La cadena de televisión CW apostó allá por 2012 por una serie de superhéroes que supuso un antes y un después del género en la pequeña pantalla, después del pelotazo que a principios de siglo supuso Smallville.
Arrow, la historia del joven multimillonario Oliver Quinn que pasa un lustro aislado en una isla del mar de China (o por ahí), sufriendo desventuras, penurias y aventuras hasta poder volver a Sterling City (luego Star City) como justiciero enmascarado que va eliminando a criminales que su padre tenía anotados en una libreta.
La cosa fue creciendo de tal forma que Arrow se convirtió en la serie primigenia de un nuevo fenómeno que se dio en llamar Arrowverso, con series hermanas como The Flash, Supergirl, Legends of Tomorrow, Black Lightning, Batgirl, Superman & Lois o Stargir. Con algunas de ellas se organizaba un crossover por temporada en la que se reunían todos los héroes para hacer frente a una amenaza de mayor importancia respecto a las que resolvían semana a semana. Estos crossovers asemejaban a las colecciones de tebeos que también hacían algo parecido de cuando en cuando, intentando crear sinergias e incrementar las ventas de las series individuales.
Entré en contacto con el Arrowverso cuando la cadena Cuatro comenzó a emitir The Flash, un verano de hace ya unos cuantos años. Así vimos su primera temporada, en la que ya aparecen Oliver Quinn y Felicity Smoak. Arrow estaba ya en su tercera temporada entonces, y el personaje me pareció un poco rarito, comparado con el colorido y dicharachero velocista.
Algunos años más tarde decidí ver todas las series del Arrowverso, no solo en orden cronológico sino siguiendo el orden de capítulos que una vez encontré por la web, intentando seguir las historias que derivaban en el crossover anual.
Hace dos días acabé el último capítulo, 8x10, poniendo fin a ocho temporadas y más de 170 capítulos. Siendo una serie tan larga es imposible mantener un nivel de excelencia y está claro que la serie fue perdiendo fuelle desde el inicio hasta las últimas temporadas en las que aquello parecía un cacao de viajes en el tiempo, universos paralelos y demás, mientras el Arrowverso televisivo se precipitaba hastsa las Crisis Infininitas, el crossover final que puso colofón a la serie de Arrow.
Oliver Quinn sufre un desarrollo de personaje, desde el inicio como justiciero expeditivo que debe huir de la policía, hasta el personaje público que se convierte en alcalde de la ciudad y luego en padre y esposo que casi, casi, opta por colgar el arco y el antifaz para ser feliz.
El arquero pasó también por una fase en la que era un personaje solitario al que solo acompañaba su guardaespaldas John Diggle (personaje que también está en todas las temporadas) y su soporte remoto Felicity, que se convertiría en su esposa, hasta ser la cabeza de un Equipo Arrow por el que pasaría un buen puñado de personajes relacionados entre sí de todas las formas posibles.
Vimos pasar por la pantalla a multitud de villanos. Algunos icónicos de DC como Ra´s Al Ghul y su Liga de Asesinos (también podremos ver a su hija) o Deathstroke y otros creados para la serie como Malcolm Merlyn (el villano de los inicios), Ricardo Díaz y Adrian Chase. Estos dos últimos fueron quizás los que pusieron en mayores aprietos al bueno de Oliver, introduciéndose en su cabeza y atacando donde más dolía: familia y amigos.
Se puede uno imaginar la cantidad de pesonajes que ha tenido una serie tan larga. De ellos, un puñado ha aparecido en más de cien capítulos: Thea Quinn, la hermana de Oliver; Quentin Lance, el capitán de policía y padre de la novia de Oliver cuando desapareció; Laurel Lance, la susodicha, que luego se convirtió en Black Canary y que durante muchos episodios fue un personaje que odié profundamente por culpa de la actriz (Katie Cassidy) y su cara perenne al borde del llanto; Felicity Smoak, que nació como el típico soporte del héroe en forma de chica geek y que luego se convirtió en mucho más; John Diggle, veterano del ejército que primero fue guardaespaldas y luego sidekick, con el nombre de Spartan.
John y Oliver son los únicos personajes acreditados en todos los episodios de la serie.
Arrow es seguramente la serie más adulta del Arrowverso, desde la ambientación y la paleta de color en la que predominan los tonos oscuros, la noche y la lluvia. También Oliver Quinn es el héroe más oscuro y el que más en serio se toma a sí mismo. Y este precisamente, tomarse a sí misma muy en serio, es uno de sus mayores problemas, porque las disquisiciones filosóficas y algunos giros argumentales basados en supuestas motivaciones éticas, no casan bien con un planteamiento como el de CW de divertimento televisivo.
Aún así, hay que reconocer que Arrow será recordada por ser la primera de muchas y que, si bien luego se produjo una sobresaturación que probablemente fue una de las causas de la decadencia, mostró un camino muy apreciado por los aficionados.
Tanto es así que, después de tan largo camino, ha conseguido cotizar a un más que apreciable 7,5 en imdb. Ahora bien, avisados quedáis de que son necesarias muchas horas de dedicación si se quiere seguirla. Es probable que demasiadas, en un momento en que las series de televisión suelen tener menos temporadas y de menos capítulos.
Creo que, como muchos otros actores protagonistas de series de larga duración, a Stephen Amell le va a costar quitarse de encima el antifaz. Viendo su ficha en imdb, lo más valorado que ha hecho es la serie de lucha libre Heels, con apenas dieciséis capítulos acreditados.
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