fueron los últimos caballeros andantes. Pero también se utilizó masivamente el gas...

Millones de combatientes murieron. Las fronteras de Europa cambiaron por completo. Desaparecieron tres imperios (alemán, turco, austro-húngaro). Los Habsburgo y los Romanov dejaron de ser dinastías reinantes en sus países después de cuatro siglos. Los Estados Unidos comenzaron el camino a lo que hoy son...

Pero tras la batalla vino el revanchismo. Lo peor de todo no fue que se vivieron cuatro años de pesadilla, sino que se sentaron las bases del victimismo alemán que en gran medida llevó al poder a Hitler.

Y lo que fue una pesadilla se convirtió en algo menor comparado con lo que habría de venir...

lunes, 12 de octubre de 2009

Ladrón del tiempo

Ayer terminé el último libro de la serie de Mundodisco, de Terry Pratchett, que está traducido al castellano. Hace el número 26 de la serie y lo colocaría en un término medio en cuanto a calidad y jocosidad. La idea no deja de ser atractiva, como siempre (la construcción de un reloj que detendrá el tiempo y provocará el fin del mundo),  pero creo que flojea un poco en la trama.

Encontramos a la Muerte, con sus colegas Peste, Hambre y Guerra. Además somos testigos de que anteriormente no eran Cuatro, sino Cinco, los Jinetes del Apocalipsis. Los celos y diferencias creativas hicieron que el Quinto miembro dejara el grupo. ¿A qué me recuerda esto? Las escenas con ellos son de lo mejorcito que nos vamos a encontrar.

Conocemos también a los Monjes del Tiempo, cuyo cometido es vigilar el correcto despliegue de la Historia, y desarrollarla correctamente o arreglarla en caso de necesidad. Aquí tenemos quizá al mejor personaje del libro, Lu-Tze, un Barredor que esconde más de lo que aparenta. Hay un tufillo a película de Hong-Kong que está muy bien.

Lamentablemente no me llevo bien con Susan Sto Helit, la nieta de la Muerte. Aunque tiene un papel no muy principal, me cuesta que me caiga en gracia.

Como siempre, hay una idea de fondo en el libro. En este caso es un elogio a la creatividad individual del ser humano, frente a los modos encorsetados de pensar de las masas (el yo frente al nosotros). Los Auditores son los enemigos, los nosotros, fieles a la lógica y a la ley, pero faltos de humanidad por no tener consciencia de individualidad.

Como siempre, hay una serie de brillantes y originales ideas, que lucen como pequeños detalles entre las páginas del libro. Ya quisiera yo tener la décima parte de la imaginación de Terry para proponer lo nunca visto.

No sé, le daría un aprobado alto, pero sin llegar al notable. En todo caso, imprescindible para los Pratchettianos Fundamentalistas.

martes, 29 de septiembre de 2009

No pudo ser

Pues no.

No he podido colocar ninguno de los tres cuentos (Carcelero fiel, Daño colateral y El demonio en la botella) entre los finalistas al II Certamen Monstruos de la Razón 2009.
Mentiría si dijera que no estoy decepcionado. Si bien soy consciente de que los dos primeros serían considerados, en el mejor de los casos, unas agradables curiosidades, el tercero creo que está bastante bien. Probablemente no sea demasiado original, pero sí correcto.
Además, durante la fase de votaciones los comentarios a los cuentos han sido bastante positivos, lo que hizo que creara unas expectativas que no se han visto cumplidas.

Este año las votaciones han sido poco ágiles. El año pasado debí votar a cerca de 80 relatos, mientras que este año han sido 10. La espera a la asignación de grupos ha sido demasiado larga en mi caso, del orden de 8-10 días. Por eso hay muchos relatos finalistas que todavía no he leído. Los leeré todos para votar a los cinco que considere mejores en cada categoría, pero de momento puedo decir que los hay muy buenos y que hay también al menos dos que me descolocan. Uno de ellos en particular ha tenido una serie de comentarios algo negativos, pero ha sido seleccionado por el jurado (demostrando una vez más que suelen ir contra el común de los gustos).

Llego a dudar de mi criterio, pero opino que un relato debe ser atractivo, estar bien escrito, carecer de faltas de ortografía o de gramática y, en el caso de este tipo de cuentos de longitud reducida, tener algo que llame la atención, la guinda: un giro final, sentido del humor... En cualquier caso me resultan difíciles de leer relatos en los que las tildes brillan por su ausencia o hay faltas de ortografía que no deberían darse en personas que se presentan a un premio. Pasar un corrector ortográfico está al alcance de todos, si los conocimientos fallan. Por eso me resisto a otorgarles una alta puntuación, aún en el caso de que la idea sea interesante. Y por eso no me gusta que se seleccionen este tipo de escritos. Pero claro, para gustos hay colores.

No me queda más que felicitar a todos los finalistas y tratar de hacerlo mejor el año próximo.